Hola a todos/as! Acá les traigo otro capítulo, el ante último. Gracias a todas las personas que comentaron, agregaron a favoritos y siguen esta historia. Se les agradece mucho mucho.

Lean al final (?

Los dejo con el capítulo:


Capítulo 7: Ruptura

Pov Elsa

Desperté lentamente por la luz del sol que se filtraba por la ventana de mi cuarto, y nuevamente sentí un peso sobre mi cuerpo que se me hacía perfectamente familiar. Miré hacia abajo para encontrarme con una cabellera pelirroja algo alborotada, y con su rostro descansando pacíficamente sobre mi pecho. Una sonrisa gigante se formó en mi rostro. No lo soñé. En ese instante sentí tanta felicidad en mi alma, que no pude evitar soltar una pequeña risa por ello. Estaba tan feliz. Comencé a acariciar de forma suave el pelo de Anna, mientras no podía apartar mi vista de su rostro. Parecía simplemente un ángel durmiente, incluso el pequeño hilo de baba que salía de su boca y se esparcía por mi ropa me parecía adorable. Me pregunto cómo no tendrá frío al dormir conmigo. Supongo que no seré tan fría como pienso. Continuando con mis caricias, levanté la vista hacia el reloj que tenía en mi habitación, y me asombré al notar que era realmente tarde. Qué raro no me despertaron. Algo me decía que Anna tenía que ver con aquello. Quisiera quedarme así para siempre, pero hoy sería un día algo ocupado, y casi difícil, por lo que decidí endurecer mi corazón, y despertar a la dulce princesa que tenía en mis brazos.

Empecé a moverla con lentitud y delicadeza – Anna… Anna despierta – le decía en un susurro.

- Ummhm- escuché salir de su boca. Sonreí.

- Buenos días – dije dulcemente mientras ella abría sus ojos.

- Umh, Buns ds – intentó decir mientras volvía a acurrucarse más en mi pecho, abrazándome con fuerza. Esto será muy difícil.

No pude evitar reírme ante la situación, parecía una nenita que no quería levantarse para ir a la escuela. – Es hora de levantarse, ya es tarde – le dije mientras trataba de separarla un poco de mí.

- Mhm déjame, sólo quiero dormir un poco más contigo – dijo con sus ojos cerrados.

- Es muy tarde Anna, no sé por qué no han venido a levantarme. – le informé.

Bufó – Está bien, es que eres una almohada tan cómoda – dijo sentándose lentamente en la cama, fregándose los ojos con sus dedos. Es demasiado adorable. Sólo podía mirarla con dulzura. – Hablando de eso, ¿por qué yo terminé sobre ti?

- Supongo que estamos hechas así, estoy hecha una almohada para ti – reí mientras me le quedaba mirando. – Hoy nos espera un día bastante largo.

- Sí… tu Príncipe, y Kristoff. – respondió entendiendo a qué me refería.

- Anna… quiero que sepas que tomes la decisión que tomes, yo la respetaré. Te vuelvo a repetir, que yo solo quiero tu bienestar. – le dije con decisión.

- ¿En serio? Eso sí que es nuevo, el que me dejes elegir. – Dijo burlonamente – Pero me agrada que digas eso, porque sé exactamente lo que quiero. – se aceró a mí y atrapó mi labio inferior entre los suyos. Mi corazón se aceleró nuevamente.

- Estoy muy feliz de que esa sea tu decisión – le dije honestamente. – Siempre tuve tanto miedo de lo que sentía, que el hecho de que sientas lo mismo por mí me alegra mucho el corazón.

- Tienes que dejar de tener ese miedo – contestó mi pelirroja acariciándome la mejilla.

- Simplemente siempre pensé que tú eres… demasiado perfecta para alguien como yo y… siempre tuve miedo de lastimarte. – le contesté mirándola a los ojos.

- ¿Yo perfecta? – Cuestionó riéndose - ¿Te has visto al espejo? Eres la mujer más hermosa de este mundo Elsa, tú eres la perfecta. – Esa sensación en el estómago volvió a aparecer. – Nunca pienses que no me mereces. Porque tú eres exactamente lo que quiero y necesito. Punto final.

- Tú eres la perfecta Anna – afirmé mientras besaba nuevamente sus labios. Esto se estaba volviendo una adicción. Luego del beso ella sonrió.

- No puedo esperar para contarles a todos – dijo aplaudiendo con sus manos.

- Um Anna, no creo que eso sea una buena idea – le dije cuestionándola.

- Vamos Elsa, no tiene nada de malo. ¿Qué hay de malo en que dos personas se amen?- razonó en su cabecita.

- Anna… sabes que no podemos, no ahora al menos. Somos hermanas. – traté de hacerle entender. – Mira, aún lo dejaremos en secreto, ya con el tiempo, cuando lleve más tiempo como Reina y tenga todo organizado, te prometo que lo diremos. – le dije con sinceridad. Sabía que no sería tan sencillo hacerlo públicamente, pero sabía también que ella no querría ocultarlo eternamente, por lo que encontraría una forma de decirlo, de una manera u otra.

- Está bien, no estoy completamente de acuerdo, pero lo acepto. – se rindió mientras jugaba con mi cabello. – Oh, lo olvidaba – dijo buscando algo en uno de los bolsillos de su pantalón de dormir – dibujé esto, para ti. – me lo entregó. Era el dibujo que ya había visto, donde estábamos nosotras dos.

- Es hermoso Anna, me encanta. – le dije mirándolo una vez más. – Ya lo había visto. - le confesé. Su cara fue de sorpresa.

- ¿Cómo que lo viste? – se sonrojó.

- Esa vez que estaba viendo tus dibujos, cuando te fuiste lo encontré – dije con una sonrisa traviesa. – Me emocioné mucho cuando lo vi, pero traté de convencerme de que era yo y mi mente que veía el dibujo de forma romántica. – seguí comentando.

- Soy tan mala para ocultar sorpresas y secretos – dijo algo entristecida bajando la mirada.

- Hey, es hermoso. Me encanta, y me encanta poder saber todos tus secretos – finalicé guiñándole un ojo. Ella se ruborizó ante esto. Suspiré.

- ¿Por qué suspiras? – cuestionó con una ceja levantada. Ahora era mi turno para sonrojarme.

- P-porque te ves hermosa – le dije con vergüenza. Ella sonrió mucho.

- Tú eres hermosa – contraatacó acercándose a mí.

- No, tú eres la mujer más bella que he visto en mi vida.- le di un pequeño beso en su nariz. Anna tiene razón, nunca en la vida pensé ser tan cursi.

- Algo me dice que este es un problema que toda pareja de mujeres tiene. – comentó de forma pensativa – Es decir, cuando es un chico y una chica, la conversación sería "Eres hermosa" y la chica diría "Gracias, tú también eres lindo", y ya, pero al ser dos chicas uuuuuff – hizo una seña con la mano – sería una lucha eterna. – Me miró dulcemente – La cual estoy dispuesta a ganar. – depositó otro beso en mis labios.

Reí ante todo lo que dijo – Tienes razón Anna, pero te aseguro que yo seré la ganadora. – le dije sonriendo. – Ahora vamos a levantarnos, que llevamos media hora aquí despiertas sin hacer nada.

- De acuerdo, pero esta guerra continuará. – me dijo levantándose para dirigirse al baño. Me volverá loca. Pensé.

Con Anna decidimos que cada una hablaría a solas con cada muchacho, y que no les diríamos nada sobre lo que sucedía entre nosotras. Ya era de tarde, y me encontraba algo nerviosa por encontrarme con Aaron, realmente sé que él no se esperaría para nada esta reacción, aunque sabía que a Anna le tocaría la peor parte.

- Su Majestad, el Príncipe Aaron se encuentra en la sala de encuentros. – me informó Charles. – ¿Desea que venga hacia aquí?

- No, está bien, yo iré hacia allá. Gracias. – le respondí mientras me levantaba de mi asiento en mi escritorio. Tranquila Elsa, relájate. Era la primera vez que "cortaba" una relación.

Me dirigí hacia la sala donde Aaron me esperaba, se encontraba sentado en unas de las sillas de la gran mesa.

- Buenas tardes Aaron – le dije sorprendiéndolo. Él en seguida se levantó de su asiento para saludarme.

- Buenas tardes Elsa, ¿Cómo estás? – me dio un suave beso en mi mejilla, y me tomó de las manos.

- Bien gracias Aaron. Ven siéntate nuevamente, me gustaría hablar de algo contigo – decidí hacer esto rápido, pues me sentía muy incómoda. Tomamos asiento en silencio.

- ¿Has considerado mi propuesta? – preguntó él con ansia.

- Sí, es de eso de lo que quiero hablarte, entre otras cosas. – le respondí

- De acuerdo – dijo Aaron algo dudoso.

- Voy a ser honesta, no sé bien como hacer esto, nunca lo he hecho. – Le comencé a explicar – Pero voy a tener que rechazar tu propuesta – le dije bajando la mirada.

- Oh… - se aclaró la garganta – Honestamente pensé que te había convencido. – comentó él algo triste.

- Y no es tu culpa, realmente la paso increíble en tu compañía, es sólo que… - suspiré – siento que no puedo corresponderte los sentimientos de la misma manera que tú. – le confesé.

Él me miró muy serio - ¿Hice algo mal?

- No, te aseguro que has hecho todo increíble, eres el Príncipe que muchas mujeres esperan. Sólo que yo no soy ella. – le respondí mirándolo.

- Sabes que soy un hombre muy insistente, pero dado que esto suena permanente, te preguntaré, ¿no hay nada que pueda hacer para convencerte de lo contrario? – noté como hacía todo lo posible para permanecer fuerte.

- Lamento mucho el haberte hecho pasar por esto Aaron, al principio pensé que funcionaría, pero me puse a pensar qué es lo que realmente deseo, y no quiero causarte más infortunios o ilusiones de los que te he dado, es la decisión que tomé. – le dije sintiéndome culpable. Nunca pensé que esto sería tan difícil.

- Lo entiendo. No insistiré más, y para que las cosas sean más sencillas, partiré hacia mi Reino en unos pocos días. La verdad es que sin ti, no tengo nada más que me ate aquí, además he recibido cartas de mi familia esperando mi regreso. – comentó levantándose de la mesa. – Fue un placer haberte conocido Elsa. Quizás nos volvamos a ver.

- Me alegro que hayas podido entenderlo Aaron, realmente lamento mucho haberte hecho perder el tiempo aquí, y lo que te estoy causando ahora.

- Ningún tiempo aquí fue perdido. – dijo mirándome. – Hasta luego Reina Elsa. – hizo una reverencia y se marchó.

Solté un gran suspiro que apenas noté que estaba conteniendo. Debo admitir que no fue tan difícil, se lo tomó realmente bien. Eso me hizo preguntar cómo le estaría yendo a Anna. Sé que su relación era mucho más estable y larga, y sé que ella realmente quiere a Kristoff, me comentó de tratar de convencerlo de que sea su amigo, pero honestamente lo dudo mucho. Espero que salga todo bien.

Pov Anna -

Cité a Kristoff para que habláramos en los jardines del castillo, muchas veces pasamos allí los días. Mientras lo esperaba me puse a pensar en todas las cosas que pasamos juntos. Mentiría si dijera que no me dolía hacer esto, sabía que le rompería el corazón, y eso realmente me hacía sentir mal. Quisiera encontrar una solución que haga felices a todas las personas que quiero, pero eso sonaba muy complicado y difícil. Ojalá tuviera el poder de darles a todos sus finales felices.

- Hey, hola Anna – Kristoff me sacó de mis pensamientos.

- Hola Kristoff – le dije haciéndole una seña para que se sentara a mi lado – ven siéntate.

- ¿Cómo estás? – dijo él tomando asiento. - ¿Arreglaste las cosas con tu hermana? – noté algo de miedo y duda en su voz.

- Um sí, algo así. ¿Tú cómo has estado? – me estaba poniendo algo nerviosa.

- Bien creo, estaba preocupado por cómo te fuiste la otra vez – comentó mirando hacia el estanque de patitos. Quedamos en silencio un momento, no sabía cómo seguir. – Anna… siento que me llamaste por una razón más específica que simplemente pasar la tarde ¿verdad? Quieres decirme algo. – concretó mirándome a los ojos. No puede ser que todos puedan leerme como un libro abierto.

- Yo… sí, la verdad es que sí. – respondí algo apenada. – Pero no sé cómo hacerlo, y es raro en mí, sé hacer muchas cosas, pero esto realmente me tomó desprevenida y yo quiero lo mejor para todos pero no sé cómo lograr eso y no sé qué hacer. – dije todo esto muy rápido, estaba muy nerviosa.

- Tranquila, sé que quieres lo mejor para todos. Y sé… qué es lo que quieres decirme. – confesó él un poco cabizbajo.

- ¿En serio sabes qué quiero decirte? – Dije con los ojos bastante abiertos – Lo dudo mucho.

- Vas a romper conmigo. – afirmó mirándome a los ojos. Yo me quedé completamente estática.

- Yo… um no… bueno sí, bueno yo… ¿Cómo sabes eso? – balbuceé sin poder creerlo.

- Lo estuve pensando desde ayer, por cómo te pusiste cuando te comenté lo de Elsa y Aaron, y cómo te fuiste. – respondió tomando aliento – Al principio lo sospechaba por cómo su amor pudo salvarte, pero decidí dejarlo pasar y pensar que simplemente el amor fraternal funcionaría también contra la maldición. Hasta que llegó Aaron a nuestras vidas y bueno, noté cómo cambiaste desde que él llegó. – explicó volviendo su mirada al lago.

- Yo… lo siento tanto Kristoff – le dije muy apenada. – Yo realmente nunca esperé que las cosas se dieran así, no me di cuenta hasta hace… poco tiempo.

- Supongo que ella te habrá dicho que planeaba pedirte que te cases conmigo. – este chico sabía todo.

- Bueno… sí, me lo dijo. – Respondí confundida – Lo lamento mucho Kristoff. Sé que debe ser difícil de entender.

- Cuando me di cuenta lo que estaba sucediendo, pensé que pedirte matrimonio sería la única forma de tenerte conmigo. Sé que es un pensamiento bastante egoísta, sólo que yo no quería perderte… - comentó cabizbajo. – Sin embargo, cuando vi la mirada que Elsa tenía cuando se lo comenté, realmente me hizo sentir culpable. Quizás no debía estarlo, después de todo era tu novio, pero algo dentro de mí me decía que tenía que hacer lo correcto.

- ¿Qué mirada tenía Elsa? – eso sonó muy desubicado. – Lo siento yo, quiero decir, no eres egoísta, yo habría hecho lo mismo, creo. No sé si decir que fue mi culpa es acertado, porque tampoco yo elegí esto, pero sí lamento no haberme percatado de esto antes y prevenir que las cosas avanzaran tanto contigo como para lastimarte. Lamento mucho que las cosas resultaran así, y créeme que lo intenté, hice todo lo posible para evitarlo, pero simplemente yo… no pude. – confesé con algo de tristeza.

- Está bien Anna, y sé que esto me dolerá, pero ¿Realmente la amas? ¿Realmente Elsa te hace feliz? – dijo él mirándome atentamente a los ojos. Un escalofrío atravesó mi cuerpo cuando nombró a mi hermana, nunca imaginé una situación así.

Suspiré – Quiero hacer las cosas bien, pero a la vez quiero dejar de lastimarte con mis palabras. – lo miré atentamente. No quería responderle esa pregunta, no porque no supiera la respuesta, si no porque no quería que él la escuchara, sé que le dolería.

- No te preocupes por mí, sólo necesito saberlo. – afirmó con fuerza.

Suspiré nuevamente – Sí, la amo. – concreté. – Y me hace feliz.

Noté como se humedecían un poco sus ojos. Esto estaba matándome. Realmente lo quería mucho, era un chico excepcional, y me dolía no poder corresponderlo con el mismo sentimiento. Estoy segura que encontrará a alguien que de verdad lo ame muy pronto, es un muchacho increíble.

- Bien, eso es todo lo que necesito saber. – dijo él levantándose.

- Sé que es… demasiado pedir, pero realmente me gustaría que podamos seguir siendo amigos. – le dije rápidamente. Era verdad, esperaba que nuestra amistad pudiera continuar, lo quería mucho.

- Yo… no estoy listo para poder ser tu amigo, pero ojalá algún día si pueda. La paso muy bien contigo. – respondió. – Me iré del Reino por un tiempo, lo pensé toda la noche preparándome para lo que venía. Conseguiré un pasaje en un barco y me iré con Sven a recorrer lugares, eso me vendría muy bien.

- Ya lo tenías todo decidido… – comenté algo sorprendida.

- Sé que si quiero estar mejor no puedo permanecer aquí. – dijo con honestidad. – Te echaré de menos Anna. Espero que estés bien.

- Te deseo lo mismo Kristoff, yo también te echaré de menos. Dile a Sven que lo extrañaré a él también. Espero que puedas reconsiderar lo que te dije… - finalicé algo esperanzada.

- Lo haré. Adiós Anna. – dijo dándose vuelta.

- Adiós Kristoff. – lo saludé con algo de tristeza. Ojalá podamos ser amigos. Me dirigí hacia el interior del castillo, pensando en encontrar a Elsa y contarle todo lo que ha sucedido. Espero que a ella le haya ido bien.


Bien, este fue el capítulo 7. Espero que les haya gustado. Ya saben que espero sus comentarios! :)

Quería decirles que quizás llegue a tardarme una semana en subir el último capítulo de este fic. Y no es sólo para darles más ansias (? jajaja. Sino que estoy mucho más ocupada de lo que pensé estaría. Y aún no termino el capítulo. Realmente supongo que podré terminarlo en el transcurso de la semana, y haré todo lo posible para que eso sea así. Pero prefiero anticiparme y decirles esto.

Bueno, espero que nos leamos en unos días. Les mando saludos a todos los lectores y lectoras.