Hola a todas las personas que siguieron este fic!
Este es el último capítulo, y el más largo. Es puramente Elsanna, a más no poder.
Quisiera agradecerles a todas las personas que siguieron este fanfic, a todos los que dieron su apoyo mediante los comentarios, y a todos los que agregaron a favoritos. Me alegra poder haber sido un pedacito de su tiempo.
Espero no decepcionar a nadie con el final, o con el fic en sí. Y si es así lo siento jajaja.
Quiero decirles que disfruté mucho de escribirlo, así que creo que eso es lo más importante de todo.
He escrito otras cosas antes también, pero creo que esta es la primera vez que escribo algo en tan poco tiempo, y que sabía exactamente a donde llegaría al final. Supongo que fue una explosión de inspiración momentánea. (Además de que cuando me gusta algo, me obsesiono excesivamente con eso, y no paro hasta sacarle la última gota).
Espero que les guste este capítulo, ya saben, si quieren dejar sus comentarios, opiniones, y apoyo, pueden hacerlo, estoy más que feliz de recibirlos.
Advertencia: Este capítulo contiene lemmon. (No diría hard, o muuuy elevado. No, es bastante dulce y no tan taaan detallista).
Disclaimer:
- Frozen no me pertenece, ni sus personajes ni su universo ni nada de eso... Todo es de sus respectivos dueños.
- La canción que es utilizada en el capítulo: "Head over feet" tampoco me pertenece.
Con respecto a la canción que incluí en este capítulo (obviamente, la que también le dio el título a esta historia), si no la conocen, los invito a que la busquen y la escuchen, o simplemente que lean la letra. Creo yo, que si lo ven con ojos Elsanna, verán por qué me atrapó.
Ahora sí, disfruten el final de esta pequeña historia.
Capítulo 8: Juntas
Pov Anna
Ha pasado exactamente un mes desde que Elsa y yo nos confesamos nuestros sentimientos. Y ha sido el mejor mes de mi vida. Si antes estaba enamorada de mi hermana, ahora estaba… ¿súper enamorada? El punto es, que conocí una parte de Elsa que nunca pensé que existiría, es decir, siempre supe que ella en el fondo de su corazón me quería y que era dulce, pero nunca pensé que sería la persona más cursi y adorable de este mundo. Lo sé, es increíble. ¿Quién diría que la Reina del Hielo sería tan jodidamente dulce y romántica? Hasta me ha escrito seis poemas, sí, poemas. Era demasiado con sólo pensarlo, y sólo la tenía para mí. También conocí nuevos lados de mí que no conocía, como mi lado posesivo. Sí, apareció con Aaron, pero siguió apareciendo con cada persona que se acercara a Elsa. Y sé que es una preciosura, imposible no quedarse embobado con ella, pero odiaba que eso sucediera, era mía. Sin embargo, trataba de mantenerme a raya para no parecer una psicópata obsesiva y posesiva como lo era.
El día de hoy tenía pensado celebrar nuestro primer mes juntas, nuestro mes aniversario. Desde hacía aproximadamente cinco días que llevo a cabo mi plan, y éste es hacer un mural gigante, con un dibujo de nosotras dos en él, que daba hacia la ventana de Elsa. Hice hasta lo imposible para que ella no fuera o viera el progreso de mi obra, y debo decir que ha funcionado, eso creo. Soy tan mala para esconder sorpresas que no me sorprendería si ya lo sabe.
Pasaron tantas cosas increíbles este mes, tuvimos citas juntas, regalos, sorpresas, salidas, diversión, desacuerdos también, pero todo era asombroso. Y lo mejor de todo… Sus besos. Eran lo más adictivo que existía, ya me consideraba una completa loca desesperada sin ellos, no podía estar más de unas pocas horas sin besarla, lo cual hasta me daba vergüenza, pero era inevitable. Otra cosa que me daba vergüenza también, era la forma en que la he mirado más de una vez, nunca me había pasado con otra persona. Pero había veces en que no podía quitarle la mirada de encima, era extremadamente bella, me quitaba el aliento incluso después de verla todos los días. Pero existía esa mirada, con que la miraba de vez en cuando. La descubrí la noche que besé sus labios por primera vez, pero pasaron varios días hasta que pasó de nuevo, cuando fuimos a uno de los lagos cercanos al Reino a pasar el día y la vi con traje de baño, esa mirada volvió a aparecer. Sentía una desmedida atracción por ese cuerpo tallado por los mismísimos Dioses, un loco deseo se apoderaba de mí, en donde sólo cabía la idea de besarla completa, de pies a cabeza, centímetro a centímetro. Okey Anna, cálmate. Pude sentir como un calor subía a mis mejillas, como cada vez que pensaba en ella de esa manera.
Necesitaba unas horas más para terminar con mi mural, por lo que pedí amablemente a todo el personal del castillo que por nada del mundo dejaran que Elsa pudiera llegar a verlo. Olaf me ayudó mucho estos días, de hecho fue él quien me dio la idea.
Como siempre a la tarde, me subía a mi hamaca para ver el hermoso Reino en el que vivía, noté varios niños jugando, muchos comerciantes en las calles, pero mi vista se posó en un muchacho rubio muy conocido a mis ojos, saliendo de un gigantesco barco seguido de un gran reno. Me sorprendí gratamente, y continué mirándolos. Él se detuvo en la entrada de la embarcación, para ayudar a una joven mujer de cabello azabache a salir de ésta. Luego de ello, siguieron caminando hacia el pueblo, tomados de la mano. En ese momento sentí que el destino estaba bien hecho para todos, y que sí existían los finales felices. Salí de mi hamaca con una gran sonrisa, y me dirigí a continuar con mi trabajo pensando en que al fin, podía estar feliz sin culpas. Pasó un tiempo hasta que fui interrumpida.
- Anna, Anna, ya es casi la hora de merendar, y creo que Elsa te está buscando. – el hombre de nieve se acercó a mi corriendo.
- De acuerdo, ya está listo. ¿Qué piensas? – le dije mientras me alejaba de la pintura para tener una vista general.
- Pienso que le encantará, ahora vamos. Hoy servirán pastel. – Olaf tomó mi mano jalándome hacia adentro. Caminamos casi corriendo hasta el salón comedor, que extrañamente tenía las puertas cerradas.
Una vez frente a las puertas, intenté abrirlas pero parecían estar trabadas. Qué raro. Miré por el agujerillo de la puerta, pero no logré divisar nada del otro lado.
- Um, ¿hola? ¿Alguien del otro lado podría abrirme? – pregunté en voz alta bastante confundida. De repente escuché como las puertas se abrían, y lo que vi me dejó fascinada.
La mesa gigante que teníamos en el comedor estaba llena de diversos platillos de aspecto delicioso, esto porque estaba todo hecho de chocolate. Quedé realmente impresionada admirando cada cosa hasta llegar a la punta de la mesa, donde se encontraba Elsa algo ruborizada con sus azules ojos posados en mí. No puede ser.
- Espero que te guste – dijo mientras se me acercaba. Yo me le quedé mirando sin poder creerlo.
- ¿Todo esto es para mí? – pregunté acercándome de igual forma hacia ella.
- Sí, es que amas el chocolate y bueno, quería darte un regalo por nuestro día. – dijo bajando un poco la mirada, noté como sus pálidas mejillas tomaban un color rosáceo. – Aunque no lo creas, todo lo hice yo.
Me quedé con la boca abierta, mientras volví a admirar el gran y deleitable trabajo. – Es… increíble. No puedo esperar para que lo comamos. – comenté sin pensar en lo tonto que suenan mis palabras. El chocolate es mi debilidad. Corrí hacia ella hasta abrazarla – Gracias, gracias, gracias. Eres la mejor novia de todas. Me encanta. – le dije para luego besarla. Ella pasó sus brazos por mi cintura atrayéndome más hacia ella haciendo el beso más profundo. En esos momentos sentía como mi corazón saltaba de felicidad.
Nos separamos luego de unos segundos, y me tomó de las manos. – Ven, espero que estén ricos. – dijo riendo.
Nos pasamos un rato comiendo hasta que no dábamos más. – Elsa, ¿quieres engordarme? – dije riendo mientras me recostaba en la silla. – Está delicioso, ¿desde cuándo sabes hacer chocolate? – cuestioné.
- Aprendí para poder hacerte este regalo. – dijo mientras hacía un suvenir de hielo sobre una pequeña torta de chocolate, donde aparecimos nosotras dos patinando sobre hielo.
- Me encantó mi regalo. – le dije mirándola con mucha ternura. – Ahora es momento que yo te dé el mío. – tomé su mano y salí casi corriendo de la habitación arrastrándola. Antes de llegar, tapé sus ojos con mis manos, colocándome detrás de ella. Estaba nerviosa.
- ¿Ya puedo ver? – preguntó ella emocionada. Y con algo de torpeza llegamos frente al gigantesco muro. Quité mis manos de su vista. – Oh… Anna, es hermoso. – dijo muy admirada. Sonreí.
- ¿Te… te gusta? – cuestioné algo avergonzada.
- Es precioso… dibujas tan hermoso, realmente me dejaste encantada con esto. Muchísimas gracias. – me dijo mientras tomaba mi rostro entre sus manos y me besaba. En esos momentos era cuando me daba realmente cuenta, de que nunca me cansaría de sus labios, eran lo que necesitaba para vivir.
- Lo estuve haciendo desde hace unos días, y lo dibujé aquí para que puedas verlo desde tu habitación. – le informé señalando su ventana.
- Piensas en todo, eres tan inteligente. Me encanta Anna. – dijo para luego darme un tierno beso en mi mejilla.
Luego de eso, nos quedamos rato juntas con Olaf quien no paraba de comentar sobre los nuevos amigos que hizo en el pueblo. Ya casi se hacía de noche, cuando Elsa me invitó a entrar nuevamente al castillo.
- Tengo otra sorpresa para ti. – dijo ella mientras caminábamos de la mano, estaba algo avergonzada.
- ¿Qué es? ¿Dónde está? – le respondí muy emocionada apretando aún más su mano.
- Ya llegaremos y te lo podré mostrar. – comentó ella entre divertida y nerviosa.
Seguimos caminando hasta que llegamos a una sala pequeña, que comúnmente nunca usábamos, pero esta vez estaba bastante iluminada, con una decoración muy bonita y cálida.
Contra una de las esquinas, estaba armado un tipo de escenario, donde se encontraban algunos instrumentos. Mi cara se tornó de sorpresa y algo de confusión.
- ¿Para qué es todo esto? – comenté inspeccionándolo todo con la mirada.
- Tú sólo quédate aquí sentada – me acercó una silla – y bueno… escúchame. – en ese momento ingresaron por la puerta tres personas, que se ubicaron en el escenario y tomaron cada uno un instrumento. Me cantará una canción, comprendí.
- Quiero que escuches con atención… porque es sólo para ti. – me informó mientras tomaba lugar en el centro del pequeño escenario. No pude decir palabra alguna, porque pronto comenzó la música, y ella empezó a cantar.
I had no choice but to hear you, / No tuve otra opción más que escucharte,
You stated your case time and again, / expusiste tu caso una y otra vez,
I thought about it. / Pensé sobre eso.
Quería prestar atención a la letra de la canción, pero me costaba. Elsa se veía muy hermosa cantando, su voz era una de las cosas que más me gustan de ella. Todo te gusta de ella. Pero su voz, era algo especial. Mucho más cuando cantaba.
You treat me like I'm a princess / Me tratas como una princesa
I'm not used to liking that. / no estoy acostumbrada a que me guste eso.
You ask how my day was. / Me preguntas como estuvo mi día.
Noté como un color rosáceo se esparcía por sus mejillas al decir aquellas oraciones.
You've already won me over in spite of me. / Tú ya me has conquistado, en contra de mi voluntad.
Don't be alarmed if I fall head over feet. / No te alarmes si caigo con la cabeza sobre los pies. (Si me enamoro locamente).
Don't be surprised if I love you for all that you are. / No te sorprendas si te amo por todo lo que eres.
I couldn't help it / No pude evitarlo
It's all your fault. / Todo es tu culpa.
Una sensación increíble recorría mi cuerpo y hacía que mi piel se erizara con el sólo escucharla, tampoco podía quitar mis ojos de los suyos, de sus movimientos, de sus labios. Todo en ella desprendía ese algo tan encantador que hacía perderme por completo.
Your love is thick and it swallowed me whole, / Tu amor es espeso y me trago entera,
you're so much br aver than I gave you credit for. / eres mucho más valiente de lo que yo creía,
That's not lip service. / Y no es verso.
Ahora era yo la que me sonrojaba, porque eran cosas tan bonitas las que salían de su preciosa boca, y la forma en la que me miraba.
You've already won me over in spite of me. / Tú ya me has conquistado, en contra de mi voluntad.
Don't be alarmed if I fall head over feet. / No te alarmes si caigo con la cabeza sobre los pies. (Si me enamoro locamente).
Don't be surprised if I love you for all that you are. / No te sorprendas si te amo por todo lo que eres.
I couldn't help it / No pude evitarlo
It's all your fault. / Todo es tu culpa.
Pensar que ella estaba así de enamorada de mí, se me hacía impensado, increíble. No pude evitar suspirar sonoramente.
You are the bearer of unconditional things / Eres la portadora de las cosas incondicionales.
You held your breath and the door for me / Sostuviste tu aliento y la puerta por mi
Thanks for your patience. / Gracias por tu paciencia.
You're the best listener that I've ever met / Eres la mejor oyente que he conocido.
You're my best friend… / Eres mi mejor amiga…
Best friend with benefits. / Mejor amiga con beneficios.
What took me so long... / Me tomó tanto tiempo…
Me hizo sonreír esa parte de la canción, porque sí, ella era la mejor amiga que podría tener. Era mi hermana. Y era mi amante y más.
I've never felt this healthy before. / Nunca antes me sentí así de sana.
I've never wanted something rational. / Nunca quise algo racional.
I am aware now / Ahora estoy consciente
I am aware now / Ahora estoy consciente
Saber que la hacía sentir feliz, que ella sonreía por mi causa, y que podía compartir cada momento importante con ella, me llenaba el alma.
You've already won me over in spite of me. / Tú ya me has conquistado, en contra de mi voluntad.
Don't be alarmed if I fall head over feet. / No te alarmes si caigo con la cabeza sobre los pies. (Si me enamoro locamente).
Don't be surprised if I love you for all that you are. / No te sorprendas si te amo por todo lo que eres.
I couldn't help it / No pude evitarlo
It's all your fault. / Todo es tu culpa.
Finalizó la canción con gran delicadeza, y ni bien ocurrió, me paré de mi asiento y comencé a aplaudir con los ojos algo humedecidos por la emoción que me causó todo esto. Ella estaba con la mirada algo baja de la vergüenza que noté tenía y bajó del escenario con los demás músicos que se retiraron por la puerta.
- Elsa… - pude apenas articular. Era de esos momentos que tenía demasiados sentimientos en mi interior que no había palabras para hacérselos saber.
- ¿Te gustó? Yo… estuve un montón de tiempo practicando y pensando en que canción podría gustarte y… - la interrumpí besando sus labios. Ya me contuve mucho tiempo. Ella enseguida pasó sus manos por mi cuello y yo atrapé su cintura con mis brazos, acorralándola por completo contra mi cuerpo.
- Me dejaste sin palabras Elsa. – Le confirmé mirando sus profundos ojos que eran el reflejo de los míos – Me gustó demasiado, me hiciste sentir demasiado. – la abracé con todas mis fuerzas. No quería soltarla nunca más.
Pov Elsa
Había estado varios días preparándome para esto. Quizás era algo exagerado, pero yo era demasiado perfeccionista como para dejar que algo pudiera llegar a salir mal. Los nervios que tuve cuando canté esa canción, creo que no los tuve nunca antes en mi vida, era extraño, porque nunca antes tuve vergüenza de cantar, sabía que cantaba bastante bien, pero esta vez era distinto. Era una canción de amor que se la dedicaba completa y únicamente a la persona que más amo en este mundo, y eso me avergonzaba.
Ya se hacía de noche, y luego de cenar fuimos al jardín del castillo y a pedido de Anna, nos recostamos en el césped a contemplar cada una de las estrellas.
- Elsa… - me dijo ella girando su cabeza hacia mí – ¿Crees en el infinito? – estaba muy pensativa.
- Sí, creo que hay muchas cosas en nuestra realidad que son infinitas. – comenté mirándola por un segundo, y luego devolviendo mi mirada hacia el amplio cielo.
- ¿Con qué lo compararías? – volvió a cuestionar.
Lo pensé por un momento. - No te lo diré, porque ya fui demasiado cursi por hoy. – concreté con una pequeña sonrisa.
- Dime. – pidió tomándome la mano.
- Con el amor que siento por ti, con eso lo compararía. – giré mi cabeza para notar como una adorable sonrisa boba aparecía en su rostro, acompañada por esos ojos brillosos llenos de amor, que me revolvían el estómago por completo.
- Eso es lo que quería que dijeras. – aceptó algo sonrojada.
Reí por ello – Es la verdad. – estaba perdida en esos ojos azules como el mar.
- Quería que lo dijeras, porque es exactamente con lo que yo lo comparo. – afirmó ella acercándose de forma lenta hacia mí. Detuvo su movimiento, quedándose justo a unos pocos centímetros de mi rostro. Debo admitir, que incluso después de todo este tiempo, me ponía nerviosa tenerla tan cerca, no el besarla o abrazarla, sino el tener su mirada tan cerca. Sentía mi corazón acelerarse, y mi mente nublarse por el hecho de tener su aliento contra mi boca, su respiración contra mi nariz, sus ojos tan cerca de los míos que podía encontrar una galaxia completa en ellos. Hasta incluso podía contar cada una de las pequitas que inundaban su bello e inocente rostro. Juro que podría estar toda la eternidad perdida en esos ojos azules tan dulces. Suspiré sonoramente, sin poder evitarlo, mientras mi estómago se revolvía en electricidad que luego se esparcía por todo mi cuerpo.
- Te amo Anna – le dije suspirando nuevamente, sintiendo su delicada mano acariciar mi mejilla.
- Te amo aún más Elsa – contestó ella cerrando el pequeño espacio que nos separaba, haciéndome sentir en el paraíso una vez más.
Se estaba haciendo muy tarde, y ya apenas se veían las luces del pueblo, por lo que decidimos ingresar al castillo. Cuando comenzamos nuestra relación, le pedí a mi pelirroja que sigamos durmiendo en nuestras habitaciones separadas, salvo en unas cuantas ocasiones en las que dormíamos juntas. Era para mantener un poco las apariencias, pero más que nada, era porque así era mucho más sencillo contener ciertas emociones que se producían en mi cuerpo cada vez que la tenía cerca de mí de determinadas maneras.
Llegamos a mi cuarto y comenzaría la dura despedida de todas las noches, o no.
- Quiero dormir contigo hoy Elsa – me pidió ella, con algo raro en su voz. Y sin saber exactamente por qué, me puse algo nerviosa. Intenté rechazar su propuesta, pero lo que dijo a continuación me sacudió en más de una forma. – Necesito dormir contigo hoy, Elsa. – Se acercó decididamente a mí y atrapó mis labios entre los suyos. Solté un leve suspiro en sus labios para luego corresponder el anhelado beso. Ella me atrajo más hacia si cuando sus brazos envolvieron mi cintura, mi corazón se aceleró sin poder detenerlo.
Pasé mis brazos alrededor de su cuello, profundizando aún más el beso. No podía evitarlo ni negarlo – Yo también necesito dormir contigo hoy. – acepté mientras abría la puerta de mi habitación. Ingresamos sin apuros, apenas cortando el beso unos segundos, pero mi hermanita parecía no querer separarse de mí, porque cerró la puerta con mi cuerpo, atrapándome contra ella. Seguimos los besos hasta que necesitábamos aire. Miré en sus ojos y éstos tenían un brillo especial, uno que nunca antes había visto, pero me producían un sinfín de emociones nuevas en todo mi ser. Rompió nuestro contacto visual, para acercarse a mi cuello y besarlo intensamente. En ese mismo instante sentí como mi cuerpo subió abruptamente de temperatura, y mi cabeza comenzaba a nublarse. Se sentían demasiado exquisitos sus labios sobre mi piel. Sin siquiera controlarlo, un suave gemido se escapó de mis labios. Dios Anna… Sus besos continuaron, muy lentos y pausados hasta que sentí su lengua en mi piel y mi cuerpo se erizó por completo.
- Elsa… - susurró Anna separándose de mi cuello y dirigiéndose a mi oído. – Te deseo – suspiró sonoramente, produciendo que junto con lo dicho, mi cuerpo reaccionara de nuevo. – con locura. – finalizó con su voz algo ronca, demasiado sexy para alguien tan dulce y aparentemente inocente como ella. La cantidad de cosas que estaba produciendo en mí en tan solo unos pocos segundos, eran incomparables. Me estaba volviendo loca. Lo único que podía pensar en ese instante era en lo mucho que la deseaba. Tomé su rostro con mis manos y la besé con necesidad, mientras sentía como recorría toda mi espalda con sus delicadas manos. En mi mente no comprendía como una mujer podía ser tan adorable y sensual al mismo tiempo.
Estaba perdida en sus labios, cuando algo me sobresaltó acelerando mi corazón al instante, ella había atrapado mi trasero en sus manos. Mi cara se enrojeció por completo, mientras ella separó sus labios para mirarme de una manera entre pícara y dulce. Elsa, ella es tres años menor que tú, y sabe perfectamente cómo hacer las cosas, eres patética, se burló de mí una voz interior. Ella sonrió con triunfo. No, no dejaré que seas la única que sabe lo que hace, pensé cambiando por completo mi posición en la situación. Tomé sus caderas con determinación, atrayéndola más a mi cuerpo comenzando el beso más profundo que hemos compartido hasta el momento, mientras comenzaba a recorrer con mis manos cada rincón de su precioso cuerpo. No lo podía negar más, anhelaba estar con ella más que nada en el mundo. Entre besos y caricias mis manos se dirigieron hacia la cremallera de su lindo vestido floreado, y no esperé ni un segundo para bajarla, y comenzar a quitárselo sin apuros, pero con necesidad. Toda la determinación que sentía segundos atrás desapareció cuando la vi en su ropa interior frente a mí. Era definitivamente la mujer más hermosa que existía en este mundo, sentía deseo pero más adoración por esa princesa que me miraba esperando que palabras salgan de mi boca. Tartamudeé mientras mis ojos recorrían embobados cada centímetro de su espectacular cuerpo. No podía hablar, estaba totalmente perdida en ella, era demasiado, demasiado preciosa. Totalmente loca por ella, no tenía control de mis palabras al decir lo siguiente.
- Quiero hacerte el amor… Anna. – se escapó de mis labios al encontrarse mis ojos con los suyos. Su mirada brilló, y comenzó a besarme con ansia mientras sus manos se deshacían de mi vestido, una vez ambas en la misma condición, ella se separó ligeramente de mí y recorrió mi cuerpo completo con su mirada.
- Eres la mujer más hermosa, perfecta y sexy que existe. – me volvió a besar y me acercó a la cama. – Y eres mía. – finalizó lanzándome con cuidado a ésta para quedar sobre mí. Sentir su cuerpo, su piel sobre mí, me quemaba. Volvió a mi cuello y comenzó a descender por mi cuerpo hasta llegar a mis pechos, y dirigió sus manos hacia mi espalda. Levantó su mirada pidiéndome permiso, y yo completamente sonrojada y acalorada asentí, ella sonrió más y me liberó de mi sostén. Sus besos eran suaves, delicados y me hacían soltar infinidad de suspiros, hasta que mordió con delicadeza y solté un gemido sin poder evitarlo. Su lengua comenzó a realizar un trabajo exquisito, que me hacía enloquecer y soltar más suspiros y pequeños gemidos que trataba de ahogar lo mayor posible. Ella empezó a moverse suavemente contra mí, y volvió sus labios a los míos.
Recorría mi cuerpo completo con sus manos sin escrúpulos, y su boca recibía todos los suspiros que salían de la mía. – Dios, como te deseo Anna. - Dirigí mis dedos hacia su espalda y quité ya sin pensarlo su delicado sostén que me separaba de su gran tesoro. Con agilidad nos giré y quedé sobre ella para admirarla por completo. Sus mejillas estaban sonrojadas, y sus ojos me entregaban por completo amor. Besé cada centímetro de su piel, comenzando por su cuello, descendí hacia sus perfectos pechos que reaccionaban ante mis caricias, luego seguí bajando por su tonificado abdomen, hasta llegar a la última prenda que estaba sobre su cuerpo, esa que me separaba de llevarla al cielo. Con mucha suavidad quité su ropa interior, y decidí despojarme de ella por igual. Y estábamos allí, completamente desnudas en mi cama, me incliné sobre ella para volver a besarla, con toda la pasión que existía en mi ser. Ella me abrazó y sentí al completo su cuerpo contra el mío, lo cual me hizo sentir en el paraíso. Volví a recorrer enteramente su cuerpo con mis manos hasta llegar a su zona más delicada, la cual estaba muy húmeda. Comencé a recorrer el lugar con mis dedos. Sus gemidos y suspiros eran tan fuertes que escapaban de nuestros labios. Me excitaba en forma desmedida tenerla así entre mis manos. Empecé la delicada tarea de hacer que mi princesa toque el cielo con las manos. Ella se movía junto a mí, su cuerpo pidiéndome a gritos que la hiciera mía, y luego de unos pocos segundos donde ahogué sus muchos gemidos con mis labios, mi hermosa pelirroja era completamente mía.
- Te amo tanto Elsa, tanto. – su voz era entre cortada y agitada, apenas podía respirar. – Eres el amor de mi vida. – finalizó de forma agotada.
- Eres preciosa, realmente perfecta. – le dije besando su frente. Pasaron unos segundos para que ella se recompusiera, y en un movimiento se colocó sobre mí.
- Es mi turno de hacerte completamente mía. – dijo con determinación y deseo, para luego besar mis labios con anhelo.
Pasé los minutos más perfectos de mi joven existencia en los brazos de mi amada, y en el momento que me hizo tocar el cielo con mis dedos, no pude evitar soltar su nombre a gritos. Nunca antes sentí semejante cosa, algo tan increíble.
Creo que tardé más que ella en recomponerme, pero es que simplemente me dejó sin aliento siquiera – Eres… increíble. – dije con la voz ronca. – Te amo con toda mi alma, mi Princesa. – ella se lanzó a mis brazos para fundirnos en un abrazo que quería fuera eterno.
- Y yo te amo con mi vida entera, mi preciosa Reina. – concretó mi pelirroja sellando nuestra promesa de amor, con un dulce beso. Era el principio de todo, de muchas noches como aquella, de muchos besos, de muchas aventuras. Todo seguía siendo nuevo, nadie sabía nada de lo que pasaría en un futuro, lo que sí sabía, era que lo viviría con ella a mi lado.
Fin
Bien, espero que les haya gustado chicos y chicas!
Dejen sus comentarios :)
Gracias a todos y todas por leer, cada uno de ustedes es muy importante para mi. Me hace feliz saber que puedo compartir las cosas que me gustan con otras personas. Muchas gracias.
Quizás pueda escribir otras historias, tengo ideas en la cabeza, pero eso dependerá de muchas cosas, y nada es seguro... Supongo que pueden opinar de esto también.
P/D: Es tan dulce la canción nueva de Frozen Fever, muero por verlo, ya mañana se estrena! Espero que sea tan lindo como parece. Aunque debo decir, que ignoraré a Kristoff en lo que sea que haga o diga. xD
Un beso a toooodas las personitas lindas que siguieron este fic. Gracias!
