¡Hola a todos!
Esta es la única loca idea que se me ocurrió para el minireto de abril para "La Copa de las Casas 2014-15" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Disclaimer: El potterverso es de JK, obviamente.
La fiesta estaba en su punto máximo, y Milicent sabía que era cuestión de minutos que se descubriera a la víctima de la broma que estaban planeando los alumnos de sexto. Eso era lo más divertido de las reuniones en la sala común de Slytherin.
—¿Quieres más ponche?— le preguntó Graham. Milicent asintió.
No se detuvo a pensar que Graham jamás era amable y considerado con nadie. Agarró el vaso que le ofrecía y tomó un buen trago. Pero ese líquido no sabía a nada parecido al ponche. En un instante empezó a sentirse extraña. De pronto todo su alrededor se veía más grande, la piel le picaba, el estómago le dolía, la cabeza le daba vueltas.
—¡Mili!— gritó alguien con preocupación.
Las risas se escuchaban más fuerte, y cuando Milicent pudo abrir los ojos y observó a su alrededor con claridad, supo que algo iba terriblemente mal.
–¡Oh, Mili!— exclamó Daphne de lo que parecían metros y metros de altura.
Rápidamente, Daphne sacó un espejo de su bolsillo, y se lo puso delante de Milicent. Soltó un grito que más parecía un maullido. ¡Era una gata! Y no cualquier gata, sino una gata gorda y esponjosa de pelaje negro y ojos espeluznantemente amarillos. Salió corriendo hasta su habitación, donde las carcajadas se apagaron.
Era horrible, todo parecía tan enorme y lejano. Lo único que quería era tirarse en su cama y llorar hasta que amaneciera. De pronto algo brillante debajo de la cama captó su atención. Se trataba de un par de ojos amarillos brillantes.
—¿Y tú quién eres?— preguntó una voz chillona.
—Milicent—respondió ella con temor.
—¿Milicent? Que extraño, así se llama mi dueña.
Después de dudar un segundo, Milicent se metió debajo de la cama, donde se encontró con alguien familiar.
—¿Mercy?
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Soy yo, ¡Milicent!— gritó desesperada.
Mercy la miró confundida, después se acercó y la olisqueó, haciendo a Milicent sentirse muy incomoda, pero nada comparado a cuando le dio un lengüetazo en la cabeza.
—¡Milicent!— gritó Mercy, acercándose y restregando su pequeño cuerpo contra el de Milicent—. ¡No sabía que eras animaga! Ven, sígueme. A los demás les va dar mucho gusto.
—¿A quiénes?
—¡A la comunidad felina!
Milicent nunca olvidará esa noche, en la que hizo doscientos amigos peludos, exceptuando a la Sra. Norris, ella era una perra.
N/A: Si, lo sé, pero juro solemnemente que no fumé nada de dudosa procedencia.
¿Review?
