Disclaimer: Harry Potter no me pertenece ni ninguno de sus personajes, todo a J.K. Rowling. Historia basada en la canción de Vocaloid cantada por Kagamine Rin: Doppelganger Dispute (ドッペル押し問答) del compositor Minus-P.
Palabra: 14.- Mortifago.
Aclaración: Toda la disputa, toda la «batalla», tono no es más que un conflicto en la mente de Daphne.
La disputa interna de Daphne.
«—Tú, diciendo tantas tonterías que inclusive terminaste sin amigos.»
«Perdida»
«Sin amigos»
«En un estúpido ideal que es más fantasioso que realidad»
No era más que otra estúpida medallista en seguir el acto del engaño más grande presenciado.
Esto es casi como una batalla, una mental y tan retorcida que Daphne simplemente no sabe siquiera cómo reaccionar además de tener que apretar la mandíbula por unos momentos para tranquilizarse antes de contestarle a ella — ¿Su otro yo?—; esa chica tan parecida a ella
(Quizá un poco mayor)
que solamente la mira a través de sus anteojos —porque ahora los usa, ahora que esta tan cansada por el miedo inducido por los Carrow y (las cosas malas que ha hecho, uno que otro «crucio» a idiotas de primer año que no saben comportarse) simplemente ya no siente las ganas de usar algún hechizo que ayude a su visión por unas horas— y se dice que le odia.
(Se odia a si misma)
Odia a ese «yo» adulto que no quiere llegar a ser.
Y en cambio aquella Daphne Greengrass —la versión adulta, llamémosla Greengrass solamente— que sonríe con burla, de medio lado; apuntándole con el dedo índice mientras le dice sin vergüenza alguna que no es más que una niña, una mocosa. Una idiota inmadura que no sabe a lo que se enfrenta. Lo que quiere.
(Lo que quiere ella, no sus padres)
Y simplemente le dice a Daphne —la adolescente de apenas diecisiete años— que está un poco desilusionada de ella —aunque son la misma persona— para ser honesta.
Claro que la razón de aquello es muy simple. Demasiado. Es algo estúpido el siquiera pensarlo porque es algo más que obvio.
Daphne se convirtió en «Mortifago». ¿Algo esperado? Sí. ¿Ahora era considerada como adulta por sus padres? Tal vez. Aunque su forma de hacer las cosas en un momento como este no sea herrada, el principal problema para Geengrass era qué: No era lo que ella deseaba.
Claro que, Greengrass no quería sermonear a su yo que es más joven, más ilusa. Más estúpida; por alguna cosa en particular, no. Claro que, inclusive Daphne se desesperaba de solo verla.
«—Esta historia —dice Greengrass con una estúpidamente torcida sonrisa— ¿te la creerías?
Y Daphne solamente rehúye de su mirada.
— ¿Si lo harías?»
Si Daphne supiera que después del cuarto día de la luna nueva ella conocería el fracaso por primera vez.
Y entonces la simpatía que había sentido —obligada a sentir más bien— por el lado del señor oscuro tendría que tragársela junto a la confortable sensación de fatiga al estar soñando.
«—Adiós, locación de la ironía —dice Daphne a una Greengrass sorprendida.
(La que sonríe ahora es ella)
—Una plática tan trivial y de poca importancia como la que me has dado —Daphne se reacomoda los lentes, muestra superioridad y la de la sonrisa torcidamente perfecta es ella— tú ahora estas diciendo puras estupideces. Mi futuro tampoco es la gran cosa.»
Daphne ahora es la que apunta con el dedo.
¿Acaso es porque su futuro yo juega con su mente? Solamente viene aquí, sin razón alguna.
«Daphne quiere una razón»
Claro, el ser «Mortifago» le da una duda sobre el "futuro", si el lugar donde esta Greengrass es confortable:
¿Por qué ha huido de ello?
Greengrass debería de elogiarla a ella, ser más amable.
Ah, claro.
A Greengrass no le satisfacía nada, que inútil.
«—Tenemos la misma personalidad, ¿no? —dice Daphne— si lo entiendes, ahora elógiame más.»
Ey, ey, ¿Cómo debería de sentirse ahora?
Quiere escucharlo.
¿Sí?
¿Sí?
¿SÍ?
¡¿SÍ?!
Claro que, ¿ustedes sabían que ambas se sentían muy bien en este momento?
Esta clase de sentimiento…
Lo entienden, ¿cierto?
