Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen a SM. La historia es el resultado de mi imaginación

REFLECTIONS

CAPITULO DOS

Bella está feliz, hoy es su cumpleaños número siete y su hermano Jasper pudo venir de Seattle a visitarla, últimamente lo extraña mucho pero su mamá le explicó que Jasper debía convivir más con su padre John. Bella no sabe mucho de ese hombre y teme preguntar pero por lo que ha podido escuchar a escondidas es que John es el antiguo esposo de su madre pero es lo único que sabe ya que a Charlie tanto la mención de Jasper y John lo hacen enojar mucho.

A Bella le agrada que su papá haya permitido que Jasper pasara el día en Forks, después de todo es su único amigo.

Ella suspira, desea tener más amigos para jugar.

Tanto Bella como Jasper están en el jardín divirtiéndose con la pelota cuando ven como 2 automóviles se acercan por la calle, Bella reconoce uno de esos como un camión de mudanza el cual se dirige a la casa que está justo al lado de la de Bella. Ella detiene el juego, se mantiene expectante a sus posibles nuevos vecinos.

Los autos estacionan a la orilla de la calle y ella puede ver como un hombre alto y rubio sale del viejo Malibu junto a una hermosa mujer con cabello color caramelo, ambos sonríen y caminan observando su entorno. Bella esta tan concentrada en la pareja que ignora el hecho de que dos niños los siguen.

Jasper se acerca hasta ella y le susurra bajito:

— ¿Quiénes son? —Su hermano esta tan o más confundido que ella, hacía meses que no venía al pueblo

Bella se encoge de hombros

— No sé, no sabía que la casa de la señora Margaret estuviese en venta…Mami me dijo que se fue de vacaciones

Hace un adorable puchero tratando de averiguar que sucede

— La señora Margaret murió no se fue de vacaciones—Jasper la corrige sabiondo ¿cómo una anciana de más de noventa años podría irse de vacaciones? ¡Es insólito!

—¡¿Murió?!—Las lágrimas comienzan a acumularse en los ojos de su pequeña hermanita y Jasper entra en pánico, no creyó que aquello podría afectarla tanto y si el señor Charlie —Como le gustaba que él lo llamara— se daba cuenta de eso haría que pagara caro aunque el chico de doce años aun no sabía muy bien que significaba eso.

—Sí, pero por favor no llores…ahora la anciana está en un lugar mejor

—¿Estás seguro? —Murmura Bella preocupada, no comprendía como podía haber un lugar mejor que el hogar ya que a sus cortos siete años de vida la pequeña aun no entendía la complejidad que ocupaba la muerte en sí.

—Súper seguro—Su hermano le da una sonrisa que la tranquiliza por lo que vuelve a prestar atención a la pareja y a los dos chicos que acaba de notar—Deberíamos avisarle a mama.

Bella asiente de acuerdo.

Entran corriendo tan deprisa a la casa que no notan a Charlie por lo que tropiezan con él

—Que les pasa—Les grita enojado, más a Jasper que a Bella—. ¿Qué es tan importante?

— Lo s-siento—el chico tartamudea cuando trata de excusarse. Con el paso del tiempo el hombre se le ha hecho cada vez más intimidante—. Solo queríamos avisarle a Mamá que tendrán nuevos vecinos

— ¿Nuevos vecinos?—Charlie frunce el ceño e inmediatamente olvida el incidente, no le agrada la idea de tener vecinos tan cercanos y es que ambas casas están tan juntas que parecen una sola.

Lo único que las divide es una cerca de madera color blanco, típico en los pueblos chicos.

—Entren—El padre de Bella los apura hacia la cocina donde se encuentra Renee decorando el pastel de cumpleaños de su hija.

—¿Que sucede?—Pregunta extrañada de ver a toda su familia en el espacio.

— ¡Tenemos nuevos vecinos mamá! —exclama Bella alegre—llegaron con un gran camión y son unos papas con dos hijos, la señora es taaaan bonita. ¿Podemos ir saludar? ¿Podemos?

Renee suelta una carcajada, siempre ha amado lo espontánea que es Bella y aun con siete años tiene su personalidad bien definida

—Tranquila hija, estoy segura que podremos visitarlos luego, ahora vayan afuera hay un hermoso día.

Jasper y Bella obedecen mientras que Renee continua su labor en la cocina con Charlie pisándole los talones

— ¿Cuál es el problema, Cariño? —Su esposo lleva un rato en silencio.

— Me habías dicho que la casa de Margaret no sería vendida

Renee limpia sus manos con el delantal

—Así fue —responde ella—. La casa era parte de una herencia, deben ser familiares de Maggie.

—Isabella tiene razón, deberíamos ir a decir hola— a los dos les sorprende esa proposición, Charlie a pesar de ser el jefe de policía no era la persona más sociable.

—Oh, claro que lo haremos, en cuanto tú te encuentres completamente sobrio o creías que no me había fijado en cómo has estado bebiendo desde temprano.

Charlie bufa pero no lo niega, tiene toda la razón pero sin embargo le molesta que le recalque ese detalle. Es sábado ¿Acaso no puede relajarse un poco?

.

.

Bella está sentada en el porche de su casa una tarde fresca de septiembre, días después de su cumpleaños. Se siente entre enojada, triste y aburrida.

Jasper había vuelto a Seattle tres días antes y la escuela aun no iniciaba por lo que estaba aburrida hasta la muerte. Su mamá estaba ocupada con los quehaceres y le había pedido que se retirara al patio mientras ella ordenaba el salón.

Quería jugar con alguien, pero no tenía amigos.

Llevaba viviendo en Forks con su familia toda su vida y las personas pensarían que sería fácil para ella adaptarse a la escuela pero por órdenes de su padre fue educada en casa hasta este año.

Se sentía nerviosa, sería su primer día de escuela y no conocía a nadie.

—¿Hola, cómo te llamas? —Bella alza la vista de sus zapatos deportivos rosa y ve a un sonriente y algo regordete chico mayor. Más o menos de la edad de Jasper calcula ella.

—Soy Bella—Dice ella a modo de saludo.

El chico le ofrece una sonrisa y ella se la devuelve, está a gusto.

—Yo soy Emmett y vivo al lado, tenemos un poco más de una semana aquí. Te he visto los últimos días y me preguntaba si querías venir a mi casa a jugar.

Bella abre los ojos impresionada, nunca nadie la había invitado a jugar. ¿Debería asustarse?

Las palabras se le atoran, se golpea a si misma mentalmente. Está preocupada de que Emmett crea que está loca y no la quiera volver invitar.

—Mmm, está bien—duda un poco—. Voy a preguntarle a mi mama si está bien que vaya.

—Genial, te espero aquí.

Sin aguantar una palabra más, Bella corre adentro de la casa y como es usual se tropieza.

—¡Mama, Mama! —Medio grita y murmura a la vez—. Hay un niño afuera que quiere jugar conmigo.

Renee, quien parece estar siempre en el medio de algo cuando su hija la interrumpe, frunce el ceño extrañada.

—¿Un niño? ¿Qué niño?

—Se llama Emmett y vive al lado. ¿Puedo ir?

—No lo sé, Bella—dice ella pero la cara expectante de su hija hace que cambie de parecer rápidamente—. Bueno, está bien pero solo una hora. Si tardas más que eso iré a buscarte.

Bella asiente repetidamente y así como entro rápidamente, salió.

—Me dijo que si—Bella le da las buenas nuevas a Emmett y así ambos caminan hasta la casa de él.

—¿Conocías a la Señora Margaret? —Bella es curiosa y no puede evitarlo.

Emmett tarda unos segundos en responder.

—Era mi abu.

La sonrisa de Bella decae, lamenta haber hecho sentir mal a su nuevo amigo.

—Lo siento—murmura ella, aunque no sabe porque realmente.

Emmett niega con la cabeza.

—No fue tu culpa

Caminan en silencio hasta llegar a la entrada donde los recibe la señora de cabello caramelo.

—Hola pequeña, Soy Esme— Ella sonríe de forma tierna a Bella y se toma el atrevimiento de darle un abrazo. Eso le gusta además de que la Señora Esme huele a galletitas.

—Yo soy Bella.

Emmett pasa de largo y camina hasta la cocina. Esme va detrás de él mientras que conversa con Bella.

—Entonces nos mudamos aquí, porque Magguie era la madre de mi esposo Carlisle y él quería regresar a su casa de la infancia.

—¿Pero por qué nunca los había visto? —Bella pregunta intrigada.

—Eso es porque jamás veníamos aquí y nunca debimos haber venido —Una voz detrás de ella contesta por Esme por lo que Bella se da la vuelta y lo reconoce inmediatamente. Supone que es hijo de Esme y no está equivocada cuando ella se lo presenta.

—Él es mi hijo menor Edward.

Bella le ofrece la mano en un gesto de buena educación que había visto en los mayores pero Edward no la imita. Eso le molesta a ella, que niño tan grosero considerando la linda mamá que tenía.

A pesar de ese mal momento, Bella no deja que Edward arruine su dia con su nuevo amigo Emmett por lo que ambos van a su cuarto y juegan de todo un poco. En varias ocasiones Emmett invita a su hermano pero este lo rechaza diciéndole lo ridículo que se ve jugando con una niña más pequeña que él.

Mas a Bella no le molesta su comentario, ella es fuerte y disfruta su tarde.

Cuando pasa un poco más de una hora el timbre suena y Bella recuerda lo que su mama había dicho.

—¡Recorcholis! —murmura agitada y corre hasta la puerta principal dejando a Emmett en medio de un juego pero se detiene abruptamente cuando ve a Esme conversar con su madre.

—¡ahí estas! —Renee sonríe cuando la ve y Bella suspira de alivio, no será castigada—. Es hora de irnos, nena.

—¿Tan pronto? —Esta desilusionada, la ha pasado muy bien.

—Sí, pero estoy segura que a la señora Cullen no le molestara que vengas mañana o cualquier otro día.

Bella mira a la mamá de Emmett y Edward esperando por una respuesta.

—Puedes venir cuando quieras.

Ella pega un salto emocionada, más que feliz.

—Me encantaría pasar aquí todos los días, todo es genial con ustedes.

Tanto Esme como Renee sonríen por su exageración pero lo que ambas no saben es que Bella lo decía muy en serio.