Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen a SM. La historia es el resultado de mi imaginación

REFLECTIONS

CAPITULO TRES

Ha pasado una semana desde que habló con Edward, lo había visto un par de veces en los pasillos de la escuela y en algunas clases en las que coincidían pero él nunca se acercaba lo suficiente.

Estaba confundida, no sabía si sentirse aliviada porque ya no la molestaba y así ambos podían continuar con sus vidas o si extrañaba su presencia diaria.

Su vida era casi aburrida sin él.

Sin sus chistes, sin sus pequeñas caricias que aunque ella fingiera que no le afectaban esos leves roces, si lo hacían. Escucharlo hablar por horas de sus bandas favoritas, de las series que ambos veían online.

Todas aquellas cosas que por muy pequeñas que fueran agregaban ese "extra" a su rutina y es que después de todo, Edward era su amigo... De los mejores.

En fin, lo amaba y lo había arruinado todo cuando llego la pubertad y las hormonas lo jodieron.

Bella no era de las que meditara pero desde que no tenía que preocuparse por ser emboscada por Edward tenía más tiempo libre del que le gustaría.

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Camina sin apuro hasta su casa, eran cerca de las cinco de la tarde y recién había salido de su reunión con el club de literatura, un pequeño hobbie que tenía pero del que no hablaba mucho. Bella sentía que no todas las personas comprenderían lo bien que un libro podía hacerla sentir por eso prefería mantenerlo para sí misma.

Además de que se vería muy bien en su solicitud para la universidad.

Reneé se ofreció a ir por ella pero Bella como siempre la rechazó, no había necesidad cuando el clima en Forks estaba perfecto y tendría que aprovecharlo antes de que la temporada de frío iniciara.

Cuando llega a su cuadra su mirada se dirige inconscientemente a la ya no tan bonita y cuidada casa de los Cullen.

Lo ve sentado en las escaleras del porche mirándola fijamente.

Inmediatamente Bella siente un escalofrío en todo su cuerpo y no sabe qué hacer. ¿Fingir con su teléfono? ¿Ignorarlo y seguir caminando?

Le frustra saber el poder que Edward tiene sobre ella por lo que toma la segunda opción.

Continúa caminando con la cabeza en alto, llega hasta el jardín de su casa sin problemas hasta que Edward la toma desprevenida al llamarla desde la vieja cerca de madera que separa las dos residencias.

—¡Hey!—le grita él y Bella mira a ambos lados deseando que él llamase a otra persona.

"No, tonta. Te llama a ti" rueda los ojos para sí misma.

Llega hasta Edward con una calma que le sorprende.

—Hola, ¿Qué pasa? —Lo saluda casualmente. Se felicita por no entrar en pánico.

—¿Puedes venir a mi casa? —Edward ve como la duda pasa por sus ojos—. Sera rápido, lo prometo.

Muerde su labio insegura, voltea al estacionamiento notando que la patrulla aún no está.

—Sabes bien que él llega después de las diez de la noche—Edward lee sus pensamientos. Bella ve sus ojos fijamente pero aún no tiene respuesta, no quiere meterse en problemas—. Por favor, hoy no ha sido un buen día.

Aquella frase es lo único que necesita para dar vuelta atrás e ir a su casa.

Edward mantiene su distancia cuando entran, no quiere incomodarla.

—¿Dónde está Emmett? —Pregunta Bella luego de sentarse en el sofá que esta frente al televisor.

Él se recuesta al lado, Bella siente como sus piernas se tocan pero no se aleja.

Lo extrañaba.

—Tuvo que viajar a Seattle por trabajo.

Frunce el ceño enojada

—¿Por qué no me dijiste? —le reclama—. Pude venir a hacerte compañía

Edward rueda sus ojos, es tan poco probable que le causa gracia que se sienta ofendida.

—Se fue anoche de emergencia y no quería molestarte—explica—. Además de que no necesito que me estés cuidando.

Aquello llega directo al corazón de Bella, clavándose dolorosamente sintiendo así las pulsadas agonizantes.

—Pero yo quiero hacerlo…

—¿Hacer qué?

—Cuidarte—aclara e inmediatamente ambos se quedan callados.

Unos segundos pasan, los cuales a Bella se le hacen eternos, hasta que Edward dice:

—Dejaste claro una y otra vez que no quieres estar conmigo.

—Es que tú no entiendes—murmura ella mientras mira fijamente la tv apagada, no se atreve a mirarlo a los ojos.

Edward resopla enojado.

—¿No entender qué? —su tono de voz asciende—. ¿Qué no quieres estar con el huérfano del pueblo? ¿El pobre Edward que se quedó sin padres hace tres meses?

—¡Nooo! —grita ella histérica—. Ninguna de esas es la razón por la que terminamos.

—¿Entonces cuál es, Bella? Porque yo aún no me entero —Edward grita de regreso—. ¿Te apena estar conmigo? ¿Sientes lastimas? ¡Di las cosas como son! No seas hipócrita, maldición.

Bella se siente asfixiada, no puede respirar…Debe salir de ahí.

—Me tengo que ir.

Se levanta del sillón pero Edward toma su brazo y con fuerza la hace sentarse de nuevo.

—No. Necesito saber la verdadera razón. Dime si es por mis padres o no…solo dilo

Se retuerce pero Edward no la suelta.

—¿Fue por mis padres?

—¡NO!

—¿Fue por mis padres? —repite.

—¡Ya te dije que no!

—Explícame, Bella… ¿No crees que al menos merezco eso?

—SUELTAME EDWARD.

de insistir y suelta su mano. Ve como Bella corre hasta la puerta principal y luego desaparece.

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La casa está en silencio, son más de las once de la noche y aunque mañana es día de escuela ella continua enfrascada en su libro, todo está bien hasta que escucha el característico sonido del motor viejo del auto de Charlie.

Comienza a sentir nauseas como consecuencia a los nervios que siente y desea haberse quedado dormida mucho antes.

Espera impaciente a que su padre entre a la casa, hay días raros en los que simplemente va a dormir sin molestar a nadie pero hay otros, los peores, donde todo le estorba, nada le agrada y lo hace saber muy a su manera en toda la casa —y quizás el vecindario entero—

Hoy es uno de esos días.

Bella se muerde las uñas nerviosa, escucha los pasos de su padre y cierra los ojos esperando que se vaya a dormir pero aquello no sucede. Estruendos de ollas siendo lanzadas en la cocina la hacen mirar al techo y soltar una maldición.

—¡RENEÉ! ¡RENEÉ! —lo escucha gritar—. ¿Dónde está mi comida?

Decide bajar, se pone las pantuflas y con cuidado de no hacer ruido llega hasta la cocina donde ve a su padre, alcoholizado hasta los tuétanos, tratando de hacer algo de comer.

Esta hecho un desastre.

—Papá…—susurra suavemente y Charlie al oírla voltea con una sonrisa y la abraza con fuerza llenándola de besos.

Bella nunca lo admitiría en voz alta pero le incomoda aquella muestra de afecto, nunca la conseguiría si él estuviese sobrio.

Con cuidado de no hacerlo enojar se suelta del abrazo con olor a licor barato.

—Mírate, mi pequeña ya es grande y cada vez más hermosa

Le da una sonrisa inquieta

—¿Puedo ayudarte en algo? —mantiene su distancia.

Oh no piensa ella cuando ve el ceño de su padre fruncirse.

—¡Tu madre es una buena para nada! —explota él—. Le doy todo y lo menos que espero es tener una jodida cena caliente en la mesa.

Golpea con furia la madera del mesón. Bella se mantiene callada, entre asustada y cabreada.

Agradece silenciosamente que su madre tenga el sueño pesado.

—Se siente enferma hoy—trata de explicarle—. Tú sabes que últimamente sufre de dolores de cabeza.

—¡Mis cojones! —dice él—. Es otra excusa para no hacer lo que le corresponde pero si puede estar acostándose con cuanto hombre le pase al frente.

Bella abre sus ojos impresionada.

—¡PAPÁ! —chilla ella—. ¿Cómo puedes decir eso? ella nunca haría algo así, se la pasa en casa.

Charlie ríe pesadamente y Bella respira tratando de no cantarle sus verdades.

Es el alcohol hablando, no él. Es el alcohol hablando, no él. Repite en su mente como si fuese un mantra.

Decide no discutir con Charlie, que crea lo que quiera, después de todo mañana no recordara nada.

—Mamá te dejo cena en el microondas, solo caliéntala por un minuto. ¿Crees que puedes hacer eso?

Tiene tantas ganas de insultarlo, decirle que lo odia en esos momentos pero no se atreve. Su palabra para él es tan vacía como la de todos los demás.

No escucha, no reacciona.


Bella sube hasta su habitación sintiendo pesadez, su padre ni siquiera notó que ella se había ido. Abre la puerta y lo primero que ve es el cuerpo encorvado de Edward sentado en la orilla de su cama.

Sube la vista y conectan sus miradas.

Camina hasta Bella quien está de pie estática en medio de la habitación y sin decir una palabra la abraza.

Ella recuesta su cabeza en su pecho, se siente agradecida porque su amor es incondicional.

Edward no deja que se suelte del abrazo hasta que ambos caen en la cama, él la deja un momento para cerrar la puerta con llave y luego se recuesta a su lado, simplemente observándola, sabe que Bella necesita de ese momento de paz.

—Te amo, Bella— lo oye murmurar cuando está a punto de caer dormida.

Yo también a ti responde en su mente y detesta tener que alejarse del chico que quiere, no por su culpa ni por la de él, solamente es el peso que debe cargar por ser hija de Charlie.

Aquello es otro efecto colateral de los errores cometidos por su padre.


¡Hola a todas! Se que los capítulos son cortos y con actualizar una vez a la semana no alcanza así que a partir de la próxima semana voy a hacerlo cada lunes y jueves.

Pregunta: ¿Alguna vez han pasado por algo parecido a lo que pasa Bella con algún familiar o alguien conocido?

Agradecería si respondieran, es para un pequeño experimento que estoy haciendo...No tienen que especificar ni nada con simples "SI" o "NO" me basta.

Besos.