Gemelos ladrones
Flaky, Giggles y Petunia caminaban por la calle dirigiéndose cada quien a su casa.
Giggles y Petunia seguían torturando a Flaky con preguntas de que si le gustaba el chico nuevo. Le decían que si se iban a casar ellas serían las damas de honor. Ya estaban tocando línea roja en lo que se llama límites- ¿Y cómo quieres llamarlos? ¡Ha! Ya se, puedes llamarlos Flaky y Flippy junior. Suena tan tierno- Petunia tenía una cara soñadora mientras se imaginaba a la bonita familia que podrían ser- Yo también quisiera enamorarme- se quejó con la cabeza gacha.
Giggles se le acerco puso su mano en el hombro de Petunia con una sonrisa consoladora- Estoy segura que algún día encontrarás al chico ideal- ella asintió aún con la cabeza gacha.
De repente sin ninguna advertencia Petunia se hallaba en el piso con un gran chichón en la cabeza.
Una pelota de fútbol le había golpeado y ahora la pelota se hallaba en el suelo inmóvil.
Petunia se levanto rápidamente y grito- ¡Quien ha sido el desgra...
Dejo de hablar al escuchar la voz de un chico gritando desde lejos mientras corría hacia ellas- Pe-Perdón, no ha sido mi intención-.
Se trataba de Handy. Un compañero de la escuela que siempre había soñado algún día llegar a ser un constructor para así poder ver el mundo desde una perspectiva diferente. Desde lo alto.
Era un chico de pelo y ojos naranjas claros. Muy cooperativo y amable. El día de hoy llevaba una camisa negra y unos pantalones marrones claros.
Los ojos de Petunia veían como Handy paraba de correr justo frente a ella- ¿Estas bien?- miraba a Petunia con preocupación grabada en su rostro.
-S-Si- asintió sonrojada.
Handy suspiro aliviado sin darse cuenta del sonrojo de Petunia- Perdón, no fue mi intención darte con la pelota. Espero y me disculpes- ella asintió.
-Si, si. No te preocupes, sólo fue un golpe-.
Petunia agarro la pelota que aún seguía en el suelo y se la dio.
Handy antes de irse volteó rápidamente hacia Petunia- Espero y nos volvamos a ver para ir a comer o algo por el estilo- se rascaba la nuca nerviosamente.
Petunia sonrió- Claro- el le devolvió la sonrisa.
-Hasta luego- y salió corriendo de nuevo volviendo a donde estaba jugando con sus amigos.
-Hasta luego!- Petunia se despidió alzando la mano y agitándola frenéticamente.
-Que te dije- Giggles le miro con una sonrisa.
Petunia se sonrojó al darse cuenta de la escena que había hecho.
Giggles sólo miraba el camino por donde se había ido Handy con satisfacción. Ahora sólo faltaba que se le declararán a ella.
(...)
Ya hace más de 1 hora que habían acabado las clases. Shifty y Lifty apenas salían de la enfermería después de haberse quedado inconscientes en su "encuentro" con Flippy.
Cojeaban al caminar y tenían diversos moretones y rasguños por todo el cuerpo. Lo único extraño era que a pesar de las diversas heridas y dolores en sus cuerpos, caminaban con sus típicas sonrisas adornando sus rostros que reflejaban malicia y satisfacción.
Los dos gemelos entraron a la biblioteca. Algo para nada normal en ellos. Y subieron las escaleras hasta llegar al último piso. Se fueron a sentar a una mesa para esperar a alguien. Pasaron unos 5 minutos y un poco aburridos empezaron a platicar.
-¿Crees que el jefe valla a quedar satisfecho?- preguntaba preocupado Lifty a su hermano mayor.
Lo único que los diferenciaba es que Shifty usaba un sombrero con el objetivo de señalar quien es el que manda entre los dos.
-Por supuesto que va a estar satisfecho. Hemos hecho el trabajo, no al pie de la letra, pero cumplimos con lo acordado- no miraba a su hermano, más bien observaba detenidamente los estantes leyendo los diversos títulos que había en cada libro.
Extrañamente uno que otro le daba curiosidad.
Tal vez su hermano y el no le prestaban mucha atención a la escuela pero tampoco eran analfabetas. Muy bien habían aprendido a leer de pequeños solo que no solían ocupar su tiempo en libros y juegos que podrían hacer que se distrajeran, pero no tenía nada de malo leer de vez en cuando.
-Veo que llegaron temprano- hablaba una sombra que se hallaba detrás de unos estantes llenos al tope de libros.
-Spendont, pensamos que no vendrías- el mencionado salió a la luz revelando su figura.
Splendont, un hombre de 34 años, cabello rojo e iris del mismo color, llevaba un traje de noche negro acompañado por una corbata roja. Tenía puesto un peculiar antifaz de color azul oscuro. Es el hermano mayor de Splendid.
-Como crees que no iba a venir a una cita que yo mismo pedí- recargo su espalda en la pared mientras miraba a los gemelos- ¿Trajeron el encargo?- los gemelos asintieron rápidamente- Entregenmela- extendió la mano y Shifty saco de su bolsillo una tarjeta.
No era de crédito ni nada por el estilo, esa tarjeta era una identificación.
En los labios del peli-rojo se curvó una sonrisa- Muy bien hecho chicos- los peli-verdes se miraron entre sí y compartieron al unísono su característica sonrisa.
-La recompensa Splendont- Shifty le dedicaba una sonrisa maliciosa.
El mencionado sólo lo miro satisfecho- Soy un hombre de palabra, así que aquí tienen lo prometido- les entrego un maletín negro oscuro que llevaba escondido a sus espaldas.
Las sonrisas entre los hermanos se ensancharon al abrir el maletín.
Dentro se hallaban un millón de dólares. No sabían siquiera como empezar a gastar tal cantidad de dinero.
Splendont los miro con una sonrisa divertida- Enserio ¿no quieren saber porque les he pedido algo como esto?- con un ademan de mano mostró la identificación.
Empezó a tocar los libros de los estantes con la yema del dedo cuidadosamente leyendo a cada paso los títulos de cada uno. Definitivamente buscaba algo.
-¡Aja!- saco de uno de los estantes un libro grueso con el título "Guerra de Vietnam". Lo coloco en la mesa en la que se encontraba sentados Lifty y Shifty haciendo que se esparciera una densa capa de polvo y que los gemelos torcieran un poco. Abrió el libro y rebusco entre las páginas hasta encontrarse con una que tenía la foto de un hombre de alrededor de los 47 años. La foto tenía escrito abajo: Comandante de las fuerzas armadas en la guerra de Vietnam 1959-1962.
Ese hombre tenía caracterizas conocidas para los gemelos. El hombre vestía un traje militar (por supuesto, el de comandante) y traía colgado en su cuello las placas de identificación. Tenía el pelo verde oscuro y los ojos dorados.
Casi y se caían de sus sillas.
Recordaron a Flippy. El chico que los hubiera terminado mandando no a la enfermería como había pasado, si no más bien en el hospital. Apenas y podían hablar de la impresión. Lifty logró decir unas palabras- E-El es...-.
-Si- esa respuesta basto para que se quedarán mudos. Era mucho para procesar- El se hizo uno de los mejores soldados que pudo haber tenido esa guerra. El atacaba a sangre fría. Por algo lo ascendieron. Murió en campo de batalla en un tiroteo. La pregunta es ¿Qué paso con Flippy?. Bueno, he escuchado que después de perder a su mujer en un bombardeo el se hizo frío y aislado hasta de su propio hijo. También escuche que fue mandado a una misión en trío con otros chicos de por lo regular casi su misma edad. Al notar que habían tardado mucho en reportarse en el campamento se escabulleron hasta toparse con algo que no esperaban- hizo una corta pausa para poner tensión. Le funciono, las caras de Lifty y Shifty reflejaban curiosidad- La base había explotado. No encontraron rastros de ningún cuerpo. Tan sólo hallaron puras piezas de metal quemadas o inclusive derretidas. Pensaron que no hubo ningún sobreviviente... hasta ahora- término cerrando el libro y devolviéndolo a su estante correspondiente. Su mesa estaba justamente junto a los estantes de historia.
Splendont los miro tranquilo y dijo- ¿Qué?, ¿No van a ir a su casa?-.
Shifty y Lifty salieron en silencio de la biblioteca y caminaron a la salida de la escuela para poder darse un merecido descansó en su casa.
Ahora ya entendían casi todo. Por lo menos ya el origen de ese psicópata que casi y les rompía el cuello.
(...)
Flaky ya había llegado a su casa. Eran las 10:20. Tenía hambre así que fue a la cocina y se sirvió en un plato una concha y un vaso con leche.
Al terminar de comer fue a dejar los platos al fregadero cuando vio por la ventana de la cocina algo que no se esperaba.
Frente a ella se podía ver la casa de los vecinos nuevos. Pero lo que le sorprendió fue que veía a Flippy cenando en esa casa. Entonces, ¿el era el nuevo vecino?.
Se sorprendió con tan sólo pensarlo.
Y ahora que lo recordaba, no le habían dado la bienvenida al vecindario. Pero por supuesto eso tendría que esperar hasta el día siguiente o para algún otro día para que se recuperará de su gran caso de sueñitis agudo.
Subió a su cuarto, se cambió a sus piyamas, se cepilló los dientes y se acostó en la cama.
Cerró los ojos lentamente. Sus párpados se sentían pesados. Y al final de todo quedo dormida.
Hoy había sido un día muy largó.
