Declaro: La saga de Harry Potter pertenece a su creadora J. K. ROWLING siendo ella dueña absoluta del Potterverse solo puedo atribuirme la inspiración que me atacó para crear este fiction, en honor a la verdad, sea claro que no pretendo ganar nada más que la satisfacción de publicar mi idea y que sea de un gusto en particular.
Advertencia: El futuro de esta historia recomienda discreción. Dos chicos experimentando el viaje en el tiempo, un metomentodo no declarado, serpientes, huérfanos, señoriales abusadores de su poder ante una criatura incapaz de defenderse, niños maltratados, adultos insensatos y posible maltrato animal, la continuidad de la historia depende de la capacidad que tengan para aceptar que todo lo narrado es solo ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. En caso de estragos a su salud, por favor suspenda la lectura.
"Tras la puerta, yace la retorcida noche de un retorcido día..."
—Hello world!-Bump Of Chicken- —
IV: PRESO
— ¡Estaba realmente inconsolable!—Harry captó el sonido bajo y furioso de un hombre acomodado en el asiento de su lado izquierdo, girando los ojos redirigió su atención al Señor de la casa que parecía muy entretenido contando sus aventuras en la India. —Debiste verlo, como temblaba, cualquier que fuera el que hizo aquello créeme, Louis, es un completo desviado.
La risa de 'Louis' se escuchó baja y sinuosa, demasiado delicado como para pertenecer a un hombre su edad. — ¿No sería interesante conocerlo?—preguntó al hombre al lado de Harry, este casi chilló en respuesta ante la descabellada idea.
Harry nuevamente se estaba distrayendo con un par de snob de la sociedad, realmente no estaba ayudando a su 'investigación de campo' en aquella enorme mansión a las afueras del centro de Londres. La guerra lentamente se acercaba, y ninguno de los presentes era completamente consiente de la situación. Alzó sus puños sobre la mesa y acomodó las mancuernillas con esmeraldas solo por hacer algo, de alguna forma captando de inmediato una conversación que se daba al otro lado de la ancha y larga mesa en el gran salón iluminado por la enorme araña de hermosos cristales que colgaba del alto techo abovedado.
—Entonces, Señor Potter—llamó el anfitrión con voz gruesa y profunda— ¿Qué lo llevó a hacer de Inglaterra su hogar?—el dulce y fingido tono en su voz no pasó desapercibido por el nombrado, que dando una sonrisa que pretendía ser agradable asintió en su dirección.
Harry tomó un trago de vino tinto antes de responder. —Negocios Señor Grace, ¿No es el dinero lo que mueve el mundo?— razonó con fingida confianza, a su alrededor, los que estaban atentos a la breve charla, asintieron en mutuo acuerdo, reteniendo un suspiro en su garganta Harry evitó agregar un comentario mordaz y continuó— y el amor por supuesto — concluyó, y sonrió satisfecho al escuchar el suspiro de las mujeres presentes.
No podía estar más molesto por su reciente situación, Hermione lo había lanzado a un circo en el que ella creyó se desenvolvería como un experto bailarín, sin su compañía, y rodeado de toda esa sociedad de alta alcurnia, algo bueno tenía que sacar de provecho. Simplemente no iría a ciegas en un mundo tan materialista como aquel sin llevar -metafóricamente- escudo, espada y armadura, cualquier mujer roja trataría de atraparlo entre sus largas y barnizadas uñas si veían la oportunidad de acercarse a él.
El ruido en el salón era desconcertante, el resonar de los tacones de la servidumbre de la mansión parecía coordinado, en su parecer resultaba extraño, cada joven (ya fuese mujer u hombre) actuaba a conciencia, retirando y colocando lo que se necesitaba en la mesa, con un cuidado y mimo admirable, sus rostros estoicos y miradas perdidas siempre evitando entrar en contacto con la mirada de algún invitado.
El repentino y estruendoso ruido de un platillo estrellándose contra el suelo silenció de inmediato las conversaciones entre los adinerados, la servidumbre se detuvo como si de alguna forma existiera un control con el cual pudieran poner en pausa sus movimientos. Harry observó de soslayo como una joven mucama se arrodillaba con rapidez sobre el piso, una bandeja de plata a un lado suyo. Era inevitable notar su vestimenta tan conservadora y oscura, y aquel apretado moño en su cabeza que mantenía firme cada una de sus oscuras hebras; sus manos temblaban al recoger el resto de porcelana en el suelo, sobre su mandil, uno a uno eran dispuestos los trozos filosos, sus manos empezaron a sangrar dando cuenta evidente de como se hería al no mantener cuidado en sus acciones.
El Señor Grace murmuró por lo bajo apartando su mirada de la criada y llamando con un movimiento de muñeca al mayordomo principal, un hombre alto y bien vestido (con el cabello aplastado de lado, su nariz ganchuda señalando al techo y su mirada vidriosa siempre evitando hacer contacto con la de su señor) se acercó de inmediato—Hazte cargo de ese engendro inútil—ordenó con un profundo gruñido. El mayordomo se dobló sobre su vientre y acudió a cumplir con su deber.
El arrastrar de una silla llamó la atención hacia el lugar, Grinffor, un joven hombre -gallardo- heredero de una gran fortuna se desplazó con paso calmo hasta la mucama. Harry negó internamente, en su situación no dudaba que habría hecho lo mismo que el pobre chico: acudir en la ayuda de una dama sin importar su estatus, ignorando la mirada recelosa de los invitados ofreció su ayuda, deteniendo con un gesto al mayordomo que pretendía asirla por una brazo y arrastrarla hasta las cocinas. Grinffor extendió un pañuelo de seda ante la mirada temerosa de la chica, esta empezaba a hiperventilar y las lagrimas estaban al desborde de sus cuencas opacas.
Lentamente el ruido se hizo de nuevo en el salón, con la servidumbre presto a prestar las debidas atenciones. Harry contuvo una queja, solo Grinffor Milan podía darse el gusto de prestar su nombre a las habladurías de la 'alta sociedad', sí, de haber sido otra la situación de Harry habría sido el quien ayudara a esa joven; más su estancia, su presente y futuro dependía de lo que pudiera conseguir en aquellas fiestas y reuniones de la alta sociedad.
Todo sea por un bien mayor—pensó como una queja al escuchar como Grace invitaba a todos al salón de baile. Ya iba perdiendo la cuenta de la cantidad de veces que había rodado sus ojos, 'Esos ricos y sus innumerables salones...'
Eran cerca de las tres de la mañana cuando se apareció en la entrada de la cabaña que compartía con Hermione, el interior se sentía cálido, y el aroma a manera de pino le pico agradablemente la nariz. Sacándose el abrigo y la bufanda de encima caminó con rapidez hasta la sala que la hacia a la vez de comedor cuando no querían pasar el tiempo en la cocina, y vio -con una calidez abrazando su corazón- la suave mirada de Hermione desplazándose sobre decenas y decenas de letras.
— ¿Té?—preguntó ella haciendo un suave movimiento con su varita, al momento una tetera despidiendo vapor por la trompa se acercó peligrosamente a Harry, una pequeña taza de porcelana parecía estar abriéndose paso desde la cocina.
—Paso—respondió tirándose a su lado en el enorme sillón de su enorme sala repleta de libros de su notan enorme cabaña, sonrió ante la mirada que le lanzó Hermione al despreciar la infusión de hiervas. Harry se acercó aun más a ella y estirando ambos brazos la atrajo a su pecho en un fuerte abrazo.
— ¿Día pesado?— habló, su voz sofocada contra la camisa blanca de seda de Harry.
Él sonrió pese a la dura velada que pasó en la mansión de Grace. — No tienes idea.
Con suavidad, Hermione acomodó una de sus manos sobre su pecho, la otra aun ocupada en mantener señalada la pagina en la que se quedó por leer, levantando su cabeza hacia Harry encontró el verde prado reflejado en sus fosas oculares, llamó su atención con una suave caricia en su pecho e ignoró el leve temblor en el cuerpo de su mejor amigo. — ¿Quieres hablar de eso?
Harry suspiró y la atrajo aun más contra él, enterró su nariz entre su espesa melena de risos achocolatados. Quiso negarse en un principió, vacilante sobre todo lo que había vivido pasado la media noche, pero simplemente no podía pretender que nada sucedió y esconderle aquella información.
—A estas alturas la cotización del carbón en el infierno debe de estar cayendo—murmuró.
La risa que brotó de los labios de ella resultó ser la mar de refrescante para sus nervios aun agitados. Dejando su lectura de lado, Hermione se apartó -con cierto esfuerzo- de él, se acomodó en el mullido sillón y lo invitó a acomodar su cabeza sobre su regazo. Él obedeció al gesto de inmediato, instalándose naturalmente sobre ella. Con hábil y pequeñas manos acercó sus dedos a los suyos y jugó por un momento con la piel de los guantes que aun cubrían los de él. El tiempo pasó despacio en aquella noche tan oscura y carente de luna, con sus ojos cerrados Harry percibió abiertamente los movimientos de sus dedos sobre sus manos, como con paciencia sacaba dedo a dedo de aquella acogedora cubierta, su piel haciendo contacto con la suya le hizo temblar de puro placer, tragó espeso lo que quedaba en su garganta y trató de recomponer sus sentidos antes de hablar.
—Fue..., grotesco—dijo—solo por decir lo menos.
Con sus manos ocupadas entre las suyas comenzó a narrar lo pasado durante la media noche, como cada uno de los presentes ignoró los desgarradores gritos que provenían de la cocina. Risas veladas eran escondidas tras trago y trago de Vino, Whisky y Champán, bailando y disfrutando de todo aquel concierto de lamentos.
Tras el primer baile las enormes y pesadas puertas del salón se abrieron con un sonido atronador y una fuerza exagerada, pero el baile no cesó y las damas ignoraron como los hombres se regodeaban en silencio ante la imagen de la mucama que había cometido un solo error en la cena.
Ella, con su negro vestido desgarrado y bañado en sangre, trató de esconderse bajo una de las grandes y redondas mesas dispuestas con aperitivos en el lugar, tembló al chocar con fuerza en el suelo, sollozó cuando alguien trató de arrastrarla por el tobillo, chilló de terror cuando un hombre tomó un tenedor de plata y aulló de dolor cuando el mismo hombre lo enterró con fuerza en su ya ensangrentada pierna. Del nacimiento del cabello sobre su frente la sangre resbalaba como cascada sobre su rostro, su nariz estaba torcida de una forma difícil, su labio inferior estaba reventado y faltaban al menos tres dientes de enfrente, su ojo izquierdo era ya inexistente bajo la bola hinchada que era en ese momento.
El espectáculo fue atroz, pero nadie en el salón se quejó. Más, lo realmente peor sucedió cuando ella rogó por piedad a todos y cada uno de los hombres, quizá a sabiendas que era mucho más difícil caer en gracia delante de alguna mujer. Entre los varones fue evidente como buscó el rostro Grinffor, la esperanza que había guardado murió en segundos al no hallarlo, el pobre tipo había sido dejado de lado en cuanto volvió de las cocinas, y la atención que había tenido de las femeninas rápidamente se desplazó a un anciano viudo que aun se daba el gustó de presentarse en sociedad. Las lagrimas corrieron de su único ojo sano, era difícil (para Harry) ignorar que el liquido probablemente le escocía sobre las heridas de su piel, la chica volvió a la carrera en cuanto tres jóvenes vestidos en sus uniformes la tomaron por sus brazos y piernas, pataleó en protesta, aruñó todo lo que alcanzó, sus dientes llegaron a tronar la carne entre ellos, incluso pudo saborearla, el reflejo en sus ojos lentamente estaba volviéndose demencial.
Cuando el chillido que brotó de su garganta llegó a ser aturdidor la música paró, un suspiró lento entre todo el silencio que se había hecho y Grace tomándola por su desbaratado moño la arrastró con fuerza por todo el suelo, de alguna forma (la experiencia quizá) evitó las uñas y golpes de la mucama, su cuerpo dejó en su camino una gruesa linea de sangre.
Harry tragó con fuerza, su estomago revuelto por el recuerdo.
—Ella me miró directo a los ojos, y yo no pude más que quedarme parado en mi lugar—su voz se rompió, mientras lagrimas escurrían a los lados de sus pómulos. Hermione las limpió con ambas palmas y trató de calmar su desconsuelo con suaves caricias. Tras unos minutos de llanto Harry retomó la palabra—, de alguna forma logró zafarse de Grace...
Y corrió al encuentro de él, tiró sus ropas hacia el suelo donde ella estaba casi drenada de energías, las quejas de indignación por parte de las mujeres pareció ensayado y resonó por todo el lugar.
— ¡Que injuria!—gritó alguien al fondo de todo.
— ¡Esto resulta indignante!—fue una mujer tomando con una palma su pecho y con la otra abanicando su acalorado rostro.
— ¡Señor Potter! Oh, disculpe, no esperé que esa inmunda rata se zafara de mis manos tan fácilmente—se disculpó Grace acercándose con rapidez a él.
Harry se mantuvo en silencio, escuchando las suplicas de ella.
—¡Por favor señor! ¡Sé que no es como todos ellos! ¡Tenga piedad, mis hermanos y padres esperan por mi esta noche y temo por su salud si algo más llegara a sucederme!—explicó entre balbuceos, sus manos hechas puños contra la tela del pantalón de él.
Harry creyó que su muerte podía ser lo mejor que le pasara a la pobre chica, y cuando hubo notado la linea del pensamiento sintió asco de si mismo. Apartando su mirada murmuró solo a ella— Yo no soy el tipo de brillante armadura, no soy quien crees —. Y desde ahí trató de ignorar como ella lloró en su contra, manchando sus ropas de sangre y mugre. Giró hacia Grace y le dedicó una sola mirada en espera de ser apartado de la pobre chica, que cometió el error de tropezar con sus pies aquella noche.
—Más tarde supe que todo fue planeado, ella no habría sufrido de aquella forma si no le hubiera ganado el puesto a una de las mucamas—gruñó molesto, los dedos entre sus negros cabellos calmándolo lentamente. — Sigo sin poder entender como alguien disfruta de esos 'juegos'. Es demasiado injusto tomar una vida que no te pertenece.
Hermione meció sus cabellos entre sus dedos muy suavemente, haciendo así que Harry dirigiera su atención al rostro de ella. Se miraron por breves minutos antes de que ella se inclinara hasta tocar con su pequeña nariz la frente de él.
—La vida no es justa Harry—su voz quebrándose al decir su nombre.
— ¿Hermione?—la llamó con preocupación al sentir tibias gotas caer sobre su piel.
—Lo siento, siento mucho que tengas que hacer esto—hipó entre lagrimas—. Sé que no es justo, y aun así eres tu quien va a esas fiestas, y... y ¿Cómo puedo estar aquí esperando a que regreses pronto sin ninguna herida?
Harry cerró con fuerza sus ojos antes de apartarse de ella, con calma se acomodó junto a ella y la rodeó con sus brazos, ella se aferró con fuerza a su camisa, que había limpiado despues de la velada con un sencillo hechizo de limpieza.
Plantó un beso en su espesa melena, acomodándola entre sus piernas la meció como un relajante arrullo. —Esto es todo lo que necesito ahora Hermione—dijo, sintiéndola temblar entre sollozos contra su cuerpo—, saber que te preocupas por mi al punto des desvelo, y que esperes mi regreso cada noche que paso fuera y lejos de aquí—murmuró calmadamente, tragándose a duras penas las ganas decir que era ella todo lo que necesitaba para seguir—, aun ahora estas logrando más de lo que yo consigo en una noche como esta.
Hermione negó con su cabeza aun apegada a su pecho. —Siento que al final seas tú quien me calme de esta forma—se quejó casi como un puchero.
Harry rió— Hey, para eso son los amigos ¿No?
A veces Harry no podía creer como lograba romperse solo el corazón. 'Sí, amigos. Que más quisiera... ¡Vamos Harry, ahora dile que tú serás el padrino de todos sus hijos! ¿Qué puedes perder? Cómo si fuera posible arrancarte el corazón'.
Hermione se separó de él con una sonrisa en los labios, sus ojos rojos e hinchados por el llanto. — ¿Sabes que eres genial?
Arqueando una ceja él se apartó aun más de ella y con ensayado desdén respondió: — ¿Genial? ¡Soy algo mejor que eso!
Las risas estallaron entre ambos, hasta que se arrastraron lejos del sillón a la alfombra de la sala repleta de libros.
—Hey, algo bueno salió de todo esto—dijo de pronto con una gran emoción, Hermione lo miró atenta, algo invadida por lo que él sentía— ¡Tengo la información que necesitabas para poder invertir en este proyecto tan interesante que hemos seguido por semanas!
— ¡Oh, Harry! ¡Eso es estupendo!—gritó de alegría tomándolo con sus manos por sus mejillas y plantadole un beso en su frente.
—Me alegro de haber sido útil—guiñó hacia ella.
Hacia demasiado frió en aquel oscuro lugar, sus dedos no paraban de temblar a la par de su pequeño cuerpo. Tom había sido encerrado por el terrateniente del lugar en aquel inmenso sótano, castigado por no querer obedecer abiertamente las ordenes del rechoncho y barrigón señor. El muy estúpido había querido que se bajara el pantalón y se apoyara en la mesilla de su despacho, y aunque Tom no había captado del todo bien aquella orden su instinto le hizo negarse, despues de todo ya antes había escuchado como la servidumbre del lugar se quejaba entre susurros como el viejo Sr. Breewlly se tomaba demasiada libertad con sus cuerpos. Había sido fácil para él detectar el abuso, aun más cuando (hace pocas noches) Basil salió con cara de horror de aquel lugar, lagrimas y mugre destacaban en su rostro, y lo que parecía ser sangre seca en la comisura de sus labios, probablemente causado por una herida al morder muy fuerte el interior de sus labios y mejillas.
No se lamentaba por la suerte del chico que parecía poseer la peor de todos, muchas veces lo había visto resbalar sobre el concreto cubierto de una fina capa de hielo, o cortarse la piel de sus dedos al pelar patatas en la cocina, desde que lo hubo puesto en su lugar se veía más nervioso y hasta estresado; su actitud cambió aun más despues de que el gordinflón dueño de la casona lo llevara a rastras a su 'lugar especial'.
El asqueroso pervertido disfrutaba de tomar del cuerpo de los niños 'bien parecidos' todo lo que quería, y bueno, tampoco es que Basil fuera feo, eso fue lo que lo condenó. Desde entonces se alejaba de los hombres que trabajaban en la finca y rehuía del contacto ajeno, hablaba aun menos y antes de rendirse al sueño sollozaba contra su almohada hasta muy entrada la noche, solo pudiendo dormir por el cansancio.
Él no era el único, Tom había observado una actitud muy similar en uno de los niños de su grupo; Mynor, un pequeño de al menos tres pies de altura y delgado (con una maraña de rizos rebeldes tan rojos como la granada) había terminado en posesión de aquel desagradable señor.
Ser demasiado lindo podía llevar a un niño a la locura e incluso a la muerte.
Por suerte Tom no era como Basil o Mynor; cuando se vio en aquella situación tan aberrante se apartó todo lo indecible de su camino, entre un jaleo de cosas y gritos llenos de furia Tom logró que el Sr. Breewlly se enredara con sus pies y cayera contra la chimenea, el golpe fue tan fuerte que el tipo terminó desorientado por unos minutos, tiempo que él (muy astutamente) aprovechó para salir del lugar.
Para cuando Breewlly se hubo recuperado del azotón mandó a llamar a la Sra. Cole, y dijo (como si no fuera nada) que a menos que el joven Riddle se disculpara debidamente con él no habría más ayuda para el orfanato de Wool.
Oh, la Sra. Cole estaba tan furiosa que tomó (sorprendentemente) a Tom por la solapa de su camisa y lo arrastró sin pesar al despacho de su amable donador. Siendo tan pequeño aun, Tom no tuvo la forma de defenderse de las mentiras que Breewlly le cantaba a la Sra. Cole, igual aunque lo hubiera logrado ella nunca le creería, sospechaba demasiado de él, y (aunque no lo haya atrapado en situaciones por los que se le acusaba) creía firmemente en que Tom no era nada inocente. Cerrando la puerta con seguro al salir, la Sra. Cole lo abandonó bajo la asquerosa mirada de aquel tipo de bigote y barba espesa, poseedor una enorme barriga que colgaba por encima de su pantalón. La camisa lograba cerrar con mucho esfuerzo, cada botón al punto del reviente, y el cinturón parecía siempre estar de más, en su cuello había amarrado un largo pañuelo de seda gris con un nudo, sus zapatos lustrosos no encajaban nada con su forma. Cuando el Sr. Breewlly se sacó el cinturón y desabotonó el pantalón Tom sintió temor puro, y eso enseguida lo enervó.
Sintió rabia por el miedo que quería gobernar sus sentidos, un inmenso despreció creció por aquel hombre que lo tomó por las manos con su pantalón hecho una bola a sus pies, su corazón se aceleró, y cuando con sus robustas manos lo obligó a tirar de la tela que aun cubría su condición de asqueroso hombre Tom vio rojo.
En aquella habitación llena de libros, cuadernos enormes de contaduría, plumas y objetos contundentes, la magia que (aun no sabía que poseía) vibró con intensa fuerza. La madera bajo sus pies crujió ante un sorprendido Sr. Breewlly que retrocedió entre gritos y gimoteos. El terror se reflejó en sus pequeños ojos de roedor, y al caer sobre su trasero con un fuerte ¡Splat! el orín se disperso por encima y debajo de él. Cuando uno de los objetos que volaban al rededor de ambos se estrelló contra su nuca cayó inconsciente y Tom recuperó la calma.
Lo único que el tipo fue capaz de recordar al despertar solo en el suelo, es como la Sra. Cole había obligado a Tom a pedirle disculpas, nada más, él mismo se había asegurado de que Breewlly no recordará nada, y consiguió que de alguna forma sintiera temor ante su presencia.
Y esa era la razón por la que se encontraba en el inmenso, oscuro y frío sótano, sin aparente razón lo arrastro hasta ahí y lo encerró sin nada más que sus ropas de aquel día. Fuera la nieve caía cubriendo con alarmante rapidez el suelo lleno de barro, al paso en que iba temía morir siendo tan joven.
Sentándose sobre el suelo se hizo un ovillo junto a la pared que menos húmeda estaba, abrazó sus rodillas y siguió temblando, sintió como sus ojos le escocían al tratar de no llorar por la rabia que lo embargaba a cada segundo.
Noche buena nunca le había parecido tan larga hasta esa noche de invierno encerrado en un oscuro lugar.
...
A la medía noche sintió que no podría más, el viento aullaba entre las ranuras de la madera del sótano y entraba lamiendo la piel que no era capaz de cubrir con sus manos, sus orejas le dolían de lo frías que estaban y las puntas de sus dedos estaban rojas, no los podía sentir contra su piel. Había estado caminando en círculos para entrar en calor y lo máximo que había conseguido era un calambre doloroso en los brazos y piernas, la nuca comenzaba a palpitarle dolorosamente y su aliento no era suficiente para calentar sus manos.
No quería creer que su vida iba a terminar así, decidido caminó directo a la tabla que la hacia de puerta al sótano, la escalera de madera crujió bajo su peso al subir al camino que parecía más un pozo, empujó con sus hombros tratando de hacer algo, eso sin duda era luchar por su vida. ¡Dios bendito, si existes, por favor... haz que ocurra algo!—rogó en su mente, incapaz de mover sus labios partidos por el inclemente frío. Sus pequeños puños se estrellaron con fuerza contra la madera, golpeó con desesperación, golpeó con el miedo recorriendo sus venas, golpeó con coraje por que el Dios de todos no parecía recordar que él tambien existe, golpeó por que no quería morir, golpeó una y otra y otra vez por qué sabía que si esa noche dormía al amanecer ya no despertaría.
— ¡Ayuda!—gritó con la voz raspándole su garganta — Alguien—pidió sin detenerse, sin parar de golpear, sin sentir la sangre que escurría entre sus manos hasta chocar contra el suelo. Algo debió suceder en todo aquel barullo de emociones que experimentó porqué sus dedos volvieron a la vida con un hormigueo de energía recorriendo de punta a punta su interior, la energía crepitaba, volvía a su cuerpo pese al cansancio que le había impedido antes emplearlo.
La puerta estalló en un millar de astillas que le cortaron la piel y en su desesperación solo corrió hacia el frente oponiéndose al impulso que trató de tirarlo por la escalera, se enfrentó al inmenso frió, a la oscura nada de aquella noche sin luna, la nieve crujió bajo su peso, y la sangre le hirvió animándolo a correr sin rumbo.
Su figura se perdió en la nada.
La nieve tronaba bajo sus pesadas botas, el fuerte y frío aire alborotaba aun más sus negros cabellos, sus lentes no lograban que viera más haya de una yarda de él. Había salido de la cabaña una vez Hermione se hubo dormido, con un mal presentimiento se encaminó por el campo abierto ahora cubierto por la blanca nieve que le llegaba muy por arriba de los tobillos, el frío calaba intensamente.
Fijándose al frente prestó atención a todo a su alrededor, el viento silbante y las ramas de los árboles azotando entre sí, de pronto la nieve quebrándose bajo el peso de alguien más.
Movió su varita en un suave ademan y con voz fuerte llamó: — ¡Lumus maxima!— y gran parte de la oscura noche se apartó de él dejandole ver frente así a media yarda de distancia a un joven Tom Riddle bañado en sangre y cubierto de nieve.
El niño cayó inconsciente sobre la nieve y Harry se apresuró a tomarlo entre sus brazos para aparecerse en la cabaña.
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[Mynor]: menor, joven, juventud.
[Pie de altura]: 30.48 cm (x3: 91.44 c.m.)
[Yarda]: 91.44 c.m.
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Notas D. Vie:
Pediría clemencia pero sería muy osado de mi parte... ya todos sabemos que son cerca de cuatro meses que he pasado sin actualizar pese a que insinué que trataría de hacerlo con más regularidad, ¡No mentía, lo prometo! En uno de mis nuevos fic's explicaba mi situación pero no les voy a echar tal cosa encima por que parecería choro, ¡Que valga, solo espero que sepan comprender la ausencia! Y si tienen esta pregunta por que los demás fic's llevan más cap's que este, la respuesta es que me comprometí a un reto y esas cosas exigen (aparte de calidad) al menos un mínimo de disposición de mi parte.
Ahora, muchas gracias a:
Schlaf Ruternless; Aaurum; Luna Haruno; PelusitaBlack93; Cyan Black: ¡Ciao! Me ha gustado mucho como suena Cyan... genial,no lo había oído antes... igual el de Schlaf Ruternless me parece genial y creo que no lo he comentado (uops!), Muchas, pero muchas gracias por pasar a dejar un comentario, me sacaste la sonrisa cuando señalaste que lo recomiendo (fue divertido). Tus ánimos son bienvenidos y espero que con el tiempo llegue a superar tu expectativa, nadie puede entrar en mi cabeza (risa malvada?) igual es un enredo ¡Un caos total! Lo que tengo dentro , ¡Le pongo animo! La traba esta en actualizar pronto (tope borrego) muchas gracias y espero que te continúe gustando.; Vivi Neko y Alter321.
Todo su apoyo es bienvenido, muchas gracias a todos los fav y follows, y aquellos que aun leen y no están seguros de comentar, (risas), espero que este cap. haya sido de su agrado, nos estamos leyendo (pronto espero), cuídense, yo trataré de hacer lo mismo, creo que pronto subiré un fic nuevo xD pero este fiction será uno de mis tres prioridades (risas). Nos leemos!
