Disclaimer applied.
Reto de fanfickers.
Día 3: Viñeta de romace: Kaito x Eriko.
Basado después del capítulo 11 de la segunda temporada del anime.
Dedicado a Alaska-ssi. ¡Te amo, bella!
-o-
Promesa
Cuando Kaito era pequeño y jugaba con Kei en las afueras de la ciudad, pocas veces notaba a la pequeña niña que siempre se asomaba por entre las piernas de su madre. Ella solía reír cuando veía a su hermano llegar con la nariz sucia y en algunos momentos, le pedía a Kei que la llevara. En esos días, Kei le negaba muchas cosas a su hermana; sin embargo, fue Kai quien le pidió que permitiera que su hermana participara.
Por supuesto, ella se quedaba atrás cuando ellos escalaban árboles; además, ya no corrían porque Kei siempre tenía de la mano a "Eri", como él le decía. Él siempre le quitó la tierra de las manos o tomó de su brazo para evitar que se cayera. Discutían casi todo el día, pero Kaito era consciente de cuánto Kei quería a su pequeña hermanita.
Poco después de que Kei le enviara un mensaje donde decía que no podrían jugar de nuevo, Eriko fue ingresada al hospital y desde ese momento Kaito no volvió a verla. Cada vez que iba al hospital y le pedían registro, él dudaba sobre qué colocar en los papeles. No era un familiar y tampoco podría catalogarse como un amigo. Pero es que Kei visitaba muy pocas veces a su hermana que Kaito creía que ella se sentía sola.
El volverla a ver en el hospital, con Kei protegiéndola como antaño, fue un alivio. Ella aún podía levantarse, podía correr. Estaba a salvo.
Sin embargo, de que se aliviara porque ella estaba bien a que quisiera cuidar de ella hasta que las cosas en Japón se regularizaran, había una gran diferencia. Ni siquiera estaba seguro de que Japón volvería a ser un país donde pudiera vivir medianamente bien. Mas no había nada que pudiera hacer al respecto, no podía dejar a Eriko donde fuera; ahora tenía que cuidarla. Y a decir verdad, ella no planeaba ser una carga; ya lo había dejado claro cuando Kai ingresó de nuevo al auto tras el escape de Kei.
Desde el inicio, Takeshi ignoró a Eriko y en contadas ocasiones le dirigió una mirada. Kaito lo notó, así como notó que ella no se separaba de él, de Kaito; lo buscaba incluso más de lo que en su infancia buscó a Kei.
—Piensas mucho en Kei, ¿cierto? —Le preguntó una noche en la que viajaban hacia la India. Takeshi ya estaba dormido, pero Eriko seguía sentada sobre la colchoneta. Kai se sentó a su lado.
Ella se limpió las lágrimas con la manga de su pijama.
—No —mintió con la cabeza agachada—. Es un idiota, no debió regresar. No tengo por qué extrañarlo —dijo con un mohín. Kaito sonrió.
—Kei no es idiota, pero entiendo lo que quieres decir. ¿Cuánto tiempo tiene que no están juntos como antes?
La jovencita deshizo el mohín y enseguida su expresión se mostró algo dolida. De inmediato, volvió a fruncir el entrecejo.
—No importa. Es casi el mismo tiempo que desde que te dejó de hablar.
—¿Ah, sí? —cuestionó con una sonrisa casi sarcástica— Sí que se ha portado mal con nosotros. Pero yo tampoco he hecho mucho por ti, ¿sabes? ¿Por qué no me odias a mí?
—¡Porque tú eres Kai-san! ¡No fue tu culpa que nii-san te hiciera eso!
—Pero Kei nunca me impidió acercarme a ti y aún así no lo hice. También yo me alejé de ti y eso no estuvo bien, Eri. Lo…
—¡No! ¡No te disculpes, Kai-san! —pidió apretando los puños sobre sus rodillas— No tenías por qué visitarme, yo no soy tu amiga y…
—Ahora lo seremos, Eri. Tenemos un largo camino por delante y prometo que no voy a dejarte.
Inevitablemente, la aludida se ruborizó. Avergonzada, giró el rostro para evitar que Kaito la viera. Él sonrió por lo bajo: había visto esa reacción.
—No lo hagas sólo porque mi hermano te lo pidió o porque estoy enferma. —Le reclamó.
—No lo hago. Al menos, no espero hacerlo. Tú vales más que sólo por ser la hermana de Kei y quiero que lo entiendas. Las personas no somos lo que somos por las relaciones con nuestra familia, ¿sabes? —Eriko regresó la mirada al muchacho a su lado. Él guiñó un ojo— Seamos alguien más juntos.
—No sé qué tan de acuerdo esté tu amigo sobre eso —mencionó Takeshi desde el fondo de la habitación, con una expresión que denotaba su molestia al ser despertado.
De inmediato, Kai también se sonrojó y empezó a disculparse con Eriko. Ella, ofendida, tomó la mano de Kai y le mostró el agarre a Takeshi.
—¡Pues que venga a separarnos, que él nos juntó!
—¡Eriko! —La regañó Kai.
Takeshi sonrió antes de volver a cerrar los ojos. En eso Eriko tenía razón, había sido Kei quien había dejado a su hermanita a cargo de su mejor amigo. Lo que pasara con ello sería indirectamente culpa suya.
¡Qué divertido se estaba poniendo todo!
-o-
¡Hola!:
Es la viñeta que más tiempo me ha ocupado. Por cierto, ¿sabían que los drabbles son los de menos de quinientas palabras? Toda mi vida creyendo lo contrario. Vale Noras la vida.
En fin, espero que les haya gustado el fic. Yo shippeo a esos dos, pero no son mi OTP bien chida. Pero también los shippeo por una amiga, a la que le dediqué esta cosita. Ella es chida.
Takeshi también es chido.
¡Abrazos!
Nayla Kei
