El ambiente de Diciembre era frió, áspero y atemorizante, la nieve avisaba que aquel invierno seria aun mas helado que el anterior. Ella suspiro mientras caminaba por los corredores del instituto de música y arte de la ciudad. ¿Que hacia ahi? Se pregunto tristemente observando el suelo al caminar, sin levantar la vista. Ella lo sabia, nadie la quería en esa ciudad, y a pesar de no entender el porque, simplemente lo acepto sin rechistar. Ella era una prodigio de la música, pero ¿De que servia aquello? Si todos la odiaban y hablaban mal de ella.
Levanto la vista levemente antes de abrir la puerta principal de el edificio para salir y volteo leve hacia un par de chicas en el fondo. Aquellas que alguna vez fueron sus amigas hablaban mal de ella a sus espaldas ahora. Suspiro y regreso la vista al frente, puso su mano derecha en la perilla de la puerta y abrió, recibiendo el frio helado del viento. Cerro levemente sus ojos por inercia y acomodo su bufanda roja sobre su cuello entes de salir.
Acomodo por ultima vez el violonchelo en su espalda y camino hacia su casa.
Todo era igual al llegar a casa, cada dia, desde que tenia memoria, las cenas familiares con invitados importantes terminaban en tragos de vino y discusiones de sus padres al irse el ultimo invitado del lugar. Saludo cortesmente a sus padres, ellos no le prestaron atención. Subio las escaleras de manera lenta, escuchando los reclamos y gritos en la planta de abajo, en el comedor abismal de aquella solitaria casa.
¿Que habia sucedido? Penso al entrar en su habitación y dejar el violonchelo a un lado de su cama. Se dejo caer en ella con la mirada hacia el techo de tela que rodeaba su cama. Las sabanas aterciopeladas de color vino se humedecieron al nivel de su cuello. Estaba llorando de nuevo. Ellos, todos ellos, la adoraban con fervor. ¿A donde había ido todo ese cariño? Se pregunto en silencio.
Los recuerdos la envolvieron. Extrañaba sentir amor.
-Sakura. - Escucho su nombre a lo lejos. Alguien la llamaba . -Sakura.- Abrió los ojos lentamente y los rayos de sol calaron en sus ojos, enfoco la vista a la sombra que se formaba sobre ella y el brillo rojo a contra luz le hizo preguntarse en donde estaba.
Una persona le tendió la mano y ella se puso de pie. Una sonrisa cálida la recibió al tomar la mano que le ofrecía aquel hombre de porte elegante.
- Te están esperando, no deberías estar aquí aun. -
Ella no dijo nada después de escucharlo hablar. No supo reaccionar. Habia algo en el que le pareció cálido y tranquilizante. El la llevo hacia una gran puerta tornasol en medio de aquel jardín que se abrió en cuanto estuvieron cerca.
Abrió los ojos de nuevo, en su habitación. Sin comprender que había sucedido.
- Un sueño... - Susurro para si misma.
Escucho a su madre gritar desde la sala, volteo hacia su reloj y se dio cuenta que era de mañana, debía bañarse y regresar al instituto. Su estomago rugió y decidió almorzar antes de irse. Se sentía inexplicablemente feliz en ese momento. ¿Quien seria ese chico de cabello pelirrojo y sonrisa calida? ¿Porque lo había soñado? Probablemente era algun estudiante que vio de reojo y su subconsciente lo trajo en sueños a su mente.
A pesar del frio en invierno, ella se sintió calida. Una sonrisa asomo sus labios y camino hacia su aula para comenzar las practicas matutinas. La clase se sorprendió al escucharla de nuevo con aquel animo que ha había hecho destacar en un comienzo. Y por supuesto, la envidia no iba a esperar.
Aquella chica rubia quien solía ser su mejor amiga la hizo tropezar en cuanto la clase termino y salían del aula. Las risas no esperaron y un dolor punzante perpetuo su muñeca izquierda. Abrió los ojos con pánico y se sentó rápidamente para ver su mano. Estaba hinchada en la zona de la muñeca.
- Ups!. Lo siento amiga. - Le dijo la rubia mientras la ayudaba a levantarse.
- N-no hay problema... - Susurro aguantando las lagrimas.
- Deberías tener mas cuidado, a veces estorbas demasiado. - Le susurro la rubia en el oído antes de soltarla e irse caminando como si nada.
Las risas pararon y el silencio se formo en cuanto todos se fueron.
Al terminar el día regreso a casa con la muñeca adolorida. Sus padres discutían de nuevo por asuntos de la empresa, agacho la mirada de nuevo y entro a su habitación dejándose caer en la cama.
Abrió los ojos lentamente acoplándose al brillo del lugar, estaba recargada en un árbol enorme de cerezos, y frente a ella una gran mesa llena de postres.
- ¿De nuevo aquí?. - Menciono el hombre pelirrojo saliendo detrás del árbol con las manos ocultas tras su espalda.
- Yo... -
Saco las manos de detrás de su espalda tendiéndole un ramo de crisantemos con flores de cerezo. Ella trato de tomarlo y su muñeca trono. - ¿Estas bien? -
- M-me cai...-
Lo vio poner el ramo sobre la mesa y tomar la corbata que llevaba en el cuello, aunque, viéndolo mejor, era mas un pañuelo color gris. Le vendo la muñeca de manera sutil.
- Come algo, El postre de queso con merengue de zarzamora tiene un sabor estupendo. - Le dijo el mostrando los hoyuelos de sus mejillas en una sonrisa. Ella acepto el pastel con un tenue sonrojo y comprobó lo que le había dicho ese chico misterioso.
El viento comenzó a soplar de manera violenta, y vio como el semblante del pelirrojo cambio levemente.
- Es hora de irte. - Le dijo mientras la abrazaba como despedida. La llevo hacia aquella enorme puerta y se despidieron.
Los gritos en la planta baja la trajeron de vuelta a la realidad como un crudo golpe. Se incorporo sobre la cama y toco su cabeza.
- ¡¿El pañuelo?! -
Comenzó a preguntarse si en verdad aquello solo eran sueños. Puesto que no recordaba haberse vendado ella sola, si no el. Una fragancia a madera y canela estaba presente en el pañuelo. Suspiro con alegria a pesar de los gritos en la planta baja de su casa.
...
...
...
Habia -10 grados por lo menos ese dia, pero la nieve hacia que fuese casi imposible respirar sin comenzar a estornudar. Entro al salon con mirada alegre y tomo asiento para comenzar con sus practicas de piano. La rubia, a su lado tiro de su cabello de manera violenta al ver girar al profesor hacia el pieno.
- Auch!...-
- Por favor, salga del salon. - Le dijo el profesor levantando la vista.
- P-pero...- Ni siquiera la dejo explicarse, se puso de pie y camino hacia ella con mirada penetrante.
- Salga del salon Señorita Haruno. -
Ella agacho la mirada, tomo su instrumento junto a su mochila y camino hacia el área de detención.
Cuarenta minutos después, ambos padres estaban frente a ella tras hablar con la directora. ¡PLAFT! Sono violentamente, con el rostro enrojecido callo el sollozo que aguardaba por salir tras la bofetada de su padre. - Yo no... -
- Callate. - Sentencio helado el hombre al que llamaba padre.
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¿Porque pasaba aquello justo cuando se sentía mejor consigo misma? Penso dejándose caer en su cama sosteniendo su mejilla roja he hinchada. Las lagrimas corrieron por sus mejillas.
- ¡Te dije que la malcriabas demasiado!-
Escucho al fondo del pasillo.
- ¿Yo? ¡Por favor! ¡Tu eres el que la malcrió!. - El sonido del vidrio estrellándose al fondo retumbo violentamente contra su habitación.
¿Que habia hecho? Todo fue tan rápido que no supo exactamente como habia pasado aquello. Y gracias a esa chica a quien antes considero su amiga, y claro, la hija del director. ¿Por que se empeñaban en odiarla?. Trato de dormir, pero el dolor emocional era demasiado para ella en ese momento, nunca le habian golpeado tan fuerte. Sentía que la cara le seguia ardiendo a pesar del frio del ambiente.
Limpio sus lagrimas y camino hacia el baño, sus padres estaban dormidos ya tras aquella acalorada discusion, entro al baño y abrio la puerta del espejo, sobre el lavabo y tomo las pastillas para dormir que utilizaba su madre en ocasiones.
- Creo que con una bastara... - Abrio el grifo y tomo un poco de agua junto a la pastilla.
No dejo el frasco en su lugar, lo llevo consigo a la habitación y lo puso sobre el buro junto a su cama. Trato de conciliar el sueño esta vez.
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- No te vez muy bien. - Le escucho decirle. Levanto la vista y la luz regreso a sus ojos, Estaba de vuelta.
-No ha sido un buen dia...-
- Entiendo. Tranquila. - Susurro antes de besarla.
Lo vio separarse lentamente. - El tiempo es cada vez mas corto, no puedes venir mas aquí...-
- ¿Por que?. - Pregunto dolida. ¿Ya no la quería acaso?.
El agacho la mirada y negó. - No es algo por lo que debas pasar ahora Sakura. -
La tomo de la mano y le llevo hacia la puerta. Ella volteo a verlo con un pesar en el pecho. ¿Seria la ultima vez que lo vería? Se pregunto a si misma, angustiada. Lo observo sonreirle a modo de disculpa antes de ver como la puerta se cerraba, dejándola en total oscuridad.
