— Esto no puede estar pasando... —

La respiración descontrolada en su pecho le sofoco. Corrió impune durante mas de media hora, pero se estaba cansando y ella nunca había sido una chica de deporte. Escucho un aullido a su derecha, y ladridos brutalmente aterradores desde atrás. Las lagrimas en sus mejillas se perdían por la velocidad del escape.

Estaba cansada, harta y muy asustada. Pero mas que nada, estaba preocupada incluso a través de aquella situación. El Grim Reaper no habia aparecido por ningún lado, y estaba preocupada por el. Un tropiezo la hizo regresar a el momento actual. Cayo de rodillas y sintió como era rodeada rápidamente por aquellas bestias de hocicos prominentes y mirada destellante en rojo.

— Lo lamento... — Susurro cerrando los ojos a espera por el ataque.

La tierra bajo su trasero se derrumbo y callo estrepitosamente sobre una superficie humedecida, como tierra después de ser mojada por la lluvia. Sus lagrimas habian cedido, pero aun estaba abrumada por la emoción que recorría desde su estomago hacia su garganta. Levanto la vista hacia el cielo nocturno y observo a los blutbaden lanzarse desde arriba, dispuestos a atraparla. Se levanto como pudo y comenzó la carrera de nuevo.

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— Déjenla. Aceptare el castigo. —

Su voz retumbo por sobre la oscuridad en la que estaba, a la espera de la llegada de los blutbaden con el alma de aquella a quien habia jurado proteger en silencio. Un estruendo se escucho al fondo. Pero la carrera que presenciaba desde otro plano no se detenía.

La ira le carcomía. Pero era imposible hacer algo si el creador no queria escucharle.

— La aceptare como compañera. — Aclamo rendido.

El tiempo se detuvo y todo regreso a su apariencia anterior.

El recuerdo de aquella conversación con Ialeeh fue rememorado como brisa matutina. El debía buscar una compañera, debía condenar un alma pura y nueva para que pudiera controlar la vida. Ella salvaria, el terminaría.

Nunca estuvo dispuesto tras aquella recomendación encargada por el creador. Hasta que conoció a una candidata perfecta. Sakura.

Sacudió su cabeza bajo aquella tunica bañada en niebla oscura y observo a la mujer, niña aun. Frente a el. Con ojos expectantes. Y detras de ella, los blutbaden, esperando el juicio final. Un veredicto. Y lo odiaba, el odiaba tener que hacer aquello. No deseaba condenarla a una eterna soledad junto a el. Ella no merecia aquello, pero lo habia hecho. Se habia enamorado.

El gran marionetista de la vida, se habia enamorado de una suave y tierna niña, con un alma hermosa.

— Se enamoro, porque ella era bonita, en un cuerpo bonito, con sentimientos bonitos. — La voz de una mujer canturreo en el lugar, haciendo eco entre la oscuridad.

El chasqueo la lengua y dirigió una mirada fulminante a la mujer que estaba detras de Sakura. Una blutbaden, ahora convertida en mujer, cubierta por una ligera y casi inexistente tunica en tonos verde bosque.

La mujer acomodo su larga cabellera pelirroja en su hombro, y camino hacia Sakura. La tomo del mentón sin despegar la vista de Grim. — ¿Es por eso no?. Fuiste tan tonto para enamorarte, ¡Sabiendo que solo te traera dolor y desgracia! —

Sakura les observo a ambos sin comprender. Muda por la sorpresa.

— Aléjate de ella. Karin. —

— No. Sabes bien que ella no debía morir, su alma gemela estaba a punto de hacer acto de presencia. Pero la engatusaste. Alejaste a esta niña de Sasuke. —

— ¿Sasuke? — hablo la pelirosa por fin.

Grim observo a la mujer de cabellos rojos con odio y tristeza. — Ella eligio. Al igual que yo. Dejenla en paz. —

Karin sonrio altanera. — Grim, Grim. ¿No comprendes verdad? — Solto a Sakura y camino hacia el. — Sasuke la reclamara. No puedes tomar a la mujer de la mano derecha de dios. —

— ¡Basta!

Karin y el Grim Reaper voltearon hacia la niña que estaba de rodillas en el suelo, frente a ellos. — Dejen de decidir por mi. Cometi errores. Pero no quiero alejarme de el. ¿No comprenden? No me importa quien es mi alma gemela. —

Karin solto una sonora carcajada. — Niña. A el si le importa. Y vendra por ti tarde o temprano. Pero por lo pronto, me divertire observándolos desde lejos. —

Grim gruño. Aquella mujer, lider del clan Blutbaden le hartaba de sobre manera. Sakura vio como todos los lobos comenzaban a irse entre la espesa niebla. Y suspiro aliviada. levanto el rostro hacia el pelirrojo, de quien solo se observaban sus ojos y le sonrio. No estaba seguro de aquello, ni como se lo tomaria el consejo. Pero estaba seguro que si lo que decia Karin era cierto. Aquel angel caido estaba por despertar.

Pero la muerte no le teme a nada. Se dijo. El era la creación mas fuerte de dios.