SVTFOE pertenece a Daron Nefcy©
TomStar/StarTom Week 2017:
By: Sonye-San
Day 1:Silver Bell Ball
Day 2: King & Queen
Day 3:Angst
Day 4:StarTom Kids
Day 5:- Double Date
Day 6: Wedding
.Day 7:Winters night
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Star no aguantaba más la presión que sentía desde hace semanas, desde maquillajes, protocolos, discursos, vestidos, zapatos y más cosas incomodas de usar, todo para preparar el día en el cual se convertiría al fin en la reina de Mewni puesto que la atormentaba cumplir desde que era niña. El castillo desde hace más de una semana agotadora se encontraba en los preparativos, su madre inconscientemente la presionaba diciéndole que se sentía muy orgullosa de ella por asumir el papel con orgullo, ya que anteriormente conocía los sentimientos de su hija respecto a reinar y se alegraba de que aceptara su responsabilidad gustosa. La joven tenía miedo a decepcionarla, ya que sentía que aún era muy pronto para reinar, sin embargo, le daba miedo decirle eso a su madre y su padre quienes la miraban con ojos llorosos y animados, como ella atendía los preparativos como toda una futura reina.
Era agotador, demasiado agotador, por suerte su esposo Tom la ayudaba y apoyaba en todo lo que estaba a su disposición. Sentía que abusaba de él, ya que no estaba segura si el joven estaba dispuesto a tomar dicha responsabilidad con ella, unir dos reinos no era cosa fácil y más cuando uno de ellos tendría que abandonar su hogar e irse a vivir a otro, Tom había tomado la decisión de mudarse con ella en Mewni y gobernar el Inframundo desde ahí, le pareció un acto de amor y bondad de su parte, pero realmente pensaba que no era justo para el demonio.
Había durado varias noches sin poder dormir bien, estresada y miedosa de tan solo cometer un solo error en la coronación, de manchar el apellido Butterfly-Lucitor por un miserable error de su parte. ¿Realmente estaba lista para tomar tal responsabilidad?
Su estómago le dolía por los nervios, incluso llegó a vomitar un par de veces algunas comidas pero que logró disimular con su magia a la perfección, al día siguiente sería el gran día, y tan solo imaginarse la ceremonia le revolvía el estómago una y otra vez.
Tal y como imaginó, apenas pudo dormir aquella noche. Incluso Tom la había rodeado cómodamente con sus acogedores brazos para tranquilizarla, estaba segura que si no fuera por él, no hubiera podido disfrutar las pocas horas de sueño.
El gran evento sería en al anochecer, donde las lunas del reino brillaban con fuerza apoyando el día marcado como uno de los más importantes del reino. Aquella mañana era un caos para ella, los sirvientes terminaban los preparativos, sus amigos de la Tierra y de otras dimensiones vendrían en la tarde, sus familiares llegaban más temprano de la cuenta, el lado Johansen por su parte se encontraban más animados de la cuenta, de hecho por ese lado se podía decir que se encontraba más tranquila, ellos siempre fueron personas comprensivas casi todo el tiempo, pero por el lado Butterfly era totalmente diferente, miradas inquisidoras y desaprobatorias la examinaba de arriba abajo. Desde el principio la mayoría se había negado a su relación con Tom y que al mismo tiempo éste fuera su rey, además que de parte de ellos la vieron como una deshonra desde que tenía memoria. Quería demostrarle que no era así, por eso se terminaba de presionar más de lo necesario, necesitaba tomar algo de aire fresco o explotaría en cualquier momento.
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— ¡¿Dónde está la princesa Star?! —Gritó alterado Manfred, a los demás sirvientes que pasaban por ahí.
Rápidamente el castillo se volvió un caos, faltaban menos de dos horas para el anochecer y por ende la coronación real. Los amigos de la princesa ya habían llegado para felicitarla desde antes, se les hacía raro no encontrarla por ningún lado por lo que le preguntaron a Manfred, no creyeron de desatarían todo un caos en el proceso.
Algunos Butterfly se sentían a gusto con la noticia, si ella llegase a faltar, automáticamente perdería el derecho al trono y otro más cercano sería el siguiente heredero, así podrían volver a las cosas como antes sin que esa princesa arruinara todo con su acuerdo de paz con los monstruos.
Marco y Jackie se fueron a buscarla alrededor del castillo y el reino, con ayuda de sus tijeras dimensionales, Janna aprovechó y se fue a buscarla al inframundo con un permiso especial de Tom. Kelly-con Tad en su cabeza- y Pony Head se fueron a buscarla en otras dimensiones como el Rebo Nubes, por último pero no menos importante, Starfan13 fue a buscarla en la vieja habitación donde dormía la joven.
Moon y River se encontraban preocupados de que no aguantara la presión y decidiera abandonar todo a ultimo minuto, pero tenían fe que su pequeña vendría al final y que solo necesitaba procesarlo todo en silencio y sin bullicio de por medio.
Al menos querían creer en eso.
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No sabía cuánto tiempo había pasado desde que llegó a aquel jardín prohibido por pertenecer a la conocida reina de la oscuridad. Sabía que nadie la encontraría ahí, después de todo, estaba oculto desde que vencieron a Eclipsa. Se encontraba sentada en aquel pequeño banco adornado por hileras de ramas verdosas por el abandono del lugar, presenciando las flores muertas a su alrededor. Soltó algunas lágrimas de sus ojos azulados, sintiéndose tan mal consigo misma por no poder dejar de sentirse tan patética y cobarde.
—Alguien será mejor reina que yo…—Susurró en un llanto ahogado, con las mejillas rojas y ojos llorosos, el maquillaje estaba hecho un desastre y ni hablar de su vestido pomposo que tanto le costó elegir de los cientos que su madre le había obligado probar. Su cabello estaba despeinado y sus manos enguantas temblorosas.
Por más que pensaba no podía encontrar fuerzas suficientes para aparecerse en esa coronación. Fue una ilusa en creer que podía manejar todo al final, creyó que ella podía con algo tan banal como eso.
— ¿Star? —Sintió una reconfortante y familiar mano tocar su hombro desnudo. Alzó la mirada húmeda para encontrarse con nada más y nada menos que su esposo.
— ¿T-Tom, Q-Qué haces aquí? —Inquirió sorprendida, limpiándose rápidamente las lágrimas.
—Todo el mundo en el castillo te está buscando—Comentó él, sin apartar la mano de su hombro—. Están preocupados por ti, recordé que alguna vez me contaste de este lugar, y tuve una corazonada.
—Lo siento…—Se disculpó con mirada baja.
Tom se agachó y la obligó a mirarlo a sus tres ojos, quitando su mano de su hombro y colocándola en su mano enguantada para seguir reconfortándola.
— ¿Quieres hablar del tema? —Preguntó con un tono suave y comprensivo.
Star lo pensó por algunos segundos, realmente Tom le preguntaba todos los días su estado y ella le mentía con que estaba bien, no dejaba de insistirle y ella no quería preocuparlo.
—Y-Yo….—Tartamudeó indecisa, pensando nuevamente si estaba lista para decirle lo que tanto le aquejaba, Tom apretó su agarre, para hacerla entender que podía confiar en él, Star sonrió ligeramente por ese lindo detalle de confianza. Inhaló y expiró con más seguridad en decirle al fin—. No creo que yo esté lista para ser reina…—Confesó.
— ¿Por qué lo dices?
—E-Es que... —Apretó sus puños en el vestido, arrugándolo en el proceso—. Sé que mi madre tuvo que ser reina a los 14 dada las circunstancias, así que no puedo quejarme de que estoy demasiado joven tomando en cuenta mis 19 años…
—Continua—Se paró y se sentó a su lado, rodeándola cariñosamente con su brazo.
—Además…Tengo miedo a arruinarlo todo…—Musitó cubriéndose la cara con ambas manos—. Siempre he sido una persona rebelde e indomable, de hecho mi familia materna nunca me aceptó por eso. Me he es difícil seguir las reglas y…—Dejó de hablar al sentir como Tom le cubría la boca.
—Shh... Respira—Propuso, ya que notó que se estaba hiperventilando, ella se calmó un poco y lo miró a sus tres ojos.
—Y luego está el tema de nuestros reinos…—Continuó un poco más calmada—. No me perece justo que abandones tu reino para vivir conmigo…
—Star, ya hablamos de esto antes de nuestro matrimonio—comentó calmado, sonriéndole con dulzura—. Acepté venir contigo porque lo consideré más correcto.
— ¿Más correcto? —Inquirió intrigada.
—Es decir—Carraspeó un poco—. Las políticas de mi reino son algo diferentes al tuyo, a pesar de que al casarnos se han unido mediante un tratado, mis padres me aconsejaron que era más recomendable yo reinar en Mewni ya que es el reino central que unió lo demás.
— ¡P-Pero...! —Replicó.
—Nada de peros, fue mi decisión quedarme contigo y apoyarte, ellos entendieron y me apoyaron por igual. No me siento incomodo ni arrepentido de mi decisión si es lo que te molesta.
Hubo un pequeño silencio, Star meditaba las palabras de Tom, al menos un peso de encima había abandonado sus hombros.
—Star, no existe nadie más acto y perfecto para reinar Mewni—Inició, ella lo miró en silencio—. Fuiste la princesa que unió a los Monstruos y Mewmanos, tuviste un papel importante en la lucha contra Eclipsa y su Hija Meteora, tuviste cientos de aventuras peligrosas, eres la Butterfly con más poder mágico hasta ahora ¿Y te preocupa una simple coronación de etiqueta?
—Viéndolo de ese modo...—Apartó la mirada pensativa por unos segundos.
—Te digo, que eres grandiosa—Besó su mano dulcemente cual caballero de brillante armadura—. Haz hecho cosas increíbles en tan poco tiempo, sin contar que te casaste con este demonio apuesto~—Le dio una mirada coqueta.
Star soltó una risita divertida, sin duda eso último la hizo reír con un lindo rubor en sus mejillas de corazón. Se paró del banco y tomó su barita de al lado. Tom la miró con una sonrisa y se paró con ella, complacido y orgulloso de su Starship.
—Gracias Tom—Con una sonrisa sincera, agradeció al joven demonio—. Tienes razón, he estado tan preocupada en que me acepten como soy que he olvidado todas esas cosas que me han hecho diferente a las otras reinas de Mewni.
—Así que. ¿Lista para la coronación mi Lady? —Hizo una reverencia cual caballero haciendo reír de nuevo a Star.
—Claro que sí, mi rey—Guiñó el ojo y le dio un fuerte abrazo—. Pero primero, debo de arreglarme, estoy un desastre—Contestó risueña separándose de él, con su varita recitó un hechizo y su delineado vestido cambio, junto a su peinado y maquillaje.
Un fuerte brillo hizo que Tom cubriera sus ojos por unos segundos.
— ¿Cómo me veo? —Preguntó con algo de timidez.
El joven la miró vislumbrado por su belleza, dejándolo sin habla en el proceso.
—Hermosa…—Murmuró, ofreciéndole su mano para que la tomará.
—Tenemos una coronación que asistir—La tomó, y tomando momentáneamente su forma de Mewbertad, abrió un portal amarillento que daba a la habitación que ambos compartían.
No le pareció prudente aparecerse de repente en la coronación.
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La hora acordada inició y ni señales de los futuros reyes, Moon y River morían de nervios, pero aún confiaban en ambos de que asistirían, algunos monstruos agraciados fueron invitados por parte de Star quien recibió total apoyo de la Princesa picadura de araña –ya que su novio era el monstruo conocido por Slime- y otros futuros reyes de sus respectivos reinos que aprobaron el tratado de igualdad con los monstruos. Uno de ellos era Buff Frog, nombrado oficialmente como embajador real entre Monstruos y Mewmanos por la Star, cediéndole el puesto de "Experto de Monstruos" a su querida hija Katrina, acompañada por sus 12 hermanos orgullosos. Incluso la familia de Ludo recuperó algo de respeto y los pecados de su hijo fueron perdonados, haciendo que tuvieran un puesto noble y prometieron ayudar a la futura reina en todo lo que necesiten por agradecimiento.
— ¿La encontraron? —Preguntó Marco preocupado.
—Lo siento—Negaron Pony Head y Kelly.
—Lo siendo, dude—Respondió Janna, aunque siendo sincera estaba más pendiente en los demonios y criaturas del inframundo parecidos a su libro de ocultismo que buscándola.
—Yo tampoco—Secundó Starfan13 manoseando uno de los vestidos de Star cuando era más joven.
—Solo nos queda esperar—Murmuró Jackie, poniendo su mano enguantada en el hombro de Marco.
Los jóvenes decidieron sentarse en sus puestos correspondientes, en espera de que todo saliera bien.
El sonido de trompeta los alertó a todos de repente, dejando ver a la pareja quienes se mantenían unidos por el gentil contacto de mano y antebrazo. La enguantada mano de ella se moldeaba casi a la perfección en el fornido brazo de su acompañante, ambos luciéndose como monarcas ante sus vestimentas, entrando con elegancia y majestuosidad en la alfombra de tonos rojizos.
— Aún no sé cómo voy a encarar a todos por haberme escapado —Le susurró disimuladamante.
—No te preocupes, estaré siempre a tu lado para defenderte e incluso compartir la culpa si es necesario —Le respondió de la misma manera, transmitiendole confianza.
El hermoso vestido que portaba la rubia se mostraba agraciado, con un selecto conjunto de tonos tenues y llamativos provocando que ojos curiosos y envidiosos se clavaran y que hicieran acto de presencia para deslumbrarse con el mismo; Boning carmesí, retazos de tela abrazando con suavidad su cadera, acompañados de encaje níveo. Sus hombros lechosos eran descubiertos, rodeados con lazos de rosa pastel que ayudaban a sostener la prenda delicadamente. Guantes hasta los codos cubrían sus antebrazos, y los detalles que le hacían más justicia a la reina: Las perlas que adornaban la prenda, el broche a conjunto en su escote y la brillante, majestuosa corona, colocadas perfectamente en sus cabellos bien peinados. La corona que estaba sobre sus rubios cabellos del mismo pigmento, radiante áureo, se encontraba engalanada con preciosas piedras. Un rombo en el centro, representando el anterior reino, y un corazón rubí en la punta, anunciando el nuevo por venir. De dicha diadema colgaban guirnaldas de aljófar.
El joven demonio a su lado se presentaba con la misma galanura. No resaltaba mucho por los colores opacos en la escala de rojo y negro que modelaba, pero se compensaba en la fuerza e imponencia que mostraba. Resaltaba la imponencia que debía tener, en su acreedora posición. La clásica capa bermeja descansaba en suspiros por sobre sus hombros y omóplatos; la parte frontal adornada por pelambrera macilenta, y abrochado con un sujetador que hacía justicia a su reino y naturaleza, una calavera con cuernos. Camisa teñida como el vino tinto, con pequeños prendedores de aparente origen aureole. Cintura aprisionada con un cinturón de cuero oscuro, sujetando pantalones atezados y el accesorio que le hacía presentar su poder, en un grito silencioso, era el par faltante de la corona de su esposa, en una geometría similar, pero con acompañantes ligeramente distintos. Tres diamantes se imponían con el resplandor que desprendían. El central de un aparente magenta, y los guardias de un precioso color violáceo. En la punta central se postraba una joya a mayor escala del mismo colorido que la que estaba en la parte inferior.
El silencio reinó la sala, algunos refunfuñaban por lo bajo, mientras que otros no podían aguantar las lágrimas de felicidad al verlos entrar al fin, dando paso a ambos jóvenes caminando con gracia hasta llegar al final de la alfombra, soltándose de su agarre y arrodillándose donde los esperaba el sacerdote para oficializar lo que ya todos sabían.
—Star Butterfly de Lucitor, desde el día de hoy te nombramos como Star: La Desafiante—Anunció con autoridad, haciendo que la corona de ella brillara y cambiara ligeramente a la que portaría de ahora en adelante como reina—. Por tus grandes logros y aptitudes, esperamos lo mejor de ti como la nueva reina de Mewni.
Le dieron un bastón dorado con el signo de una mariposa y le colocaron una capa de tonos rojizos en la espalda, ella estaba temblando ligeramente, pero Tom la miró para que respirara tranquila y caminara a la alfombra, donde los aplausos no se hicieron esperar.
—Tom Lucitor—Musitó el sacerdote con un pequeño deje de desagrado, al presenciar al demonio frente a él, por suerte creyó que no se había dado cuenta, carraspeando para aliviar su molestia y continuó—. Desde el día de hoy, por el matrimonio con nuestra reina y la unión de ambos reinos mediante el tratado firmado por los antiguos reyes, te nombramos a partir de hoy como Tom Lucitor de Butterfly, siendo oficialmente parte de este reino y rey de nuestra amada tierra mágica—Anunció por último, dándole unos toques a la corona con su bastón especial, haciendo que éste cambiara ligeramente como la de Star.
El joven se puso de pie y caminó pausado y tranquilo donde se había parado su querida Starship, ella unió su brazo en el antebrazo de él, para luego ambos mirar al público con una radiante sonrisa cual fieles soberanos.
— ¡Larga vida a los reyes de Mewni y el inframundo! —Gritó entusiasta Marco y los demás amigos de ambos, haciendo que los aplausos no se hicieran esperar.
Ella quería llorar por la felicidad que sentía en ese momento, incluso pensaba que todo era un sueño por lo irreal que parecía. Pero no, todo eso era real, saliendo todo demasiado bien para los dos. Fueron recibidos por sus amigos con abrazos y felicitaciones de su parte. Los antiguos reyes desde su posición le sonrieron en aprobación, contentos de la siguiente generación de reyes.
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Luego de horas de festejo y despedirse de sus padres y amigos, ambos jóvenes se encontraban en su habitación matrimonial, cansados pero felices. Se retiraban de sus incomodas ropas, dándose luego un apasionado baño en conjunto que los calmaba de todo, por último colocarse una pijama cómoda y colocarse ambos en su confortable cama.
—Así que, Tom Lucitor de Butterfly, no suena mal—Dijo ella divertida—. Aunque se supone que debería de ser al revés, solo digo—Le dio un tierno toquecito en su nariz.
—Ambos reinos tienen ahora la misma prioridad señorita—Devolvió de la misma manera—. Por otro lado, considero que mi apellido te queda genial Starship—Y le dio un beso en la mejilla.
—Lo sé—Respondió ella ligeramente sonrojada—. ¿Notaste las miradas de mis tíos Butterfly? Estaban para retrato.
—Y ni hablar de la mirada de desagrado que me dio el sacerdote—Rió Tom, rodeándola con su brazo para que ella se apegara a su pecho masculino.
—A estas alturas, no debería de sorprenderme—Suspiró ella con falsa molestia.
—Tranquila, no me importa realmente—Acarició sus rubios cabellos con amor.
—Desde ahora tendremos más trabajo de la cuenta. ¿Estás listo para eso mi rey? —Inquirió ella, dándole un beso en su nariz.
—Nací listo, mi reina—Y él al final besó sus labios, ella correspondió en enseguida.
El beso se había intensificado al igual que el abrazo, sabían que pasaría si seguían en eso. Pero, realmente estaban muy cansados y habría otros días para hacerlo después de todo.
Se separaron sonrojados y se miraron a los ojos con amor y ternura. Dormirían como hacía semanas no tenían ese privilegio, juntos y abrazados. Esperando ansiosos el siguiente porvenir como rey y reina.
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Oh Dios...
No creí que terminaría a tiempo ;_;
Me quedó mas largo de lo que tenía pensando en un principio, y no pude parar de escribir por 3 horas seguidas :'v
El final no me gustó tanto, pero ya me había cansado y el tiempo me jugaba en contra, lo siento si quedó decepcionante c:
Gracias por comentarme! Me alegran como no tienen idea *-*
En fin, espero que les haya gustado 7u7
Y nos vemos mañana ;3
