Advertencia: Este capítulo contendrá al final Lemon/Smut, leer bajo su propia responsabilidad.

SVTFOE pertenece a Daron Nefcy©


TomStar/StarTom Week 2017:

By: Sonye-San

Day 1:Silver Bell Ball

Day 2: King & Queen

Day 3:Angst

Day 4:StarTom Kids

Day 5:- Double Date

Day 6: Wedding

Day 7:Winters night


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Todo pasó demasiado rápido como para procesarlo luego de unos minutos intensos, en menos de 6 meses se tendría que casar con Tom….

¿Cómo pasó todo esto?

Aún recordaba con total claridad aquel día que el joven demonio le pidió matrimonio de manera sorpresiva. Tenían una hermosa cita a las afueras del castillo, viendo las bellas estrellas y compartiendo simplemente su agradable compañía.

— ¿S-Star…?—Musitó su nombre con nerviosismo, la fémina lo miró tras oír su nombre.

— ¿Dime Tom? —Preguntó tranquila, aunque un poco ansiosa por dentro.

El chico no pudo decir nada más luego de aquello, las pocas fuerzas que habían conseguido se esfumaron por arte de magia, al sentir sobre él la mirada azulada e inquisidora de su adorada novia.

—Olvídalo…—Apartó la mirada, esperando que el tema quedara en el olvido. Después de todo, era una estupidez y algo muy cursi para alguien como él, aún estaban muy jóvenes para dar ese gran paso que uniría sus vidas para siempre.

Star frunció el ceño claramente molesta, se levantó del suelo y le dio la espalda cruzándose de brazos, Tom se levantó para preguntarle el porqué de sus acciones tan repentinas.

— ¿Es en serio Tom? —Lo encargó—. Llevas varias semanas con un comportamiento extraño. ¿Qué pasa? ¿Por qué no me dices? —Cuestionó por último con los ojos humedecidos.

—Lo siento…—Se disculpó tomándola de las manos delicadamente, con su otra mano acarició su mejilla y con su pulgar apartó aquella lagrima que se deslizaba desoladamente—. No quería verte llorar, soy un estúpido.

—Solo quiero que me digas lo que tengas, quiero ayudarte en todo lo que esté a mi alcance y hasta más—Colocó su mano en la de él para sentir más profundo aquella caricia—. Siempre podrás contar conmigo ¿Lo sabes, verdad?

La joven lo abrazó rodeando su cuello con fuerza, Tom correspondió abrazando su cintura con cariño, realmente ¿se merecía toda esa felicidad que ella le brindaba? Quería solamente corresponder de la mejor manera a esos puros y bellos sentimientos que sentía en su corazón.

—Star…. —Se separó de ella con lentitud, musitando su nombre con amor y tomando bocanadas de aire para lo que diría después. Ella también se separó para luego presenciar como éste se ahincaba frente a ella—. Eres maravillosa, gentil, rebelde, indomable y amorosa….

La rubia tragó pesado, nerviosa e inmóvil, notando como Tom sacaba de sus bolsillos una cajita envuelta en piel de tonos rojizos.

—Te he amado desde el primer día que nos conocimos en aquel baile, incluso cuando rompimos poco después no pensé que llegaríamos a tener una segunda oportunidad para enmendar mis errores—confesó desde los más profundo de su ser, abriendo la cajita y dejando ver un anillo de compromiso dorado con un llamativo y pequeño rubí como piedra preciosa que lo adornaba con elegancia—, Nada me hace más feliz que ser parte de tu vida y compartir tu felicidad, haciéndote reír y compartir cada faceta de tu personalidad tan única y especial—Continuó, había sacado fuerzas de quien sabe dónde para poder mantener fija su mirada en la de ella, Star se tapó la boca con ambas manos, sorprendida y alagada con unas inevitable ganas de llorar pero de felicidad—. Por eso, aun cuando somos muy jóvenes, estoy bastante seguro de que quiero compartir el resto de mi vida contigo mi Starship. ¿Quieres casarte conmigo? —Propuso por último.

Podían sentir el agradable viento nocturno mover sus cabellos, como las estrellas brillaban en total sincronía junto a las lunas de Mewni, participe y contentas de aquella propuesta del más sincero amor veredero. Había un silencio notable, Tom creyó que había metido la pata ya que no podía descifrar la cara ruborizada y ojos húmedos de su querida acompañante.

—Entiendo que no quieras esta clase de compromisos tan pronto…—Bajó la mirada desanimado, iba a cerrar la cajita pero sintió como se le tiraban encima, cayendo de espaldas—. ¿S-Star…?

— ¡Eres un tonto! —Sintió como su hombro se humedecía por las lágrimas de ella—. ¡Claro que me gustaría! —Lo abrazó más fuerte y Tom sonrió en el proceso.

Ambos se levantaron del suelo y se separaron, Star le ofreció su mano izquierda para que Tom colocara el bello anillo en su dedo anular, encajando a la perfección, como si fuera hecho perfectamente para que ella fuera su legítima portadora.

El demonio no perdió la oportunidad y unió sus labios con los de ella en un cálido beso que cerraría con broche de oro aquel compromiso acordado.

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No estaban desesperados por casarse tan pronto, aquella unión fue muestra de que su amor duraría para siempre, incluso si se llegaran a casar años después, no les importaba lo mas mínimo.

Pero no pensó que sus padres lo verían de manera tan serie e importante, por un pequeño descuido de Star, su madre terminó por darse cuenta de aquel anillo que no se quitaba desde hacía semanas, no creyó que su madre la obligaría a decirle toda la verdad al respecto.

Cualquier madre se negaría que su hija de 17 años se casara, pero en la realeza se acostumbraban a casarse ya desde los 16, en conclusión Star ya estaba un año atrasada de lo que debería, pero Moon entendía que no debía forzar las cosas, por lo que enterarse de que Tom dio el primer paso la alegró bastante.

Oficialmente el compromiso se anunció tanto en Mewni como en el Inframundo poco después, los dos recibían demasiada atención para su gusto, pero ya no tenían el cómo negarse a las órdenes de sus padres que ya habían comenzado a planear dicho evento.

Poco después del anuncio, se convocó una junta importante para firmar el acuerdo que unirían ambos reinos por la próxima unión de sus progenitores, pero siendo sinceros el tema quedó aparte por una pequeña discusión de en donde sería la boda.

Obviamente los Butterfly querían que fuera en el castillo de Mewni, pero los Lucitor propusieron que era mejor en el inframundo. Tom y Star, cansados de la discusión inmadura de sus padres, decidieron al fin intervenir en el asunto. Después de todo, era la boda de ambos así que tenían al menos el derecho de elegir el lugar, ya que conociéndolos, sabían que ellos apenas aportarían para los arreglos.

Decidieron celebrar la boda en el inframundo en unos 6 meses, cuando ambos jóvenes cumplirían la mayoría de edad de la Tierra donde provenía el señor Lucitor, así ambos no se sentirían tan incomodos por casarse siendo tan jóvenes, además de poder disfrutar aquellos meses en compañía.

Para equilibrar las cosas, decidieron que la coronación de ambos jóvenes sería tiempo después en el castillo de Mewni, donde asumirían el mando los dos reinos como si fueran uno.

Con eso en mente, se pusieron de acuerdo y listos para dar mano a la obra.

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Dos meses después del anuncio, cuando sus amigos se enteraron del compromiso, no hubo palabras para describir la cara de estupefacción con las cuales los miraban.

— ¡¿Qué diablos?! —Cuestionó Marco exaltado, no por nada seguía siendo el chico seguridad—. ¡Pero aún están muy jóvenes!

Marco se estaba hiperventilando mientras que Jackie lo ayudaba con clases de respiración, tener una gran graduación escolar y posteriormente que tus mejores amigos te digan que se casarían de un momento a otro, todo en la misma noche, desconcertaría a cualquiera.

— ¿Están seguros de esto? —Preguntó Jackie, calmada—. Digo, a esta edad normalmente nosotros buscamos una universidad y esas cosas.

—Yo digo es muy genial, me recuerda a aquella película de vampiros muy famosa, aunque siendo sincera fue mala en muchos aspectos—Comentó Janna divertida, restándole importancia al asunto.

—S-Sé que los tomó por sorpresa—Dijo Star, ruborizada y apartando la mirada—. Pero nosotros seremos reyes, es n-normal que nos casemos tan pronto.

—Díganme que al menos usarán protección…—Murmuró Marco, al borde del desmayo, sujetado del hombro por Jackie.

— ¿Qué es eso? —Preguntó Tom curioso, aunque sentía que era algo vergonzoso por alguna extraña razón.

—Ustedes tienen mucho que aprender, estos jóvenes de hoy en día—Musitó Janna risueña, notando como Marco se terminaba de desmayar además de disfrutar enormemente las caras rojas de Tom y Star.

Comenzaron a pensar que decirles no fue la mejor idea de todas.

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Los meses avanzaron tan rápidos como el viento, faltaba menos de una semana para el gran día, entonces ¿Qué sería mejor que una noche solo para chicas?

—No creo que esto sea una buena idea…—Murmuró preocupada Star, quien era empujada por su amiga Pony Head.

— ¡Oh Vamos B-Fly! La idea no suena nada mal, estás a punto de casarte, mereces una última diversión—Guiñó el ojo divertida.

—Los chicos también la estarán pasando de maravilla—Comentó Janna con un vaso de vino—. Digo, atarás tu vida con alguien y tan joven, no le veo por qué no hacerte una despedida de solteras.

—Mientras no se aloquen más de la cuenta, estaremos bien—Sermoneó Jackie quien era secundada por Kelly y la princesa Penélope spiderbite.

Fue difícil buscar un lugar adecuado para celebrar aquella despedida de solteras, la idea fue de Janna, pero el decidir el lugar vino por cuenta de Pony Head. El Rebo Nube que estuvo abandonado por años, fue cedido a la tátara, tátara tataranieta de la antigua dueña, dando así lugar a que las fiestas alocadas iniciaran una nueva era.

El lugar fue apartado para la ocasión, desde bebidas para mayores de edad, música pegajosa y a todo volumen, hasta chicos apuestos que les alegraban la vista a cualquiera.

Sin duda una noche que Star y sus amigas jamás podrían olvidar, después de todo; para eso estaban las amigas y futuras damas de honor.

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Claro, porque si las chicas iban a tener su noche de diversión desenfrenada ¿Por qué los chicos no podían hacer lo mismo? Digo ¿Qué podía salir mal?

—Relájate Tom, estas muy tenso…—Aconsejó Tad, dándole palmaditas en la espalda—. No todos los días uno se casa.

Normalmente Marco no haría algo como aquello, pero sintió que era lo correcto celebrar una despedida de solteros para su mejor amigo, así que, gracias a las regalías de las muñecas de Princesa Turdina que aún el día de hoy se vendían como pan caliente, alquiló un antro solo para los chicos, con buena música, bebidas y ¿Por qué no? Mujeres que dejaban volar a la imaginación por sus voluptuosos cuerpos cubiertos con poca roba.

Aunque siendo sincero, él no estaba de acuerdo con esto último, pero Tad, Seahorse Y Slime se las arreglaron sabrá Dios como para invitar a chicas sexys de diferentes dimensiones.

El ambiente no estaba nada mal, pero Tom no podía disfrutar del todo, ya que su mente se encontraba en otro lugar.

—Oye Tom—Llamó Marco, tocándole suavemente el hombro—. Deberías de disfrutar, es tu noche hermano.

—Lo sé…—Suspiró el demonio—. Pero no dejo de pensar en Star, y si hice lo correcto en pedirle matrimonio—Confesó con mirada baja.

—Tu sabes lo que pienso al respecto—Recordó, pero suavizó la mirada comprensivo—. Pero si ustedes se aman y creen estar listos para dar ese paso ¿Quién soy yo para impedirlo?

—Gracias Marco…—Agradeció el chico, elevando la mirada—. Y gracias por la fiesta, aunque esos de allá lo están disfrutando más que yo—Señaló hacia atrás donde se encontraban sus demás amigos demasiado animados como para pensar que estaban sobrios.

—Para eso están los amigos—Rió nervioso con un tic molesto en el ojo a presenciar la inmadurez de ellos.

—Por cierto, sé que te sonará sorpresivo—Comentó rascándose nerviosamente su nuca—. Pero, me gustaría que fueras mi padrino de bodas…

Marco escupió la sidra de manzana que apenas andaba bebiendo, por suerte no llegó a ensuciar a Tom pero si los zapatos de este.

Tosió fuerte, dándose varias palmadas en el pecho para recuperar de nuevo la respiración normal.

— ¡¿Qué?! —Cuestionó incrédulo.

—Quiero que seas mi padrino de bodas—Repitió, ignorando el pequeño enojo que sentía al tener mojado sus zapatos favoritos—. Para mí y Star eres un gran amigo, y la verdad siento que necesitaré a alguien centrado que me ayude a calmarme…. Y bueno mi padre se negó cuando le pregunte.

—No sé qué decir…—Musitó perplejo, era una gran oferta y se sentía realmente alagado por tan solo tomarlo como una opción—. Me encantaría, cuenta conmigo.

Le ofreció su mano cual signo de amistad, el demonio sonrió y la apretó con fuerza, feliz por contar con él.

Al final, la noche fue inolvidable, claro, si obviamos el tema que Tom quemó medio local estando ebrio por dejarse llevar de los otros y que Marco tuvo que pagarlo, dando algunas explicaciones que no supo cómo las pudieron creer en primer lugar; fue una gran despedida de solteros.

Ya solo se contaban los días para que aquella ceremonia por fin se diera a cabo.

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El escenario donde se desarrollaba la situación era una cruel broma a los estereotipos de la pureza y la inocencia, junto con las características que tendría que tener un lugar que alertara el amor. Un peculiar escenario para la unión de una pareja igual de extraordinaria y muy fuera de lo común, nada más, ni nada menos que los príncipes del reino de las tinieblas y el grandísimo reino de Mewni, contraerían matrimonio en los terrenos del primero. Las invitaciones relucían los nombres de los amantes que estaban a punto de unir sus vidas por medio de una promesa al viento.

«El príncipe Tomás Lucitor y la princesa Star Butterfly». En una preciosa y perfecta caligrafía con colores dorados. Dignas de un evento de la realeza tan importante como ése. Muy, muy importante. Tan importante que le aturdía y agobiaba a la misma protagonista de ése casi cuento de hadas.

Star dejó la invitación que sostenía en su mano a un lado, justo encima en una mesa donde estaba acomodados a la perfección algunos utensilios que había necesitado para poder estar presentable ése día. No sabía si necesitaba nuevamente de ellos, porque no estaba muy segura de que su imagen fuese la perfecta para ésa ocasión. Se observó en el espejo de cuerpo completo que había en la habitación. Se dio la vuelta lentamente, analizó algunas zonas y después miró con mayor preocupación el cómo se acentuaba la prenda a su figura. Sacudió un poco con su mano la tela, intentando arreglar las imperfecciones inexistentes de la misma.

La preciosa princesa, estaba vestida con el elegante y agraciado vestido de novia que cualquier chica soñaría tener. No muy ostentoso, con simpleza y hermosura, pero aun así resaltante. Adornado con elementos y colores característicos del reino anfitrión, con los matices blancos casi en su totalidad y rojos en un adorno discreto. Los nervios no le dejaban ver que todo corría a la perfección, que el atuendo era el correcto, que sus cabellos largos y rizados estaban bien colocados, que el maquillaje que portaba era el ideal; o que el tiempo que le quedaba para que el evento iniciara ya era muy poco.

Unos cuantos golpes provinieron de la puerta. Star dio un respingo al salir del desastre de pensamientos que poseía, y se limitó a tartamudear el pase a la persona que estuviese al otro lado de la puerta. La perilla se giró, y por el marco de la puerta entró su padre.

— ¿Ya estás lista? Falta muy poco para que comience—El hombre la miró con una gran sonrisa llena de orgullo, acercándose hasta colocarse a su par—. Veo que ya está todo en orden... No como hace un momento, cuando tú y tus amigas estaban abrazándose y gritándose muy energéticas, una completa locura era está habitación.

Star se giró a mirar a su padre con angustia en sus ojos, lo cual preocupó a River, pues ésa no era una reacción que esperaba para un día tan feliz como a suponía que tenía que ser ése.

—Papá... Estoy tan nerviosa. ¿Y si en realidad no estoy lista aún? ¿Y si no me veo lo suficientemente bien? —La joven se llevó las manos a su cabeza y miró horrorizada al rubio mayor por lo dicho.

— ¿Sabías que los demonios se comen a sus hijos primerizos? —Bromeó River, para alivianar el ambiente.

Era algo ridículo hasta cierto punto la declaración acerca de lo que ocurriría con los primeros primogénitos de demonios, pero bajo ante todo el estrés y nervios en el que están expuestas, podría creer hasta que el cielo era verde.

Para su suerte, su madre llegó al rescate casi al instante, como si hubiese detectado la acción tonta de River a kilómetros de distancia, y hubiese venido a acallar a su esposo con un golpe en la cabeza, por ser causante de que el desastre en su hija creciese. El rey se disculpó con su pequeña y corrigió sus palabras, argumentando que era un intento por ayudarle a relajarse. Star agradeció el gesto aun así, y miró a Moon, como buscando consejo en ella. Su madre entendió lo que pasaba por sus pensamientos, así que se dispuso a acomodarla algunos mechones que se habían desacomodado de su lugar y le sonrió con dulzura.

—Estás tan preciosa mi niña—La elogió con una sonrisa, tomándola de las manos enguantadas que las podía sentir frías por los nervios—. No puedo estar más orgullosa de ti, me alegra que hayas encontrado tu complemento.

— ¡P-Pero! —Iba a replicar, pero Moon la cayó suavemente poniendo su mano en sus labios recién pintados.

—Entiendo que estés nerviosa. ¿Qué novia no lo estaría en primer lugar? —Preguntó con una ligera sonrisa—. Incluso yo, llegué a vomitar a mi tía poco antes de la ceremonia con River, fue todo una locura.

Star pudo respirar más tranquila, hasta soltó una ligera carcajada de tan solo imaginar que su perfecta madre cometiera un error tan gracioso como aquel.

Sin más, ella agradeció de todo corazón, para luego ser participe del abrazo efusivo entre los tres, siendo éste cálido y lleno de amor, con el afán por parte de los padres por transmitir el apoyo y la calma que la joven necesitaba. Finalmente River se separó y ofreció su brazo a Star, la cual con cuidado coincidió con que era el momento, tomando su brazo y abrazándolo con suavidad. Su padre la miró con cariño a los ojos y palmeó suavemente su mano, a lo que ella correspondió con un beso en su mejilla y una gran sonrisa alegre, sintiéndose mejor. Con ganas de alzarse hacia el gran momento que había sido esperado meses atrás. Lista para enfrentar otro gran desafío que le esperaba junto a su comprometido y futuro esposo.

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Momentos antes, el joven Lucitor estaba en su habitación, ya a punto de salir de ésta, si no fuese por un pequeño inconveniente. El futuro rey vestía con un fino traje níveo, hecho exclusivamente para la ocasión. Con camisa de fondo en un rojo tinto oscurecido, y una corbata carmín que iba a juego con sus ojos. Corbata que aún no terminaba por colocarse pues era imposible atar el nudo en ésta.

Maldijo por lo bajo y estrujó el lazo con fuerza, provocando que la encendiera en fuego ante la poca paciencia que tenía. Arrojó los trozos carbonizados a una montaña de restos parecidos y tomó otra corbata de entre el montón que estaban esperando por ser elegidas para intentar completar la gran hazaña.

Estaba desesperado, faltaba tan sólo algunos minutos antes de que tuviera que presentarse al altar y la maldita corbata no quería cooperar. Tomó aire e intentó con mucho más cuidado volver a realizar el nudo. Sus ojos comenzaron a brillar de emoción cuando creyó que lo estaba logrando, hasta que al finalizar, cayó en cuenta de que otra vez la había colocado al revés. Gruñó llenó de furia y tiró con fuerza del nudo mal hecho, rascando la tela al instante y haciendo que se carbonizara de inmediato, otra vez. Estaba por quemar también el resto de la habitación cuando en eso se escucharon algunos golpes en la puerta y la voz de su padre, preguntando por su estado.

Cansado, se dejó caer en uno de los sofás del agraciado lugar. Dio la señal que el hombre al otro lado necesitaba para ingresar e intentó sonreírle, pero duró muy poco el movimiento de sus comisuras cuando el Lucitor mayor observó con sorpresa las cenizas de los intentos fallidos de su hijo. Dave suspiró y le sonrió a Tom con comprensión. Agarró otro lazo rojo y se acercó al chico para comenzar a colocársela con toda la paciencia que se podía permitir. Su hijo lo miró avergonzado y gradecido, para después prestar atención a cómo es que se hacía el estúpido nudo.

—Mira no más cuanto a crecido mi pequeño—Comentó terminando de hacer el nudo—. No puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido.

—Papa, no estoy de ánimos para tus sermones…—Suspiró el chico, aun le molestaba el hecho de que no quiso ser su padrino de bodas.

— ¿Sabes por qué no acepte ser tu padrino? —Cuestionó calmado, Tom soltó un pequeño gruñido de molestia—. Normalmente los padrinos están muy ocupados en otras cosas, pero para mí, era más importante preparar este pequeño obsequio para mi único y adorado hijo.

De su bolsillo del fino pantalón oscuro y de tela que portaba, sacó un pequeño broche con el signo del reino, Tom lo miró intrigado y confundido.

—Sé que a simple vista no parecerá mucho—Se acercó más a él y le colocó el broche justo encima de la corbata carmesí—. Pero es más que eso, este fue el broche que utilice en la boda con tu madre, dado exclusivamente de tu fallecido abuelo materno—Terminó de colocárselo y le dio una mirada orgullosa.

—N-No sé qué decir…—Las palabras se esfumaron de sus labios, y comenzó a sentirse culpable por haberse enojado con él en el pasado.

—Ha sido mi más grande tesoro, claro, después de ti y tu madre—corrigió sonriente—. Encontrarlo fue toda una odisea, pero me alegra haberlo hecho a tiempo y entregártelo Tom, sé que serás un gran esposo y harás muy feliz a Star.

— ¿Aunque seamos de diferentes especies?

— ¿Acaso eso me detuvo? —replicó risueño, Tom suspiró relajado acompañando a su padre en su risa.

Sin duda, en ningún momento tuvo que dudar ni un segundo sobre aquel compromiso con la mujer que amaba.

Dave dio alguna palmaditas en la espalda de su hijo y alzó su pulgar, asegurando que todo estaría bien con ésas simples acciones. Tom reflejó seguridad en su mirada y asintió a la vez que se levantaba de su asiento, justo a tiempo para salir de la habitación acompañado de su padre.

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Con firmeza, avanzó por la alfombra que lo guiaría a su próximo destino. Se permitió agradecer y saludar a cada uno de los invitados, compartiendo algunas palabras y recibiendo apoyo por parte de estos.

Palabras alentadoras que le hicieron sentirse tranquilo del todo.

La decoración del lugar era ostentosa, bella y evidentemente premeditada por un experto acerca de organización y decoración de eventos. Justa a la ocasión.

Tan de en sueños como pretendía que sería.

Todo iba en orden, sorprendentemente iba de maravilla, sin ningún contratiempo ni falla. Perfecto. Y quizá se habría permitido derramar una lágrima o dos de no ser porque el momento que había esperado estaba por comenzar.

Marco, a quien le había ofrecido ser su padrino, se acercó con una gran sonrisa y le envolvió en un fuerte abrazo, el cual correspondió.

El castaño le rodeó por los hombros y se dispuso a susurrarle algunas palabras de aliento, para intentar hacer relajar más al novio, quien se había tensado al notar que no entraba aún la novia por la puerta. Aun cuando faltaban algunos minutos.

— ¿Le habrá pasado algo? —Indagó Tom, con algo de paranoia.

—Tranquilo amigo, ella llegará en cualquier momento—Contestó Marco relajado, aunque por dentro también se moría de nervios.

Las palabras de Marco fueron cumplidas, como si sus éstas tuvieran alguna clase de hechizo o magia poderosa.

La marcha nupcial proveniente de aquel viejo órgano tocado con maestría, comenzó a resonar con fuerza por todo el lugar, signo de que la novia estaba ya por ingresar. Todos rápidamente tomaron sus lugares y se prepararon para el comienzo de un gran suceso. Tom se enderezó al instante, tragó un poco de saliva y se dispuso a clavar sus ojos a la entrada del lugar. No quería perder ni un sólo instante de ése fenomenal e inolvidable encuentro.

Finalmente, las puertas se abrieron y la luz pareció colarse ligeramente al lugar. Como si de un detalle mágico se tratase, algunos rastros de cenizas y pétalos de rosas fueron soltadas a la vez, en una especie de llovizna suave.

El rey de Mewni venía acompañando a la preciosa novia. Todos los ojos los convirtieron en el centro se atención, sonrisas orgullosas y felices no se hicieron esperar, comentarios positivos del magnífico escenario fueron murmurados y algunas lágrimas se derramaron. Los rubís de él se quedaron fijos en los zafiros de ella. Desde la distancia se apreciaba el amor y el lazo que ya había entre ellos, observándose con ternura y dulzura, casi como si con la mirada pudiesen expresarse mutuamente el cómo ambos se sentían al respecto.

Amor. Eso era lo que relataba de entre el resto de sentimientos que se podían hasta respirar. Ninguno desvió la mirada en ningún momento desde que se encontraron, hasta que la chica llegaba cerca de su destino -casi tropezándose por los nervios y los malditos tacones-, que fue cuando el padre de la misma requirió un momento de la atención de los enamorados, pues era una parte muy importante de su vida que ahora tendría que entregar y compartir. Ella era su todo, y mucho más. Y todos tendrían que saberlo, y si ya era así, entonces recordarlo.

Las damas de honor miraban atentas y conmovidas la escena, éstas portaban vestidos largos, teñidos de rojo como la sangre. Escotes en forma V, adornados con hermosa pedrería que iba en conjunto con los adornos que estaban casi establecidos en aquel reino, como era el cazo de los broches y las calaveras. Lazos que acentuaban las distintas figuras de cada bella joven. Los peinados eran sencillos, de acuerdo al estilo propio de cada uno. Algunos muy sencillos, sueltos, recogidos, y, en el especial caso de Pony head, totalmente apantallante y cargado de accesorios.

El mismo caso se aplicaba con el maquillaje. Ése iba casi todas con la misma sencillez que les hacía resaltar sus bellezas naturales, y sólo lo que era justamente necesario. Pero claro, la mejor amiga de la novia de nuevo resaltaba de entre las demás por su estilo incomprendido y único, haciendo que las tinturas en su rostro fuesen aún mucho más evidentes.

—Tom, el día de hoy te entrego a mis más grande tesoro, espero que la hagas la mujer más feliz del mundo—Entregó suavemente su delicada mano, quien fue tomada por la de Tom encajando inmediatamente, River se aguantó las lágrimas y se apartó para estar al lado de su querida esposa.

—Estamos reunidos el día de hoy para la esperada boda de la princesa Star Butterfly del reino de Mewni y nuestro señor Tomás Lucitor—Inició el demonio con la autoridad y encargado de casarlos, ambos no se soltaron las manos en ningún momento—. Digan sus votos matrimoniales, de todo corazón y lo más sincero posible, así sus almas destinadas más fuerte que el mismísimo hilo rojo, los unirá mediante el poder de sus palabras por el resto de sus vidas.

—Star Butterfly—El primero en hablar fue Tom, en un tono suave pero firme y amoroso—, Te he conocido por muchos años, y desde el momento que te conocí supe que eras esa parte que me complementa. — Besó sus nudillos con amor —. Te amo más que a mi vida, y quiero hacerte la mujer más feliz del mundo, en la salud y en la enfermedad, en los infortunios y dichas, done ni la mismísima muerte podrá sepáranos, estaremos juntos por toda la eternidad mi querida Starship—Y colocó en su mano izquierda en el dedo anular aquel el anillo que consagraría su unión y compromiso con ella.

—T-Tomás Lucitor—Musitó ella, ahogando un llanto y buscando fuerzas para proseguir sin llorar en el intento—. En algún momento de mi vida pensé que la mejor decisión era terminar contigo por tus ataques de ira y celos injustificados. Pero al darnos aquella segunda oportunidad me hizo entender que el amor va más allá de los defectos de las personas y que es más fuerte que las diferencias, a pesar de todo, me di cuenta que ambos somos muy iguales, nos complementamos casi a la perfección, por lo cual te acepto enormemente en mi vida, para compartir cada faceta de ella y amarte como el primer día…—Culminó temblorosa, colocando torpe el anillo en la mano izquierda de él, justo en su dedo anular.

La señora Lucitor fue la primera en derramar sus mortíferas pero sentimentales lágrimas de lava, pero por suerte Moon estaba al tanto para usar su magia y que el lugar no se quemara, ya que entendía la emoción de ver a sus hijos casándose, le llenaba de una alegría infinita que la hizo acompañar a la señora Wrathmelior en llanto, junto a sus maridos que no tardaron en ceder a todas esas emociones del momento junto al resto de los invitados.

Ambos se miraron a los ojos reflejando todo el amor que sentían, listos para unir sus labios en un casto y profundo beso oficializándose así aquella boda.

— ¡Un Hurra por los esposos! —Gritaron Janna y Pony Head, incitando a los invitados a aplaudir y a clamar sus nombres con alegría y fervor

La fiesta post boda no se hizo esperar, al igual que los abrazos de familiares y amigos cercanos a ellos. Felicitando a la nueva pareja y deseándole toda la felicidad y fortuna del mundo.

Sin olvidar resaltar una pieza importante de aquella velada, la pareja de esposos tuvo un baile especial, donde sus magias se unían en sincronía dejando a los presentes alegres y derritiendo sus corazones en una ternura incalculable.

Incluso poco después cuando ella tiró el ramo de flores hacia atrás, no se sorprendió al notar como este ere recibido por Jackie, sonrojando tanto a ella como a Marco hasta las orejas apartando las miradas rojos y avergonzados, indicando según la tradición propicia de la tierra, que ellos serían los siguientes en casarse, ganándose así las miradas envidiosas de algunas parejas y sacándole risitas cómplices a los recién casados.

No hacía falta mencionar que aquella noche fue inolvidable tanto para los esposos como los invitados. Una celebración que transcendería el resto de generaciones.

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La fiesta llegó a su final tras unas largas y agotadoras horas, despidieron a sus amigos cercanos y familiares agradecidos por su grata presencia. Entre abrazos, llantos y comentarios sarcásticos de doble sentido, la pareja desapareció tras un portal hecho por Star, a su siguiente destino.

Tardaron pocos segundos en llegar a aquella habitación de Hotel situado en una dimensión alejada pero tranquila, recomendación de unos de sus amigos, donde concretarían la tan esperada y conocida Luna de Miel.

Deslizó los dedos por la tela de seda que vestía a aquella cama. Frunció un poco los labios a la vez que terminaba por deshacer el nudo en su garganta. Cualquiera en su lugar quizá hubiese sentido nerviosismo o intranquilidad ante el escenario. Un escenario desconocido e inexplorado por ojos primerizos. Pero no era su caso. Ni tampoco sentía ansias, ni su mente estaba divagando en lo que pudiera acontecer a minutos de distancia. Se sentía tranquilo de hecho. Una calma incluso inusual en él. Porque sabía. O sí, sí que sabía. Sabía que en cualquier otro tiempo, quizá habría estado tenso y hasta molesto porque la habitación no estuviese perfecta y con todos los requisitos que debiera cumplir. Que las luces no tuviesen la perfecta iluminación. Que estuviese tan sólo una pequeña arruga las sábanas, o las cortinas, o los manteles. Que el suelo en el que pisaran no estuviese impecable, sin ninguna sola pizca de polvo. Entre otras tonterías más. Pero no era el momento. Mucho menos cuando los hipnotizantes pares de zafiro le estaban observando con cierto nerviosismo pero felicidad.

Tom acarició con suma delicadeza la tersa y lechosa piel de, su ahora, preciosa esposa. Star elevó la mano y oprimió la suya. Con la respiración de ambos en conexión, al igual que sus ojos, las caricias en sus rostros se volvieron necesarias. Como si quisieran comprobar la autenticidad de todo aquello.

Y con lentitud, el joven se agachó a quitarse el par de zapatos, de apariencia elegante y nueva, que ameritaban al evento que había sucedido poco tiempo atrás. Aprovechando el estar ya así, su mano fue a parar al tobillo de la rubia. Con suavidad, la mano fue subiendo por su pierna hasta sus muslos. Repitió la caricia varias veces, adorando el color que se intensificaba en el rostro de la joven. Ése precioso escarlata que le hizo suspirar.

—Ya estaba a punto de bajarme de aquí. Lo siento es que... No supe cómo continuar... —Star estrujó un poco la tela del cuello de su camisa, a la vez que se removía un poco sobre el regazo de su amado—. No tenemos que hacer esto si no quieres—Alzó la mano, rompiendo el contacto que había conseguido con la chica. Su otra mano la sujetó por el mentón y le hizo acercarse despacio a su rostro, dispuesto a darle un beso.

—No es que no quiera. —subió su mano y cubrió los labios de Tom, sonriendo de lado al ver la sorpresa y algo de desconcierto por parte del joven. Unió despacio sus narices y las frotó ligeramente, en un gesto más que dulce de su parte. Él pareció derretirse con su acción y poco después correspondió al gesto. La rodeó con suavidad con ambos brazos y apartó su mano para poder besar su frente con cariño.

—Podríamos salir de éste lugar y divertirnos de otra manera... No me importa concretar esto, en realidad. Solamente quiero pasar el resto de mi tiempo contigo, Star. —tomó una de sus manos y la elevó para besar sus nudillos, observándola con todo el amor del mundo. Como siempre lo había hecho desde que la había conocido.

La rubia no paraba de sentir cada vez más calor en sus facciones, cosquillas en su piel y su corazón latir con más fuerza. Se mordió suavemente el labio inferior indecisa pero extrañamente segura de sí misma. No le temía a nada, estaba bastante segura de lo que quería. Pero no sabía cómo comenzar.

Ésa era la primicia.

¿Cómo tener que comenzar algo totalmente desconocido?

—Sí quiero... Claro que quiero... —Enredó juguetonamente los dedos en el cabello color salmón y los desordenó, dándole justo el aspecto que a ella siempre le había gustado y dejando caer aquella corona que los adornaba —. Sólo que no es... Fácil... —suspiró un poco y lo miró a los ojos.

Él la estaba observando burlesco, sin poder evitarlo. Ella Frunció el ceño—Te ves tan linda de ésa manera. Siempre es así, pero en ésta ocasión es especialmente así... —intentó unir sus labios a los suyos nuevamente. Y como en la primera ocasión, el contacto le fue rotundamente negado.

Iba a reclamar en ésta ocasión por la negación de su parte, pero no tuvo tiempo cuando fue lanzado al colchón tras él sin previo aviso. Tampoco tuvo tiempo de reclamar cuando los rosados y carnosos labios de la heredera de Mewni le arrebataron su último aliento de ésos momentos. Los movimientos bruscos con los que ella estaba atacando no tenían comparación. Era como si le estuviese aclarando quién podría tener el control completo. Y ni tiempo le dio para reaccionar correctamente y corresponder cuando los botones de su camisa estaban siendo deshechos por las finas manos enguantadas de ella.

Rápidamente sus instintos salieron a flote y el control lo tomó al corresponder con mucha más pasión y deseo. Si ella le demandaba tanto para que actuara, entonces era su deber cumplir con las demandas de su chica.

Complacer a su princesa a como diese lugar.

La sujetó por la nuca y fue deshaciendo el perfecto peinado que Star había adquirido para la ocasión junto a la corona y velo que portaba, cosa que le resultaba en ése momento más que estorboso. Al igual que el vestido y cualquier prenda de ropa que pudiese haber debajo de éste. Así que prosiguió a desatar los lazos que mantenían sujetos el corcel a su cuerpo. La joven ni bien consiguió dejar al descubierto el torso bien marcado y fornido, se detuvo un momento a apreciar mejor cada detalle de ésas partes de su esposo que antes no había podido presenciar. Cada tramo de piel que tocaba le provocaba que toda ella se estremeciera, con la sensación de que cada caricia le hacía sentir cómo si las manos de Tom estuviesen encendidas, porque quemaba como infierno cada uno de sus roces.

El beso finalizó al cabo de un rato. No era por falta de aliento entre ellos. Los ardientes labios de Tom fueron a parar al cuello níveo de Star. Sus dientes se insertaron en la tez fina, su lengua exploró la zona y el aroma le embriagó por completo. De un momento a otro, sentía que la ropa interior que ella poseía era una tortura. Fue desprendiendo una a una y excitándose con lo que sus ojos lograban apreciar, deteniéndose de vez en cuando, para grabar en su memoria cada una de sus imágenes. Sus dedos se movieron por el voluptuosa y perfecto cuerpo de la chica debajo de él, de su chica; parecía que las palmas de sus manos y la figura de ella encajaban con precisión. La evidencia clara de esto era como sus senos cabían enteramente en sus manos. Eran bastante cálidos, redondos y la textura... Era lo más terso que sus sentidos jamás habían captado.

Con delicadeza, presionó sutilmente sus pezones, bajando los labios a éstos teniendo unas inevitables ganas de rosar su lengua traviesa por aquellos rosados botones, haciéndola soltar unos cuantos gemidos de su parte. Alzó la mirada, y juró que algo dentro de él se había roto. Probablemente su cordura. La faz que le mostraba su amada era sin dudas, la mejor obra de arte que sus ojos habían tenido el honor de presenciar. Ésa traviesa lengua rosada que se fugaba de entre sus labios, rodeada de hilos finos de saliva, vaho tibio y acompañada de dulces gemidos, le hicieron caer rendido. Junto a sus zafiros hundidos en tonalidades oscuras, observándolo en una mezcla de deseo, pureza corrompida y desesperación.

Sujetó con una de sus manos su muslo derecho, subiendo y bajando hasta sus glúteos firmes, con el ritmo aumentando y la delicadeza desapareciendo con cada toque violento pero sutil. Inevitablemente los suspiros que se escuchaban aumentaban significativamente en perfecta sincronía. Su otra mano al igual que su boca, se encargaron nuevamente de sus pechos, marcando y proclamándose como dueño legítimo. Ella no se quedó atrás en ningún momento. Arrancó con desesperación cada vestimenta que impidiera la ficción y roce de sus cuerpos. Caricias impacientes y posesivas invadieron casi todo el cuerpo del joven. Los arañazos en su espalda y hombros no se hicieron esperar cuando el nivel de placer se disparaba. La paciencia entre ambos se anulaba. No eran suficientes las caricias arrebatadas que se regalaban. Era necesario pasar a otro nivel, por exigencia de sus cuerpos. Fue allí donde pararon un momento y se miraron a los ojos, jadeantes, con los cabellos alborotados y las pieles rizadas, esperando el siguiente movimiento.

Buscó con urgencia el llamado preservativo en los cajones de las mesitas de noche, estaba indeciso si colocárselo o no, ya que, siendo sinceros la idea de ser padres no les molestaba lo mas mínimo, así que, prefirió no hacerlo después de todo, su primera vez debía de ser una experiencia recordaba por ambos. La inseguridad después de ésa acción se reflejó en los ojos del muchacho, por el rechazo que podría recibir aún con todas las señales a su favor.

El momento ameritaba una declaración cargada de dulzor y ternura que la rubia no le concedió. No había palabras que pudiese estar intermediarias. No necesitaba objetarlas si quiera cuando con sus ojos deseosos con cierto toque de lujuria ya le estaba diciendo todo. Ése vínculo que habían formado con el tiempo era más que suficiente. Tom se colocó encima de ella y le depositó varios besos juguetones en su cuello para reafirmar lo que pronto sucedería. Star envolvió las largas piernas en su cadera y hundió el rostro en su cuello, murmurando un: "Hazlo".

Obedeció a la orden y bajó la cadera con cuidado introduciendo su miembro viril en ella, descubriendo nuevas sensaciones y otro nivel en cuando al placer, ocurriendo esto mismo a la joven quien al principio sintió un fuerte dolor, como si algo se hubiera roto dentro de ella, notable por las gotitas de sangre que salieron de su miembro íntimo.

— ¿E-Estás bien? —Preguntó preocupado, deteniendo su andar al notar como unas pequeñas lágrimas se asomaban en los ojos de su chica.

—S-Si, puedes seguir—Respondió ella, sintiendo como el dolor poco a poco se iba, siendo reemplazado por una onda de placer, Star le sonrió, dándole una última señal para que siguiera su camino.

Una vez que estuvo dentro suyo por completo, y habiendo esperado por un nuevo permiso por la parte contraria, las caderas de ambos se movieron al mismo ritmo. El resto de estimulaciones continuaron a la par. Jadeos y gemidos chocaron contra las paredes de aquella habitación decorada y anteriormente silenciosa. Algunos incluso decidieron ir más allá, y escapar de los rangos establecidos en una privacidad corrupta. El movimiento de la cama y rechinido de la misma se presentó, señal de la intensidad con la que se estaban consumiendo ambos.

Ninguno de los dos hubiese podido describir lo excepcional de la situación. Ni el cómo sus cuerpos respondían solos a las provocaciones continuas, ni a los jugueteos lascivos. Mucho menos como es que éstos no paraban de chocarse furtivamente, como si de una especie de batalla por el dominio se efectuara, sin poder determinar el ganador, pues cada uno caía inmerso al otro al momento. Aún menos cómo se sintió concluir el acto llegando al clímax, abrazándose y gritando el nombre del otro con amor y euforia recibiendo las descargas de sus cuerpos cansados pero contentos y complacidos.

Gloria. Se sentía muy corto. Era como estar en un séptimo cielo, donde sólo se podría apreciar el rostro de los enamorados respectivamente. Donde sólo existía la persona que amaban. Pero incluso ésa descripción se quedaba totalmente corta.

Ambos se separaron despacio por un nimio instante, antes de rodearse mutuamente con sus brazos, necesitados de estar todo el tiempo unidos. Se miraron a los ojos, y el sonrojo de ambos fue brutal. Rieron un poco por lo bochornoso que les parecía aquella situación tan placentera y comprometedora.

Los besos cariñosos no se hicieron esperar. Probablemente, no sería la única experiencia de ésa índole que tendrían ésa semana. Pero por el momento sólo desearon descansar en los brazos del otro, murmurar palabras cargadas de afecto y las declaraciones maritales que congeniaban en las típicas pero significativas palabras.

"Te amo."

Esperando juntos el siguiente porvenir y amanecer de sus ahora unidas vidas.

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LO SIENTO TANTO ;_;

En serio, no pude cumplir a tiempo :'v

Pero sin duda espero que el largo del capítulo los compense...

¿Qué puedo decir? Ando agradecida con mi amiga Darky por ayudarme en la boda y en el Lemon, sin duda me sentí mal por cortarselos tantas veces en el capítulo pasado que quize compensarlos uwu

Sin duda es el capítulo mas largo y mas trabajoso de toda esta Week, me costó como no tienen idea... Pero lo disfruté mucho haciendolo 7u7

Mas tarde cuando duerma porque está de madrugada... Subiré al fin la ultima parte (Que será un Drabble, este capítulo consumio toda mi imaginación) y daré por terminada esta dificil pero grata experiencia *-*

Espero que les haya gustado!

¡Muchas gracias por leer!

Saludos ;3