Capítulo 4: Un plan muy elaborado
La entrada de los dos inuyoukais sorprendió a Izayoi.
-¿Sucede algo malo? –preguntó ansiosa.
-No, Izayoi- dijo InuTaisho- Discúlpanos pero escuchamos toda tu conversación con InuYasha.
-Sí, y creo tener un plan, puedo decir que perfecto, para que el baka de mi otouto reaccione y deje de lado esa tonta promesa.
El escuchar que podía haber una solución para que su hijo no se fuera al infierno y se alejara de aquella cosa que quería acabar con su vida, logró que Izayoi no se enfureciera por haber estado aquellos dos escuchando tras la puerta, cuando se suponía que ella estaba hablando totalmente a solas con Inuyasha.
-¿A qué te refieres, Sesshoumaru? –preguntó curiosamente Izayoi.
-Algo que posiblemente no escuchaste, Izayoi-san, pues InuYasha lo dijo sumamente bajo cuando salía –dijo Sesshoumaru- El no soportaría ver a Kagome-sama con otra persona a su lado, en el entendido de que ella lo viera como su posible pareja, creo que eso lo mataría. Así que de ahí que he pensado que debemos buscarle una pareja a la joven para que él reaccione.
-¿Piensas acaso en el youkai lobo, Kouga?
-No, InuYasha sabe que ella sólo lo toma como un amigo, así que no funcionaría. Debe ser alguien más poderoso.
-¿Quién entonces? Tú sabes que por más que yo lo mande cualquier youkai temería que ella lo purifique, por ser una sacerdotisa –intervino InuTaisho.
- En eso tienes razón, Otou. Pero en quien he pensado es alguien que ella conoce, al que no le tiene el más mínimo respeto a pesar de ser un poderoso youkai, incluso ha llegado a regañarlo como a InuYasha, y no le tiene miedo alguno.
Izayoi e InuTaisho se quedaron pensando a cuál youkai se estaría refiriendo Sesshoumaru, pues normalmente los humanos temían o respetaban a los youkais, eran muy pocos los que aceptaban ser pareja de uno de ellos, pues la mayoría buscaba deshacerse de los humanos, así que no lograban suponer quien querría estar cerca de una miko con grandes poderes, aunque tuviera en su poder la Shikon no Tama.
-¿Quién es ese youkai, Sesshoumaru? –preguntó su padre.
-Aunque no lo crean TAN, TAN, TAN, TAAAANN, me estoy refiriendo a mí mismo. S: ¡¡SUPER SESSHOUMARU AL RESCATE!! K: Eso fue por no poner algo como 'Y ahora ¿quién podrá ayudarnos? YO SESSHOUMARU' ¡¿O no?! S: Sí… K: …sin ofender a nadie, pero cualquiera se cansa de eso… Sí ella está de acuerdo yo me haré pasar por quién está interesado en que ella sea su compañera.
Eso era algo que aquella pareja que lo escuchaba no se esperaba, pues Sesshoumaru no gustaba de los humanos.
-Pero ¿realmente harías eso por tu otouto? –preguntó intrigada Izayoi, pues Sesshoumaru había dejado de preocuparse por su hermano cuando este tenía poco más de dos años, y posteriormente sólo se encargó de hacerle imposible la existencia (como todo hermano mayor K: ya lo sabré yo! En esas me paso casi todo el día ¡Jijijiji!)
-No estoy dispuesto a que esa…esa "mujer" que una vez lo selló se lo lleve al infierno. Es un tonto pero al fin y al cabo es mi otouto –indicó furiosamente Sesshoumaru, dejando a su padre y a Izayoi sorprendidos, pues esa no era la actitud normal del joven youkai.
-¿Crees que eso hará reaccionar a InuYasha? –preguntó aún sorprendido su padre- ¿Que precisamente tú trates de quedarte con la mujer que él ama?
-No estoy seguro, pero sí es verdad lo que dijo y no quiere verla con nadie más, supongo que mucho menos conmigo.
Mientras Sesshoumaru se dirigía a la puerta, los otros sólo acataron a asentir con la cabeza.
-¡Jaken¡…¡Jaken, ven pronto! –gritó hacia el pasillo.
Momentos después se escuchó la voz del demonio verde.
-¿Sí, amo bonito? –Contestó- "Ay, que el amo bonito no se dé cuenta que yo estaba escuchando…tanto alboroto por salvar al tonto de InuYasha"
-Ve y llama al grupo de compañeros de InuYasha, pero procura que él no se entere. Si te preguntan algo diles que estamos tratando de salvar al tonto de mi hermano.
-Sí, amo bonito –y salió corriendo, mientras Sesshoumaru cerraba nuevamente la puerta.
-Todos ellos tienen que estar de acuerdo en seguir el juego, sino sería demasiado difícil que esto diera resultado, pues ellos tienen que influir en el ánimo de InuYasha.
Guardaron silencio, primero porque Sesshoumaru no habló más y los otros dos no se atrevían a preguntarle nada de momento. Aproximadamente diez minutos después, se escucharon golpes en la puerta (claro que los youkais ya sabían quienes estaban ahí aún antes de que entraran, sí Izayoi hubiese prestado también un poco de atención los hubiera oído pues el murmullo de seis personas y una gatita no pasa inadvertido, pero ella estaba concentrada en otras cosas)
-Adelante –exclamo Izayoi con voz temblorosa. Pensaba en qué dirían esas personas de lo dicho por Sesshoumaru.
El grupo de compañeros de InuYasha ingresó a la estancia, precedido por la anciana miko, saludando respetuosamente a los señores con una reverencia. Una vez que entraron, Sesshoumaru se dirigió a Jaken.
-Jaken, vigila a InuYasha, si ves que se dirige hacia aquí, corres y nos avisas, ¿entendiste? –Dijo mirándolo fijamente- Y no debe enterarse de nada de lo que se habló aquí, porque sino, te mato.
-Sí, amo bonito. Haré lo que usted manda –dijo saliendo para buscar al hanyou- Sentí que me mataría en ese momento, y de seguro lo hará si para colmo InuYasha se acerca a la habitación sin que ellos se enteren…
Mientras, en la habitación, los compañeros de InuYasha se preguntaban para que los habrían llamado…para tratar de salvar a InuYasha les había dicho Jaken pero… ¿salvarlo de qué? Sólo una miko de tristes ojos chocolates entendía qué pretendía la familia de InuYasha: impedir que él se fuera al infierno con Kikyo.
Izayoi se levantó de su asiento y dirigiéndose a donde se encontraba Kagome la tomó de la mano.
-Ven, siéntate a mi lado- le pidió con una amorosa sonrisa, mientras se encaminaba nuevamente al sillón que había ocupado mientras hablaba con su hijo, sin que la chica le opusiera la más mínima resistencia
-Pero Izayoi-san, yo… -trató de decir la joven miko mientras pensaba "¿A su lado? Pero… ¿Por qué? Se supone que en esta época únicamente se puede sentar al lado de la esposa de un señor la mujer que será la esposa de uno de sus hijos, y como ella es la madre de InuYasha no tiene poder sobre las decisiones de Sesshoumaru"
-Oh, no te preocupes, todo estará bien –le dijo, y dirigiéndose a los demás les pidió amablemente que tomaran asiento lo más cercanamente a ellos, para evitar hablar demasiado fuerte, lo cual efectuaron rápidamente.
Sesshoumaru veía todos esos preparativos incómodo, ya que para saber sí funcionaría bien su plan debía hacerle una pregunta muy personal a la joven miko, pensando como sería la mejor forma.
-Supongo que todos ustedes saben, de una u otra manera, que InuYasha ha indicado a la antigua miko que custiodaba la perla, que dentro de tres meses se irá con ella al infierno, todo a causa de una tonta promesa que mi hijo le hizo mientras ustedes estaban en la búsqueda de los fragmentos de la Shikon no Tama. Esa estúpida mujer de barro, con las disculpas a Kaede-sama aquí presente pues sé muy bien que era su hermana, así que lo selló cincuenta años pretende ahora que mi hijo la acompañe al infierno incumpliendo una promesa muy superior dentro del honor de nuestra familia, y para la honorabilidad de su espada, lo que sí sería realmente vergonzoso para nuestra familia, así que Sesshoumaru ha ideado un plan, de acuerdo a cuestiones que InuYasha mismo ha expresado, para evitar dicha tontería y que cumpla con su deber primero –dijo en voz lo suficientemente baja InuTaisho, pero conteniendo las ganas que tenía de gritárselo a su hijo pequeño casi todo.
-No se preocupe por eso –mencionó suavemente la anciana Kaede- yo no estoy de acuerdo con lo que pretende mi hermana y se lo trate de hacer comprender en varias ocasiones, pero el odio que siente en su interior es más profundo que cualquier razonamiento.
-Bien- dijo Sesshoumaru- antes de explicarles lo que pretendo hacer, necesito saber algo. –Volviéndose hacia Izayoi- Izayoi-san ¿podría hacerle a Kagome-sama la pregunta más importante, antes de poder continuar? Pues es algo que prefiero que lo haga usted.
Izayoi se volvió hacia la joven y tomándola de las manos, haciendo que se pusiera más nerviosa de lo que ya estaba.
-Kagome-sama, yo sé que eres una miko y que procedes de otra época, pero ahora que debemos salvar a mi hijo necesito saber algo muy importante… ¿Tú amas realmente a InuYasha, siendo tú una sacerdotisa y él un hanyou?
Kagome no se esperaba semejante pregunta y tener que contestarla frente a todos, sobre todo del padre y del hermano de InuYasha, pero mirándolos vió como ellos esperaban su respuesta con mucho interés. Armándose de valor, pero sintiendo como su cara pasaba por todas las tonalidades del rojo, decidió contestar con la verdad que había en su corazón.
-Sí, yo lo amo.
-¿Tal cuál él es, un hanyou, sin querer cambiarlo a un humano?
-Sí, yo lo amo siendo un hanyou…lo amo por quién es él, y no me interesa que cambie su forma, lo quiero tal cual es.
-Bien- dijo Sesshoumaru -¿Y estarías dispuesta a cualquier cosa para evitar que se vaya al infierno y se quede aquí?
-Sí, claro que sí- dijo con una mirada que demostraba el valor que tenía para luchar por aquel a quién amaba- Soy capaz de cualquier cosa para evitar que Kikyo se lo lleve al infierno con ella –agregó un poco nerviosa- ¿Pero, qué es lo que están planeando?
-Mi otouto dijo que a él le dolería verte, Kagome-sama, con otro a tu lado, ya sea en este tiempo o en el suyo. Esto por cuanto, creo que el baka de mi otouto está enamorado de ti, para que reaccione haremos que crea que ya eligió una nueva pareja, pero en este tiempo.
Kagome asintió con la cabeza, mientras miraba a sus amigos que sonriendo asentían a lo expuesto por Sesshoumaru
-¿Podemos saber a quién han buscado para qué pretenda ser la pareja de Kagome-sama?- preguntó Miroku.
Una extraña sonrisa cruzó el rostro de Sesshoumaru, antes de volverse a mirar a Kagome
-Una persona de la que puede decirse que es más poderoso que él, y a quién realmente le molestaría verle en compañía de Kagome-sama.
Kagome no comprendía a quién podía estarse refiriendo, pues la verdad no conocía a alguien más poderoso que InuYasha. "… ¿A quién se referirá Sesshoumaru? no puede ocurrírseme a quién puede estarse refiriendo, a no ser que sea…"
-Aunque suene extraño, me estoy refiriendo a mí, si Kagome-sama está de acuerdo.
-¡¡¡¡ ¿Qué?!!!! –Fue la reacción de Kagome al escuchar las palabras del demonio, eso era algo increíble,- ¿Qué pretenda andar contigo, Sesshoumaru? ¿Como si… pudiéramos llegar a ser una pareja?, Pe-pe…
-¿No dijiste que estabas dispuesta a "cualquier cosa" para salvarlo? –dijo el joven lord con sarcasmo- Además, no veo problema en que "finjas" andar conmigo, además recuerda que él y yo no nos llevamos precisamente bien, así que sería más doloroso para él si piensa que existe algún interés mutuo entre nosotros.
De pronto se escucho la voz pausada y enigmática de un monje KyS: Claro está cuando finge ser un santo, y utilizar su sabiduría para con los demás. Además, hay que recordar que se encontraba frente a los padres de su amigo así que estaba teniendo un comportamiento muuuy comedido: milagrosamente ya llevaba casi dos días sin recibir un golpe de parte de la exterminadora
-"Quién quiera enseñarnos una verdad, que no nos la diga: que nos sitúe de modo que la descubramos nosotros" –dijo el monje- Me parece que eso es lo que busca lograr Sesshoumaru. Así que, Kagome-sama, yo no veo ningún problema en que pongan en funcionamiento ese plan.
Kagome miró hacia donde se encontraban la anciana Kaede y Sango, buscando una palabra de su parte indicando que aquel plan de que ella y Sesshoumaru estuvieran juntos no era muy coherente, pero las sonrisas de aceptación que había en sus rostros la hicieron desistir de obtener ayuda de su parte. KyS: Recordemos que Sanguito en una ocasión había dicho que ella hubiera tirado a Inu desde un acantilado para que se quebrara las piernas, por hacer sufrir tanto a Kagome, y de una forma que Kirara que estaba durmiendo tranquila en sus piernas se levantó con su pelo erizado y luego ella y Shippou estaban abrazados aterrorizados de ver a la exterminadora y el aura de fuego que la rodeaba
-¿Ayudarás a Sesshoumaru en su plan? –Preguntó InuTaisho, en su voz se denotaba la esperanza de que ella aceptará- Si tu quieres a mi hijo y él a ti no creo que haya nada que los separe, simplemente deben de luchar por hacer el realidad ese sentimiento.
-Está bien, ayudaré a Sesshoumaru en esto, puesto que es para salvar a InuYasha –dijo Kagome dándose por vencida.
-De acuerdo, pero debo prevenirte que él va a sufrir mucho viéndote en compañía de su hermano, sobre todo con las consecuencias que implica que finjan ser una pareja que gusta uno del otro –indicó Izayoi- Aunque en cierta forma sería que te vengaras de lo que tú has sufrido por culpa de él y sus tonterías.
Kagome se sorprendió de las palabras de la madre de InuYasha, pues daba a entender que prefería que él sufriera mientras permaneciera vivo y a salvo de las intenciones de Kikyo.
-Muy bien –continuó Sesshoumaru- entonces todos ustedes deben actuar de forma que le indiquen el estar de acuerdo con lo que Kagome –la llamó por su nombre- está haciendo.
-Perfecto- dijo Sango- así podré decirle todo aquello, que por no lastimar a Kagome, nunca le dije a InuYasha.
La sonrisa que adornaba su cara dio lugar a que el monje disimuladamente se alejara un poco de la exterminadora.- "Por Buda, si de sólo pensar el desquitarse así de InuYasha le da razones para poner esa sonrisa, que me libre de que recuerde todas las ocasiones en que se ha molestado conmigo"
-Yo también haré todo para que InuYasha piense que ustedes dos andan juntos- mencionó un pequeño kitsune- él merece sufrir un poquito de todo lo que ella pasó "Sí, como cuando las ratas demonio que el iba pensando en encontrar a Kikyo sin importarle que Kagome lo acompañara y sólo se dio cuenta de ella cuando yo se lo dije "Cuando encuentres a Kikyo y comiences a actuar extraño, ¿qué bestia crees que va a consolar a Kagome?…¿Me entendiste, inútil?", por eso ahora lo haré sufrir bastante diciéndole que ella prefiere a su hermano, jajajajajajaja" – una sonrisa malvada asomó en los labios de Shippou.
-Bien, supongo que eso sería todo. Antes de poner esto en marcha, iré a hablar con InuYasha por última vez, aunque dudo que sirva de algo –dijo Sesshoumaru mientras se ponía de pie y se dirigía hacia la puerta por la que salió su otouto antes- Después hablaré con Kagome respecto a esto –diciendo eso, salió.
-En cuanto a nosotros, creo que lo mejor será irnos de aquí y hacer como si nada hubiese sucedido. Además, hay que advertirle a otras personas por aquí –Kaede se levantó y salió de la habitación. Los demás la imitaron y se dirigieron en direcciones diferentes, cada uno pensando en qué iban a hacer para causarle molestias a InuYasha, pues todos estaban seguros de que la conversación que iban a tener Sesshoumaru y él sólo le iba a servir al primero para poner el plan en marcha…
Y no se equivocaban.
