Capítulo 6: Una peligrosa conversación en los jardines

Como ya se indicó, Sesshoumaru había llegado a donde se encontraba Kagome con Sango.

-¿Podríamos hablar tú y yo a solas? –y tomando en cuenta que él sabía que las costumbres de la época actual eran bastante diferentes a las de esa época (por supuesto todo a causa del correo ambulante, que como tenía la costumbre de esconderse en el pelaje de Kirara, normalmente escuchaba las historias que Kagome le contaba a Sango sobre su casa, o sea estamos hablando nuevamente del sapo de Myoga-jiji) le ofreció amablemente la mano.

Kagome volvió a mirar a Sango con cara de 'qué hago?!!', pero su 'amiga del alma' la miró primero a ella, volteó a ver a Sesshoumaru, y luego de nuevo a ella como diciéndole 'No tienes opción, fue tu decisión'.

-¡Aahhh! Está bien –dijo suspirando y aceptando la mano del youkai que tenía frente a ella, dejando que la guiara hasta afuera, donde se encontraron con los niños jugando, y Sesshoumaru les dijo que dijeran no-entendió-qué si veían a InuYasha. Luego volvió con ella para, esta vez, tomarla por el brazo ante la mirada sorprendida de todos los que allí se encontraban presentes, pero Kagome estaba segura de que era para evitar que escapase en algún momento.

Viéndose en esas condiciones, no le quedó más que dejarse llevar a través de los inmensos jardines; pero al rato de andar así descubrió que, al fin y al cabo, aquello no era tan malo: podía observar los jardines tranquilamente sin temer perderse, descubriendo todas las clases de flores, y, por lo tanto, de aromas deliciosos, comprendiendo el porqué de que Sesshoumaru hubiera elegido los jardines para hablar con tranquilidad, sería imposible encontrar un rastro determinado allí. Sesshoumaru se detuvo ante un hermoso kiosco que se encontraba en el centro de una rotonda.

El sitio realmente era tranquilo, la estructura de madera de forma octogonal tenía una entrada hacia cada uno de los cuatro senderos que confluían en ese lugar, dos lados estaban cerrados con un gracioso enrejado y los otros dos cerrados sólo en parte para dejar abierta una especie de ventana. Dentro había dos banquetas de madera tallada.

-Creo que aquí podremos hablar sin que nadie nos interrumpa –indicó Sesshoumaru, señalando el bonito lugar- Si haces el favor de pasar…

-Unm… Sí, claro –dijo quedamente mientras se soltaba del brazo del youkai y entrando para sentarse en una de las banquetas que allí había. Sango nunca le creería que Sesshoumaru conocía un lugar así de bonito y tranquilo, así que de regreso debería fijarse bien para traerla- A propósito… ¿De qué querías hablarme? –preguntó inocentemente una vez que Sesshoumaru se sentó a su lado, a sabiendas de que aquello sólo podía significar una cosa.

-De qué más va a ser sino del…comportamiento que vamos a asumir hasta que el imbécil de InuYasha se decida de una vez por todas –Kagome se volvió hacia Sesshoumaru, quien miraba fijamente hacia cualquier parte menos a ella desde que salieron de la habitación de Sango.

-Ah. Ya veo. Entonces no lograste convencerlo –su mirada se entristeció levemente y dejó de ver a quien estaba a su lado.

-Me sorprende que realmente hayas creído que yo tenía posibilidades de convencerlo –por primera vez Kagome notó que en el rostro de Sesshoumaru sí podía formarse una sonrisa, aunque ello sólo significase que lo que acababa de decir era realmente tonto, cosa que solo hizo que ella sonriera también.

-Supongo que tienes razón, fue algo un poco tonto creer que InuYasha te escucharía hasta que fuera demasiado tarde. En cuanto a eso, esperaba que tú tuvieras alguna idea de eso, dado que fue tu plan hacer esto –todavía le parecía demasiado raro hablar tan tranquilamente con Sesshoumaru, cualquiera que los hubiera visto así diría que se conocían de toda la vida, no que alguna vez estuvieron a punto de matarse uno al otro.

-Pues… yo pensaba preguntarte qué es lo que hacen las parejas en tu época… –dijo él mirándola al fin.

-"¡¿Qué?! ¡¿Eso significa que tendré que explicarle lo que hacen los novios?! Pero eso incluye también… ¡¡NO!! ¡¡Yo no quiero que mi primer beso me lo dé Sesshoumaru!! No es que él sea lo que se dice feo, ni que ese fuera precisamente mi primer beso, al fin y al cabo, InuYasha y yo nos besamos en el palacio de Kaguya-Hime… Pero no sé si InuYasha estaba del todo consciente de el…… Un momento… ¡Él me había correspondido! ¡¡Claro que estaba consciente!! Entonces, si a Sesshoumaru se le ocurriera en algún momento besarme, no sería el primero……… De todas formas, creo que podría omitir ese detalle…" Err…hmmm…Pues…las parejas en mi tiempo suelen andar de la mano…hmmm…a veces abrazados, se dan regalos el uno al otro…Salen de paseo juntos…err…hmmm…Cosas así, ¿entiendes? –No sabía porque, pero esa sensación de sentirse inferior cuando miraba a Sesshoumaru a los ojos había desaparecido, al menos en su mayoría.

-Ah. Es extraño. Sé bien que esta época y la tuya son bastantes diferentes, pero pensé que en ese sentido seguían siendo parecidas –le dijo él tranquilamente.

-¿En… qué pensaste que seguían siendo iguales…exactamente? –no lo entendía, o no quería entenderlo, pero entonces Sesshoumaru se volvió hacia cualquier otra parte antes de contestar.

-A que, cuando estaba pequeño y mi Otou-chan 'salía' con Izayoi-san…ellos dos…… ehmmm… –volvió completamente su rostro, impidiendo que Kagome le viera la cara en cualquier ángulo. Mientras que ella habría jurado que él se había sonrojado ligeramente, al igual que ella lo hizo una vez que descifró lo que le dijo a continuación-…… ellosdosselapasabanbesándose……………

-Ah. Eso…… No creo que sea necesario llegar a tanto… ¿o sí? –Kagome encontraba el techo del kiosco sumamente interesante, tanto como para no apartar su mirada de el.

-Hmmm…Todo dependerá de InuYasha: si tras de imbécil se hace tímido, creo que no quedará de otra… Además… –el tono de Sesshoumaru cambio de serio a pícaro y casi burlón- El 'Sí, claro que sí. Soy capaz de cualquier cosa para evitar que Kikyo se lo lleve al infierno' incluye eso… –Kagome se volvió hacia Sesshoumaru casi con temor, sólo se encontró con que de nuevo una sonrisa adornaba el rostro del youkai, pero esta vez no era de gracia, sino más bien era una sonrisa malévola. Además, sus ojos irradiaban un extraño brillo. Resultado de eso fue que ella se fuera a sentar a la otra banqueta, quedando más o menos frente a frente, dado que las banquetas estaban colocadas así: \ / , esto para poder observar los diferentes ángulos del hermoso jardín.

-Supongo que sí –Sesshoumaru seguía con esa expresión extraña-, pero no creo que vaya a ser necesario… "O, al menos, eso espero…" –Kagome se tranquilizó al ver que el youkai frente a ella dejaba de lado aquel semblante fuera de lo común por el de costumbre, para luego pasar a uno que denotaba cierta chispa de curiosidad que nunca en su vida habría podido imaginar que tenía, dada la costumbre que tenían ambos hermanos de jugar de sabihondos K: sí, así se escribe…, a pesar de que a veces no tuvieran ni la más remota idea de con qué estaban tratando.

-"Si le pregunto con 'Si no te molesta…' no contestará, si pregunto con '¿Podrías decirme…?' tampoco contestará…hmmm… ya sé" Escucha bien mi pregunta, y más te vale que me respondas..."Ahora no le quedará más que responderme, ¡JA!" Exactamente… ¿Qué es eso que todos ustedes dicen a cada rato: el amor? –Sesshoumaru notó a la perfección la cara de sorpresa de .la muchacha frente suyo.

-"¿¿¿¡¡¡NANI!!!??? ¡Me preguntó qué es el amor! Ahora sé porque puso esa cara de curiosidad… En fin…" Ehmm… Verás… El amor es… cómo te lo explico… el amor es… hmmm… El amor es como lo que tú sientes por chibi-Rin-chan: la proteges de los peligros que pudieran presentarse, la cuidas mucho, la tratas casi como si fuera tu hija…y es algo por lo que, aunque no quieras admitirlo, estás tratando de salvar a InuYasha.

El youkai la miró, pero no respondió nada, esperando que la chica continuara con su explicación. Esta se puso de pie y acercándose a una de las ventanas se quedó mirando el pequeño lago artificial que estaba frente a ella, donde un pequeño riachuelo caía desde unas piedras sobre un pequeño tubo de bambú, que una vez llenó se inclinaba para dejar caer el agua en la límpida superficie. Sus movimientos cadenciosos le brindaron cierta tranquilidad y seguridad para continuar.

-Es cierto que en mi tiempo han querido considerarlo como una idea, pero el amor es un instinto, es instinto amar a un hijo, o amar a sus padres o hermanos. Es cierto, que el amor en una pareja es diferente, es algo único entre ellos –dijo suavemente, mientras daba media vuelta y volvía a tomar asiento frente a Sesshoumaru- El verdadero amor no tiene límite, se puede tocar el sol o vaciar el mar, o inventar un lugar para la libertad, conocer el principio o el fin de cada estrella, pero sí falta el amor no se es nada. El amor es espera y entrega sin límites, es disculpar sin límites, no es egoísta ni se irrita. Cree en todo sin límites, no tiene envidia, ni pide nada.

Mirando nuevamente al youkai frente a ella, le sonrió, asombrándose que él el devolviera la sonrisa. Cerró los ojos y dejando salir las palabras desde lo más hondo de su corazón, ya que es lo que ella daría o haría por aquel tonto que se había adueñado de su corazón, suspiró levemente antes de continuar.

-Ya podría yo morir y luego despertar, o pintar de color la luz y hacer dulce la sal, ser profeta del porvenir, romper el aire, pero si me falta el amor yo no soy nada. El amor es humilde y comprensivo sin límites, es siempre tierno y dice la verdad… KyS: si les suena como poesía o algo así, no es que hayamos resultado poetisas aunque yo no me enojaría, sino que es en base a la canción 'Amor sin Límite' de Jose Luis Perales ¿Comprendes eso, Sesshoumaru? –finalizó mientras abría sus ojos para mirarlo fijamente.

-Sí, creo que sí –contestó- Mirándolo desde lo que he visto con mi padre e Izayoi, o el esfuerzo que he puesto para que a Rin nunca le pase nada… pero aún no comprendo como tú amas a InuYasha, siendo ambos tan diferentes, no sólo por ser de diferentes épocas, sino porque tú eres humana y lo quieres a él siendo un hanyou, sin querer que se convierta en humano para estar contigo como trató de hacerlo hace más de cincuenta años esa otra –se quedó pensativo unos momentos, analizando las palabras que la joven había dicho con anterioridad- Fiándome de las palabras que tú has dicho, lo que tú sientes por el baka mi otouto sí es amor, porque siempre lo has comprendido, le disculpaste todas las tonterías que ha hecho e incluso pienso que le perdonas lo que piensa hacer, porque piensas que eso le haría feliz, y estarías dispuesta a morir por él, cuestión que no creo que esa otra haya sentido jamás porque siempre pensó primero en sí misma, era y es una completa y absoluta egoísta, y nunca acepto lo que era InuYasha.

Kagome se sorprendió por lo dicho por Sesshoumaru, realmente había analizado las palabras que había dicho, pero desde la perspectiva de lo que conocía de las dos personas que estaban en la vida de InuYasha, pero la pregunta que este le dirigió la dejó momentáneamente sin palabras.

-Aún no comprendo del todo… ¿Cómo demonios te enamoraste de InuYasha entre el resto? Porque bien sé que tenía competencia…ahem… 'completa': un humano común y corriente y un youkai común y corriente, sin mencionar otros temporales KyS: Sino, miren a Chokyukai, a Akitoki, y por si hay alguno que no nos acordemos –Sesshoumaru veía con cruel diversión como Kagome pasaba por muchas tonalidades, como un leve rosa, fucsia, un rojo muy, muy brillante (que estaba seguro que era de furia y por un momento se arrepintió de abrir su boca), y, finalmente, un pálido profundo. Eso sin mencionar los rastros de desesperación, nerviosismo, duda y ganas de matarlo de la peor forma posible en sus achocolatados ojos, un ligero sudor de desconocida procedencia K: no sabía si era de miedo, o porque estaba hirviendo de ira… jijiji y el aura en su mayor parte rojiza, seguro de que era por culpa de andar metiendo las narices donde nadie le llamó.

-HMMM…… –Kagome inspiró hondo, agitó su cabeza repetidas veces, y dando un profundo suspiro, determinó contestarle al metiche que tenía enfrente- Uhmm, bien, cuándo… exactamente, no puedo decirte, porque ni yo misma lo sé…y por qué de él…tampoco, porque ciertamente tu hermano no es el ser más fácil de tratar, pero algo en él fue lo que me atrajo, y es que el amor nunca pregunta ni cómo ni por qué, llega sin aviso y vuelve tu mundo al revés. No tiene raza ni color, todo es imprevisto cuando te atrapa el corazón. Es como una caricia, es un huracán. El amor que siento por él es eterno como el fuego y frágil como el cristal, es como la luz de un cuadro en una tempestad, es como lo cierto de la irrealidad, es subir y bajar continuamente. Para mí él es algo que necesito en mi vida, sin importar cómo es o lo qué es, es un manantial de azúcar y hiel, que quema como el fuego y no puedo vivir sin él, es el rey del alma y la espontaneidad, es el sufrimiento y la felicidad, es el dolor y el placer a la vez. Por él, como ya dije, haría cualquier cosa. KyS: Para esta parte nos basamos en la canción El amor nunca pregunta de Jordi…si no saben quien es lo sentimos mucho, sólo les diremos que es español

-Entiendo, entonces uno no se enamora de quién los demás crean correcto para uno, sino de quien su corazón escoge y eso no es algo que puedas manejar –contestó seriamente el youkai.

-Eso es exactamente, aunque sufrí mucho por el comportamiento indeciso de Inuyasha en estos años, para mí lo esencial es que él fuera feliz –dijo con un dejo de tristeza en su voz- Que lo fuera, aunque no conmigo…pero no quisiera verlo muerto…o en el infierno… No me importaría no volverlo a ver mientras él siga con vida, pero por alguna razón ustedes creen que él no debe estar con Kikyo ni responderle a su promesa… Entonces yo haré todo por ayudarlos.

La cara de Sesshoumaru mostraba que no entendía claramente lo que la chica le había dicho, entonces ella trató de explicarle de que forma le era esencial el hanyou en su vida.

-Mira, intenta no respirar y verás que tu cuerpo te exige que lo hagas, porque conforme te falta el aire te ahogas, y sientes como tu mundo se acaba, eso es exactamente lo que yo siento cuando él no está. Y con respecto al por qué no escogí a un youkai o a un humano, o dicho en otra forma a alguien que puede definirse como perfecto, es porque aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.

Sesshoumaru asentía con su cabeza, al parecer había comprendido porque aquella joven amaba al baka de su hermano, tanto como para perdonarle todas las idioteces que había hecho y posiblemente seguiría haciendo, pero eso era algo que él no pensaba cuestionarse. Al parecer el amor no podía explicarse claramente, simplemente existía y ya, no se podía escoger el momento ni la persona de la cual te ibas a enamorar.

-Ehmm, aún no aclaramos el otro asunto, ¿qué diablos vamos a hacer para despertar los celos en InuYasha?- preguntó Sesshoumaru, recordando el motivo principal de aquella reunión.

-Eh…eh…eeeeeeeh –fue la respuesta de Kagome.

Más de dos horas después y de ciertos atentados contra la integridad física y moral K: Una herida en el orgullo duele mucho… mucho… demasiado… que malos recuerdos… tanto del youkai como de la miko, habían llegado a ponerse de acuerdo en algunos puntos básicos… como por lo menos que iba a pasar esa noche y el día siguiente.

El sol hacia bastante que se había escondido cuando ambos tomaron el camino de vuelta al palacio, aunque estaba oscuro la vista del youkai les permitía transitar fácilmente por los senderos. Cuando arribaron al edificio les comunicaron que les estaban esperando para cenar, por lo que se dirigieron al comedor.