Descubriendo los secretos
Severus tomo a Harry entre sus brazos y se levanto.
- La clase se ha cancelado, pueden retirarse.
Antes de que los alumnos pudieran reaccionar ante toda la conmoción, Severus se apresuro a salir del aula.
Con grandes y rápidos pasos, se dirigió hacia la enfermería. Escucho otros pasos aparte de los suyos, eran rápidos, se notaba que venían corriendo para intentar alcanzarlo. Imaginaba que eran los amigos de Harry, pero no iba a detenerse para confirmarlo.
Su mirada se posaba de vez en cuando en su pequeño león, rogando porque se despertara y estuviera bien. Pero por mucho que rogara no iba a servir de nada, ya que Harry seguía inconsciente.
Después de un trayecto, que para el fue eterno, llego a la enfermería. Entro bruscamente, llamando la atención de Madame Poppy, la cual se levanto de un salto de su silla y se apresuro a llegar hacia ellos.
- ¿Qué fue lo que paso?
- Estaba en mi clase, cuando de pronto se desmayo.
La enfermera asintió mientras señalaba una de las camas para que lo acostara.
Severus con extremo cuidado, lo acomodo en la cama. No quería alejarse de el, le fascinaba sentir el calor de su cuerpo contra el suyo, pero tenia que averiguar lo que había sucedido con Harry. Si antes tenía las sospechas de que algo le pasaba, ahora estaba completamente seguro de eso. Deposito un beso rápido en su mejilla, que nadie pudo ver, y se alejo de el.
- ¿Estará bien?
- Desde luego Profesor Snape, no tiene de que preocuparse.
Severus asintió bruscamente, se dio la vuelta para salir y pudo ver a Ron y Hermione, que veían a Harry con preocupación, y al verlo a el, sus miradas cambiaron por completo, en especial la del pelirrojo.
El pocionista sonrió burlón ante la reacción de Ron.
- Se que ustedes no me dirán lo que tiene Potter, así que lo averiguare por mis propios métodos.
- ¿Para que quiere saberlo¿Para burlarse de el a sus espaldas como siempre lo hizo?- aunque Ron intento controlarse, no pudo evitar decir ese comentario, lo hizo en voz baja para que solo ellos tres escucharan.
Hermione soltó un grito ahogado de sorpresa, mientras que Severus, que ya estaba saliendo de la enfermería, se detuvo por completo. Se dio la vuelta, enfrentando al pelirrojo.
- Más le vale que cuide sus palabras Sr. Weasley, al fin y al cabo sigo siendo su maestro. Y le advierto que no hable, sino sabe lo que paso- dijo con furia.
En ese momento, una persona con cabello rubio, entro a la enfermería.
- Severus.
Este se tenso visiblemente al escuchar esa voz¿no lo dejaría en paz nunca?
- ¿Qué quieres Lucius?- le daba la espalda, mientras su mirada se clavaba en la nada. Esta actitud llamo la atención de Hermione.
- Estaba buscándote, pensé que estabas en clase- se acerco a el, poniendo su mano en la fuerte espalda del Profesor, haciendo que se tensara aun mas si era posible.
- Tu lo has dicho, estaba- se alejo del contacto como si lo quemara.- Ahora si me disculpas, tengo un asunto que resolver, a solas- su tono de voz era frío. Le dedico una ultima mirada a sus alumnos, para después salir rápidamente de ahí, sin darle oportunidad al rubio de hablar.
Tres pares de ojos lo miraron hasta que desapareció. Unos ojos grises se posaron sobre los adolescentes, mirándolos con desprecio. Se dio la vuelta y pudo ver a Harry, sonrió al verlo tan indefenso y finalmente salio, siguiendo los pasos de Severus.
Sin tomarse la molestia para tocar, Severus entro al despacho del Director, abriendo la puerta bruscamente y cerrando de un portazo.
- Quiero que me digas que le sucede a Harry.
- Hola Severus, como siempre es muy gratificante verte.
- Deja los juegos Albus, quiero saber que le pasa.
- ¿Qué podría pasarle?- pregunto con inocencia.
Severus apretó el puente de su nariz, intentando tranquilizarse, era su amigo, no podía perder la compostura con el, aunque en esos momentos le costaba demasiado controlarse.
- Albus, no estoy de humor, necesito que le pasa a Harry, hoy se desmayo en mi clase, y no creo que sea normal.
El Director finalmente se puso serio, demostrando preocupación en su cara y en su voz.
- ¿Se desmayo?
- Ahora si te lo tomas en serio¿verdad?- dijo sarcástico.- Si, se desmayo, y me preocupa Albus¿Por qué no me dijiste que estaba enfermo?
- ¿Te preocupa?, pensé que terminaste tu relación con Harry porque solo habías jugado con el.
Severus se tenso, finalmente era hora de que alguien se enterara de la verdad. Pero sabía que Lucius estaba en Hogwarts, y lo conocía lo suficiente como para poder decir que en ese momento estaba al otro lado de la puerta.
Y el profesor no se equivocaba, el rubio estaba recargado en la puerta, escuchando con atención lo que pasaba del otro lado. Muy interesado en ver que respondía Severus.
- Y así fue, termine con el porque no me importaba- mientras decía eso, señalo su sien. Dándole a entender a Dumbledore con entrara en su mente.
El director entrecerró los ojos, era muy raro que Severus dejara que alguien entrara en su mente, pero debía ser algo muy importante para que lo dejara.
Sin dejar de mirarlo, Albus entro a su mente, enterándose finalmente de lo que había sucedido aquella terrible tarde. La expresión del anciano fue cambiando notablemente.
- Severus...-dijo tristemente, pero no pudo continuar, ya que el Profesor puso su dedo índice sobre sus labios dándole a ver que no continuara.
Se apresuro a ir hacia la puerta y la abrió de golpe, Lucius casi se cae, ya que estaba totalmente recargado en ella. El rubio se sonrojo un poco al verse descubierto, pero con un gesto de altanería no se noto mucho.
- Sr. Malfoy, que agradable verlo. ¿Desea algo?
- No Director, estaba buscando a Severus, y me dijeron que se encontraba aquí.
- Estoy ocupado Lucius.
El Malfoy mayor abrió la boca para decir algo, pero en ese momento entro la Profesora McGonagall, impidiendo que hablara.
- Minerva que bueno que viniste. ¿Podrías entretener un momento al Sr. Malfoy mientras resuelvo unos importantes asuntos con Severus?
La Profesora lo miro contrariada, pero al ver la mirada seria de Dumbledore asintió. Sujeto a Lucius, y de manera muy profesional salieron del lugar, aunque el rubio no estaba nada contento con aquello.
- Ahora si Severus¿Por qué no me lo habías dicho antes?
- Tú lo viste, Lucius me amenazo¿Cómo lo iba a hacer?
- Pues de la misma manera en la que lo hiciste ahora.
- Pensé que podría salir de esto yo solo, pero no se como. Supo exactamente donde darme.
- Bueno, ahora que yo estoy enterado, puedo hablar con Harry sobre esto y...
- No, no quiero que le digas nada, yo quiero decírselo. Yo le falle, yo quiero arreglar las cosas.
- Tú no le fallaste Severus...
- Pero me siento de esa manera Albus, le hice promesas que rompí al primer problema que se presento en nuestra relación.
- Lo hiciste para protegerlo.
Severus rió con tristeza.
- Lo protejo rompiéndole el corazón...
- Harry lo entenderá cuando sepa la verdad- le dio unas suaves palmadas en su espalda.
- ¿Qué tiene Harry?
- Harry esta...relativamente bien Severus.
- ¿Relativamente¡se desmayo en mi clase Albus¡estaba bien y de pronto se desmayo!, no creo que eso sea "relativamente bien"
- No puedo decirte lo que tiene...Harry me hizo prometerlo...
Severus asintió un poco dolido. Entendía la actitud de Harry, pero estaba casi seguro que Dumbledore le diría lo que pasaba.
- Lo único que puedo decirte Severus, es que te necesita, más que nunca. Aunque haya pasado esto, necesitas estar lo mas cerca que puedas de el.
El pocionista lo miro confuso, pero al ver la mirada de Dumbledore asintió.
- Encontraremos la manera de quitarte a Lucius de encima.
El ojinegro asintió y salio del despacho. A medio camino hacia la enfermería, se encontró a McGonagall, la cual le dijo que Lucius se había retirado, pero que se pondría en contacto con el.
Al llegar a la enfermería, la puerta se encontraba levemente abierta, pudo ver que los amigos de Harry se encontraban ahí, y que el había despertado, pero se notaba el cansancio y la debilidad en su rostro y en los movimientos que hacia, eran lentos.
Con una leve sonrisa se alejo del lugar, regresaría en la noche, estuviera Harry despierto o no, el estaría a su lado.
Los pasos de Severus eran vacilantes, varias veces se daba la vuelta para regresar a su habitación. Los nervios lo dominaban¿Qué pasaba si Harry le decía que se fuera, que no quería volver a verlo?
"El que no arriesga no gana, Severus"
"Lo que me faltaba, que tu hicieras acto de presencia"
"Deja de quejarte, que sino fuera por mi, te pasarías todo el día encerrado en tu habitación, sin importarte nada mas. ¿Quieres volver a estar con el?, pues demuéstralo"
"No puedo, no quiero que Harry y Albus sufran las consecuencias"
"Pero puedes estar con el, cuando nadie más este despierto...así que aprovecha la oportunidad que tienes para volver a tenerlo en tus brazos"
Esta vez, un decidido profesor de pociones se encamino a la enfermería.
Al llegar, Madame Pomfrey venia saliendo de esta.
- Profesor Snape, que sorpresa verlo tan tarde... ¿le sucede algo?
- No –dijo de manera cortante.- Solamente quería venir a ver como esta Potter.
- Está agotado, hace un momento le di una poción para que descansara toda la noche sin despertarse.
- Imagino que usted tampoco me dirá que es lo que tiene- dijo sarcástico.
- Lo lamento profesor, el Director dio la orden de no decirle a nadie más.
El Profesor asintió sin decir nada, miraba la puerta con ilusión, pero al encontrarse con la enfermera, no sabia que hacer o que decir.
- Puede pasar si gusta, pero no despertara.
- Esta bien, solo quiero ver que este bien.
- Entonces adelante, se que con usted estará bien, así que con su permiso me retiro- le dedico una suave sonrisa de despedida, la cual fue correspondida con un movimiento de cabeza.
El pocionista espero a que Pomfrey desapareciera de su vista para perderse dentro de la enfermería, a pesar de que le habían dicho que Harry no despertaría por la poción que le dieron, lo hizo de forma cuidadosa sin hacer ruido.
Como siempre le pasaba, su corazón se acelero al verlo. Se acerco a la cama en donde se encontraba, tomo una de sus manos entre las suyas, acariciándola con ternura, como lo había hecho en el salón.
Aun lo notaba un poco pálido, y unas ojeras adornaban su bello rostro. Se acostó en la cama, a su lado, y con extrema delicadeza lo acomodo, de manera que quedaron abrazados. Una de las manos de Severus, lo sujetaba por la cintura, mientras con la otra apartaba su cabello con ternura.
El profesor sonrió, una sonrisa mitad tristeza, mitad felicidad. Le encantaba volver a tenerlo entre sus brazos, lo que no le gustaba era que Harry estuviera dormido, que no pudiera ver en aquel gesto lo mucho que lo amaba. Pero Severus no noto un par de ojos, que se iban a encargar de decírselo.
Harry abrió los ojos adormilado, había tenido un sueño tan hermoso, que de solo recordarlo, sus ojos se llenaban de lágrimas al saber que solo era un sueño, que la realidad era completamente distinta. No paso mucho tiempo para que llegara Hermione, lo raro es que ahora venia sola.
- Hola Mione.
- Hola Harry¿Cómo te encuentras?
- Bien- y por primera vez lo decía en serio, no sabia si era gracias a las pociones y los hechizos que le dieron, para que su bebe no tomara toda su magia, pero se sentía muy recuperado.- ¿Y Ron?
- Oh, sigue durmiendo, baje antes porque quería hablar a solas contigo. Y si venia con Ron, no me iba a dejar hablar, menos sobre el tema que tratare- dijo seriamente.
- ¿De que quieres hablar Mione?, ya te dije que me encuentro bien y...
- No es eso Harry- se apresuro a interrumpirlo.- Bueno, tiene que ver sobre el bebe...tienes que decírselo al profesor Snape.
Harry se tenso mientras ponía los ojos en blanco.
- No voy a hablar de eso nuevamente, ya te dije que no se lo diré. No sirve de nada Mione, el no me ama, no voy a darle el peso extra al saber que tendré a su hijo...aparte dudo que me crea- dijo tristemente.
- Eso lo dices, porque no viste lo que yo vi ayer- replico con una tímida sonrisa.
- ¿Y que viste?
- Pues cuando te desmayaste, yo me quede con tu mochila, vi que traías el mapa del merodeador. En la noche, me puse a observarlo, y pude ver que el Profesor Snape se dirigía a la enfermería...
Hermione detuvo su relato para observar la expresión de su amigo. Este no demostró ninguna muestra de emoción; pero por dentro, parecía que su corazón quería salirse de su pecho.
- Yo sabía que no debía hacerlo, pero me atreví a bajar, tenia que ver que iba a pasar. La puerta estaba entreabierta cuando yo llegue y lo vi...
- ¿Qué viste?- su voz sonaba ansiosa, esperanzada.
- Al Profesor Snape...acostado a tu lado, y tu estabas entre sus brazos... ¡Y debiste verlo Harry, su mirada y sus caricias demostraban tanto amor!
- Entonces no fue un sueño...-dijo en voz baja.
- ¿Qué?
- Recuerdo que alguien me abrazo, por mas que quise e intente no pude abrir los ojos, pero sabia que era el...su olor, su calor, sus caricias...- no pudo continuar ya que su voz se había quebrado.
Su amiga se apresuro a llegar hasta el para abrazarlo y consolarlo.
- ¿Te das cuenta lo que eso significa?...el te ama Harry.
- ¿Entonces porque me dejo¿Por qué me dijo todas esas cosas que me lastimaron?- dijo abrazándose con fuerza a su amiga.
- No lo se Harry, pero estoy segura que te ama, y que algo debió de haber pasado para que te dijera todo eso.
Se separaron y se miraron, lagrimas caían por los ojos verdes, y Hermione se encargo de limpiárselas con ternura, como una madre.
- No se si sea por el embarazo, o en verdad soy un llorón.
- Probablemente sean ambas cosas- bromeo la castaña.
Ambos se rieron, aligerando el momento.
- ¿Iras a clases?
- Si, como te dije me siento mejor.
Hermione asintió y lo tomo de las manos mientras lo miraba.
- Averiguaremos lo que paso con el Profesor Snape, te lo prometo.
El moreno le dedico una leve sonrisa a Hermione, esta espero a que se arreglara y ambos salieron de la enfermería.
Ese día transcurrió con tranquilidad, algo raro en la vida de Harry, pero así fue. Tenía unas ganas inmensas de correr a Las Mazmorras y preguntarle tantas cosas a ese hombre que era completamente su dueño. Pero Hermione lo había detenido, quería estar segura de que algo había obligado al profesor a lastimarlo.
Así que en ese momento, Harry Potter estaba paseando de un lado a otro por toda la Sala Común. Su pelirrojo amigo lo veía con fastidio, le había contado lo que habían planeado hacer, y como era de imaginarse, el no estuvo de acuerdo, ya que para él, era más que claro que el Profesor Snape había engañado a Harry.
Mientras que Hermione caminaba rápidamente, pero con precaución, bajo la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador, dirigiéndose hacia el Despacho del Profesor de Pociones.
Cuando llego al aula, se despojo de la capa, y con pasos nerviosos, pero seguros fue hacia el Despacho. Toco suavemente, y la respuesta no se hizo esperar.
- Adelante.
La castaña entro sin emitir una sola palabra, estaba totalmente nerviosa, porque estaba segura que su profesor la iba a regañar por estar fuera de su Sala a tales horas, pero Harry la necesitaba en ese momento y no le importaba tanto el regaño.
Al ver que no decían nada, Severus levanto su mirada. Se sorprendió al ver a la Srita. Hermione No Rompo Nunca las Reglas Granger, ahí.
- No me diga que Potter le ha pegado sus costumbres de romper las reglas- aunque intento sonar frío, pronunciar aquel nombre, no le sirvió de nada.
- Estaría el aquí en mi lugar...pero necesitaba comprobar unas cosas antes. No quiero volver a ver a Harry llorar.
El pocionista se quedo mirándola, preguntándole con la mirada "¿y usted quiere que yo quiero eso?" pero era incapaz de hacer que esa pregunta saliera por sus labios, se sentía tan vigilado últimamente.
- ¿Qué quiere Srita Granger?
- Se que usted ama a Harry, lo tengo seguro...lo que no tengo seguro es porque hizo lo que hizo.
Severus soltó una carcajada fría.
- ¿No puede dejar se usar el cerebro ni siquiera un solo segundo?
- Vi como acaricio su mano en la clase- continuo, ignorando su comentario.- Y lo vi...en la enfermería profesor, vi como lo abrazaba, y puedo notar en su mirada ese amor. Se que usted lo ama, y también tengo algo seguro, que algo lo obligo a mentirle a Harry, pero aun no se que.
- Y nunca lo sabrá...es mi vida privada Granger, y yo saldré de este problema solo.
- Entonces es verdad, hay algo- sin poder evitarlo una sonrisa se dibujo en sus labios.
- ¡No se lo diga a Harry!
La castaña abrió los ojos con sorpresa.
- Pero¿Por qué?, el merece saber que aun lo ama.
- No le daré mis explicaciones, pero no se lo diga...por favor- se sentía tan extraño hablando con esa chiquilla, aunque su actitud era por completo de una mujer.
Hermione frunció el ceño pero asintió secamente. Se dio la vuelta para retirarse, pero una voz la detuvo.
- ¿Qué es lo que le sucede a Harry?
Esa era su oportunidad, pensó Hermione. No le gustaba chantajear a nadie, pero haría de todo para ayudar a aquellos dos tortolitos a reconciliarse.
Se volteo mientras sonreía.
- ¿Quiere saberlo?, se lo diré si me deja explicarle a Harry que usted fue amenazado por alguien.
El Profesor se tenso, pero luego esbozo una leve sonrisa.
- Usted sabe como jugar. Eso es un golpe bajo Granger.
- Haré lo que sea para volver a ver a Harry bien, si eso incluye el chantaje, lo haré. Y créame que usted necesita saber lo que le sucede.
No paso mucho tiempo para que escuchara esas palabras que tanto deseaba... "de acuerdo"
- Pero entienda que Harry y yo no podemos estar juntos, y quiero que eso se lo deje claro. Si me ven con él en una actitud romántica, todo se terminara para el...no quiero causarle más daño del que le estoy haciendo.
- Con esto no le causara daño profesor, sabrá que lo ama, y es todo lo que necesita. Yo me encargare de aclararle todo lo demás.
Severus asintió sin verla, pero al ver que no decía nada más. Se le quedo mirando con frialdad.
- ¿No habrá cambiado de opinión cierto?, recuerde que tiene que decirme que es lo que le pasa.
- Soy una chica de palabra profesor, se lo diré. Pero quiero que usted prometa que va a actuar como sino supiera nada, como sabe Harry me hizo prometer que no diría nada, y romperé esa promesa...- el pocionista no tardo en asentir.- "Perdóname por esto Harry" Harry esta...esta esperando un hijo suyo...y ahora si me disculpa Profesor, tengo que irme.
Hermione se apresuro a salir del despacho, corriendo hacia la Sala Común de Gryffindor. Mientras que Severus se había quedado totalmente paralizado. Se dejo caer en el suelo, apoyado en sus manos y sus rodillas. Tantos sentimientos lo embargaban en ese momento; ira, tristeza, desesperación, frustración...pero la que dominaba era esa inmensa felicidad, tenía una sonrisa algo boba dibujada en su rostro, incluso unas lágrimas de felicidad se derramaban por sus ojos...iba a ser padre...
Continuara...
