Le Reconciliación

Hermione entro corriendo a la Sala Común de su casa, se despojo de la capa con un solo movimiento. Se inclino un poco, de manera que pudo recargar sus manos en sus rodillas, mientras tranquilizaba su acelerada respiración. Los dos chicos la miraban ansiosos, esperando a que hablara, hasta el pelirrojo estaba desesperado por saber. La castaña abrió la boca varias veces, intentando emitir alguna palabra, pero el cansancio que tenia por la carrera que había dado, se lo impedía.

- ¿Estas bien amor?- Ron se había acercado a ella y acariciaba su espalda con dulzura.

La chica asintió, después de unos minutos su respiración de tranquilizo. Se incorporo y los miro con una sonrisa. Ninguno de los chicos se atrevía a pronunciar palabra, creando un silencio lleno de tensión.

- ¿Y bien Mione¿Qué paso?

Harry tenía una mano en los labios, mordiéndose la punta de su dedo índice, en un gesto para no intentar perder el control mientras observaba a su mejor amiga.

- Bueno Harry, creo que deberías tomar asiento, te traigo buenas y malas noticias, pero no te preocupes- se apresuro a aclarar.- Las malas no son tan malas.

El moreno se sentó de una manera en la que intentaba parecer despreocupado. Su amiga se sentó a su lado, mientras lo miraba. Ron veía todo estando de pie, frente a ellos. Hermione suspiro, sin querer darle mas vueltas al asunto, lo soltó todo.

- El Profesor Snape te ama Harry, el me lo dijo. No tienes idea de lo mal que lo esta pasando, esta igual o incluso peor que tu.

Incapaz de hablar, Ron formulo la pregunta que el estaba pensando.

- ¿Entonces porque le dijo todo lo que le dijo?

Hermione suspiro pesadamente.

- Alguien lo amenazo, no pude averiguar quien, ni porque. Creo que es Lucius Malfoy, por la forma en la que actuó cuando estaba en la enfermería y el llego- miro a Harry.- El te ama Harry, me hizo prometer que te dejaría eso muy claro, esa es la buena noticia. La mala- suspiro.- No pueden estar juntos por lo mismo de este problema.

- Pero podemos salir de esto juntos...

- No Harry, escúchame...no tengo clara cual fue la amenaza que le hicieron, no quiso decírmelo, pero tiene que ver contigo; es algo que te perjudica, y creo que es grave ya que todo lo que hizo el Profesor Snape...lastimarte, fue únicamente para protegerte.

- ¡Pero ellos dos se aman¿Por qué no pueden estar juntos cuando sienten ese inmenso amor?- replico Ron enfadado, sorprendiéndolos, incluso a el mismo.

- Eres un romántico Ron- dijo Harry en forma emotiva.

- Bueno, como sea- dijo sonrojándose.- ¿Por qué no pueden?

- Ya se los dije chicos, el Profesor Snape debe estar amenazado con algo realmente grave como para tomar esa decisión.

Se hizo un gran silencio que nadie era capaz de romper. Hasta que el ojiverde se harto de todo eso.

- Bueno, lo importante es que me ama. A pesar de que estemos separados, se que su amor por mi existe y no ha cambiado, y eso me tranquiliza, averiguare que fue lo que paso y sin importar nada ni nadie, volveremos a estar juntos, amándonos.

Harry miro a sus amigos con una tierna sonrisa, estos sin poder evitarlo, correspondieron de la misma manera al verlo tan emocionado y feliz, ya que hacia tiempo que no lo veían así.

- Es hora de irnos a descansar, ya tuvimos mucha emoción por hoy- replico Hermione.

Se levanto del sofá y al pasar cerca de Harry, este se le abalanzo dándole un fuerte abrazo.

- No sabes lo mucho que te agradezco lo que hiciste por mi Mione, ni toda la vida me alcanzaría para darte las gracias por esto.

Su amiga le regreso el abrazo con cariño.

- No tienes nada que agradecer, eres mi mejor amigo y ya no podía soportar más verte en esta situación.

Los tres amigos se sonrieron, para luego dirigirse a sus respectivos dormitorios.


Cuando Harry despertó, sintió como si el Sol volviera a iluminar su vida. Nuevamente despertaba con una enorme sonrisa en su rostro, y a pesar que oficialmente no estuvieran juntos, saber que lo amaba era el mejor regalo que podía haber recibido.

Se levanto, tomo sus cosas para dirigirse al baño y arreglarse. Aún era temprano, pero ya no sentía ganas de seguir durmiendo. Ese día de nuevo tenía clases con Severus y por primera vez en su vida estaba ansioso de que las clases comenzaran.

Mientras se duchaba, paso varias veces su mano sobre su estomago acariciándose con dulzura, pensando que esta vez si tenia que informarle a Severus sobre la noticia, el problema seria el como.

Cuando estuvo listo se acostó en la cama, esperando que fuera la hora en que los demás se levantaran y se enlistaran para ir a desayunar.

Ron despertó, o por lo menos lo intentaba. Se froto los ojos mientras intentaba despertarse por completo, pero su razón para alejar el sueño por completo fue ver a Harry totalmente listo.

- ¿Qué demonios?... ¿te caíste de la cama o algo por el estilo?

Harry rió ante el comentario.

- No seas bobo, me desperté temprano, nada más.

- ¿Ansioso por verlo?

- ¡Muero por verlo!, casi me amarraba a la cama para no ir a las Mazmorras.

- Pero sabes que no puedes hacer nada públicamente- hablaban en voz baja para que nadie más los escuchara.

- Lo se- dijo un poco triste, pero rápidamente se recupero.- Pero quiero verlo, solo eso.

Ron asintió, y aunque era lo que menos deseaba, se levanto para comenzar a arreglarse.


El trío entro al Gran Comedor, entre el bullicio de los demás compañeros. Harry venia en medio de sus amigos, su mesa estaba posada en la mesa de los profesores, buscando con desesperación al hombre que era dueño de sus pensamientos.

La decepción lo embargo al darse cuenta que no estaba presente, y dando un gran suspiro se sentó con sus compañeros.

No paso mucho tiempo cuando, a pesar del gran escándalo, se escucho con claridad como una puerta era azotada.

Todos levantaron la mirada, y pudieron observar como el Profesor de Pociones, entraba furioso al Gran Comedor, seguido de Lucius Malfoy.

A Harry no le paso por alto, la cara de hastiado de su amado.

- Es Malfoy.

- ¿Qué?- murmuro Hermione cerca de el, sin perder detalle de lo que pasaba.

- Tu dijiste que sospechabas de el, ahora te lo digo yo con seguridad. Es él el que lo tiene amenazado.

Sus amigos no se atrevieron a decir nada, ya que el tono de voz del moreno, demostraba una seguridad enorme.


- Más vale que te largues de una vez Malfoy si quieres salir con vida de aquí, porque ya estoy harto de ti, de tus amenazas y que seas mi maldita sombra- hablaba en voz baja, pero tan fría como el hielo. Le daba igual que se encontraran en el Comedor, con todo el colegio viéndolos, ya estaba fastidiado de toda esa situación.

- Ten cuidado con lo que dices Severus.

- Ya me da igual Malfoy, arruinaste mi vida al separarme de la persona que amo. No me importaría ir a Azkaban por asesinato. Así que yo te sugiero que te retires de aquí, amenos que quieras salir muerto.

Lucius se dio la vuelta al notar la seriedad de Severus en sus palabras, y con su actitud orgullosa salio del lugar sin mirar a nadie, aunque todas las miradas estaban clavadas en el.

Severus suspiro y fue a sentarse en su lugar, a lado de Dumbledore.

- ¿Sigue dándote problemas?

- Si, pero me estoy hartando Albus, acabo de amenazarlo de muerte sino me deja en paz.

- Severus, no digas o hagas tonterías. ¿Qué seria de Harry si te pasara algo?

En ese momento la mirada del ojinegro se puso en el Gryffindor. Su mal humor pasó a segundo plano por completo. Sintió esa sensación de emoción en el estomago al recordar lo que Hermione le había dicho la noche anterior, aun no podía creer que iba a ser padre... Ahora que lo sabia, podía verlo con claridad, Harry desprendía un aura tan especial que lo hacia ver mas radiante de lo que ya era¿o tal vez eran ideas suyas? Que mas daba, el lo veía perfecto.

En un determinado momento, Harry levanto su mirada, encontrándose con aquellos profundos negros. Cuando eso paso, el resto del mundo desapareció para ellos. Ambos hicieron el intento de levantarse para buscarse, pero una mano los sujeto.

- Severus...entiendo que quieras estar con Harry, pero no es el momento.

El profesor no dijo nada, aparto su mirada de aquel chico, e intento concentrarse en su desayuno.


- Hermano tienes que esperar, no puedes dar un show en el Comedor, y menos si esta el estúpido hurón.

Ron retiro la mano del brazo de su amigo, cuando se dio cuenta de que este ya no iba a hacer nada arriesgado.

- Lo se, lamento haberme dejado llevar...pero es que...quiero estar con el.

- Lo sabemos Harry, no tienes que darnos explicaciones, algo se nos ocurrirá para que puedas verlo- la mirada de Hermione estaba en un punto fijo, sin ver nada exactamente, mientras pensaba.

- Gracias, no que haría sin ustedes.

- Probablemente en este momento estarías sobre Snape sin importarte que darías un show que espantaría a la mayoría- dijo Ron con un tono de voz espantado pero tan gracioso que hizo reír a los otros dos.


Las clases transcurrieron increíblemente tranquilas para Harry, aunque debía suponer que era porque Dumbledore había dado el aviso a los profesores sobre su estado y se encargaban de cuidarlo. ¿Eso quería decir que Severus ya estaba enterado?, no, se dijo Harry. Si así fuera ya hubiera hablando con el. Aparte el Director le prometió que no le diría nada, que si Severus llegaba a enterarse es porque saldría de los propios labios del adolescente. Y estaba el hechizo que le había lanzado en la mañana, para que los vapores de las pociones no afectaran al bebe. Porque si el profesor estuviera enterado, se negaría a que siguiera tomando esa clase.

Hermione y Ron lo sacaron de sus pensamientos cuando se acercaron a el, con una leve sonrisa para dirigirse a las Mazmorras. Las mariposas revolotearon en su estomago con emoción, pero eso hizo que las nauseas también le llegaran de golpe. Se detuvo, respiro profundamente para intentar tranquilizarlas pero fue en vano, cuando su hijo o hija, le provocaba eso, lo hacia en grande. Sus amigos se dieron cuenta e intentaron socorrerlo, pero Harry se negó, les dijo que fuera a clases mientras el se apresuraba a ir al baño.

Hermione y Ron llegaron al aula con cara preocupada cuando los demás alumnos ingresaban. Severus noto la ausencia de Harry inmediatamente, y cuando solo faltaban sus amigos por entrar se puso enfrente de la puerta para negarles la entrada.

- ¿Dónde esta?

- No se preocupe profesor, está bien. Solo que le dieron nauseas y fue a ocuparse de ellas.

El adulto asintió, paseando su mirada en cada uno, y de vez en cuando al pasillo para ver su aparecía.

- El vapor de las pociones... ¿no le hace daño al bebe?

- No, le lanzan un hechizo para protegerlo de eso.

Al ver que Harry no aparecía, los dejo pasar. Cerrando la puerta tras ellos y empezando la clase. Pasaron aproximadamente cinco minutos cuando tocaron la puerta con suavidad. Indicándoles con severidad que siguieran trabajando, fue a abrir. Abrió la puerta, pero en lugar de dejar entrar a Harry, el salio y cerro la puerta para que nadie los viera.

- Tantos años en Hogwarts y sigue perdiéndose Potter.

- No es eso profesor...tuve algo que hacer.

Las mejillas del ojiverde se enrojecieron al sentir a su profesor tan cerca, y fue aun más cuando Severus lo tomo de la barbilla, levantado su rostro para que lo mirara.

- ¿Se encuentra bien?

Harry murmuro un suave "si" que Severus escucho simplemente porque estaba cerca de el. Los ojos negros se posaron sobre los labios del adolescente, este sin poder contenerse miro los de su profesor mientras lamía los suyos.

El adulto luchaba contra aquellos enormes deseos de volver a unirse con esos labios, pero sin darse cuenta se fue acercando lentamente a ellos. Harry lo sujeto de la cintura, mientras cerraba los ojos. Pero aquel hermoso momento termino cuando Severus escucho a su pequeño suspirar de felicidad, haciendo que se separara por completo.

- Entra...

A pesar de que era una orden, lo dijo de manera tan dulce que Harry fue incapaz de reclamar. Tomo sus cosas y entro al aula. Severus miro de un lado a otro, revisando que nadie los haya visto y entro detrás del chico. Observo como iba a reunirse con Hermione, pero una idea cruzo su mente.

- Potter, usted trabajara en mi escritorio solo. Será su castigo por llegar tarde.

"¿Castigo?, si como no...Lo haces para tenerlo cerca. Y el no reclamara para nada, porque también quiere estar contigo."

Sonrió para si mismo, esta vez no iba a discutir con su conciencia. Ella tenía toda la razón.

Recargado en la puerta, con los brazos cruzados, observaba a sus alumnos trabajar, por lo menos pretendía eso, ya que su mirada solo estaba clavada en una persona. Espero a que sacara las cosas que necesitaba y se acomodara en su silla para comenzar a trabajar, cuando lo hizo fue hacia el.

Se situó a su lado. Miraba a sus alumnos mientras vigilaba todo lo que Harry hacia, dándole indicaciones con su mano cuando se equivocaba.

Sonreía cuando veía al ojiverde hacerlo...cuanto había extrañado esa sonrisa. Pero su sonrisa se borro, dando paso a la sorpresa cuando sintió la mano de Harry acariciando su pierna. Se sujeto al escritorio para no mostrar lo que esas caricias le hacían sentir, era una suerte que el escritorio los cubriera.

Severus bajo su mano, encontrándose con la otra, entrelazo sus dedos con los de Harry y con elegancia de sentó en el brazo de la silla, mientras acariciaba la otra mano.

No se soltaron hasta que acabo la clase. Ni siquiera tuvieron tiempo de hablar, ya que tenían que darse prisa para ir a otra clase. Se dedicaron una última mirada, con una leve sonrisa que solo ellos pudieron distinguir y Harry salio de ahí.


- Quiero estar con él chicos...

Se encontraban en la Sala Común. Harry no había tardado en contarles lo que había sucedido tanto fuera como dentro del aula de pociones.

- La única forma en la que podrían verse, seria en la Sala de los Menesteres.

- Pero ahí fue donde nos descubrió Malfoy.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque ahí era donde pasábamos más tiempo juntos.

Se quedaron en silencio por largo rato. Intentando encontrar una buena forma para que se vieran sin que nadie más lo supiera o lograra descubrirlos. Los chicos se daban por vencidos demasiado rápido, en idear un plan, todo lo contrario de Hermione, que se quemaba el cerebro buscando la mejor solución, cuando de pronto esbozo una gran sonrisa.

- ¡Lo tengo! Tengo el plan perfecto para que estés con el profesor Snape. Tendrían que reunirse como siempre en la Sala de los Menesteres, le mandamos una nota con Hedwig. Nos dejas el mapa del merodeador, de esa manera Ron y yo podemos estar vigilando por si llega Lucius Malfoy, no creo que su hijo este enterado de la situación, porque si estuviera los espiaría al igual que su padre, pero por cualquier cosa también lo vigilaremos a el. Te llevas uno de los galeones que usábamos para comunicarnos entre los miembros del ED y si algo sucede, te podemos avisar de esa manera. ¿Qué te parece?

Harry sonrió encantado y abrazo a su amiga.

- No se que sería de mi sin ti.

- Estarías volviéndote loco en este momento. Andando, escríbele la nota al profesor y mándasela.


Severus se encontraba en su habitación, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, mientras una de sus manos estaba apoyada sobre la rodilla y la miraba con añoranza.

Aún podía sentir el calor que Harry le había transmitido cuando lo acaricio. Una sonrisa se dibujo en sus labios al recordarlo. Pero desapareció tan rápido como había aparecido, cuando escucho unos golpes en la puerta, demasiado suaves.

Se apresuro a abrir, dispuesto a ponerle un alto a Lucius Malfoy, porque estaba casi seguro que se trataba de el. Pero al abrir la puerta no vio nada. Visiblemente molesto; estaba apunto de cerrar la puerta pensando que se trataba de alguna broma de algún alumno, cuando su mirada se dirigió hacia el suelo y pudo ver a una hermosa lechuza blanca.

Estiro su brazo, y Hedwig se apresuro a posarse sobre el, estirando su patita para que le desatara la nota. Severus así lo hizo, cerro la puerta mientras dejaba que Hedwig volara, para posarse en una silla sin dejar de mirarlo.

Severus abrió el pequeño pergamino que estaba doblado y atado con una cuerdita. Su estomago dio un vuelco al ver la letra de Harry, ya imaginaba que se trataba de una nota suya, pero al ver su letra surtió más efecto de lo que había imaginado.

Severus,

Te espero en la Sala de los Menesteres en media hora.
Nadie nos vera, confía en mi...Hedwig se quedara hasta
que termines de leer la nota.

Siempre tuyo, Harry.

El profesor acaricio con su dedo índice las últimas palabras de la nota. La lechuza ululo, desesperada de irse. Severus le abrió la puerta, cuando Hedwig desapareció se quedo pensativo mientras la cerraba. Era arriesgado si se veían y los descubrían, pero Harry le dijo que confiara en él...y él era capaz de confiarle a Harry su propia vida. Decidido a reunirse con él, fue a preparase.


Severus caminaba de un lado a otro mientras esperaba a Harry, había llegado diez minutos antes porque no soportaba más estar en sus habitaciones esperando a que diera la hora indicada.

Al llegar a la Sala de los Menesteres pensó que se encontraría con el lugar que compartía con Harry, pero esta vez cambio. Era una gran habitación, estaba decorada con los colores de Gryffindor y de Slytherin. Que en su opinión, combinaban muy bien juntos. Había varios muebles; algunos estaban llenos de libros que llamaban por completo su atención, otros que en definitiva le encantarían a Harry; en otros se encontraban varias cosas que un jugador de Quidditch siempre necesitaría y en otros lo que un pocionista nunca podría olvidar. En una de las paredes se hallaba centrada una chimenea, que calentaba la habitación sin llegar al punto del calor. Y en el centro una gran cama con doseles que al verla no pudo evitar sonrojarse.

Estaba sentado en un sofá que se encontraba situado a lado de la puerta, cuando escucho que esta se abría. Se levanto, frunció el ceño al no ver a nadie, pero pronto Harry apareció cuando se quito la capa de invisibilidad.

De pronto el tiempo se detuvo para ellos, se quedaron mirando fijamente por un largo momento. Sus respiraciones aceleradas y el brillo de sus ojos demostraban la emoción que sentían en ese momento. No se atrevían a hacer un solo movimiento, pensando que aquello rompería aquel hermoso momento.

Sin poder aguantar un segundo más, Severus se acerco a Harry, rodeándolo con sus brazos mientras lo apoyaba en la puerta mientras su boca devoraba con desesperación la otra.

El ojiverde gimió de sorpresa y placer ante esa acción, rodeo a Severus con sus brazos y piernas, regresándole el beso de la misma manera.

Pero el beso fue bajando de intensidad. Harry sintió las suaves convulsiones que Severus daba, indicándole que estaba sollozando. Intento levantar su rostro, pero el hombre lo había escondido en su cuello, haciendo fuerza para que no lograra verlo.

- Severus...

Nada.

Harry acaricio su cabello con suavidad, en una forma de darle consuelo.

- Amor, no tienes porque llorar...a menos que sean lagrimas de felicidad como las mías.

Eso sirvió para que el adulto levantara su rostro. Y pudo confirmar lo que Harry había dicho. Tanto los ojos negros como los verdes, estaban brillosos por las lágrimas que se derramaban lentamente, pero Harry tenía una sonrisa al contrario que Severus.

- Perdóname Harry...perdóname por todo el daño que te cause en este tiempo...

- Shhh- puso dos dedos en sus labios para silenciarlo.- No tienes absolutamente nada de que disculparte Sev, yo entiendo todo por lo que has pasado. Se que sufriste igual o más que yo, ya eso quedo en el pasado mi amor, no tiene sentido que lo recordemos, ahora estamos juntos¿de acuerdo?

Severus sonrió levemente mientras volvía a unir sus labios con los de Harry. Este lo sujeto de la nuca atrayéndolo por completo hacia su cuerpo, como si quisiera ser uno solo con aquel hombre. Sonrió con placer cuando su amado ataco con ansiedad su cuello, haciendo círculos con la punta de su lengua y sin poder contenerse gimió.

- Severus...te extrañaba demasiado amor...

- Yo también mi pequeño, no tienes idea de cuanto.

Severus camino con Harry en sus brazos hasta la cama, lo acostó sin soltarlo quedando el encima. El adolescente soltó un pujido al recibir el peso, pero no se quejo, al contrario lo abrazo para que no se separara.

Harry movió su cabeza, dándole completo acceso a su cuello, ya que Severus seguía lamiéndolo con total dedicación y suavidad. Sintiendo el calor de su piel y saboreándolo. Atrapo un trozo de piel en sus labios, y la succiono lentamente hasta que le dejo una marca. La admiro un momento para acto seguido acariciarla con la punta de su nariz, haciendo estremecer a Harry cada que respiraba.

Acaricio, trazando un camino hasta sus labios. Al llegar a estos, lamió primero el contorno y luego el resto, dejándolos totalmente húmedos.

La lengua de Harry fue en busca de la otra, cuando entraron en contacto soltaron un gemido ahogado. Sus lenguas se entrelazaban sin que los labios participaran, se acariciaban de arriba abajo para terminar haciéndolo en círculos. Aquella caricia lanzaba grandes golpes de placer por ambos cuerpos.

Harry se arqueo haciendo que Severus notara su erección. El adulto abrió los ojos y no pude evitar una sonrisa al verlo totalmente sonrojado por el deseo.

Lo acomodo bien en la cama, situándose a su lado para poder desvestirlo sin dejar de mirarlo con todo el amor que era capaz de transmitir con su mirada. Los movimientos que hacia para despojarlo de su ropa eran suaves. No dejaban de sonreírse con ternura y besarse de la misma manera.

Cuando Severus desnudo por completo a Harry, esta vez fue el turno del adolescente para que desnudara al mayor. Intento hacerlo con paciencia, pero siempre terminaba peleándose con aquella túnica con infinidad de botones. Frunció el ceño haciendo un puchero mientras miraba a su pareja. Severus rió y con un fácil hechizo la túnica quedo desabrochada. La sonrisa regreso a los labios de Harry y siguió con aquella dulce tarea de desvestirlo.

Al quedar totalmente desnudos, Severus se sentó en medio de la cama, mientras tomaba la mano de Harry para atraerlo y sentarlo entre sus piernas, uniéndose en un dulce abrazo.

El ojiverde se estremecía bajo las caricias que le daban a su espalda, lo tocaba con la punta de los dedos, haciendo que se retorciera una y otra vez.

- Te amo Harry... –lo murmuro cerca de su oído para proseguir con dulces besos por todo su cuello.

Mientras bajaba besando su cuerpo lo fue acostando en la cama. Harry se sentía en las nubes, aunque esa sensación la tenía desde que se había enamorado de aquel hombre, pero en ese momento todo lo que sentía por él había incrementado enormemente. Y la forma en la que le estaba haciendo el amor...tan dulce, tan cuidadoso, tan tierno...incluso sus ojos se habían llenado de lágrimas varias veces, ante aquellas hermosas caricias.

Harry salio de sus pensamientos al sentir como Severus acariciaba su vientre, primero lo hizo con sus manos, luego con su nariz y finalmente con sus labios, llenándolo de besos. El ojinegro sintió como su estomago daba un vuelco al saber que su hijo/a estaba creciendo ahí. Y no pudo evitar hacer aquello, tanto para mimar a su pareja como a su bebe que ya lo traía vuelto loco, aunque no más que la persona en donde crecía.

Al llegar a su pene, Severus no vacilo más, aquella parte pedía a gritos sus caricias y él moría por dárselas así que lo introdujo completamente en su boca.

Succionaba con cuidado pero con fuerza, mientras masturbaba desde la base. Harry enredo sus dedos en aquel sedoso cabello negro, mientras movía su cadera a modo de penetración, intentando llegar a lo más profundo de esa húmeda cavidad.

Severus lo dejo hacer, mientras Harry entraba y salía de su boca, él se dedicaba a succionar una y otra vez. Se separo al sentir que el ojiverde estaba por terminar y una risa salio de sus labios al ver la desesperación de Harry.

- Sev...

- Quiero que terminemos juntos mi leoncito...

- ¿Mi leoncito?...me gusta como suena.

Severus sonrió mientras se acostaba, acomodo a Harry a horcajadas encima de su cuerpo. Con una mano lo sujeto de la cadera haciendo que se levantara y con la otra sujeto su miembro, acomodándolo en la entrada del adolescente.

Harry se fue deslizando, apretando los hombros de Severus. Ambos cerraron los ojos, el ojiverde gemía, el ojinegro se mordía los labios para mantener el poco control que le quedaba.

Harry bajaba con desesperante lentitud, disfrutando cada segundo de aquel maravilloso momento, disfrutando de cómo aquel bienvenido invasor entraba en su cuerpo. Pero Severus no pudo controlarse más, y con un fuerte movimiento se clavo por completo, haciendo que ambos gimieran fuertemente.

Mirándose a los ojos, comenzaron a moverse con suavidad. Mientras Severus lo hacia de arriba abajo, Harry lo hacia en círculos acariciando el pecho de su pareja e inclinándose de vez en cuando para besarlo.

Severus lo sujeto de la cintura; doblo sus piernas, apoyando sus pies en la cama, entrando en la calida entrada cada vez con más rapidez. Harry se había apoyado en sus rodillas para mantenerse levantado, haciendo más profunda y excitante cada penetración, mientras que el se masturbaba con lentitud. Era fascinante que aquel hombre supiera cuando y como acariciarlo, ya que en ese momento las rápidas y duras penetraciones acariciaban su próstata.

El adulto se sentó, rodeando a Harry con sus brazos por la espalda para poder sujetarlo de los hombros. Harry se arqueaba, Severus mordía y lamía su cuello con pasión. Al mirar a su pareja, supo que estaba apunto de explotar. Mordió su barbilla sin lastimarlo, mientras observaba aquellos gestos de placer, imaginaba que él hacía los mismos gestos ya que Harry lo miraba de la misma manera. Sentía los movimientos de la mano del ojiverde contra su estomago, eran igual de rápidas que sus penetraciones.

Se besaron apasionadamente, recorriendo cada centímetro de sus bocas, quedándose sin aliento pero sin querer separarse, ahogando los gemidos que emitían. El orgasmo les sobrevino al mismo tiempo, arqueándose mientras pronunciaban sus nombres con pasión y amor. Abrazándose con fuerza como si no quisieran separase nunca.

Severus se dejo caer en la cama, con Harry encima de él. Beso la frente de su pareja e intento calmar su agitada respiración mientras lo seguía besando y acariciando.

- Dime que lo sentiste.

- ¿Sentir que el placer estaba en nosotros sin la necesidad de tocarnos, y que al tocarnos incremento y de hecho sigue aquí¿Y no solo el placer, sino una sensación de felicidad, de emoción que no podría describir con precisión¿De sentirme el hombre más afortunado y feliz del mundo? Si Harry, lo sentí.

Harry levanto su rostro y le sonrió.

- Es hermoso sentir eso, lo siento siempre que te veo, pero esta vez fue indescriptible.

- Lo se, te amo mi leoncito.

- Y yo a ti mi dulce serpiente.

Severus sonrió al escuchar el sobrenombre.

Harry volvió a apoyarse en su pecho, aun no salía de su cuerpo, pero no le importaba. Pero se sobresalto al recordar que tenia algo importante que decirle.

- Sev tengo algo que decirte. Te lo he ocultado hace tiempo, pero tienes que saberlo.

Harry salio de su cuerpo y Severus gimió entrecortadamente al sentir eso, pero se controlo ya que sabia de lo que se trataba la noticia.

- Dime.

- Amor yo...no quiero que te enfades porque no te lo había dicho antes, pero debes entender que no lo hice porque pensé que no me amabas y...

- Harry, tu me perdonaste que yo te ocultara lo que paso. Yo no me enfadare porque tú hayas hecho lo mismo, no importa lo que sea, entenderé que lo hayas ocultado.

Severus le dio un beso en la frente para luego mirarlo y que se diera cuenta de que sus palabras eran sinceras.

- De acuerdo, gracias...yo...bueno...nosotros...

- Amor, tranquilo...se directo y ya, no hay nada mejor que eso.

- Vale... –Harry suspiro y lo miro.- Vamos a ser padres Severus- sonrió con ternura mientras ponía una mano en su vientre.

Aunque el profesor ya estaba enterado, escucharlo de la boca de Harry tuvo un efecto aun mayor. Es como si se lo hubieran dicho por primera vez, sintió el nerviosismo y la emoción recorriendo su cuerpo. Incapaz de decir una sola palabra, tomo a Harry entre sus brazos para atraerlo hacia él y darle besos rápidos en sus labios mientras le decía una y otra vez que lo amaba.

- No tienes idea de lo feliz que me has hecho. Harry, me has dado todo y más de lo que siempre había deseado. Soy tan afortunado de tenerte y ya no me importa nada más. Nada ni nadie me va a separar de ti¿entiendes?

- ¡Te amo Severus!, y quiero que sepas que estoy de acuerdo con tus palabras. Nada ni nadie me va a separar de ti. Moriría si eso pasara.

- No pasara mi amor- lo abrazo recargándolo en su pecho.- Porque si me separan de ti, yo también moriría.


- Tendré que darle las gracias a Weasley y a Granger por esto.

- Ellos serían felices si los dejamos ser padrinos del bebe.

- Lo pensare- dijo mirándolo con una sonrisa.

Harry sonrío encantado, pues sabía que la respuesta seria un si.

Se vestían con lentitud, alargando lo más que podían ese momento, pero sabían que ya lo habían alargado suficiente y era el momento de regresar a sus respectivas habitaciones.

Salieron de la Sala de los Menesteres tomados de la mano.

Severus lo detuvo y de un movimiento hizo que quedara frente a él, y rozando con sus labios contra los otros hablo.

- Te amo como nunca pensé que seria capaz de amar. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida Harry.

Lo beso de manera suave, como le gustaba hacerlo, para disfrutar cada momento y saboreando esa boca, esos labios como tanto le fascinaba hacerlo. En ese momento aparecieron Ron y Hermione, haciendo que rompieran el beso de golpe. Tenían la cara llena de pavor y estaban agitados por venir corriendo.

- ¡Los Mortífagos!, están aquí¡están atacando Hogwarts y Voldemort viene con ellos!

Continuara...


Lupita.Snape:Gracias por leer y comentar es lindo que Severus vaya a ser padre, me lo imagino xD y como viste pues claro que se arreglaron, no puedo mantener separados a estos dos.

Azula.Snape:No he podido leer tu fic por falta de tiempo uu perdona, en cuanto pueda me pongo al corriente ) porque en lo último que me quede se quedo muy emocionante!. Aún sigo sin saber que haré con Lucius jajaja, pero ya se me ocurrirá algo cuando lo este escribiendo xD