Pegatina Segunda
Shut Up
Malfoy entró en la sala común de Slytherin hecho una furia. Tras él, Crabbe y Goyle le seguían con las cabezas pegadas a los hombros y pasos arrastrados. Sus caritas, faltas de gestos que denotasen una mínima inteligencia, estaban contraídas por el arrepentimiento. Crabbe de vez en cuando abría la boca y comenzaba a carraspear, pero cualquier intento de diálogo con Malfoy desaparecía en cuanto –más por instinto que por inteligencia.-comprendía que nada de lo que fuese a decir conseguiría apaciguar a su compañero. Goyle, en cambio, estaba demasiado asustado como para siquiera pensar en algo que pudiese arreglar la situación. Lo cierto es que ninguno de los dos llegaba a comprender del todo qué era lo que había enfadado tanto a Malfoy. Sólo sabían que estaba molesto, muy molesto, pero sus mentes eran simples: La costumbre les decía que habían vuelto a meter la pata, lo cual significaba que el rubio pronto les sentaría para explicarles lenta y concienzudamente cual era el error ésta vez y cómo no debían de repetirlo. Sin embargo de ahí hasta el placentero perdón, pasando por el castigo, aún faltaba un largo camino en el cual tendrían que soportar la ira de Draco Malfoy. Ira que estaba comenzando a hacerles creer que no llegarían a dialogar con su compañero, puesto que este no parecía tener ganas de dialogo.
¿Qué era un dialogo? Draco se los había explicado en primer curso, cuando les ordenó "dialogar" con Enma Douglas y la chica ingresó en la enfermería dos horas más tarde. Ese año Crabbe y Goile se sentaron por primera vez en la sala de Slytherin a media noche para, tras tomar una poción de apertura, realizada específicamente para abrir la mente y lograr que las lecciones más difíciles entrasen en las mentes de los alumnos de clases universitarias avanzadas, Malfoy les explicase paso por paso el significado del diálogo.
Primero vino la definición "Conversación entre dos o más personas en las que, mediante el uso de las palabras, el idioma y un vocabulario –aunque sea básico-, se intercambian ideas u opiniones." Y no es que Crabbe o Goyle creyesen que Malfoy estaba usando en ese momento pocas palabras, un vocabulario poco extenso o un idioma incorrecto. Lo cierto era que el rubio en ese momento se estaba luciendo en el arte de la expresión con un perfecto inglés compuesto por un no menor perfecto diccionario de sinónimos de improperios y amenazas. Sin embargo la lección ese día había llegado directamente a sus mentes, y uno de los requisitos había sido que hubiese otra persona participando en ese intercambio de palabras, pero Draco Malfoy se desgarraba la garganta contra las paredes, insultando objetos, cuadros, mesas, sillas, sillones, y, sobre todo, amenazando con imaginativas y poco agradables muertes a un Theodore Nott que, definitivamente, no se hallaba presente –puesto que sino haría tiempo que habría caído fulminado por el veneno de los gritos de Malfoy.-
Luego, aquella misma noche, les había explicado los pasos para el buen diálogo. "Paso primero: Tener un tema a tratar." El tema era obvio. O al menos lo parecía. ¿A caso en el momento en el que había hecho reventar el cristal del pasillo del primer piso Draco no había gritado "Venganza"? O cuando los grilletes que colgaban del pasillo de las mazmorras se habían derretido por un repentino estallido de magia no controlada ¿Malfoy no había estado rumiando algo de "hacer comprender qué era burlar a un Malfoy"? O cuando la estatua que custodiaba la entrada de la sala común se había hecho a un lado, aterrada, sin necesidad de escuchar la contraseña ¿Draco no bramaba preguntándole a Nott cómo deseaba su muerte? Bien. El tema a tratar era muy obvio. Nott era un amigo de la familia, así que su asesinato debía de ser discutido con corrección. ¿Cierto?
El segundo paso era encontrar a la persona adecuada para el intercambio de frases. Crabbe, sinceramente, ni deseaba tener que lidiar con Draco, sobre todo teniendo en cuenta que no llegaba a comprender la situación del todo y eso podría irritar aún más su ya irritado humor, y Goyle, del miedo, era incapaz de tragar saliva sin morderse la lengua. Así que ellos dos quedaban descartados como "personas adecuadas". Quedaba Theodore Nott, sin embargo este no se hallaba presente. Eso podría explicar por qué Malfoy se movía de un lado a otro de la sala común exigiendo a los aterrorizados niños de primer, segundo, tercero, cuarto, quinto y séptimo de Slytherin que le trajesen la cabeza de Nott rodando por el suelo. Por un segundo, por la mente de Crabbe, pasó la idea de si Nott sería capaz de hablar con las cuerdas vocales seccionadas por la mitad. Creía haber oído alguna vez que en la antigüedad, cuando alguien hablaba más de la cuenta, se le cortaba el cuello y se solucionaba el problema, por lo tanto Draco se contradecía con dicha información. Pero, claro, Draco era Draco. En ese estado de furia podría ordenarle a las piedras que hablasen y estas le cantarían la séptima sinfonía en do mayor con coros latinos.
El tercer paso era expresarle sus intenciones de mantener una "agradable" charla a la persona seleccionada. Cuando Nott, con toda la buena presencia que su ilustre persona solía sostener –Crabbe siempre había guardado la idea primitiva de que todo aquel que resultase amenazante y peligroso era una digna persona a la que había que rendir homenaje y pleitesía.-, se presentó atravesando la entrada de la sala común con la cabeza bien alta –no rodando por el suelo.- y cierto gesto de desden bailando en su boca, Malfoy no se molestó en avisar. Primero reventó la maldición contra la pared delante de la cual hacía un segundo había estado Theodore Nott, luego resonó la amenaza por toda la torre de Slytherin. Pero Nott sólo se miró la manga de la túnica, donde habían caído ciscos de la piedra que se había hecho añicos, se sacudió la tela con elegancia y rodó sus ojos lentamente, una lentitud que debía de estar royéndole el estómago a Malfoy, hacia el enfurecido rubio.
El cuarto paso era dejar que la otra parte dialogante expusiese su opinión. Parecía que esto, al menos, Draco lo iba a respetar, puesto que aún resollando pesadamente y sudando sangre por contener el impulso de partir a su compañero de casa en dos, cuatro y luego seis, no volvió a alzar la vara en dirección a Nott. El chico sonrió, no una sonrisa amigable, tampoco una tímida, era más bien un gesto que podía significar mil y una cosas para cualquier otra persona pero que Crabbe no llegó a comprender. Draco, por el contrario, se tensó hasta tal punto que parecía haberse sentido insultado por la mueca de su amigo.
-¿Esos modales, Malfoy?-Preguntó Nott tranquilamente.
-¡TÚ¡HIJO DE LA GRANDÍSIMA MUGLE QUE SE FOLLÓ A UN SANGRESUCIA EN CELO!-Bramó el rubio, rompiendo el cuarto paso del buen dialogante: "Nunca alces el tono ni mentes madres ajenas."-¡TE VOY A FREIR EL CEREBRO HASTA QUE TE RETUERZAS CHILLANDO COMO UNA PUTA PARA QUE TE JODA POR OTRA PARTE!- Quinto paso también hecho añicos: "Nunca amenazar la integridad física de la parte contraria."
Nott, lejos de amilanarse, se encogió de hombros, suspiró, tomó su portafolio y lo abrió mientras explicaba:
-Creo que aquí hay una pequeña confusión, Malfoy. Cualquiera pensaría que soy el causante de todas tus desgracias.-
El cuerpo del rubio tembló violentamente mientras la varita crujía en su puño cerrado. Todos los presentes, a excepción de Crabbe y Goyle, cuyos espíritus de supervivencia estaban actualmente paralizados por la cantidad de información contradictoria que eran incapaces de procesar, se hicieron atrás y trataron de cubrirse tras los objetos más resistentes. El hueco tras la columna fue violentamente disputado por unos minutos hasta que una muchacha de séptimo curso sacó su varita, hechizó a tres de cuarto y dos de primero y los colocó como escudos pétreos delante de sí misma.
-¿Quién fue el jodido cabrón que pegó la jodida pegatina en la puta cartera, Nott?-
El otro ojeó su portafolio, sacó una hoja y la tendió hacia Malfoy, pero en el último segundo pareció cambiar de idea.
-Podría decírtelo, pero ¿Qué sacaría yo a cambio?-
-¿Tu vida?-
Nott sopesó la idea, sin embargo el trueque no parecía ser beneficioso para él, puesto que terminó rechazándolo tristemente.
-Soy capaz de mantener mi vida yo solito, Malfoy, gracias. Quiero algo seguro.-
Draco apretó los dientes. El sonido de su dentadura rechinando cruzó toda la habitación mientras Crabbe trataba de recordar cual era el último paso para el buen diálogo.
-¿Qué quieres?-
-Si te doy este folio…-Nott observó el techo detenidamente, pensando con lentitud cual sería su precio.-¿Juras no volver a atacarme en lo que va de curso¿Sabes? Es un poco desagradable tener que esquivar hechizos de destripamiento cada vez que entras en tu sala común.-
Los ojos de Malfoy parecían querer fulminar a Nott de la forma más cruel posible.
-¿No crees que merecerías que un par de esos hechizos te acertasen al menos dos veces por semana?-
-Umh…-Nott lo sopesó.-No. No merezco tanta atención.-Volvió a guardar la hoja en el portafolios.-Bien. Si no interesa yo no puedo hacer nada.-Se encogió de hombros y siguió caminando en dirección a las escaleras, las cuales, todo sea dicho de paso, estaban justo detrás de Draco.
El rubio permaneció unos segundos en silencio, mordiéndose el labio. Perder la oportunidad de hacer que Nott mordiese el polvo en todo el curso era una muy mala cosa, pero perder la oportunidad de vengarse de lo que fuese que le estaba enfureciendo tanto parecía ser peor. Finalmente, cuando Nott ya estaba a punto de sobrepasarle, disminuyó la presión sobre la mano que encerraba su varita y colocó el brazo delante del muchacho, impidiendo que siguiese caminando.
-Dámelo.-
Nott alzó una ceja.
-¿A cambio de qué?-
-No volveré a maldecirte en lo que va de curso.-
El chico no parecía creerle. Entrecerró los ojos y se inclinó hacia delante, esperando descubrir la verdad en los furiosos ojos de Draco.
-¿Seguro?-
El rubio tragó saliva. Parecía que su garganta se había llenado de piedras cuando, con un gruñido, dejó escapar un brusco "seguro". El otro sonrió, tomó la hoja y se la tendió a Malfoy, quien la cogió con una rapidez asombrosa. Al momento abrió los ojos y la boca con lo que parecía un gesto de sorpresa –podría ser también rabia repentina, pero Crabbe no estaba seguro de poder adivinar.- Nott sonrió y se marchó en el justo momento que Crabbe recordaba cual era el último paso: "Nunca permitir que te dejen con las palabras en la boca."
Y sin embargo ahí estaba Draco Malfoy, girándose y alzando la varita para maldecir a Nott, boqueando continuamente, haciendo espavientos y gestos extraños, pataleando, y forzando la garganta hasta que parecía que esta terminaría escupiendo el desayuno, pero ni un sólo sonido salía de sus cuerdas vocales.
Guiado por una intriga estúpida, Crabbe se acercó a Malfoy y le tomó el papel de las manos con delicadeza. Antes de que el rubio se girase y se lo arrebatase de nuevo, logró leer –no en voz alta.- "Cierra tu puta boca, capullo"
"Shut up your fuck mouth, jerk!"
"¡Cierra tu puta boca, capullo!"
N/A: Se me olvidó decir la última vez que esta historia no es un Oneshot, a pesar de que el primer capítulo ponga eso. Se puede leer como tal, pero tiene continuación.
También aviso de que actualizaré cada tres días, pero el siguiente cap lo subiré el domingo en vez del lunes porque sino no me dará tiempo.
Espero que hayais disfrutado de la historia y recordad: cualquier falta de ortografía, gramática o concordancia, avisadme.
