Pegatinas Extra

Entremés

En la sala común de Griffindor se había formado un superpoblado corrito de pequeños y no tan pequeños leones sedientos de saber. Dean Tomas mantenía sus ojos puestos sobre Harry, exigiéndole un relato convincente, mientras éste explicaba lo mejor que podía el suceso en el pasillo de Historia de la Magia. Por supuesto ni estaba nervioso ni se sentía culpable. Claramente había sido Draco Malfoy quien le había besado a él, y claramente, muy claramente, él no había disfrutado en absoluto ese repentino y violento choque de bocas que le había dejado como recuerdo un dolor sordo sobre los labios y una vergüenza furiosa en sus mejillas. En absoluto. Era imposible disfrutar algo así. Para ello debería repetirse, con lentitud y tiempo, y no tanta violencia. Ni antes, ni durantes, ni después del beso.

Y eso tendría que explicárselo lentamente a Malfoy, quien tras el golpe entre labioshabía dado un paso atrás, mostrado un rostro entre horrorizado y asqueado, y le había regalado un puñetazo gratuito para que hiciese juego con el que ya decoraba su ojo, cortesía de Lavender. La cara de Harry se había convertido en un cuadro de tonos pálidos y morados.

-¡Aquí no hay nada más que ver!-Declaró Ron haciendo espavientos al público cuando Harry hubo terminado de hablar, y exhortándoles a marcharse.- Vayan con Jenny Dolber, tercera mesa a la derecha, si quieren saber qué otras estupideces ha hecho Malfoy el resto del día. Es un relato increíble con la aparición estelar de los zapatos Wegherman y guionizado por Pegatinas Weasley Sociedad Anónima.-Promocionó sin demasiado entusiasmo.- Venga, señores, venga.-Palmeó las manos delante de los últimos rezagados y luego procedió a sentarse en el brazo del sillón que ocupaba su amigo.-Harry, compañero¿Cómo estás?-

El otro le miró ligeramente sorprendido. Cierto que el beso con el slytherin no había sido la mejor experiencia de su vida, pero tampoco era tan traumático como había insinuado el tono de Ron.

-Le he visto el rostro a Voldermort al menos una vez por año desde los últimos seis, y cada vez está más feo y cada vez más cerca de mí.-Susurró ignorando la incomodidad del pelirrojo al escuchar ese nombre.-Creo que podré sobrevivir a un beso de Malfoy, gracias.-

En la cara de Ron se formó una sonrisa vacilante. Observó el fuego de la chimenea por unos segundos y volvió a gira la cabeza para ver a su mejor amigo. Harry realmente parecía normal, sin impulsos suicidas ni ataques de nauseas.

-Hermione te manda su pésame.-Susurró no sabiendo si merecía la pena continuar con el tema.- Sabes que te lo habría dado ella misma, pero está en la biblioteca tratando de arruinarle el negocio a mis hermanos.-

Harry asintió ausente. Su vista estaba perdida en algún punto entre el aire y el muslo de su amigo, y su pensamiento volaba al pasillo diez, cinco horas antes. Por más que revisaba ese recuerdo, una y mil veces, no lograba entender qué fue lo que le motivó a devolverle la cartera a Malfoy. Fue un golpe de suerte. Simple suerte, ni mala ni buena, aunque su rostro hinchado le decía que muy buena no podía ser. La había visto, tirada en el suelo, y la había devuelto sin siquiera pensarlo.

A pesar de su fama de buena persona, respetable gryffindor y héroe entregado, Harry sabía lo que era la venganza, y sabía lo que significaba tener la cartera de Draco Malfoy en su poder, no tanto por el dinero que pudiese haber dentro, si es que lo había, como la información que se podía sacar de algo tan personal; documentos que le diesen pistas, fotografías risibles de la infancia, la tarjeta del urólogo, el ticket del último sex shop al que asistió, lo que fuese.

Pero en vez de guardársela, se la había tirado sin siquiera mirarla y darse cuenta de que había una pegatina –una maldita pegatina- pegada. ¿Por qué¿Qué le impulsó a hacerlo? Y ahí estaba la parte positiva del asunto, donde la buena suerte tenía algo que ver, porque la bendita y buena suerte que tanto le quería y le había salvado la vida en tantas ocasiones le había ocasionado un encontronazo contra los labios del hetero más cotizado de Hogwarts.

La sonrisa en el rostro de Harry se ensanchó ante los ojos de Ron, quién no podía saber qué clase de pensamientos dementes corrían por la cabeza de su compañero.

-Hey, Harry ¿Te encuentras bien?

El chico alzó la vista para observarle. Tras un segundo, asintió.

-Sí, perfectamente. No te preocupes.

-Bien, me alegra que seas un tipo duro.- Ron se levantó y palmeó la espalda de Harry.- Yo me regreso a la biblioteca a ver cómo lo lleva Hermione.- Observó su reloj y sonrió.- Mejor me apuro.

Antes de que desapareciese tras la puerta de la sala común, Harry recordó que no tenía ni idea de por qué por fin su amiga había decidido plantar campaña contra las pegatinas. Se alzó y giró hacia la figura del pelirrojo.

-Hey, Ron.- Le llamó haciendo un gesto con la mano.- ¿Qué investiga esta vez?

El pelirrojo sonrió y sus orejas se sonrojaron un poco.

-Se lepegó el impulso de besar a toda persona que vea en el día de hoy.- Volvió a mirar a su reloj y señaló a la puerta con apuro.-Tengo que irme.

Harry observó la hora en su muñeca. Las once y media.

"If you pick me up, you must kiss everybody in this day"

(Si me recoges, deberás besar a todo el mundo en el día de hoy"


N/A: Como ya dije, horas más tarde y en el mismo día, actualizo.

La próxima actualización la haré el miércoles. Disfrutad hasta entonces. Y ya sabeis: Dudas, sugerencias o advertencias de errores, a review.