La semana transcurrió normal. Para fortuna de Nami, no tuvo mas encuentros desagradables (sin tener en cuenta las múltiples veces en que Sanji le pidió salir, y en las que Luffy tenía que llegar para llevarse al rubio)

Era viernes por la tarde, y Nami no tenia nada mejor que hacer que los deberes. (Había intentado jugar con su hámster, pero no tardo en descubrir que a Chopperd, no le gustaba jugar cuando tenía sueño)

Estaba maldiciendo la dificultad de una de las ecuaciones cuando sonó el teléfono. Dejo el bolígrafo sobre la mesa y agudizo el oído.

Al poco tiempo, se escucho la voz de Nojiko.

-¡Nami, es para ti! – grito la peliazul, agitando el auricular.

-¡Voy! – se pregunto quien seria. Seguramente Vivi. La chica llamaba cada dos por tres. Bajo apresuradamente las escaleras y fue hasta el recibidor

- Toma- dijo Nojiko guiñándole un ojo picaramente y marchándose mientras se reía. La pelirroja se encogió de hombros. De vez en cuando ¡su hermana era rarísima!

- ¿Quién es?

-¡Oh mi adorada pelirroja! Echaba de menos el dulce sonido de tu voz y…- recito Sanji al otro lado del auricular.

-¿Cómo has conseguido mi número de teléfono?- interrumpió Nami.

- ¡Secreto! Pero si aceptas una cita conmigo te lo digo.

-¡No!

Y colgó aun preguntándose como lo habría conseguido.

-¡Riiiing!

-¿Hola?

- ¡Hola princesa! Se me olvidaba decirte que si quieres venir conmigo a…

-¡No, no quiero!

- ¿Tienes algo que hacer? Entonces ¿Quedamos mañana?

- ¡No voy a quedar contigo ni hoy ni mañana ni nunca!

Y colgó el teléfono de nuevo, que al igual que la vez anterior, volvió a sonar casi instantáneamente.

-¿Cómo te tengo que decir que paso de ti¡Deja ya de acosarme, olvídate de que existo! – grito Nami furiosa. ¡Ese chico era un pesado!

-¿Nami¿Eres tú, cariño?

Casi de inmediato, Nami se arrepintió de haber gritado.

- ¿M-mama? – pregunto con un hilo de voz.

- ¿Qué te pasa, cielo¿Estas enfadada conmigo? Llamaba para saber como os va a ti y a Nojiko, pero no supuse que…- dijo Bellemere confusa.

-¡No mama! No te lo decía a ti. Pensé que eras otra persona – se disculpo Nami

- ¿Quién es esa otra persona¿Qué tal tu primera semana en Alabasta¿Has hecho amigos¿Y como te va en el instituto? – pregunto su madre de un tirón.

- Bien – contesto Nami simplemente. No le apetecía contar lo mucho que había llegado a cambiar su vida en tan solo una semana.

-¿Seguro? – la voz de su madre sonaba preocupada.

-¡Si! – asintió Nami. - ¿Y tu como estas?

-¡Bien! La conferencia ha resultado fascinante – canturreo la mujer.

-¡Me alegro! – Nami sonrió. Al menos alguien estaba feliz con el cambio.

- ¿Y tu hermana? – pregunto Bellemere.

- En seguida la aviso – dijo la pelirroja - ¡Nojiko¡Es mama!- grito.

-¡Voy! – contesto Nojiko bajando a toda prisa las escaleras.

Nami le paso el auricular, y se alejo de allí. No tenía demasiadas ganas de hablar.

Se tumbo en la cama de mal humor contemplando el techo

-¿Nami¡Oye, dice mama que vendrá la semana que viene a vernos! – anuncio Nojiko apoyándose en el marco de la puerta.

- ¡Genial! – contesto Nami sin quitar la vista de la lámpara

- Por cierto ¿Cuándo me presentas a tu novio? – pregunto Nojiko alegremente.

- Cuando quie… ¿Qué novio? – Nami dio un respingo y miro a su hermana suspicaz.

- Ah ¿No es tu novio? – Nojiko la miro con la confusión reflejada en sus ojos azules – Bueno, el chico con el que sales ¡Ya me entiendes!

Nami recordó la mirada picara y las risitas de la peliazul cuando llamo Sanji y lo comprendió todo.

-¡Hey¡El no es mi novio, ni salgo con el ni nada! – aclaro de inmediato.

-¿No¡Valla! Sinceramente…cuando al preguntar por ti te llamo "Mi dulce princesa pelirroja" yo creí que…

- ¡No es mas que un pesado!

- Vale – dijo Nojiko encogiéndose de hombros.

- ¡Y otra cosa!

- ¿Qué?

- ¿Seguro que ese chico que llamo no es tu novio?

Nojiko tuvo tan solo unos segundos para huir, antes de que una almohada se estrellara en la pared en la que ella había estado apoyada segundos antes.

………………………………..

Murmurando algunas frases incomprensibles, Nami se levanto.

Suspirando, se levanto y bajo las escaleras. Se iba a dar una vuelta.

Necesitaba relajarse. Se aseguro de llevar las llaves y un plano de la ciudad (aunque ya conocía más o menos Alabasta)

Hacía una temperatura bastante agradable para ser finales de septiembre. Las hojas empezaban a caer de los árboles, y el viento soplaba levemente. Nami extraño el aroma a sal, que tenía la brisa en Coconomi.

Camino sin rumbo, perdida en sus pensamientos. ¿Cómo era posible que su vida hubiera dado un giro tan radical en tan poco tiempo?

-¡Nami!

Una voz la saco de sus ensimismamientos. Frunció el ceño y busco con la mirada el dueño de la voz.

-¡Ah! Luffy – comento mirando al chico.

El moreno comenzó a caminar hacía ella. A Nami le extraño verle solo.

Siempre solía estar con sus amigos. O rescatando a las chicas del acoso de Sanji.

- ¿Qué tal¿Ya conoces Alabasta? – pregunto Luffy alegremente.

- No mucho – reconoció Nami sonrojándose. Solo conocía el barrio.

-¿No? Bueno, no me extraña ¡Alabasta es muy grande, y es difícil conocerla en tan solo una semana! – le animo el sonriendo.

Nami sintió ganas de sonreír también. La sonrisa de Luffy era muy agradable.

- Si tú lo dices… -musito.

-¡Tengo una idea! – exclamo Luffy dando una palmada.

- ¿Una idea?

-¡Si¿Tienes algo que hacer mañana? – pregunto el moreno.

- No – Nami lo miro confusa ¿A dónde quería ir a parar?

-Entonces ¿Por qué no quedamos mañana y te voy mostrando Alabasta? – pregunto Luffy ampliando su sonrisa.

Nami lo miro sorprendida. ¿La estaba proponiendo una cita?

- ¡Como amigos! – aclaro el chico.

Nami se aparto un mechón de pelo y esbozo una sonrisa.

-¡Vale! – acepto.


¡Hola!

Esto¡si, me tarde bastante! Pero es que se me fue la inspiración... pero ya me ha vuelto ¡y aqui teneis un nuevo capitulo! Para compensar... en el proximo capitulo empezaran a tener más momentos Zoro y Nami.

Ya se que por ahora parece LuNa... pero eso solo seran pequeños toques.

¡GRACIAS A TODOS POR LEER!