LA VIDA Y UN PAÑUELO

Capítulo 3: Descubrimiento

-¡Muy bien, el tiro al blanco comienza a la de..... YA! – Sakura alzó el brazo enérgicamente para dar comienzo al concurso.

Una gran muchedumbre se había agolpado alrededor, atraídos por el espectáculo que se veía venir. La mayoría de las chicas congregadas en el lugar mostraban su indiscutible apoyo al Uchiha, hecho que sólo hizo aumentar sus malos humos.

Fue Naruto quién rompió el hielo haciendo el primer disparo, que dio de lleno en el blanco.

-¡Toma ya! ¡chúpate esa, Sasuke!

El Uchiha hizo caso omiso a su eufórico rival, escopeta en mano apuntó a la diana, de un seco disparo acertó en el blanco.

- ¿Decías? – replicó el muchacho al Uzumaki, quién le observó con desdén.

- ¡Venga chicos, todavía os quedan 9 disparos a cada uno! – coreó la disfrazada Sakura, haciendo que la gente a su alrededor se animara.

-¡Chicas, chicas!

Ino y el resto de sus compañeras se giraron al escuchar la demanda, una azorada Tenten venía a toda carrera, con los refrescos bamboleándose en su regazo.

-¡No lo vais a creer! ¡Sasuke y Naruto están haciendo una competición de tiro al blanco!

-¿Qué? – Ino se acercó a su amiga acompañada del resto de chicas.

Parece ser... –comentó todavía jadeando por la carrera – que estaban discutiendo en medio del parque de atracciones... ¡entonces llegó Konohamaru y les propuso hacer una competición de tiro al blanco! Hay una gran muchedumbre ¡menudo espectáculo están dando, no han fallado ni una sola vez!. Sasuke se ve tan imponente con un arma en sus manos... –la joven comenzó a divagar en sus pensamientos, que no parecían nada buenos debido al sonrojo de sus mejillas.

-¿A qué esperas? ¡llévanos allá de inmediato! – dijo horrorizada Ino mientras la zarandeaba.

-¡Espero que nos dé tiempo a llegar, el puesto queda bastante lejos de aquí!

-¡Pues en marcha! – la empujó la rubia Yamanaka.

Tal vez no debiera de haberle dicho a Sakura que la dejara en paz, ¡no recordaba lo testaruda que era esa chica!. Probablemente aprovecharía la oportunidad para alejar a Sasuke de ella. ¡No podía permitir que siguiera al lado de su querido Sasuke!.

¡PUM!

El último disparo de Naruto dio de nuevo en el blanco.

-Diez de diez, Uchiha, a ver qué haces ahora – le recriminó absolutamente confiado a Sasuke.

-Je... – una sonrisa socarrona asomó a los labios de Sasuke – no te olvides que yo también llevo acertando todos los disparos... no dejaré que me ganes en el último momento.

Dicho esto, el joven Uchiha volvió a apuntar, y por décima y última vez volvió a acertar en la diana. El público quedó maravillado ante tal espectáculo, ni un solo fallos por parte de los competidores. Quién más había disfrutado de semejante muestra de puntería era el dueño del puesto, quien de repente se había visto rodeado de un enorme gentío, desde luego que ese día acabaría ganando más de lo que normalmente ganaría en un mes, sonrió satisfecho.

-Bueno, debido al empate... creo que deberíamos hacer un último disparo para provocar el desempate – propuso un más que alterado Naruto.

-Dicho y hecho – apoyó Sasuke el comentario del Uzumaki cogiendo de nuevo la escopeta.

-¡Alto ahí! – interrumpió Sakura a los dos muchachos – no habíamos quedado en eso, dijimos que al mejor de diez, y esto ha acabado en un empate técnico.

-¿Pero qué dices? – dijo enfadado Naruto - ¡esto no puede acabar así!

-No es eso lo que dice el contrato que habéis firmado...

Sakura sacó de su bolsillo un par de servilletas maltrechas, se veía escrito un texto prácticamente ininteligible debido a la mala caligrafía.

-Aquí dice que en caso de acabar la competición en empate, no hay un ganador absoluto, así que las cosas se quedan como antes, a excepción de una cosa...

-¿Qué cosa? – preguntó Naruto con el ceño fruncido.

-Jojojo... – rió Sakura por lo bajo – pues que en caso de empate, el ganador es el mediador de la competición, oséase YO – terminó de decir la pelirrosa llena de orgullo.

-¡¿Qué?! ¡Si esa ni siquiera es mi firma!– el Uzumaki se quedó atónito.

Por su parte, Sasuke ya había tenido suficiente, había perdido su valioso tiempo en una estúpida competición, que no acabó en nada, y encima tenía que aceptar que el ganador fuera ese chico, por no decir que las chicas que se habían quedado viendo el espectáculo no tenían intención de dejarle en paz por el resto del día... Desde luego había tenido SUFICIENTE. Así que se acercó a Konohamaru, henchido de furia, agarró fuertemente al enclenque muchacho de los hombros, y acercando su rostro al del joven, le susurró unas palabras, apenas audibles probablemente porque trataba de controlar su enfado.

-Escucha... no voy a dejar que me sigas tomando el pelo... esto acabará cuando uno de los dos gane, y como te vuelvas a meter en este duelo te juro que...

-¿Juras qué? – una enorme sombra apareció detrás de Konohamaru, era el dueño del puesto, quien miraba con una cara de muy pocos amigos al Uchiha – si el señorito dice que la competición acabó, es porque acabó, además, no me gusta ver violencia alrededor de mi puesto de trabajo, pero si te empeñas... – murmuró mientras cargaba una escopeta con un corcho.

El Uchiha inmediatamente se separó de Konohamaru, desde luego ese viejo no se andaba con medias tientas, así que decidió que lo mejor era dejar todo como estaba, por mucho que quisiera si el dueño del puesto no estaba por la labor de dejarles acabar, nada podía hacer. Se mordió el labio inferior y le dedicó una mirada de odio al muchacho que tenía enfrente de él, éste sin embargo se dedicó a desviar la mirada y hacerse el loco, cosa que a Sasuke le cabreó aún más.

-Está bien... – interrumpió Naruto tratando de que el ambiente se calmara un poco - ¿entonces qué es lo que quiere el ganador?.

-Es muy sencillo – dijo Sakura loca de alegría – tú, Naruto, me harás los deberes durante una semana.

-¿Eeeeeeeeehhhhhh? Cualquier cosa menos eso...

-A callar – dijo la pelirrosa – y más te vale que lo hagas bien. En cuanto a ti... – continuó dirigiéndole una mirada de superioridad a Sasuke – Quiero que te alejes lo más posible de Yamanaka Ino.

Sasuke se quedó a cuadros.

- ¿Eso es todo?- preguntó él sin acabar de creérselo.

-¡Eso digo yo, lo suyo es algo mucho más fácil de hacer! – se quejó el Uzumaki.

-Pues sí, eso es todo, así que más te vale que no te acerques a ella.

-Pfffff – Sasuke contuvo la risa – de todos modos esa chica no me llama la atención, pero no te preocupes, nunca tuve interés en acercarme a ella.

-De todos modos debes cumplir tu palabra.

-No hay problema – dijo el Uchiha mientras se alejaba del escenario – aunque no creo que ella esté de acuerdo – dijo señalando en una dirección, mientras abandonaba el lugar.

Sakura se preguntó qué quería decir al señalar a.... Vale, sí sabía lo que quería decir, entre el público pudo observar la figura de Ino, altiva e imponente. La mirada que dirigió en aquel momento a Sakura podría haber fundido hasta el más duro de los metales.

-Esto sí que no te lo perdono...

Y se marchó del lugar a todo correr, con lágrimas en los ojos.

-¡Buaaaaaaaaa!

Una Ino indignada y dolida lloraba a mares en la habitación del internado. Hacía aproximadamente unas dos horas que habían llegado de la excursión y en todo ese tiempo no había dejado de llorar.

-¡Ino venga, ábreme la puerta, lo siento! ¡Pero de verdad que ese chico no te quiere! Ni siquiera le molestó que le dijera que no se acercara a ti, no le interesas...

-¡BUAAAAAAAAAA!

- Ya vale, Konohamaru, si le dices una sola palabra más no dejará de llorar en un mes, ¿no ves que la estás deprimiendo aún más? – dijo alterada Tenten tratando de separar a Sakura de la puerta que impedía que entrara en la habitación de Ino.

-Pero...

-Escucha – le interrumpió Tenten – déjame esto a mí, ¿vale?.

-Vale... – murmuró azorada la pelirrosa - ¡Ino! Te dejo ya tranquila... espero que pronto dejes de llorar... ese chico no vale la pena.

-¡CÁLLATE Y OLVÍDAME!

-Uy... – Sakura dio un respingo hacia atrás, preocupada se alejó despacio del lugar.

Tenten aprovechó para tocar a la que era también la puerta de su habitación, dio un par de toques suaves y trató hablar a su amiga de la manera más suave y tranquila que pudo.

-Ino... Konohamaru ya se ha ido ¿por qué no me dejas pasar?.

No hubo respuesta y la chica de moños se comenzó a poner nerviosa, ahora escuchaba únicamente algún que otro leve sollozo.

-Ino... no me puedo quedar aquí toda la noche, también es mi habitación...

A los pocos segundos la rubia le abrió la puerta, tenía los párpados hinchados y la cara roja como un tomate, de vez en cuando suspiraba entrecortadamente. Tenten aprovechó para entrar, llevó a su compañera a la cama y la sentó, de seguido cerró la puerta de la habitación.

-Ino... ya sé que Konohamaru se ha pasado... pero tampoco te deberías de tomar tan a la tremenda lo que ha hecho, ya sé que no está bien, pero no creo que sea algo tan horrible.

La Yamanaka se quedó mirando al suelo, cabizbaja.

-Realmente no es eso lo que me molesta...

-¿Qué quieres decir? – preguntó extrañada la muchacha.

-Es solo que... cuando le dijo eso a Sasuke, lo de que no se acercara a mí, pareciera que le hubiera quitado un peso de encima, como si lo que le hubiera propuesto fuera lo más fácil de cumplir, como si yo fuera otra chica cualquiera... Eso me dolió Tenten, a Sasuke no le importo nada, y yo me he desvivido por él... ¡snif!

-Ino... – suspiró la joven de moños.

Tenten se quedó mirando a su amiga, completamente abatida, emitió un largo suspiro y le acarició suavemente la cabeza.

-Escucha Ino, si te vas a rendir tan fácilmente hazlo ya y deja de lamentarte, sabías desde un principio que conquistar a Sasuke no iba a ser nada fácil, ninguna chica hasta el momento lo ha conseguido, no se va a enamorar de ti por arte de magia, ¿no crees?.

-Pero... es tan frustrante que no me tenga en consideración...

-No te tiene en consideración ni a ti ni a ninguna mujer del planeta Ino, por favor, haz el favor de dejar de llorar y empieza a luchar por lo que tanto quieres, no creo que a Sasuke le guste una chica que a la primera de cambio se da por vencida, tienes que seguir intentándolo, ir despacio, pero no te rindas por algo tan nimio, ¡ni siquiera habéis tenido una conversación de más de 2 minutos!. Alégrate por saber que al menos sabe quién eres, yo sé que tu vales mucho, ahora sólo se lo tienes que demostrar a Sasuke.

Ino de repente se abrazó fuertemente a Tenten.

-Tienes razón, no debo rendirme tan fácilmente, lo seguiré intentando, lo intentaré hasta que Sasuke caiga rendido a mis pies...

-Así me gusta, esa es mi Ino.

Sakura se tiró sobre la cama, su cabeza no hacía más que darle vueltas al asunto, tal vez se había pasado de la raya, tal vez debía dejar que Ino hiciera su vida, sin ella... Pero ese sentimiento le hacía sentirse demasiado triste, abandonada. Se incorporó de la cama y se volvió a tumbar, no sabía cómo iba a hablar a Ino al día siguiente ¿y si ella decidía dejar de ser su amiga?. Entonces ya no tendría ninguna razón para permanecer en el internado.

Tan sumida en sus pensamientos estaba que no había reparado en que Sai había hecho acto de presencia en la habitación. El muchacho se quedó mirando con cierta curiosidad a su compañero, quien ahora se dedicaba a revolcarse en su cama, nervioso.

-¿Qué haces?

-¡Ah! – Sakura se sobresaltó y se incorporó definitivamente de la cama – nada, yo...

-Mira que eres raro, tío.

"Aquí el más raro de los dos eres tú, sin duda alguna" pensó Sakura distraída.

-Me he enterado de la que has montado en el parque de atracciones – reinició Sai el diálogo.

-Ah, eso... bueno, tenía que bajarles un poco los humos a esos dos.

-Pues parece ser que a Sasuke en vez de bajárselos se los has subido aún más, me he encontrado a su compañero de habitación, un tal Neji Hyuuga, y te ha debido de maldecir un millón de veces porque parece ser que a cuenta tuya Sasuke está insoportable.

-Ya ves... haciendo amigos – respondió sin añadir más leña al asunto.

-En fin – dijo Sai encogiéndose de hombros – tampoco es asunto mío, yo me voy.

-¿A estas horas? Pero si ya no se puede salir, ¿no sabes que existen horarios en este internado?.

-Este internado es demasiado estricto, además, nunca me han pillado.

-Vas... ¿a verte con una mujer mayor? – preguntó dudosamente Sakura.

-¿Qué?

-Es eso lo que dice la gente, que te ves con mujeres mayores.

-Pfff... – Sai esbozó una minúscula sonrisa – se podría decir algo así – y dicho esto abandonó la habitación.

-Este tío es demasiado raro... – se dijo a sí misma Sakura.

La mañana del lunes se hacía patente, los pasillos del instituto estaban abarrotados de estudiantes, faltaban aún veinte minutos para el comienzo de las clases y extrañamente Sakura ya estaba sentada en su pupitre, había decidido que tenía que hablar con Ino lo antes posible, pedirle disculpas e intentar mejorar su relación con ella.

-De hoy no pasa...

Sin embargo no tuvo la oportunidad de hablar con la susodicha, Ino llegó justo al comienzo de la clase y durante el resto de la mañana no la vio. Solo volvió a tener la oportunidad de hablar con ella en la clase de educación física y aún así lo veía muy difícil, precisamente ese día el profesor de educación física decidió separarlos en dos grupos, por un lado los chicos y por otro las chicas. Iban a echar un partido de fútbol y debido a la agresiva forma de jugar de los chicos decidió separarlos de las muchachas.

-Ino... Konohamaru te está mirando con cara de perrito abandonado - le comentó Tenten al oído.

-Está bien... – mencionó ésta mirando con cierta compasión el semblante de la pelirrosa – me daré por satisfecha viéndolo sufrir mientras juega a fútbol con los chicos, después hablaré con ell... con él.

Sakura observó la reacción indiferente de Ino frente a su suplicante mirada y se hundió aún más. Decidida a no deprimirse y pensando en que luego resolvería el asunto con Ino decidió centrarse en la clase.

-¡Konohamaru! – le llamó Naruto.

-Dime...

-¿Estás sordo o qué?

-Perdona, me he distraído...

-Pues ven aquí de una vez, que te vienes a nuestro equipo.

Konohamaru obedeció y se juntó al equipo de Naruto, el Uzumaki se acercó al oído de la chica disfrazada.

-Esta es nuestra oportunidad para darle una buena tunda a ese Uchiha... – le susurró con un deje de complicidad.

-¿Qué? - fue entonces cuando Sakura se dio cuenta de que Sasuke formaba parte del equipo contrario - ¡TUUUUUUU! – fue lo único que se le ocurrió decir al verle ahí plantado.

-¿Qué pasa? – preguntó indiferente el Uchiha.

-¡Ya verás, te vas a llevar la paliza de tu vida! – rugió Sakura mientras le señalaba con desdén.

-Ya lo veremos... tú y yo todavía tenemos cuentas pendientes por lo del otro día, así que prepárate.

-¡Ja! ¡eso lo veremos!.

El partido dio comienzo, y Sakura, con la sangre hirviendo en sus venas, se encargó de ocupar la posición de delantero, iba a machacar el orgullo de ese patán.

La cosa no empezó bien, puesto que el juego de los chicos de la clase era bastante duro, pases demasiado fuertes para sus delgadas piernas y tal vez demasiada velocidad a la hora de correr. Pero Sakura Haruno no se iba a dejar amedrentar por un puñado de muchachos, ella misma había decidido entrar al internado como un chico así que acarrearía las consecuencias con toda dignidad. Aprovechó un pase de Naruto para desplazarse hacia el área del equipo contrario y regateó a los dos defensas, cuando estaba a punto de chutar, Sasuke le salió al paso y de un rápido movimiento le arrebató el balón.

-Buen intento, pero demasiado lento – le oyó decir mientras se alejaba de su posición con el balón en posesión.

-Maldito... – murmuró Sakura a la par que echaba a la carrera de nuevo en pos de Sasuke.

Sin embargo el Uchiha era demasiado rápido y tras enviar un par de pases a sus compañeros de equipo, consiguió hacerse cabida a ras del área del equipo de Sakura, con otro pase recibido, Sasuke volvió al ataque con el balón a sus pies, evitó a los dos defensas y tras chutar a puerta, marcó el primer gol del partido. Sakura sentía cómo la sangre de sus venas corría a toda velocidad, su enfado fue en aumento y decidió que era hora de dejarse de niñerías y jugar a las duras.

Un tal Kiba hizo el saque de centro, tras unos cuantos toques y la pérdida del balón un par de veces, el balón volvió a la posesión de Sakura.

-Esta vez te vas a enterar, Uchiha...

Corrió lo más rápido que pudo, regateó a un contrario, luego a otros dos, a otro defensa más y la portería ante sus ojos.

-¡Ey! ¡que se ha desmarcado de 4 de nuestros jugadores, id a marcarlo de inmediato! – gritó uno de los jugadores del equipo contrario.

Sin embargo ya era demasiado tarde, Sakura estaba a punto de lanzar a puerta y estaba preparada para darle con todas sus fuerzas al balón, la verdad es que era bastante buena en los deportes, y ya tenía experiencia jugando al fútbol con los compañeros de su anterior instituto, sabía que estaba en la posición perfecta para lanzar un disparo con efecto y hacer entrar el balón por la escuadra.

-¡Ánimo Konohamaru, ya son nuestros! – le gritó desde el fondo un extasiado Naruto.

Pero entonces, antes de que pudiera disparar a puerta, vio la sombra de un joven arrebatándole el balón. Sakura no sabía qué había ocurrido, ¡si estaba sola ante el portero!, miró hacia atrás y vio que todo el campo se había parado, algo no iba bien. El chico que le había robado el balón estaba en el centro del campo, con un semblante de superioridad, su cabellera platina brillaba esplendorosa a la luz del sol, otros dos muchachos se situaban a sus espaldas.

-Lo siento chicos, pero el campo es nuestro, así que ya os estáis largando.

-No será porque lo digas tú... – dijo Sasuke a modo de contraataque.

-¿Ah, no? Recuerda que ya no tienes a tu querido hermano mayor para defenderte, Uchiha.

Sakura se acercó al corro de chicos, se acercó a Naruto.

-¿Qué pasa, quiénes son?

-Son los de último curso, Hidan, Deidara y Tobi – respondió hastiado el rubio – unos macarras, tienen tan poca inteligencia que van repitiendo dos veces el mismo curso... se creen los reyes por ser los más mayores del colegio.

-Eh tu, Uzumaki, te he oído, a ver si tienes huevos para venir a decirme lo mismo a la cara... – le reprendió Hidan.

-¿Qué mierda te pasa? ¡al menos déjanos acabar el partido, me has jodido la oportunidad de marcar gol! – salió al paso Sakura enfurecida.

-¿Y tú quién eres, gallina?

-¿Gallinaaaaaaaa? ¡repítelo si te atreves! – se encaró hacia Hidan.

-Ahora mismo si quieres – respondió mientras hacía crujir los nudillos de su mano.

La cosa se alteró, Naruto, al tratar de apartar a Sakura de Hidan, recibió un golpe de Deidara, Sakura al verlo le respondió a Deidara de la misma manera, entonces entró Hidan en acción, seguido de Sasuke.

El caos se dio lugar allí mismo, el resto de los chicos intentaron separarlos, pero no lo consiguieron, otros se fueron a avisar al profesor.

Sin embargo, los 5 chicos seguían enzarzados en la pelea, Sakura no sabía si a quién estaba zurrando era amigo o enemigo, pero le daba igual, llevaba tal cabreo encima que necesitaba desquitarse con algo, fue entonces cuando vio que el último de sus puñetazos había impactado de lleno en la mandíbula de Hidan, quien, rojo de la ira, le respondió a ésta con un golpe todavía más fuerte en el estómago.

La pelirrosa se tambaleó y acabó cayendo al suelo, todo le daba vueltas y no podía más que sentir el dolor en su estómago. Hidan tenía la intención de darle un patada en la mandíbula, por suerte, en ese preciso instante llegó el profesor para poner orden, junto con otros dos alumnos consiguió separar a los 5 integrantes de la pelea.

-¡¿Estáis todos locos o qué?! ¡¡ahora mismo al despacho del director!! ¡¡Y tú Uchiha, acompaña a Nishiwaki a la enfermería!!

Sakura estaba tan atontada que ni se dio cuenta de lo que estaba pasando, fue al llegar a la enfermería que recobró un poco la cordura. Se dio cuenta de que Sasuke le llevaba en brazos a todo correr.

"Qué poco pesa, es un chico demasiado enclenque, no sé de dónde ha sacado la fuerza para dar semejantes mamporros" pensó el Uchiha.

Cuando llegaron a la enfermería, la enfermera se encargó de vendarle el torso, tras ello le dijo que reposara un buen rato en la camilla. Sakura se tumbó y trató de relajarse, pero el dolor no la dejaba respirar tranquila, reparó entonces en la presencia de Sasuke.

-Eres demasiado impulsivo, si no llega el profesor hubieras acabado en el hospital – dijo el Uchiha mientras se acercaba al lecho.

-Mira quién habló, otro que se metió en la pelea.

-Por lo menos yo tengo la fuerza suficiente para saber defenderme, no como otros...

-¡Cállate! – dijo a la vez que se incorporaba, sin embargo el dolor se hizo insoportable y se vio obligada a reclinarse de nuevo.

-Es una pena que Yamanaka no esté aquí para curarte las heridas... – dijo socarronamente, con una sonrisa altanera.

-¡A Ino ni la menciones!

-En fin, no es asunto mío, sin embargo ya me he llevado mi pequeña venganza, he ganado el partido y tú en tu estado no tendrás muchas energías para darme el coñazo, no se puede pedir más.

-¡Que te den Uchiha, la próxima vez te machacaré!

El susodicho se encogió de hombros y se marchó del lugar. Cuando iba camino de la salida se encontró a Ino, ni siquiera le dirigió una mirada, pasó de ella de largo. La chica se giró, observando con tristeza la silueta del Uchiha alejándose.

-Maldito Uchiha... no le soporto... - murmuraba Sakura roja de ira.

-De verdad, nunca dejas de sorprenderme, desde que has llegado esto parece un gallinero revolucionado – dijo Ino a la par que se sentaba en la cama donde estaba tendida Sakura.

-¡Ino! – Sakura trató de inclinarse, le costó un poco pero parecía que el dolor iba cesando.

-No hagas esfuerzos, anda...

-Ino... yo... lo siento... aquel día no lo pensé mucho, no quería hacerte daño, es solo que... me da mucha rabia que me dejes de lado.

-¿Quién te está dejando de lado, Sakura? – dijo Ino mientras le acomodaba la almohada – al fin y al cabo he venido a verte, si no quisiera saber nada de ti ni siquiera me habría pasado por aquí.

-Ino...

-Escucha Sakura, el hecho de que me guste un chico no quiere decir que me vaya a olvidar de ti, es algo que debes comprender... tal vez no hice las cosas debidamente cuando me vine a este internado sin decirte nada, pero debes comprender que... al fin y al cabo, cada una tenemos nuestra vida.

-Pero...

-Sakura, algún día tú también te enamorarás de alguien, espero que entonces entiendas mi postura...

-Vale... lo siento Ino, ¿me perdonas?.

-Mmm... depende... ¿me vas a seguir amargando con el tema de Sasuke?.

-No... te lo prometo, trataré de aceptarlo.

Ino sonrió y abrazó a Sakura.

-Entonces estás perdonada, vamos a aprovechar al máximo el curso, ¿vale?.

-¡Sí! – exclamó Sakura emocionada – pero... si no te importa... ¿me ayudas a cambiarme de ropa? Estoy hecha un asco, sudada... ¡argh! – exclamó mientras se quitaba la peluca.

-Jeje, está bien...

Sasuke se paró en seco, se había dejado la llave de su taquilla en la enfermería, volvió tras sus pasos, sintiendo el tener que volver a ver al pesado de Konohamaru. Sin embargo cuando llegó no se imaginó ni por un momento la escena que se le presentaba ante sus ojos.

El desgarbado de Konohamaru no era quien estaba de pies al lado de la camilla, sino una chica de cabellera rosada, toda alborotada debido al sudor, estaba de espaldas, quitándose la camiseta del equipo, cuando se giró, pudo ver con claridad el delicado cuerpo vendado con la misma venda que le habían puesto a Konohamaru, Ino le estaba ayudando a ponerse el uniforme.

-De verdad Sakura, no entiendo cómo puedes usar este tipo de sujetador para jugar al fútbol, y más con esa manada de fieras a tu alrededor, a este paso te van a descubrir en un santiamén.

El Uchiha se quedó blanco... entonces Konohamaru no era ÉL sino...

-¿Sujetador? ¿Sakura? – murmuró para sí mismo.

El joven Uchiha volvió sobre sus pasos, ya le darían las llaves de la taquilla en conserjería.

CONTINUARÁ

Hola a todo el mundo, sí, reviví, no me lo creo ni yo, la inspiración me vino de repente y no me reprimí, jeje.

Me he dado cuenta de que este fic está comenzando a desviarse del camino que en un principio había pensado, de hecho, la trama del manga "Mint na Bokura" empieza a desvanecerse un poco, y está dejando paso a mi imaginación, me está gustando escribir este fic, sobretodo por la personalidad que le estoy dando a Sakura.

Bueno, ya véis que en este capítulo ya hemos visto la relación que hay entre Sasuke y Sakura, sin embargo... ¿cómo pensáis que actuará Sasuke tras el hallazgo que acaba de hacer? Quiero opiniones, opiniones, si sale algo interesante igual lo incluyo en el siguiente capítulo... xD

Y nada, no hay más que contar, simplemente dar las gracias a las personas que me dejaron comentario en el anterior capítulo, sin vosotros qué sería de mí... muchísimas gracias por el apoyo, de verdad espero que quedéis contentos con este capítulo, espero que haya cumplido vuestras espectativas. Ha habido un momentito sasusaku, ya sé que igual no parece mucho, pero chicos, las cosas con clama por dios, que estos dos no se van a enamorar a la primera de cambio...

Espero poder escribir el siguiente capítulo lo antes posible, pero ya veis que yo para estas cosas soy inconstante... perdonadme, de verdad, intentaré actualizar más de seguido.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!