Abril: Me alegro mucho que te haya encantado, sinceramente. Las reacciones de Ginny y Harry la verás a lo largo de los próximos capítulos… Luna no sabe que Hermione ha estado engañando a Ron. Con respecto al comentario sobre lo hijos de Ron y Hermione que hice en el capítulo anterior solo era para que se dieran cuenta de la cantidad de dinero que tenía la pareja, pero no tienen hijos. Lamento haberte creado una confusión. Muchas Gracias por el Rewiev y espero tener uno nuevo de tu parte en este nuevo capítulo!
SandritaGranger: Me encanta que te hayas identificado con la historia y espero que te siga sucediendo. Gracias por el aliento para seguir escribiendo. Espero leerte en este nuevo capítulo.
beautifly92: Las cursivas expresan recuerdos de Draco y de Hermione de un pasado juntos a lo largo de la historia los recuerdos van a hacer mas homogéneos, es decir, dejaran de ser oraciones y serán mucho mas enteros, dándole sentido a éstos. Aquí estoy con la continuación, espero que te guste. Quisiera leer un nuevo Rewiev de tu parte en este capítulo para ver que te pareció.
Shey: Realmente me halaga que te haya gustado. Aquí estoy con la continuación, espero que te guste tanto como el primer capitulo. Espero tu Rewiev para ver que te pareció.
Elizabeth: Me encanta que te haya gustado. Muchas gracias por las felicitaciones. Aquí estoy con la continuación, espero que te guste. Ojalá te lea en este capítulo.
evibaldwin: Muchas gracias. Sinceramente, a mi también me encantan los Dramione, es más, si te fijas todas las historias que estoy escribiendo en este momento son Dramione jaja. Aquí estoy con el próximo capítulo. Espero que te resulte genial como el primero. Yo también espero con ansias tu Rewiev.
luna-grint: Hola! Aquí estoy lo más pronto que pude con la continuación. Sinceramente, me alegra mucho que te haya encantado. Yo también lamento que se divorcien, pero Ron no se merece que lo engañe (según Hermione) y por otra razón la cual descubrirás en este nuevo capítulo. Espero leer tu nuevo Rewiev en este capítulo.
Nunca pense recibir 7 Rewievs en el primer capítulo, estoy sorprendida. Hagamos un trato: Si en este capítulo recibo 10 Rewievs prometo actualizar entre mañana y pasado mañana... Ustedes deciden.
Muchas Gracias por las felicitaciones...
Nos estamos leyendo...
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Dio media vuelta y abandonó la habitación con una clara sensación de vacío. Haría las valijas y se iría lo más rápido posible de allí.
Cuando volvió a ser conciente de lo que hacía se vio a sí misma en uno de los hoteles más importantes de Londres mágico. Pidió una habitación y rogó que le llevaran la decena de valijas al cuarto. Al otro día iría al trabajo y pediría un traslado a Paris, para olvidarse de los dos, de su ex-esposo y de el amor fallido de su vida. Se apenó al pensar que era totalmente cobarde para escapar así en aquellas circunstancias, pero era la única forma que tenía de evadir aquel dolor que todo aquello le provocaba. Sonrió con pesar y como si hiciera un mes que no dormía, cayó en un profundo sueño hasta el día siguiente.
Cuando despertó reparó en que eran las diez de la mañana y que tendría que estar ingresando en el departamento de ministerios. Abrió las valijas con rapidez y buscó algo para ponerse. Cuando se decidió por el traje negro ceñido al cuerpo con una camisa blanca se lo puso y corrió hasta el ascensor. Una vez en el hall del hotel, se acercó a un chimenea y utilizando algunos polvos flú, viajó hasta su trabajo. Caminó muy elegantemente por los pasillos del Ministerio llevándose con ella muchas miradas masculinas. Tenía que trabajar con cuidado, Malfoy era tan influyente allí como ella y si se enterara no tenía duda de que la buscaría. Lo que más deseaba con aquella huída era escapar de él a pesar de amarlo incondicionalmente.
Caminó hasta él despacho del Ministro pero no entró allí. Se acercó a su secretario, Mathew que tenía el suficiente poder como para hacer lo que ella quería.
-Hola Mathew-le dedicó una melancólica sonrisa.
-Hola Herms, ¿cómo has estado? ¿Necesitas algo?
-Esto…-su expresión era ausente, como si todavía estuviera meditándolo-renuncio Mat.
El se paró en seco.
-¿Estás bien? Herms no puedes renunciar, no puedes hacernos eso…-la observó algo preocupado.
-Lo lamento Mat, yo tampoco quería renunciar pero tengo problemas personales y no puedo seguir quedándome. Además, tengo suficiente dinero como para no trabajar y las empresas… Solo quería despedirme y pedirte que se lo informaras al Ministro.
-Lo haré, no lo dudes, lo haré-la miró a los ojos-. Entonces, supongo, que seas feliz.
-Gracias Mat, tú también.
Hermione ya se había volteado, iba camino al ascensor, pero algo la detuvo. Volvió a voltearse y esquivando el escritorio se abrazó a Mathew fuertemente.
-Te extrañaré-le dijo.
-Todos te echaremos de menos-agregó Mat acariciándole la ahora prolija cabellera.
Le dio un beso en la mejilla y se fue.
Con la renuncia hecha, solo quedaba irse a Paris y hablar con Theo, su abogado. Se apareció nuevamente en el hotel y anunció que se iría en unas pocas horas. Abonó la habitación y subió a ésta. Tomó las valijas y se apareció en Paris, en la puerta del departamento que más le gustaba después del que utilizaba para encontrarse con Draco Malfoy. Sonrió. Bienvenida a una nueva vida de soltera. Dejó las valijas y se apareció en el estudio de Theodore Nott.
-Theo-dijo.
-¡Hermione! ¡Que manía de aparecerte directamente en mi despacho! Para algo tengo secretaria ¿sabías? Debes aparecerte ahí y pedir una audiencia…
-Theo, por favor soy una de tus mejores amigas.
-Lo sé. Dime Princesa, ¿a qué has venido?
Ese apodo lo había tomado al principio en broma y luego en serio cuando oyó que Draco se lo decía a ella. Ambos la llamaban así, recordó Hermione con una punzada de dolor.
"…-¡Hey! ¡Princesa! …"
-Me divorcié, es decir, le dije a Ron que quería divorciarme.
Theodore la miró a los ojos realmente sorprendido.
-Nunca pensé que pudieras tomar esa decisión…
-Yo tampoco-interrumpió ella.
-Aún así creo que es lo mejor para ti-prosiguió el castaño.
Hermione se sentó en su regazo como si fuera una niña pequeña y se dejo acariciar. Theo era como su hermano, su hermano mayor, su pilar, siempre lo había sido desde que Harry tenía otras obligaciones, él también las tenía sin embargo siempre guardaba tiempo para ocuparse de su hermanita, de su mejor amiga… Sabía que no solo la perturbaba lo del divorcio, sino que también había otra cosa y él sabía perfectamente cual era…
-He hablado con Draco Herms.
Ella se acurrucó aún más en su pecho y bajó la vista, apenada.
-Sabes que las declaraciones de ese tipo lo impresionan Herms, pero él no quería decirte eso…
-Ya no me importa lo que haya querido decir. Hablemos de otra cosa por favor.
El castaño bajó la cabeza para poder contemplarle el rostro y vio tanta tristeza y melancolía en él que prefirió cumplir su deseo, tal vez cuando las aguas se calmasen un poco, pudiera contarle lo que Draco le había dicho.
-Y no vuelvas a hablarme de él-le rogó
-Está bien Princesa, no lo haré-aceptó mientras le acariciaba suavemente la espalda.
Se quedaron un rato así, en silencio.
-¿A eso venías?-inquirió él una vez que ella se calmó.
Hermione se enderezó, todavía en su regazo.
-No-dijo-. Ya sabes, tú eres mi abogado y necesitaba que le mandaras los papeles del divorcio a Ron, y que organizaras las empresas… yo…-lo miró tristemente a los ojos-me fui a vivir a Paris, al departamento…
-Sí, lo conozco.
-Theo, te pido que por favor no le digas nada ni a Draco ni a Ron.
-Pero Hermi, no le puedes hacer eso a Draco, él te quiere. Quiere hablar contigo y arreglar las cosas.
-Si, él me quiere para desarreglar su cama.
Vio cuando Theo abría la boca para replicar.
-Por favor, no quiero saber más de él-rogó-. Él quería que no me enamorara, muy bien, eso estoy intentando hacer, olvidarme de él. No me lo hagas más difícil.
-Pero…
Se levantó y caminando hacia la puerta dijo:
-Envíale el divorcio a Ron. Cederé la casa y los automóviles sin pedir nada, a cambio de que él me deje tranquila-lo miró a los ojos y el castaño le dedicó una expresión algo confusa-. Ocúpate de las empresas hasta que yo esté estable. Me comunicaré contigo cuando el momento llegue. Si llega a surgir alguna complicación, puedes localizarme en el departamento de Paris. No se lo cuentes a nadie.
Antes de que sus lágrimas se agolparan a sus ojos, abandonó la habitación con rapidez.
Muchas veces en la vida nos preguntamos ¿Por qué a esto? ¿Por qué a lo otro? Hasta cuando somos chicos, que tenemos 1 año, hasta cuando tenemos bastantes años siempre existe ese ¿Por qué? Pero la verdad esa respuesta la tiene uno mismo, la vida misma va dando la respuesta a ese por qué..... En la vida misma hay muchas caídas, muchas veces tropezamos siempre con la misma piedra y nos preguntamos ¿Por qué? muchas veces deseamos no existir, muchas veces nos hacemos daños a nosotros mismos. ¿Pero cuál es el fin? ¿Qué ganamos si nos hacemos daño a nosotros mismos? Muchas veces decimos "no quiero hacer esto por miedo a que nos vuelva a pasar lo que ya nos pasó" pero, ¿por qué pensar eso y no pensar lo contrario? ¿Y por qué negarse a ser feliz y no arriesgarse a lo que uno verdaderamente quiere? Porque, para el caso, siempre en la vida vamos a cruzar por ese camino donde nos caigamos y digamos "hoy otra vez tengo que levantarme y volver a empezar"¿Pero que mas da si la vida decidió que así tenia que pasar? ¿Por alguna razón será no? Y mientas uno tenga al lado a alguien que pueda estar siempre y ayudarte a pasar ese momento, ¿por qué no arriesgarse? "el que no arriesga no gana" cuanta razón tiene ese dicho, ¿no?...
A veces, en ves de pensar ¿por que pasó? ¿Volverá a pasar?, por qué no pensar en que puede ser diferente arriesgarse a vivir la vida.
A veces es tan complicado vivir la vida y responderse siempre ese por qué. Por eso uno siempre se lo sigue preguntando… Pero si no encuentras la solución al preguntártelo no te quedes, sigue adelante con la vida que ahí encontraras la respuesta a esos porqués que tanto te preguntas a diario.
La vida es como un GRAN rompecabezas que vamos armando a diario y descubriendo piezas con el correr del tiempo.
Hermione recordó con nostalgia que hacia exactamente un año que no había vuelto a ver ni a Draco ni Ron. Recordó que hacia ya once meses desde que, con algo de dolor y culpa se había quitado la alianza que la unía Ron. Theo era el único con el que había mantenido contacto en aquellos meses y estaba segura que para estas alturas hasta Harry estaría enojado con ella. Su cumpleaños lo había pasado únicamente con el castaño que, sorpresivamente no le comentó a nadie donde estaba viviendo. Se giró para ver la hora y con lentitud contempló que eran las cuatro de la mañana es por eso que se extrañó de oír el teléfono a esas horas de la madrugada.
-¿Hola?-atendió.
-Herms, soy yo. Sé que me pediste que te mandara lechuzas pero hubiera tardado mucho tiempo-habló Theo atropelladamente-No gozas de mucho tiempo, Draco me ha sacado los recuerdos de donde vives y estoy seguro que va hacia allí.
-¡¿Qué ha hecho qué?!-preguntó ella incrédula.
Sin perder un minuto empezó a lanzar hechizos alrededor de la habitación, a bloquear la Red Flú…
-Gracias por avisarme, luego te llamo.
Cuando satisfactoriamente terminó con los hechizos se volteó para caminar al sillón donde minutos antes estaba sentada. Pero lo que había tratado de repeler con tantos hechizos estaba ahí, sentado esbozando una sonrisa torcida y totalmente falsa y con los ojos repletos de malicia.
Ella se volteó para que no pudiera mirarla y dejó caer algunas lágrimas. Él soltó una carcajada.
-¡Cuan egoísta puedes llegar a ser!
-¿Yo soy la egoísta? ¿Me pides que no te ame y yo soy la egoísta?-gritó.
-Tienes la herida tan abierta como cuando hace un año atrás te fuiste del departamento-soltó él con pesar.
-Vete, no me hagas mas daño, te odio.
-¡Mientes!-bramó él.
-Escúchame-se volteó para mirarlo a los ojos, ya no le importo que viera las lágrimas que ahora caían con más fluidez-Me pediste que no me enamorara de ti y eso hice, dejé a mi marido, no podía seguir fingiendo. He vivido aquí alejada de todos y de todo solo para no tener que verte la cara todos los días en el Ministerio. He puesto al mando de mis empresas a Theo por mucho tiempo. He pasado mi cumpleaños y navidad sola, solo para no volver con ellos y recordar todo lo que dejé atrás por ti. He empezado a salir con alguien para ver si así lograba olvidarme un poco más de ti. ¿Para qué? ¡Para nada! Ahora vienes aquí y derrumbas lo poco que he logrado hacer en un año-soltó con rudeza.
-¿Todo eso has hecho por mí?
-¡Sí!-soltó con un sollozo.
-Quiero que seas mi esposa, quiero que tengamos muchos hijos, quiero permitirme que seas el amor de mi vida.
-Estás casado, Malfoy.
-No, ya no. Me separado dos meses después que tú.
Ella vaciló, pero volvió a adoptar su postura, impasible.
-Lo lamento, pero no quiero nada contigo, vete de aquí. Ya no te quiero.
-Vuelves a mentir-afirmó el rubio-. Quisieras no quererme.
-Hace un tiempo era lo que tú querías, así que no vengas a decirme que soy egoísta. Estoy haciendo lo que tú me dijiste que hiciera.
-No era esa la forma, no escapándote, no evitándome así.
-Pues lo advertiste tarde, Hacía tiempo que ya me había involucrado contigo.
-Lo sé, Princesa, no sabes cuánto lo siento.
Pero algo los interrumpió, Draco podía jurar que era el llanto de un bebé. Hermione salio con rapidez hacia uno de los tantos cuartos de aquel departamento, Draco la siguió. Entró en un cuarto totalmente celeste con una repisa y muebles blancos y fue entonces que reparó en que estaba repleta de peluches y juguetes para niños. Y en el fondo de la habitación, ella, frente a una cuna, alzando a un pequeño y enternecedor bebé. Lo puso contra su pecho y comenzó a cantarle una canción en un tono muy bajito. Él se quedó inmóvil en el umbral de la puerta frente a la dulce imagen. Luego se acercó un poco y suavemente acarició la pequeña cabecita. Fue entonces que reparó en sus rubios y enrulados cabellos, casi tan rubios como los suyos propios. Cuando quiso darse cuenta Hermione lo estaba recostando nuevamente en la cuna totalmente dormido. Se alejó de la cuna y él hizo lo mismo detrás de ella. Una vez en el living preguntó:
-¿De qué color es el cabello del hombre con el que has estado saliendo?
-Veo que escuchas lo que digo.
-¿De qué color es el cabello del hombre con el que has estado saliendo?-insistió.
-Rubio.
Entonces la pequeña alegría que se había formado en él cuando vio a ese bebé se desvaneció pronto. Segundos después se regañó por no haberlo pensado antes y preguntó:
-¿De qué color son sus ojos?-al ver que ella no respondía insistió-¿De qué color son sus ojos?
-Verdes, son verdes.
Sonrió todavía guardando una esperanza.
-¿De qué color son los ojos del niño?
-Vete Malfoy, no te necesito, sal de mi casa-evadió.
Él la contempló y ella supo que no se iría sin obtener una respuesta.
-Los ojos… Los ojos de Alexander son tan grises como los tuyos-vaciló.
La sonrisa del ojigris no pudo ensancharse más porque sus labios no se lo permitían.
-¿Cuántos meses tiene?
-Tres.
-¡Oh! ¡Por Merlín!-soltó con alegría.
-¡Que no se te pase por la cabeza siquiera ir a verlo! Mi hijo no tiene padre.
-Claro que si, aquí estoy.
-No, no lo tiene-lo desafió.
-Si no lo tiene es porque tú lo privaste de tenerlo por lo egoísta que eres.
-Vete-ordenó.
-Estas loca si piensas que voy a irme de aquí sin mi hijo.
-Te he dicho que no tiene padre.
-Lleva mis genes, no puedes quitármelo.
-Vete-gritó.
Nuevamente el bebé volvió a llorar, seguramente se había despertado con el grito. Cuando ella estaba entrando en el cuarto Malfoy ya estaba allí, estrechando al pequeño Alexander entre sus brazos. Los miró con algo de ternura pero luego exigió:
-Dámelo.
-Déjame tenerlo un rato-al ver que sus facciones no se suavizaban agregó:-por favor.
-Está bien-accedió la ojimiel.
Los observó por un rato.
-Dime Malfoy, podría pedirte algo.
-Excepto que me vaya lo que quieras.
-No, no es eso-le dedicó un sonrisa, la primera en esa noche-Me preguntaba si tal vez podría darme un baño mientras tú te quedas con Alex, necesitan un tiempo para estar solos y yo para darme un relajante baño… Tenemos mucho que hablar-lo miró a los ojos y recordó lo bien que la hicieron sentir en su momento.
-Sí, por supuesto que sí-accedió el rubio.
Pronto observó un atisbo de duda en sus ojos y agregó:
-Tranquila, todavía puedes confiar en mí.
Ella se volteó y caminó hacia el cuarto.
Cuando media hora después regresó encontró a ambos rubios, padre e hijo, dormidos en el sillón. Con mucho cuidado de no despertarlo tomó a Alex y lo llevó a la cuna. Cuando volvió a situarse en el living el rubio seguía durmiendo. Lentamente se acercó y le acarició el dorso de la mano, mientras poco a poco el ojigris despertaba.
-Tenemos mucho de que hablar-repitió ella.
-Así es.
-Escúchame. He estado pensando sobre Alexander y he llegado a la conclusión de que ambos necesitan verse…
-Naturalmente.
-Entonces pensé que en un principio podrías buscarlo los fines de semana y que, obviamente, las puertas de esta casa estarán abiertas para cuando quieras verlo.
Él le dedicó una brillante sonrisa y asintió.
-¿Por qué no me dijiste que íbamos a tener un hijo?-preguntó confundido.
-Iba a decírtelo pero tú me saliste con eso de que no debía enamorarme de ti y pensé que no querías más nada conmigo. Tampoco podía ir a mi casa y decir: "Hola Ron. Estoy esperando un hijo de Draco Malfoy"-de sus ojos cayeron algunas lágrimas recordando el pasado-. Fue por eso que me divorcié-lo miró a los ojos con la vista borrosa debido a las lágrimas-. No espero que me comprendas.
-Tampoco intento hacerlo-intentó no hacer caso a sus impulsos que querían desesperadamente besarla-. ¿Y por qué Theo nunca me dijo nada sobre Alex?
-Porque no lo recuerda. Cada que se va de aquí yo le borro todos los recuerdos que tenga con Alex y cuando vuelve se los regreso, así hemos hecho siempre.
-Oh…-soltó ensimismado-Siempre fuiste muy inteligente, hasta para escaparte del mundo.
-Tomaré eso como un cumplido.
-Puedes hacerlo-la miró-¿Volverás a Londres?
Ella lo contempló debatiéndose entre hacer lo que quería y lo que debía. Minutos después dijo:
-He vendido todos mis departamentos en Londres.
-Eso es lo de menos, puedes venir a alguno de los míos.
-No, gracias, aquí estoy bien-y definitivamente había escogido, una vez más, lo que debía.
Lentamente el rubio se acercó a la castaña y no pudiendo controlar más sus impulsos la besó apasionadamente. Luego preguntó:
-¿Qué hay de nosotros?
-Ya no hay un nosotros, ya no existe, no desde que me pediste que no me enamorara.
-¡Por Dios, Hermione! Tú te fuiste por un año entero y si yo no te hubiera encontrado todavía seguirías escondida. Y lo que es peor, ¡Con un hijo mío!
-Nunca pensé que caerías tan bajo como para revisar los recuerdos de una persona.
-Nunca me imaginé que Theo me escondería con tanto ímpetu donde vivías. Una noche de furia en la que vino a calmarme casi lo torturo para que me lo dijera. Yo sabía que el sabía algo, no iba a parar hasta saberlo aún si eso significaba caer bajo.
Ella endureció su expresión. Él preguntó:
-¿Te gustaría saber lo que iba a decirte antes de que te fueras?
-No, no para que me hagas sentir que he hecho todo mal.
-No, no haré eso.
-Igual, no quiero saberlo-admitió.
Él intentó abrazarla pero ella se alejó con rapidez.
-Ya basta-dijo-por favor, no me hagas esto.
-Está bien-la miró a los ojos y vio algo de arrepentimiento en ellos-. Vendré por Alex el sábado.
-Está bien.
-Espero que algún día podamos hablar, tenemos una charla muy larga pendiente.
-Así es… Solo deja que las aguas se calmen un poco, prometo que hablaremos luego-le dedicó una sonrisa conciliadora.
-Esperaré, lo prometo.
Y dedicándole una última mirada se fue de allí. Ella, exhausta, caminó hasta su cama y se durmió profundamente.
La castaña despertó con el llanto de su hijo. Caminó hasta el cuarto de Alex y lo tomó entre sus brazos.
-Buen día mi amor-le dijo con una radiante sonrisa-. Anoche vino tu padre, cariño, ¿Y sabes qué? Está muy contento contigo. El sábado irás a su casa a visitarlo, amor-le acarició la mejilla suavemente mientras se dirigía a la cocina a hacerle una mamadera de leche. Cuando ésta estuvo lista se la dio suavemente mientras reparaba en ligeramente en todos los rasgos de Draco que Alexander tenía. Sonrió al ver que eran muy parecidos pero pronto de sonrisa se borró y su cerebro comenzó a trabajar rápidamente.
¿Tenía miedo? Sí, era miedo. Tenía miedo que de pronto, con esta repentina aparición, Draco derrumbara lo poco que había progresado en ese tiempo o peor aún, le quitara a su hijo. No, el rubio no haría eso, era un hombre noble. Ella le debía varias explicaciones. Acarició la hermosa cabellera de su hijo y cerró los ojos antes el contacto pero una pequeña lágrima resbaló de sus ojos y ella soltó al aire:
-No olvidamos que el amor es mas fuerte que el dolor-otra lágrima se escapó, traviesa-. Perdóname Alex, lamento quitarte a tu padre de esta manera.
Nuevamente otra lágrima recorrió su mejilla y murió en el rostro del pequeño que, sorprendido por la gotita que lo mojaba, levantó la vista hacia su madre.
Y ella se perdió en lo iguales que eran a los de su padre.
"…Sus hermosos ojos grises…"
Le acarició la manito. Cuando Alexander terminó con la mamadera lo tomó y lo llevó a la cuna acompañado de algunos juguetes. Con un poco de suerte el pequeño rubio dormiría un poco, si no tan solo se quedaría jugueteando un rato. Le hecho una última mirada y se encaminó a su cuarto para cambiarse. Debía hacerlo rápido si no quería llegar tarde.
Quince minutos después ya estaba cambiada esperando a que Mary, la niñera de Alex, llegara.
