Elizabeth: Que bueno que te haya gustado! Me alegro mucho. Lamento no haber actualizado antes, pero estuve muy ocupada con algunos asuntos familiares. Espero leer tu review en este nuevo capitulo. GRACIAS!

luna-grint: Que lindo que te haya gustado el cap. La verdad, yo también tengo que admitir que estuvo un poco triste pero tal vez más adelante vengan algunos aún más tristes. Tienes razón, hubiera sido muy interesante que Hermione le dijera a Ron que te estaba esperando un hijo de Draco pero si lo hubiera hecho de esa forma no podría pasar lo que tengo pensado para los próximos capítulos. Lamento no haber actualizado antes, pero prometo hacerlo rápido en el próximo capítulo. Espero que nos sigamos leyendo. GRACIAS!

maring: Es verdad, a quien no le hubiera gustado darle algunas patadas a Hermione por dejar a Ron! Jaja. Pero bueno, ya ves, no podía (para lo que yo tengo pensado) volver a su casa y decirle la verdad a Ron. Aunque en los próximos capítulos tal vez éste se entere de la verdad pero supongo que se quedará más tranquilo porque Hermione ya no es nada de él. Lamento no haber actualizado antes. Espero ansiosa tu rewiev sobre este nuevo capitulo. GRACIAS!

SandritaGranger: Ay si, de tan solo imaginar a Alex… Con lo que es el padre, ni nos imaginemos al hijo :P jaja. ¿A quien no se le ha pasado por la cabeza escaparnos de todo y de todos alguna vez? Por lo menos a mi también pero, al igual que tú, sigo aquí. Vas a ver que despacito Hermione va a ir recuperando su vida anterior y organizando sus pensamientos y sentimientos. Lamento no haber actualizado antes, pero aquí tienes un nuevo capitulo con la castaña y el hurón sexy botador :P. Espero leer un nuevo rewiev tuyo en este capítulo. Un abrazo desde Argentina :). GRACIAS!

beautifly92: Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior. Lamento no haber actualizado pronto, pero te doy mi palabra de hacerlo con el próximo capitulo. Espero te rewiev con la opinión sobre este nuevo capitulo. GRACIAS!

Abril: Sinceramente, tienes muchas razón. Le resultará muy difícil a Hermione recuperar su vida y la verdad, yo también la entiendo. En este capitulo se te aclararán las dudas sobre de qué son las empresas de Hermione ya que lo he puesto especialmente por ti :D. Lamento no haber actualizado antes. Espero que nos leamos en este nuevo capitulo. GRACIAS!

galletaa: Que bueno que te haya gustado el capitulo! Me alegra mucho. Que hará ahora Herms? Bueno, eso no te lo diré puedes leerlo tú. Lamento no haber actualizado pronto, como tú esperabas. Lo que sí, prometo hacerlo con el próximo capítulo. Espero que te guste y también espero tu opinión sobre lo que pasa en este capitulo. GRACIAS!

Bien, ahora, como ví que el trato del capitulo anterior no funcionó vengo con uno nuevo. En el anterior capitulo recibí exactamente la misma cantidad de Rewiev que en el capitulo anterior (que sinceramente me alegra mucho) pero también me gustaría que la gente que ha leído la historia también me deje alguno ya que me interesa muchisímo si opinión. Por lo tanto, esta nueva propuesta es más fácil y menos pretensiosa que la anterior: Prometo que en cuanto reciba ocho rewivs (uno más del promedio que recibí hasta ahora por capitulo) actualizaré. Es decir, si junto ocho rewievs en la próxima hora, actualizaré en la próxima hora, si tardo más, tardaré en actualizar lo que tarde en juntarlos.

Sinceramente, me encanta que se hayan esntusiasmado así con la historia. Espero que les guste este nuevo capítulo.

Besos y abrazos desde Argentina.

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Cuando Hermione entró en el imponente edificio de su empresa con el ascensor como destino toda la gente que allí se encontraba empezó a mirarla y algunos hasta murmurar. –Buenos días-dijo con una voz potentemente fuerte y amenazante-. El que ose seguir mirándome va a ser despedido.

Con una sonrisa que en el pasado le hubiera resultado muy Malfoy observó con satisfacción como todos volvían a sus labores.

Tocó el botón del ascensor y cuando éste vino apretó el botón del último piso. Cuando por fin llegó al piso de su oficina vio a su rubia y por cierto muy tonta secretaria asistente detrás del escritorio y del otro lado de éste había un joven pero no supo reconocerlo.

-Buen día-dijo a los dos sin dedicarles siquiera una mirada.

Y estaba por abrir la puerta de su gran oficina cuando…

-¿Herms?

Ella se volteó y se encontró con el adorable rostro de Mathew, su amigo.

-Mat-dijo con alegría mientras corría a abrazarlo-¿Qué haces aquí?

-Yo… trabajo aquí-dijo él con una amistosa sonrisa.

-Pero ¿Cómo es que yo no me he enterado de nada?

-No lo sé, Nott me contrató cuando estuvo al mando.

-Ah… Nott…-repitió ella con una dulce sonrisa.

-Sí, Nott. ¿Pero qué haces aquí? Hace un año que no venías…

-Es mi empresa, Mat.

-Lo sé…

Hermione lo miró y contempló su brillante sonrisa.

-Ven, pasa, tenemos mucho de que hablar.

-Lo sé, pero tengo que trabajar, si quieres cuando salga podemos ir tomar un café.

La asistente lo observó atónita.

-¿Qué puesto ocupas en esta empresa?-preguntó ella con curiosidad.

-Bueno yo… yo…-vaciló

Entonces ella supo que no uno muy alto. Se volteó a mirar a su asistente y le dijo:

-¿Sabes hacer su trabajo?

Ella miró a Mathew y luego a su jefa.

-No-admitió con una chillona e insoportable voz.

-Bueno, en ese caso, estás despedida-soltó como si hablara del tiempo.

Él la miró sorprendido. La castaña escuchó el sollozo de la rubia y con algo de maldad le dijo:

-Si necesitas llorar ve al baño y cuando termines ve a recoger tus cosas, te quiero lo más rápido posible fuera de aquí.-Miró a Mat y dijo:-Ven, pasa, hablemos.

Hizo una nota mental de no seguir adoptando actitudes de Malfoy y luego abrió la puerta de la oficina para dejar pasar a Mat. Con lentitud entró en la oficina, lanzó la cartera y el portafolio negro en un sillón que allí había y se acercó al escritorio en el cual descansaba una gran cantidad de papeles. Se sentó e invitó a Mat a que se sentara también.

-Como verás eres mi nuevo asistente así que en cuanto puedas traes tus cosas y te instalas. A partir de ahora trabajarás personalmente conmigo.

Él le dedicó una sonrisa.

-No hacía falta Mione.

-Claro que sí, no puedes estar desperdiciando tu inteligencia en un puesto menor.

Mathew ensanchó su sonrisa, agradecido.

-No te preocupes por el sueldo, ahora será cuatro o cinco veces más…

-Pero lo que ganaba antes estaba bien-dijo con timidez.

-Nunca vienen mal los placeres, Mat-le dijo ella con una sonrisa.

-Lo sé, pero si los excesos.

-Tranquilo, no es un exceso, eres muy inteligente, lo mereces.

-Gracias Hermione, muchas gracias-le estrechó la mano suavemente.

-Cuéntame Mat, ¿Por qué te has ido del Ministerio?

-No me he ido, me echaron.

-¿Qué hicieron qué?-preguntó incrédula.

-Cuando te fuiste, tú ejercías muy bien tu importante cargo además de que donabas mucho dinero. Por eso me echaron, por haberte dejado ir.

-No sabes cuanto lo siento-le dijo apenada.

-¿Y tú amiga? ¿Por qué no viniste a tu empresa en tanto tiempo? Algunas bocas dicen que has ido a todas las sucursales durante este año pero nunca has venido aquí…

-Pues están en lo cierto. Tuve algunos problemas personales y no quise volver a Londres…

-¿Es por lo del divorcio, no?

-¿Cómo sabes que me he divorciado?

-¿Qué cómo lo sé?-interrogó incrédulo-Ha salido en todos los diarios y revistas.

-Nott…-murmuró entre dientes y entrecerrando los ojos.

Mat soltó una carcajada.

-Pensé que era tu amigo…

-Lo es, lo que pasa que para él, que me haya divorciado, es lo mejor que me pudo pasar en la vida-admitió la castaña.

Él volvió a soltar una carcajada.

-Te extrañé amiga.

-Y yo a ti, y yo a ti-suspiró.

-Bueno señorita, me retiraré. No puedo darme el lujo de conversar todo el día.

-Ve a buscar tus cosas, instálate en tu nueva oficina y luego vuelve aquí que te explicaré detalladamente lo que harás a partir de ahora.

-Como usted diga señorita Granger.

-Hermione.

-Hermione-repitió Mat con una bella sonrisa mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.

Pero antes de salir de la oficina se volteó y dijo:

-Por cierto, Herms, bonita oficina-admitió admirando las paredes totalmente espejadas de aquel ambiente y luego se retiró.

Hermione hizo girar sobre si mismo el sillón de su escritorio para observar Londres, la hermosa vista de Londres que su oficina le regalaba desde allí arriba. Recorrió con la vista todos y cada uno de los rincones de aquella ciudad, aquella hermosa ciudad, pero siempre evitando un punto, aquel punto en el que había pasado algunos de los momentos más hermosos de su vida. Pero aquel lugar era como imán para sus ojos así que finalmente levantó un poco la vista y lo observó. A tan solo dos cuadras se levantaba un imponente edificio espejado, espejado como su oficina. Llevó su vista al último piso e inmediatamente algunas lágrimas recorrieron sus mejillas involuntariamente.

"…Y si todo hubiera comenzado antes, tal vez el hombre que amaba ahora estaría con ella…"

Aunque lo estuvo intentando evitar por mucho tiempo, los recuerdos la invadieron.

Flash Back

Se encontraba sola, aburrida, sentada en la mesa que le había tocado junto con sus mejores amigos que ahora bailaban con sus parejas. Ron no había ido ya que el día anterior habían discutido y le dijo que iría sola, que no pensaba acompañarla. Observó la pista de baile, todos bailaban alegremente. Las mesas de alrededor suyo también estaban vacías así que no tenía posibilidad de hablar con nadie. Había mesas del otro lado de la pista, tal vez allí consiguiera alguien con quien hablar, pero estaba tan fastidiada que ni siquiera quería levantarse de la silla. Se había estado preparando durante horas. Se había peinado, maquillado y vestido ella misma, sola. Miró a los novios. Luna estaba hermosa, irradiaba luz, el vestido blanco la hacía semejar a un ángel, un hermoso ángel; y Theo, Theo era un príncipe azul. Eran la pareja ideal, se amaban profundamente y ella estaba feliz por ellos. Sonrió esperando que algún día ella y Ron pudieran llevarse como Luna y Theo, pero era imposible, ellos siempre vivían peleando. Admiró el gusto de la pareja que había elegido uno de los mejores hoteles de Londres para la fiesta y lograron que cerraran para ellos, obviamente, convencidos por el dinero de Theo. Volvió a mirar hacia la pista de baile y se encontró con Harry y Ginny bailando juntos, sonriéndose el uno al otro. Volvió a mirar alrededor intentando encontrar a alguien que se hubiese sentado pero no había nadie. Fue entonces que se percató de que Harry se acercaba a ella.

-¿Quieres bailar, amiga?

-Bueno, Harry-accedió ella.

Le tomó la mano dulcemente y la acercó a la pista de baile. Cuando llegaron a la pista comenzó a sonar un lento. Harry le tomó la mano con su mano derecha y la izquierda la posó su cintura. Suavemente comenzaron a bailar.

-¿Te has peleado con Ron, Mione?

-Si, ayer y se fue de casa… Estoy preocupada…

-No te preocupes, Herms, ya sabes como es, volverá pronto.

-Lo sé, pero aún así no me acostumbro a que se vaya de casa.

-Ay, amiga-dijo el pelinegro y le acarició la mejilla dulcemente.

Cuando ya iban por la segunda canción se acercó el novio, Theo, y mirando a Harry dijo:

-¿Me dejas bailar con Herms?

El ojiverde, con algo de resistencia abandonó a su amiga con Nott y se encaminó hacia la mesa donde estaba Ginny. Theo tomó a Hermione de la cintura y juntos comenzaron a moverse al compás de la música.

-¿Sabes?-dijo-No te veo muy bien que digamos.

-No lo estoy, Ron se ha ido de casa-admitió apenada mientras él le acariciaba la espalda.

-¿En serio? Definitivamente la mejor decisión que podría haber tomado en su vida.

-Theo-soltó ella con fingido enojo dándole una palmada en el pecho.

-Es verdad, Herms. Ese hombre no te hace feliz, solo mírate, viven peleando.

-Ya basta, cambiemos de tema.

-¿La estas pasando bien?

-No-soltó ella frustrada.

Theo soltó una larga y fuerte carcajada.

-Si sigo bailando contigo creerán que quiero fugarme, Herms.

-Ve con tu flamante esposa-le guiñó un ojo y se alejó de la pista de baile.

Caminó lentamente hacia su mesa que rogaba a Merlín hubiera alguien para conversar. Pero cuando ya estaba a metros de la mesa observó con frustración que estaba vacía. Miró a las mesas aledañas esperando encontrar a algún conocido con el que conversar. Fue entonces que lo vio. Sus esquemas se derrumbaron uno por uno frente a su hermosura que siempre había sabido que tenía pero nunca la había observado detalladamente. Su expresión levemente indiferente y su rubio cabello algo revuelto lo hacía parecer un digno modelo de algún perfume importado y carísimo. Sus ojos grises estaban fijos en algún lugar del salón que no supo reconocer. El smoking negro con la camisa blanca le daba un contraste sensacional haciendo un gran complemento con su piel. Tenía la sonrisa levemente torcida conformando un gesto que se le antojó extremadamente sexy. Probablemente si no tuviera algunos Whisky de Fuego y aquel aburrimiento encima nunca se hubiera acercado a hablarle. Analizó la posibilidad y luego con un caminar lento y acompasado se acercó a la mesa y se sentó a su lado. El rubio levantó la vista cansinamente y luego sus ojos se agrandaron de la sorpresa.

-Granger-soltó con un apenas audible susurro.

Si no lo hubiera visto mover la boca hubiera creído que lo imaginó.

-No puedo creer que recuerdes mi nombre…

-¿Por qué no habría de hacerlo?-cuestionó con una ceja levantada.

-Porque pasaron muchos años y… no lo sé… siempre fui insignificante para ti…

-Bueno, ahora no lo eres-admitió con una sonrisa seductora.

Cuando ella comprendió el sentido de sus palabras se ruborizó levemente.

-¿Qué es lo que trae a una mujer tan hermosa hasta a mí?

-El aburrimiento y lo sexy que te ves desde aquella perspectiva-dijo sincera mientras señalaba en la dirección en la que estaba su mesa.

El sonrió y por segunda vez en aquella fiesta ella miró a Draco Malfoy como un hombre.

-¿Qué es de tu vida, Granger?

-Ehh… Yo… Trabajo en el Ministerio y tengo algunas empresas… Me casé

-¿Ah, si? ¿Y de qué son tus empresas, Granger?

-Una es una editorial y la otra es fabricante de escobas. También estoy por abrir una entidad bancaria.

-¡Que emprendedora, Granger!

-Hermione, puedes decirme Hermione.

-Hermione-repitió él con una sonrisa amistosa-. Déjame adivinar con quien te has casado-la observó directamente a los ojos llevándose los dedos índices a las sienes como si tuviera que pensar demasiado-. Te has casado con la comadreja, ¿no es así?

-Así es-afirmó ella ya acostumbrada a los interminables insultos de Malfoy hacia Ron-. ¿Y tú? ¿Qué es de tu vida Malfoy?

-Yo, ya sabes, me ocupo de las empresas de mi padre como heredero que soy y… también me he casado.

Hermione sintió una punzada en el estomago, como si eso fuera la señal que necesitaba para dejar de mirarlo como a un hombre. Él pareció notar la decepción en su rostro y llevó una de sus manos hacia la pierna de ella y dijo:

-Igualmente tú también estás casada.

Ella sonrió con pesar y sintió como el corazón se le estrujaba al darse cuenta de lo que ella y Malfoy estaban insinuando. Estaba casada, estaba enamorada de Ron y lo amaba. O al menos eso quería creer. Con suavidad retiró la mano del rubio de su cuerpo. Un mozo se acercó y dijo:

-¿Desean algo de tomar?

-Un tequila-dijo ella sin dudarlo ni un minuto. Quería algo fuerte, algo que le enseñara a olvidar algunas cosas.

Ella solo quería un tequila.

-Para mí un vaso de Ron.

-¿Un vaso de Ron?-repitió el mozo extrañado.

-Sí un vaso de Ron-repitió con rudeza.

El joven se alejó con rapidez dejando al rubio y la castaña solos.

-No sabía que tomaras bebidas muggles-admitió ella sorprendida.

-Hay muchas cosas que, lamentablemente, no sabes de mí.

La observó por un momento, un largo momento. Se revolvió el cabello y volvió a mirarla. Parecía lejana y algo perturbada. Tal vez si se aprovechara de la situación… Si tan solo le insinuara algo… Si tan solo torciera un poco el destino a su favor…

-Aquí tienen el ron y el tequila-interrumpió el camarero sus cavilaciones.

-Gracias-dijo ella y el camarero se alejó.

Tomó el vaso y observó el color del contenido. Era exquisito, fuerte, pero exquisito. Levantó la vista y observó al modelo de hombre junto a ella, que la miraba fijamente haciéndola incomodar. Sus ojos grises posados sobre los de ella suavemente pero de un manera irresistible. Bajó la vista, bebió un sorbo largo y cuando volvió a levantar la vista el rubio traba de su mano derecha para que se levantase, cosa que él ya había hecho. Se levantó y él tiro de su brazo, atrayéndola. Estaba demasiado cerca, sentía todo su cuerpo pegado al de él y su aroma la confundía, la perturbaba.

-Vamos arriba-rogó.

Ella lo pensó. No tenían porque hacer nada. Él era un hombre casado, ella también. Solo hablarían un rato lejos de aquel ruido y caos que reinaba. Luego bajaría de nuevo.

-Está bien-accedió ella y él tomó su brazo y la llevó hacia la salida.

Cuando puso un pie fuera del salón razonó que iban a un cuarto, pero, no había que ser mal pensados, hay muchas otras cosas que un hombre y una mujer pueden hacer en un cuarto que no sea tener sexo. Lo observó llamar el ascensor, entrar en el, presionar el botón en el que yacía el número 1. Se observó en el espejo del ascensor, estaba impecable. El ascensor se detuvo y ambos lo abandonaron. La llamó la atención la cantidad de puertas en las que yacía el cartel: "OCUPADO. No molestar". Se incomodó al imaginar lo que aquella gente estaría haciendo, pero no pudo pensarlo demasiado, el rubio se había detenido frete a la puerta número 15 y por lo tanto, ella con él. Presionó el picaporte y se hizo a un lado para dejarla pasar. Se sonrojó al verlo posar en el picaporte el cartel que había en las anteriores puertas. La habitación consistía e un pequeño pasillo, que desembocaba en la habitación, en el cual a la derecha yacía un armario de madera y a la izquierda una puerta la cual, supuso, era la del baño. Reposó en la pared mientras los observaba cerrar la puerta y caminar hasta ella con suma elegancia. La castaña intentó interponer las manos entre ambos pero él le tomó las muñecas y las llevó hacia la pared, justo al lado de su cabeza. Se siguió acercando, son rapidez, casi con urgencia y la besó. La besó primero lentamente pero al ver que ella respondía al beso cada vez se volvió más pasional y de a poco fue soltando sus Manis que una vez libres se enredaron detrás de su nuca. La aprisionó entre su cuerpo y la pared sintiendo gran parte de sus cuerpos pegados, mientras sus bocas no cesaban de besarse. Pero de pronto ella se paró en seco y con una mano lo empujó suavemente unos centímetros, lo necesario para escabullirse hacia la habitación. No era eso lo que debería estar haciendo. Ella amaba a Ron, estaba segura de ello. Sin embargo aquel beso le había resultado perfecto, simplemente perfecto. Se alejó lo más que pudo para no seguir sus instintos y volver a besarlo. Se sentó en la cama y tomó su rostro entre sus manos, frustrada. Él la observaba desde el rincón de la habitación. Sabía que ella deseaba aquel beso casi tanto como él pero se sentía culpable, tremendamente culpable.

Se acercó lentamente hacia la cama, se sentó en ella y levantó la vista. De sus ojos miel caían gruesas lágrimas creando una imagen hermosa pero triste. Se acercó un poco más a ella, posó sus manos una a cada lado de su cuerpo y se inclinó sobre ella, besando todas y cada una de las lágrimas que sus ojos regalaban. Y estuvo algunos minutos así, hasta que ella lo abrazó por el cuello, atrayéndolo hacia sí, haciéndolo perder el equilibrio. Cayó sobre ella con delicadeza pero no tuvo tiempo para pensar en ello, la castaña lo estaba besando y el respondía al beso con ferocidad. No supo cuánto tiempo pasaron así, en la misma posición, besándose. Tomó sus manos y luego bajó a su cuello, besándolo ardientemente. Igual que cuando comenzó a hablarle, ahora era poco conciente de lo que hacía, pero sabía que le encantaba. Gimió casi inaudiblemente cuando el rubio mordió su cuello suavemente. Lo escuchó sonreír en su cuello. Bajó las manos hasta su rostro y lo tomó entre sus manos para volver a besarlo. Giró sobre sí misma y cuando quiso darse cuenta ella estaba sobre él. Mientras le besaba el cuello con ferocidad fue quitándole la camisa, despacio, suave. Y cuando vio su piel desnuda bajo su cuerpo recordó que tenía un marido al que le había prometido fidelidad. Se levantó de la cama pero no lo suficientemente rápido como para que el ojigris no viera su atisbo de culpabilidad. Caminó rápidamente hacia la puerta ero el rubio era increíblemente rápido y cuando ella intentó abrirla él la aprisionó con su cuerpo y la puerta. La giró para que quedaran frente a frente y ella lo miró a los ojos. Ya no puedo resistirse. La imagen de aquel hombre con el cabello rubio levemente despeinado, con aquellos ojos grises que derretirían hasta la mujer más dura, el aroma que desprendía su piel, su torso desnudo. Era demasiado como para estar encerrada en un cuarto con él y no besarlo. Ya no podía seguir evitándolo, le resultaba imposible. Llevó la mano hasta su mejilla la cual acarició suavemente. No podía creer que aquel hombre que tenía en frente fuera Draco Malfoy.

Él, por su mirada, entendió que ya había decidido. Se acercó y la besó lentamente, como si supiera por lo que estaba pasando. Al fin y al cabo el también era un hombre casado. La castaña no pudo controlar sus sensaciones, la estaba haciendo perder el hilo de sus pensamientos, la razón, la culpa. Respondió al beso con urgencia y enredó las piernas alrededor de su cintura para estar mas cerca si es que eso era posible. Besó su cuello con necesidad luego subió a su oído y susurró:

-Hazme el amor.

Lo sintió sonreír en su hombro. Mientras la besaba buscó con cautela el cierre del vestido y una vez encontrado lo bajó lentamente. Caminó con ella todavía enredada hacia la cama. La acostó lentamente y se inclinó sobre ella para quedar cara a cara. Observó sus hermosos ojos miel y susurró:

-¿Qué sientes por él?

Luego besó su cuello y tomó sus manos. Lo único que se escuchaba en aquella habitación era sus respiraciones entrecortadas. Y de un momento a otro el la dejó de besar y volvió a la misma posición de antes, como esperando una respuesta.

-No… no…-respondió la ojimiel mientras luchaba por respirar.

Tomó su corbata y tiró de ella para acercarlo, lo besó dulcemente mientras acariciaba su cabello. Giró despacio para quedar sobre él y le pidió:

-Quítame el vestido.

Se arrodilló sobre él y esperó a que él suavemente bajara sus manos a sus piernas y fuera levantando el vestido lentamente hasta quitarlo por su cabeza. Entonces volvió a bajar a su cuello y él, sin que ni siquiera le temblara la voz volvió a preguntar:

-¿Qué es lo que sientes por él?

Ella trazó un camino de besos en su pecho, su cuello, su boca y entre beso y beso fue diciendo:

-No sé que es lo que siento por él-admitió.

En realidad aquello era una mentira, sabía que lo amaba pero había algo que Draco Malfoy le hacía sentir con cada uno de sus besos que ninguno de los hombres le hacía sentir. Tenía miedo. Tenía miedo de que si le decía que lo amaba el se levantara y se fuera. Ella quería sentirlo, quería sentir su calor, lo quería para ella aunque sabía que sería algo de una noche.

Se ve que eso le bastó, porque le hizo el amor como nunca nadie se lo hizo en su vida.

Cuando ella, exhausta, se recostó en su pecho para dormir aunque sea un rato lo miró a los ojos y algo se le pasó por la cabeza.

-¿Qué sientes por ella?-preguntó.

-¿Yo?-pareció pensarlo-Nada-admitió

No podía creerlo, pero por sus ojos supo que le decía la verdad.

-¿Y por qué te casaste con ella si no sientes nada?

-Al principio pensé que estaba enamorada de mí, yo de ella no, pero teníamos buen sexo. La quería, la quería como a una amiga, es algo tonta pero es buena compañía. Creí que nunca me enamoraría de nadie, es por eso que me casé con ella.

Pensó que tal vez tendría razón. Al menos ella, si fuera como él, también se casaría en esas condiciones.

Y cuando despertó con las ansias de volver a besarlo y acariciarlo lo único que allí encontró fue una rosa roja a su lado.

Fin Flash Back

Quitó la vista del edificio con brusquedad mientras una lágrima que luego secó recorría su mejilla.

La puerta se abrió de pronto y por ésta apareció Matt.

-Hice todo lo que me pediste-dijo.

Pero ella pareció no escucharlo porque estaba muy concentrada buscando con urgencia algo en los cajones de su escritorio. Cuando lo encontró Matt pudo observar que era un juego de llaves.

-¿Sabes?-le dijo mientras se levantaba a recoger la cartera y el portafolio-. Me ausentaré por un rato, haz lo que puedas y si no espera a que regrese. Intentaré volver temprano.

-Pero Herms…

Era tarde, ella ya había desaparecido.