beautifly92: Muchas gracias por el rewiev.Jaja, aquí tienes mas! Viste? No he sido tan mala… Como fue que regreso? Todavía no regreso del todo a Londres, solamente volvió a visitar su empresa. Ya verás, más adelante va a ir recuperando más cosas de su vida… Espero que este nuevo capitulo te guste tanto como el anterior. Espero tu rewiev con la opinión.
Abril: Muchas gracias por el rewiev. De nada, y para nada tu pregunta me pareció tonta, mientras lo escribía yo pensé lo mismo… Así que ya quedo aclarada la duda :D. Con eso de que Hermione se desenamorará de Ron, a lo largó del fic, Draco y Hermione van a ir recordando cosas del pasado y todos van a ir entendiendo que Hermione no solo dejó a Ron por Alex, si no que también venía cargando con otras cosas que fueron colmando el vaso. Coincido en que la actitud de Ron de no ir a la boda fue muy orgullosa y egoísta no solo para con Hermione, si no también para con Luna. Aquí estoy con el nuevo capítulo, espero que te guste. No se si te acuerdas, pero en el primer capítulo me preguntaste como lo tomarían Harry y Ginny, en el próximo capítulo te enterarás y espero que sus reacciones colmen tus expectativas. Espero tu opinión sobre este nuevo capítulo.
dayis: Muchas gracias por el rewiev. Fue muy lindo todo lo que me dijiste, en serio. Que bueno que te haya encantado. Tienes razón, de solo imaginar a Alex… Ay, ya quisiera yo algún bebé así (o algún padre como el que tiene el bebé :P) jaja. Sinceramente, la trama me pareció interesante y me he entusiasmado tanto con este fic que he dejado algunos sin actualizar por escribir y actualizar este. Es uno de mis favoritos de los que he escrito. Me halaga muchísimo todo lo que me dices, tanto que casi me ruborizo :$ jaja. Que bueno que te haya gustado y espero que te sigan buscando los capítulos venideros. Ahora descubrirás a donde se dirige Hermione y te prometo que te sorprenderá. Te doy una pista, no son las llaves de su automóvil, no tiene uno. Tampoco va a tomar uno de sus famosos tequilas, pero si va por algo fuerte (que no es precisamente una bebida). Es verdad, has dejado un rewiev largo, pero te juro que lo ame. Comprendo perfectamente que no puedas dejar rewiev siempre, ya que a mí también me pasa muchas veces. Pero tranquila, con el que me dejaste estas cubierta por varios capítulos :D aunque me encantaría seguir leyendo tus opiniones. Espero que nos sigamos leyendo. Abrazos también desde argentina :)
: Muchas gracias por tus tres rewievs jaja. Que bueno que te haya encantado y sinceramente, espero que te siga encantando. Jaja, tranquila, he leído los tres rewievs que me dejaste y aquí estoy para respondértelos y agradecerte. Que mal que el sistema no te haya permitido dejar un rewiev, pero son cosas que pasan. Te confieso algo, auque creo que a te habrás dado cuenta? Yo también adoro esta pareja. No, no la adoro, LA AMO. Te explicaré un poco las cosas: Hermione sigue viviendo en Paris, pero como habrás leído en el anterior capítulo volvió a la sucursal de su empresa que hay en Londres. Entonces concluimos en que: Hermione sigue viviendo en Paris, tan solo ha ido a su empresa que está en Londres. La reacción de Ron te la debo, pero la de Harry te la enterarás en el próximo capítulo junto con la de Ginny. Tranquila, las reacciones las irás descubriendo todas a lo largo del fic, te lo prometo. No he podido actualizar ayer, pero actualizo hoy :). Espero un rewiev de tu parte en este nuevo capítulo para ver que te pareció.
maring: Muchas gracias por el rewiev. Aunque tengo que admitir algo: No lo he entendido mucho. Lamento dejarte confundida y espero que en este nuevo capítulo se te aclaren las confusiones. Pero si te queda alguna, no dudes en consultármela que yo la responderé gustosa. Espero tu rewiev en este nuevo capitulo con una nueva confusión o opinión jaja. Nos estamos leyendo :)
Bueno, como verán no he recibido los ocho Rewievs que pedí sino que recibí los siete ya acostumbrados :P. Pero como soy muy floja, y como la mayoría me pidió que actualizara rápido (y con el anterior capítulo no lo he hecho) actualizo rápido a modo de disculpa. No seré pretensiosa en este capítulo, solamente les pediré a los ya acostumbrados lectores que me dejen otro de sus hermosos Rewievs y lo mismo para los nuevos lectores, me encantaría saber su opinión. Estoy abierta a críticas o sugerencias. Prometo actualizar lo antes que pueda, pero no creo que esto sea antes del domingo o del lunes.
Espero que les guste este nuevo capítulo.
Besos y abrazos a todos desde Argentina.
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Cuando se vio a sí misma insertando la llave en la cerradura de aquel departamento se preguntó qué era lo que pretendía hacer allí. Sin embargo no se fue, abrió la puerta y entró con algo de melancolía. Se descalzó y sintió la alfombra, suave, en sus pies. Caminó hasta el cuarto y observó la cama, aquella en la que tantas veces había hecho el amor con el hombre que amaba. Se acercó más mientras que algunas imágenes del pasado venían a ella como flashes. Se sentó en el piso con la espalda apoyada en la cama mientras con la vista, recorría aquella habitación que tanto le gustaba. Se estremeció al pensar que no volvería allí con él, que no volvería a tocarlo, que no volvería a abrazarlo ni a besarlo. Dejó la cartera y el portafolio sobre la cama. Ahuecó su rostro entre sus manos mientras algunas lágrimas recorrían su rostro. Era increíble. Ahora que lo pensaba, no había llorado nunca en todo aquel año que estuvo sola. Y aquellas lágrimas que no había soltado en tanto tiempo las estaba soltando ahora con demasiada facilidad. Su rostro, con las mejillas inundadas de lágrimas saladas. Se levantó y se recostó en la cama del lado derecho, el que casi siempre fue "su lado". Se preguntó cuantas mujeres habría llevado Malfoy allí. Cuántas, al igual que ella, tenían las llaves. Cuántas lo amaban como lo amaba ella. A cuántas les había dicho que no podían enamorarse de él y, por último, cuántas habían tenido un hijo con Draco Malfoy. Miró a la izquierda, imaginando el cuerpo del rubio dormido junto a ella. Y fue entonces que se percató de los pergaminos que había sobre la cama. Los tomó y los miró. Estaban todos apilados y atados con una cinta roja. Podría jurar que había al menos 400 pergaminos pequeños. Quitó la cinta despacio mientras observaba la letra impregnada en los pergaminos. No lo dudó ni un minuto, conocía esa letra de memoria. Como si fueran cartas los comenzó a pasar uno por uno observando las escrituras en éstos. Eran versos, pequeños versos. Excepto uno, el primero. Éste tenía solo una palabra y no con el tamaño de caligrafía que había en los demás. Este decía grande y claro: Hermione. Volvió a atarlos con la cinta roja, no quería leerlos, al menos no en ese momento. Una vez atados volvió a dejarlos sobre la cama del lado izquierdo. Escuchó la puerta abrirse y el corazón se le detuvo. Sabía perfectamente quien era, pero no quería verlo. Con rapidez tomó la cartera y el portafolio e intentó desaparecer. Pero no podía creer como había sido tan ilusa de pensar que Draco no pondría hechizos anti-aparición y desaparición. Buscó con rapidez un lugar para esconderse. Desesperadamente entró en la puerta que había en el cuarto perteneciente al baño. Hizo un hechizo para que Draco no pudiera abrirla y, con intriga, lo escuchó ingresar en el cuarto. Pero de un momento a otro dejó de escuchar ruidos y se extrañó. Posó su ojo derecho en la cerradura intentando ver algo pero la interrumpieron.
-Hermione-lo escuchó llamar.
Lo sintió muy cerca, demasiado cerca como para estar del otro lado de la puerta. Lentamente se enderezó y volteó. Puso cara de ángel, como un niño que fue descubierto haciendo una travesura mientras que con su varita quitaba el hechizo que ella misma había implementado.
-¿Cómo es que tú puedes aparecerte aquí y no yo?-preguntó indignada para desviar el tema.
Pero él la conocía demasiado como para no darse cuenta de sus fines así que con tranquilidad dijo:
-No te culpo, tranquila, no te diré nada.
Ella sonrió aliviada.
-A cambio de que tengamos la charla que me debes-continuó a modo de condición.
Su cara de alivio se transformó como la de un niño cuando le dicen que no lo retaran si se baña, si se porta bien o alguno de esos cuentos que inventan los padres.
-No puedes desaparecerte porque cuando te fuiste hechicé la casa. Nadie puede aparecerse directamente aquí ni tampoco desaparecer. Y en caso de que fueras tú la puerta se bloquearía para que no pudieras salir, así que aunque intentes salir no podrás…-contestó a su pregunta.
-¿Qué es lo que pretendes?
Esta vez no respondió si no que volvió a atacar con otra pregunta:
-¿Contestaras a mis preguntas en estas condiciones o tendré que esperar a que te canses de estar encerrada conmigo o mueras de hambre?
Ella, resignada, caminó hasta la habitación y se sentó en el piso tal cual lo había hecho antes. El rubio la siguió y se sentó en la cama. Ella no podía verlo, pero prefería así, ya que si lo viera no podría decirle todo lo que le iba a decir.
-Bien, pregunta lo que quieras.
-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no me dejaste terminar?
-¿De verdad querías que te dejara terminar?-soltó indignada- Me estabas pidiendo que no te amara, me estabas diciendo que no me enamore de ti a pesar de haberte dicho que estaba enamorada de ti. Me estabas pidiendo que no te amara y yo estaba esperando un hijo tuyo Malfoy. No pude soportarlo ¿sabes? Era demasiado.
-Esa no es excusa. Te borraste del mundo, te divorciaste al día siguiente, le haz ocultado al mundo tu paradero, tu existencia. Haz abandonado una de las empresas que más amabas. Perdiste tus sueños, tus ambiciones, tu vida ¿por mí? ¿Porque me amabas demasiado como para continuar con tu vida sin mí?
-No era por eso. Tenía miedo. Si Ron se hubiera enterado que tendría un hijo tuyo probablemente te hubiera buscado, pegado y quién dice matado. A pesar de todo yo te amaba, quería protegerte, protegerlo y protegerme a mí de qué dirán. No es fácil. No tengo un manual que me enseñe a afrontar las situaciones.
-¿Pero por qué nunca volviste? ¿Por qué nunca me buscaste?
-Sí, Draco, si te busqué. Fui al ministerio y hablé contigo. Seguramente no lo recuerdas. Aparecí con otra apariencia. La de una viejita regordeta. Te dije una serie de incoherencias que ya ni recuerdo…
El pareció hacer memoria y la mirada se le ensombreció. Ella ante el repentino silencio dijo:
-¿Lo recuerdas no es así? Tenía la esperanza de que reconocieras mis ojos pero no lo hiciste y fue entonces que asumí que te habías olvidado de mí.
Se volteó para mirarlo a los ojos y pudo ver en ellos el arrepentimiento. Se sentó en la cama frente a él y le tomó las manos.
-Perdóname por ocultarte a Alex, lo siento tanto…
Lo abrazó. No por ser él, necesitaba el apoyo de alguien. Se alejó lentamente porque a pesar de haber pasado mucho tiempo sus abrazos le seguían resultando un imán.
-Déjame ir-le rogó.
-¿Estás enamorada de él?-preguntó como ausente esquivando su ruego.
-Déjame ir-volvió a rogar.
Las lágrimas volvían a mojar su rostro, no quería que él la viera débil o indefensa porque estaba más que segura que el intentaría consolarla y ella se echaría a sus brazos sin temores ni remordimientos.
-¿Estás enamorada de él?
Parecía un loco, lo único que hacía era repetir aquella frase.
-Déjame ir. No puedo seguir respirando el mismo aire que tú-las lágrimas que ahora despedían sus ojos eran de rabia.
-Vete-ordenó todavía ausente, ido.
Ella se preocupó por él pero por su bien, el bien de los dos, debía alejarse de allí. Le regaló una última mirada y susurró:
-Ven mañana por Alex…
-Tranquila, a las siete estaré allí-dijo suavemente-. Vete, la puerta está destrabada, puedes irte, no sigas esperando.
De un momento a otro parecía haberse enojado y ella parecía querer quedase allí.
-¡Vete!-gritó fuertemente-. Ahora soy yo el que no quiere respirar el mismo aire que tú. Vete, vete de mi corazón, de mis sentimientos, pensamientos, vete de mis sentidos, de mi razón… Pero empieza por irte de mi casa.
Los ojos de Hermione no tenían nada que envidiarles a las cataratas. Mientras de sus ojos salían una gran cantidad de lágrimas ella salió corriendo del departamento al que, se juró a sí misma, no volver nunca más.
Cuando se apareció en su departamento se encontró a Mary jugando con Alex. Mary era su vecina, ellas se habían llevado bien desde que Hermione se mudó allí. Un día Mary se quedó sin trabajo y como Hermione tenía muchas ganas de volver a trabajar le había prometido un buen sueldo con tal de tener a alguien de confianza que cuidara a su hijo. Mary había aceptado gustosa ya que le gustaban mucho los niños y sobre todo Alex.
-Hola Mary-le dijo con una sonrisa intentando esconder sus lágrimas.
Mary la miró. La conocía bastante para darse cuenta que había estado llorando.
-Ay no… No llores Hermione…-le pidió suavemente dedicándole una sonrisa tierna.
-No, no lloro, estoy bien…-mintió mientras se secaba las lágrimas.
-No, sé que no lo estas pero si no quieres contarme no te presionaré a nada.
Le sonrió y Hermione le devolvió la sonrisa. Caminó hasta ellos y tomó a Alex.
-Hola cielo-su semblante cambió favorablemente, ahora parecía feliz.-¿Cómo has estado?
Le acarició la mejilla despacito.
-¿Lo podrías tener un minuto Mary?-preguntó-. Haré un llamado y te liberaré.
-Está bien, descuida.
Se lo entregó y caminó hasta el living. Tomó el teléfono y marcó el único número que se sabía de memoria.
-¿Hola?-atendió una voz gruesa y varonil.
-Hola amor.
-¡Hermione! ¡Qué sorpresa!
-¿Sabes?-dijo mientras con el teléfono inalámbrico iba hasta la cocina y revolvía la heladera-. Me preguntaba si tal vez quisieras venir a comer a casa…
-¡Por supuesto!-soltó el hombre encantado-En cinco minutos estoy allí.
-No es necesario que te apures, estaré esperándote.
-Adiós hermosa.
-Adiós amor.
Puso el teléfono nuevamente de donde lo había sacado. Volvió al cuarto de Alex y le preguntó a Mary si quería quedarse a cenar.
-No Mione, gracias. Tengo una cita.
Hermione le sonrió con alegría. Ve entonces, no lo hagas esperar…
Mary ensanchó su sonrisa, se despidió de Alex y de la castaña y salió apresurada hacia su casa.
La ojimiel miró a su hijo y dijo:
-Bien Alex, nos hemos quedado solos. Lo tomó entre sus brazos y caminó hasta el armario para buscar algún pijama para ponerle. Encontró uno blanco con ositos celestes que le había regalado Theo. Tomó un peluche de la repisa, uno que ella le había regalado a su hijo y que el casi siempre usaba para dormir. Con Alex todavía a cuestas, se dirigió a su cuarto donde luego, depositó a Alex en la cama y le cambió la ropa por el pijama. Una vez que Alexander estuvo listo, lo miró y le dijo:
-Quédate quietito, ¿sí? Mami se cambia y en cinco minutos está con vos.
Le sonrió dulcemente y con rapidez buscó algo más relajado para ponerse. Terminó con unos vaqueros y una remera que citaba: NO STRESS.
Una vez cambiada tomó a su hijo nuevamente que ahora jugaba con el osito de peluche y lo llevó a su habitación. Le besó la frente y lo acostó en sus brazos de forma horizontal mientras lo acunaba y le cantaba una dulce canción para dormir. Con satisfacción observó como su pequeño rubio cerraba los ojos lentamente.
-Hemione-escuchó que alguien llamaba desde la sala.
Primero se asustó, luego reconoció la voz de su novio.
-Ven, estoy aquí-susurró despacio desde la habitación de Alex.
Escuchó los fuertes pasos que provenían del living y que cada vez eran más sonoros. Hasta que lo vio observándola en el umbral de la puerta. Ella se acercó, lo besó en la boca y le mostró al niño dormido profundamente. El joven rubio sonrió y muy lentamente besó la frente del pequeño para no despertarlo. Ella le sonrió dulcemente mientras recostaba con mucho cuidado al niño en la cuna. Sin hacer el más mínimo ruido caminó fuera de la habitación y cerró la puerta. Una vez que tuvo los brazos libres los enredó alrededor del cuello de su novio y lo besó dulce y tiernamente.
Peter, así se llamaba. A simple vista le hacía acordar mucho a Víctor Krum, pero Peter era rubio y sus ojos de un verde intenso. Tenía la misma contextura física ya que jugaba al Quidditch pero Peter era más lindo, más dulce, más tierno.
Cuando se conocieron ella estaba embarazada y sin embargo el la recibió con los brazos abiertos. Se hizo cargo, la mimó y la acompañó durante todo el embarazo y cada que ella le preguntaba por qué lo había hecho el siempre contestaba lo mismo: "por que te amo". Ella no estaba segura de amarlo pero lo que sí sabía es que lo quería muchísimo, lo admiraba y le debía mucho respeto.
-¿Así que tuviste un mal día?-preguntó recargado en la pared del pasillo con una mano detrás de la espalda mientras ella lo abrazaba.
-Sí, no sabes lo que ha sido-soltó algo frustrada.
Y de pronto, como de la nada, le mostró la mano que llevaba detrás de sí y le enseñó un hermoso ramo de jazmines, las flores que más le gustaban luego de las rosas…
"…Luego de las rosas…"
Le regaló una brillante y gran sonrisa. Le tomó la mano y lo guió hacia el living para luego guiarlo hasta el sillón.
-Se que te dije si querías venir a comer pero todavía no he hecho nada de comer…-admitió avergonzada.
-Si te soy sincero, no tengo hambre.
Ella asintió, obediente. Lo único que ahora quería era quedarse allí, en sus brazos.
-Y dime, ¿cómo ha estado tu día?
-Ya sabes,-la miró a los ojos-entrenar, entrenar, entrenar. Estoy algo cansado-le comentó mientras escrutaba su semblante.
-¿Quieres que te haga masajes?
Solía hacérselos cuando el llegaba cansado del entrenamiento.
-No, hoy la que necesita mimos aquí eres tú, amor
Le hizo cosquillas y ella soltó una fuerte carcajada.
-Shhh-jugó Peter-. No quieres que Alex despierte, ¿verdad?
La castaña puso una fingida cara de enojo mientras le daba una leve palmada en el pecho que se terminó convirtiendo en una caricia. Se recostó suavemente sobre el pecho de su novio y le dijo:
-Tengo algo que decirte, Peter.
-Dime, Mione.
-Draco se ha enterado donde vivo y vino a verme. Se enteró también de Alex ya que lo vio y quiere pasar más tiempo con su hijo.
-Me parece perfecto, Alex está en todo el derecho de conocer a su padre y estar con él a pesar de que éste no lo merezca, pero eso ya lo juzgará él más adelante.
-¿No me vas a preguntar nada de lo que pasó?
-Escúchame-le pidió mientras le tomaba la barbilla y la levantaba suavemente para mirarla a los ojos-Confío en ti.
Ella asintió mientras derramaba algunas lágrimas. Para su novio aquello era nuevo, verla llorar.
-¿Por qué lloras?-cuestionó dulcemente, muy dulcemente.
-No puedo creer que seas tan bueno…
Le secó las lágrimas y objetó:
-No, no sé si soy tan bueno. Tan solo confío en ti porque te amo.
Ella asintió.
-También he vuelto a la sucursal de Londres.
El sonrió y dijo:
-También me parece perfecto. Tendrás que ir por bastante tiempo… la has tenido abandonada mucho tiempo.
-Sí, lo sé-pareció dudarlo un rato, pero luego confesó:-Quiero recuperar mi vida, mis amigos, mis sueños.
-Ay, amor, pensé nunca escucharte decir eso. Hazlo, me enorgullece mucho que quieras volver a tu vida.
-Pero una vida contigo-le pidió.
-Por supuesto, dejarme no tiene que estar en tus planes o me veré obligado a secuestrarte en tu propio departamento-bromeó.
-Necesitaré tu apoyo.
-Siempre lo tienes, hermosa.
Miró su reloj, era tarde y rogó a Dios que Matt no se haya quedado en la oficina esperándola.
-¿Quieres quedarte a dormir? Esta noche necesito compañía.
-Por supuesto que quiero.
La alzó como si fuera un bebé, tal cual lo había hecho ella con Alex antes, y la llevó hasta la cama. La recostó allí pero no pudo levantarse porque ella lo besaba. La besó por un rato largo y cuando ella intentó quitarle la camisa dijo:
-Hoy no tengo fuerzas para nada, amor.
Ella rió sonoramente y él se levantó. Caminó hasta el armario y busco un camisón para ponerse. Se desvistió mientras su novio la miraba y decía:
-No me hagas esto...
La castaña volvió a reír sonoramente mientras se ponía el camisón.
-Así esta mejor-sonrió su novio mientras ella caminaba nuevamente hacia la cama. Se acostó a su lado, recostó la cabeza en su pecho y no tuvo más idea de nada, automáticamente se quedó dormida.
Algo adormilada sintió como la corrían suavemente. Fue entonces que reparó en el llanto. Se fregó los ojos e intentó levantarse despacito para no despertar a Peter, pero él ya no estaba allí. Se levantó y fue al cuarto de Alex, encontrándose con una imagen muy enternecedora. Peter estaba haciendo dormir al pequeño nuevamente y lo estaba logrando. Ella se quedó allí, parada a su lado. Esperó a que Alex se durmiera y luego se fue a la cama, donde segundos después la siguió su novio. Se recostó a su lado, boca abajo.
-Gracias-murmuró ella.
Él pasó su brazo por sobre su espalda y la atrajo hacia sí.
-Duerme-le pidió y él hizo lo mismo.
Cuando Hermione despertó luego de toda una noche de dormir plácidamente cosa que no hacía hace tiempo se extrañó al ver a Alex en su cama. Sonrió al ver que su novio jugueteaba con él dulcemente, ambos despiertos. Besó a ambos rubios y dijo: "buen día".
Se sentó en la cama y miró la hora. No podía creerlo, no podía creer que Alex hubiera dormido hasta esa hora. Doce del mediodía, doce del mediodía y ella seguía dormida.
-¿Sabes? Estaba pensando en ir a ver a Harry y contarle todo.
-Muy bien, ve-le sonrió él.
-¿No quieres acompañarme?
-Ya será bastante lo que le vas a contar como para que también me aparezca yo. Te esperaré aquí-le prometió mientras le acariciaba la mejilla.
-Está bien-accedió ella.
Caminó al placard y eligió un ligero vestido lila junto con unos zapatos blancos. Se vistió y caminó hasta la cama para alzar a Alex. Lo tomó y se dirigió hasta el cuarto del pequeño donde tomó ropa y lo vistió. Luego se dirigió nuevamente hacia su habitación donde besó a su novio y desapareció.
Bien. Iba a recuperar su vida, eso iba a hacer. Miró la mansión Potter con algo de miedo. No es que le tuviera miedo a Harry. Pero no sabía como éste fuera a tomar todo lo que iba a decirle. Ni siquiera sabía si estaba enojado con ella, si la creía muerta o si tan solo no quería verla más. Tenía miedo de su reacción y la de Ginny. Tenía miedo de que la acusaran cuando, al saber cuanto tiempo tenía Alex, sacaran cuentas y se diera cuenta que había estado engañando a Ron. Pero ella los apreciaba, los necesitaba. Necesitaba ese afán de Harry por protegerla, necesitaba las salidas tan ocurrentes de su amiga, necesitaba el hombro que Harry le prestaba cuando la veía mal, necesitaba que su amiga escuchara
Recorrió los pocos metros que la separaban de la mansión y una vez en la puerta, tocó el timbre. Esperó unos minutos y la puerta se abrió dejando ver a el famoso e inconfundible Harry Potter.
