Antes que nada quiero disculparme con todos por haber tardado tanto en actualizar pero sinceramente, he tenido algunos problemas personales por lo que no he tenido mucho teimpo para actualizar ni para escribir.... Lamento haber tardado y prometo tardar muchisimo menos en la próxima actualización, espero que sepan entenderme.

maring: Gracias por tu review, nuevamente! Tranquila, no saldré con que Peter es una pantalla y no esta en mis cálculos matarlo… Al menos no todavía (muajaja). Bueno, en este nuevo capítulo leerás el reencuentro con Harry… los demás los dejaré para un poquito más adelante… Y respondiendo a tu pregunta, Draco se molestó por el comentario que hizo Hermione cuando dijo: "no puedo seguir respirando el mismo aire que tú" además de que no le respondió la pregunta que le hizo sobre si estaba enamorada de Peter. Que bueno que hayas entendido todo lo demás y espero que entiendas este también y, por el contrario, aquí me tienes para responder todas tus preguntas. Espero que te guste este nuevo capitulo y que me dejes otro de tus rewievs los cuales ya me he acostumbrado a leer.

beautifly92: Primero que nada, que no te de pena Peter! Al fin y al cabo, ya sé que es un Dramione pero qué sabes tú si Hermione lo dejará o no… Tal vez la historia termine bien :D, pero también puede terminar mal :s…. Lamento no haber actualizado pronto, espero que sepas entenderme. Ojala te guste ese nuevo capitulo y pueda leer otro de tus rewiev :D

dayis: Antes que nada tendré que confesarte algo… Me encantan tus rewievs! También te contaré las razones: 1. Son largos cosa que me encanta aunque entenderé cuando no puedas dejarme uno de esos porque a mi también me pasa; 2. (y en este tendré que admitir que me tienes un poquito malcriada :P) Me suben mucho el ánimo y también el ego :$ cosa que no se si es muy buena (jijiji) Como verás, Draco iba a pasar a buscar a su hijo por la tarde por lo que no encontró a Peter en paños menores como tú encontraste divertido (y te voy a contar que yo también) Pero he de prometerte una cosa en honor a tus hermosos rewiev: escribiré una escena similar más adelante y la incluiré en el fic si tú quieres :) Con respecto a ese comentario de Peter que te despertó algunas inquietudes sobre si Peter no es tan bueno como parece: Tranquila! Sí lo es. La verdad, no sé qué se me dio por poner esa frase, solo quise agregarle algo de misterio… Con respecto al encuentro de nuestro protagonistas tienes razón, han sido palabras muy fuertes cosa que no le ha gustado mucho a Draco, pero bueno… que le podemos hacer? Así es nuestro Hurón Sexy Botador (L. El encuentro con Harry lo leerás ahora, por lo que no tengo nada para decirte, tan solo léelo! Y por último la pregunta sobre Ron engañaba a Hermione la dejé inconclusa a propósito… Dentro de algunos capitulos descubrirás la respuesta… Espero que hayas entendido el por qué no actualicé rápido, lo lamento. Aquí tienes la actualización, espero que te guste y que nos leamos en este nuevo chapter.

Abril: He de comprenderte con lo de la tristeza porque a mí también me pasa pero también tengo que contarte que luego, más adelante, vendrán capitulos con recuerdos mucho más tristes que estos, pero no quiero asustarte, te prometo que los superará. Que bueno que te haya gustado Peter porque ese era exactamente el sentimiento que quería crear en torno a él. Con respecto a la reconciliación con los Potter la leerás ahora asi que no tengo nada para decirte con respecto a eso. Espero que te guste y esperaré ansiosa otro rewiev de tu parte.

Ludmy: Hola! Bienvenida! Por lo que me he fijado nunca me habías dejado n rewiev y me alienta mucho que se incorpore gente nueva :D Si te soy sincera, yo tampoco estoy tan segura de con quien quiero que se quede Hermione, es decir, amo a Draco y lo haré toda mi vida aunque algunos quieran pintarlo como el malo de la película, pero a su vez Peter es muy bueno… Que bueno que te resulte entretenido! Y lamento no haber actualizado rápido. Espero que me sigas dejando rewievs en los capítulos venideros :)

Lina-san: Bienvenida a ti también! Como ya dije, me alienta mucho que se incorpore gente nueva! Que bueno que te haya hecho emocionar y espero seguirlo haciendo a lo largo de toda la historia… :D Con respecto a lo de los errores ortográficos, me alegra mucho que te fijes en esto ya que a mí me pasa lo mismo y a veces dejo de leer fics porque no me gustan las redacciones o las faltas de ortografía que comenten. Espero que no te pase esto conmigo y que te siga resultando pulcra mi forma de escribir (aunque debo admitir que soy mucho más prolija en la historia que en los rewiev)… Espero que te guste la actualización y que me dejes otro rewiev :)

luna-maga: Bienvenida a ti también! Que bueno que te haya gustado el fic, y espero que te siga gustando. Esperaré gustosa otro rewiev de tu parte.

Desde ya, espero los rewievs de todos los lectores de este fic, ya sea los de siempre o los nuevos y como siempre digo: acepto tomatasos, criticas, felicitaciones, flores, o cualquier tipo de rewiev. No se dan una idea lo alentador que es recibr comentarios de gente que sigue la historia... en serio, apreciaré mucho que apreten el ya famoso boton para dejar un mensaje :D

Ahora sí, los dejo con la historia...

Nos estamos leyendo

Besos desde Argentina.

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Instintivamente observó a su hijo que, como para variar, se había dormido. Luego volvió a levantar la vista y observó los pilares verdes esmeraldas de su mejor amigo. Al principio pareció sorprendido y luego intentó cerrarle la puerta en la cara. La castaña puso el pie en el marco de la puerta, impidiéndoselo.

-Escúchame por favor-le pidió-. Sé que no quieres verme, pero necesito darte mi versión, si luego de eso no quieres verme, bien, me iré.

Sabía que Harry accedería a su petición. Cuando lo observó vacilar perdió todas sus esperanzas pero luego le abrió la puerta para dejarla pasar.

El living de la mansión era armonioso y estaba bien decorado.

-¿Quieres algo de tomar?-no había amabilidad en su tono, tan solo había rutina.

-No, gracias-le agradeció con el tono dulce que la caracterizaba.

-Bien, siéntate-le indicó.

Hermione caminó hasta el sillón pastel que descansaba en la sala.

-¿Quieres… quieres llevarlo a alguna habitación?- interrogó mientras señalaba al bebé en sus brazos.

La castaña asintió.

Cuando se vio nuevamente en el living, luego de dejar a su hijo en una amena habitación, caminó hacia el sillón con el objetivo de hablar claramente con Harry.

-Sé que…-comenzó.

-Escúchame-la interrumpió el ojiverde- No me hubiera enojado contigo si me hubieras dicho que te irías, sin embargo…

-Déjame explicarte y luego júzgame.

El niño que vivió asintió.

-¿Y Ginny? Me gustaría que también ella lo escuchase…

-Ginny se ha ido junto con nuestro hijo a lo de Molly.

-¿Nuestro hijo?-estaba asombrada, nunca se hubiera imaginado a su mejor amigo como padre.

-Sí, hemos tenido un hijo-era profundamente frío y eso a la castaña le dolió un poco-. ¿Y bien?-apresuró.

-Prométeme que no me interrumpirás.

Él asintió cansinamente.

-Bien, Harry… yo… Juro que si lo no lo amara como lo amé o, tal vez lo amo, jamás lo hubiera hecho…

Harry no comprendía nada. ¿Cómo es que se había alejado de Ron si lo amaba? Hizo una nota mental de preguntárselo al final y la dejó continuar.

-Yo lo amaba demasiado, más de lo que podía permitirme. Ron no lo merecía, nada de lo que yo hacía lo merecía. No pude aguantarlo, mi vida era un desastre. Vivía de malhumor, siempre peleábamos con Ron y yo, como consuelo siempre iba a buscarlo.

Sí, definitivamente a Harry no le encajaban las piezas

-No podía decirle que lo amaba, no tenía idea de cómo reaccionaría además de que el nunca había insinuado nada.

Entonces al pelinegro le encajó la primera de todas las piezas: no hablaba de Ron. Él en persona había escuchado como muchas veces expresaban su amor con palabras.

-No se como fue que me acosté con él, no se por qué lo hice. Y cuando quise frenarlo ya estábamos en la habitación, Harry. Sus ojos, eran los más hermosos que había visto en mi vida y se posaban en mi cuerpo casi con necesidad. No tuve las fuerzas para frenarlo, no fue suficiente la condena a la que me enfrentaba mi conciencia. Mi corazón era mi razón en ese momento y no pude evitar acariciarlo…

El ojiverde carraspeó, no quería un detalle minucioso de lo que había sucedido en aquella habitación.

-Y no fue la última vez, me he acostado con él durante años. El también era casado y no podía dejar a su mujer. Le debía demasiado, no la amaba, pero ella lo había ayudado varias veces…-una lágrima comenzó a derramarse por su mejilla ante los dolorosos recuerdos-. Intenté evitarlo, lo evité por más de un año pero ya no pude continuar y fui a buscarlo. Como todo humano volví a caer y sabía que aquello no era nada bueno. Y fue como una droga, como marihuana o incluso heroína, no pude dejarlo más. Cada que Ron se iba, cada que tenía tiempo libre, cada que lograba escaparme de mi marido me iba con él para sentirme segura, para sentirme importante, para sentirme mujer, para desarreglar su cama.

Harry endureció las facciones, era mucho lo que estaba escuchando.

-No podía contárselo a ninguno de ustedes porque seguramente me juzgarían y con toda la razón, pero yo no quería oír sus replicas. Por eso es que confié en Theo que no me juzgó y me ayudó bastante. Lo siento Harry, se que no estuve nada bien.

Ahora las lágrimas que ya no podía seguir evitando caían con más fluidez por sus mejillas. Su amigo la observaba claramente contrariado.

De pronto se levantó y comenzó a caminar por la habitación, nervioso.

-¿Y bien?-lo apresuró. Jamás se hubiera imaginado aquella reacción de su amigo.

Todavía sin mirarla cuestionó:

-¿Cómo se llama?

La castaña carraspeó, aquella era la pregunta que no quería responder y la que más le costaría de todas.

Desvió la mirada hacia una mesa que había contra la pared en la cual descansaban una serie de fotografías. Había una la cual captó su atención, allí estaban Ron, Harry, Ginny y Luna. Entonces ella se dio cuenta de todo lo que se había perdido en aquel año, se dio cuenta de que aquellos eran sus amigos. Volvió a levantar la vista y fijó sus ojos miel en los verdes esmeralda que la escrutaban ansiosos.

-No sé si te agradará…

-Quiero saberlo

-Bien, él… él es Draco Malfoy.

De pronto todas las piezas del rompecabezas encajaron formando una imagen terrorífica, oscura, triste. Fue uniendo todas las imágenes que había acumulado a lo largo de los años y razonó que había sido un idiota al no darse cuenta.

-Él también… también es el padre de mi hijo.

Harry se tomó la cabeza con las manos y la sacudió luego se paró en seco y la observó con absoluta decepción.

Con impaciencia recordó todo lo que había hecho hasta ahora. Le había pedido perdón a Harry que, luego de amenazar con matar a Malfoy, le había pedido que le diera un tiempo para entenderla y poder perdonarla. Había ido a la casa de Theo, le había explicado todo a Luna que, sorprendentemente, ya sabía lo que sucedía. Había dejado a Alex allí porque necesitaba un momento sola para pensar. No había podido regresar a su casa porque, de verla así, Peter sabría por la confusión que estaba pasando.

Ahora, todavía confusa, comenzó a caminar por sobre el pasto que había bajo sus pies. Cualquiera que la observara pensaría que quería suicidarse, pero su propósito estaba muy lejos de aquel. Caminó hacia el final, donde ya no había por donde caminar y podía observarse el mar desde una altura impensada. Se sentó en el extremo, sin ser demasiado conciente de que tan solo haciendo un movimiento en falso caería en picada hacia abajo donde yacían decenas de piedras que podían quitarle la vida. Observó con fascinación las olas romper en las rocas del acantilado y el cielo azul a lo lejos. Observó la playa a su derecha, muchísimo mas abajo. Sus piernas colgaban vertiginosamente mientras las mecía hundiéndose en la confusión. No estaba nada bien y ya no sabía que intentar. Su pasado volvía una y otra vez atormentándola, impidiéndole volver a vivir. Observó los pájaros emigrar juntos pero libres, ajenos a lo que ocurría en aquel mundo cruel. Se frotó las manos prestándoles especial atención. Luego se volteó al escuchar pasos detrás suyo. Levantó la vista con rapidez y pudo observar el rostro amistoso de Peter. Le sonrió y luego volvió la vista hacia el cuerpo de agua que se abría ante sus ojos. Una lágrima se derramó de sus ojos, sin embargo ella no quería derramarla. El rubio se sentó a su lado y le paso el brazo por los hombros.

-Sabía que estarías aquí-le susurró en el oído haciéndole caricias con los labios-. Lo que todavía no comprendo, es por qué no me has avisado para que venga contigo.

Otra lágrima se deslizo por su mejilla. Recostó la cabeza en el pecho de su novio y puso su mano derecha en el corazón. Lo sintió latir, cálido, lento, rítmico. Sonrió mientras con lentitud se secaba las lágrimas. Luego lo acarició y admitió lo que no quería asumir, lo que en palabras sonaba aún más terrible:

-Estoy confundida, Peter. Necesito ayuda.

Sabía que él entendía a que se refería. Lentamente el ojiverde acercó su cara al rostro de ella y la besó dulcemente. Al instante ella se sintió bien y respondió al beso, asumiendo el por qué Meter la hacía sentir también. Se alejó de él para expresar lo que sentía sin pudores, sabiendo que su novio la entendería.

-¿Por qué no puede despertarme el sol? ¿Por qué no puedo descansar la mente y el alma? ¿Por qué siempre tenemos una responsabilidad al despertar y no podemos vivir un día tranquilos? ¿Por qué no puedo despertar y mirarte a los ojos y quedarme en ellos todo el día?-suspiró-Estoy harta Peter. Quiero despertar contigo todas las mañanas y saber que eres el único a quien amo. Quiero despertar cuando el sol esté saliendo, sin ninguna otra preocupación que ser una buena mujer y una buena madre.

-Ya-respondió él, a modo de consuelo, mientras le acariciaba las mejillas.

La sentó en su regazo con delicadeza hasta que, luego de una larga sesión de caricias, ella se calmó. Las lágrimas que habían caído furiosas por su rostro ahora la evidenciaban dejando unos notorios surcos rojos. Peter besó todos y cada uno de esos surcos. Luego, una vez que ella se hubo calmado totalmente, la alzó y desapareció de allí.

Cuando Hermione dejó de sentir el cosquilleo propio de la aparición abrió los ojos. Pudo reconocer la puerta de la casa de uno de sus mejores amigos, Theo. Observó a Peter tocar la puerta suavemente y esperar. La puerta se abrió y por el hueco se asomó la infantil y risueña cara de Luna Lovegood. Al verlos, sonrió ampliamente y se hizo a un lado para dejarlos pasar.

Su hijo, el hijo de Hermione, jugueteaba alegremente con el hijo de Theo, Benjamin. Benjamin era un año mayor que Alex, pero éstos se llevaban a la perfección. Hermione disfrutaba de verlos jugar juntos ya que Benjamin parecía adaptarse perfectamente a las imposibilidades de Alex debido a su edad.

Peter saludó a Luna con un beso en la mejilla y fue directo a agarrar a Alexander que estiraba sus pequeños bracitos hacia él. Le sonrió abiertamente y le besó la albina cabecita. Luego acaricio a Benjamin, el cual también le sonrió.

-¿Se ha portado bien?-preguntó Hermione a pesar de saber que se había ausentado poco tiempo y además su hijo se portaba de maravilla.

-Sí, es un sol-le respondió Luna sinceramente.

-¿Y Theo?

Necesitaba verlo ya que tenía un par de preguntas para hacerle.

-Ha salido con Draco, dijo que no volvería hasta dentro de un rato.

La castaña asintió mecánicamente, luego contempló a Peter para hacerle entender que quería irse de allí. Él asintió y, luego de despedirse de Luna correctamente, desaparecieron con rumbo al departamento de Hermione.

Cuando volvieron a aparecer la castaña se quedó parada en el medio del comedor, estática. Su novio se dirigió hacia el cuarto de Alex, seguramente para hacerlo dormir. La ojimiel se apoyo en la pared, mientras se deslizaba hacia abajo hasta quedar sentada en el piso. Las manos le temblaron y ella, sorprendida las observó temblar. Faltaba una hora exacta para que el que fue el hombre que más sentimientos le producía atravesara la puerta de su casa para venir a buscar a su hijo, el hijo de ambos. Hermione cerró los ojos e intentó con toda su fuerza no recordar, pero los recuerdos estaban grabados a fuego en su memoria y no pudo evitar dejarlos renacer.

Flash Back.

Hermione se encontraba en el ascensor del Ministerio de la Magia. Hacía exactamente diez días desde que había engañado a su marido. Hacía varios días que se internaba en su oficina porque, fuera de ella, corría el peligro de ver al hombre que, aseguraba, nunca más poder volver a observar sus ojos. Y allí estaba el desgraciado, torturándola con la mirada en el gran ascensor que para beneficio de ella y tortura de él no se vaciaba. Presionaba el botón de su piso furiosamente pero el ascensor parecía querer dejar a éste para el final. Y el cubículo se iba vaciando.

Ahora quedaban solo cuatro personas: una mujer bajita y regordeta, un hombre alto y pelado, Malfoy y, en la otra punta, ella. La voz, aquella que dirigía el ascensor anunció:

-Quinto piso…

Y a ella se le paró el corazón. El hombre y la mujer abandonaron el pequeño lugar y las puertas se cerraron. Y lo que había temido hace ya diez días ahora se hacía repentinamente realidad. Se quedó estática allí, sin saber que hacer, intentando alejar su vista del imán que le resultaban sus ojos plomo.

De reojo, pudo ver como se acercaba a ella peligrosamente. Entonces, Hermione levantó la vista y lo miró la cara, la cual tan solo le faltarían unos 5 centímetros para rozar la de ella.

-¿Cómo estás?-interrogó seductoramente mientras su aroma se colaba en los sentidos de la castaña.

-B… Bien-articuló dificultosamente.

Como si fuera es cámara lenta, Hermione vio todos y cada uno de los movimientos que hizo Draco para concluirlos besándola a lo cual ella respondió sin tardanza. Él llevó una de sus manos a la nuca de la castaña para afirmarla aún más mientras que apoyaba la otra en la dura y fría pared del ascensor.

Entonces, la voz volvió a sonar y Draco tuvo que alejarse de ella para volver a su posición, en la otra punta.

-Séptimo piso…

Anunció nuevamente y las puertas de abrieron. Hermione abandonó el ascensor mientras una masa de gente se subía en él. No volvió la vista atrás intentando alejarse lo más rápido posible.

Cuando por fin se pudo refugiar en el calor del sillón de su atocina del ministerio alguien tocó la puerta.

-¿Sí?-soltó ella más fuerte de lo normal para que el desconocido receptor pudiera escucharla.

La puerta se entreabrió y por allí se asomó su secretaria.

-Hay alguien que quiere verla pero no ha pedido una reunión.

-Hazlo pasar-respondió la ojimiel y cuando pudo ver quien era el solicitante se arrepintió de la desición tomada segundos antes.

Draco Malfoy se sentaba muy campante frente a su escritorio mientras su secretaria le ofrecía algo para tomar.

-No me apetece nada, gracias-negó elegantemente la varonil voz del rubio.

Hermione fulminó con la mirada a la joven que parecía haberse quedado embelesada con el visitante, pero poco se dio cuenta ésta de la mirada que le dirigía su jefa.

-Jessica, por favor no me pases ninguna llamada, ni me anuncies nada hasta que el caballero aquí presente se retire.

-Bien-asintió la secretaria y se retiró.

Ella lo fulminó con la mirada, él sonrió arrogante.

-Creo que tenemos que hablar-dijo

Y a Hermione le alteró que no pareciera nervioso, ni culpable, ni avergonzado, cosa que ella estaba hace diez días.

-Ya lo creo-respondió intentando esconder su inquietud.

Se paró y comenzó a caminar por la habitación mientras el ojigris seguía todos sus movimientos con la vista.

-Dime de qué-prosiguió ella fingiendo entereza.

-De lo que ha pasado entre nosotros. Tengo que aclararte algunos puntos que…

De pronto la castaña se sintió indignada cuando vio que rumbo tomaba la conversación. Sabía perfectamente lo que Malfoy diría a continuación y sabía que escucharlo le dolería.

-¿Sabes?-lo interrumpió-Puedes quedarte tranquilo, no reclamaré nada de tu fortuna cuando mueras, no he quedado embarazada para atarte a mí, tampoco he de contar a tus amigos o a los medios que me he acostado contigo así que, puedes irte en paz, Malfoy.

Su reacción era de asombro y ahora un poco alterado le respondió:

-No era eso lo que quería aclararte.

Hermione se sonrojó. Se había hundido sola. Jamás admitiría su error por lo que calló para oír lo que Malfoy tenía que decirle. El rubio se levantó de su asiento, le acarició la mejilla y luego la besó furiosamente. Al principio, Hermione respondió al beso, luego se alejó.

-Hermione… Tal vez no me comprendas pero hace diez días que no puedo dejar de pensar en ti. He intentado todo a mi alcance para dejar de hacerlo, pero es imposible. Siento cosas y… no sé… si no estoy contigo, duele-las palabras le salían rápidas e inexpresivas, demostrando la falta de experiencia en lo que a expresar sus sentimientos respectaba.

La castaña se quedó quieta, asimilando las palabras. Entonces se colgó de su cuello y lo besó. Ya no había Ron, ya no había casa que los separara, ya no había problemas que resolver, ya no había culpa, ya no había piso bajo sus pies. Solo eran él y ella. Solo eran Draco y Hermione.

-¿Sabes…

Fin Flash Back

-¡Hermione!-la llamaba Peter mientras la movía por los hombros para hacerla reaccionar.

Ella volvió a la realidad asimilando donde estaba en realidad. El cuerpo le temblaba y una vez que hubo reaccionado el rubio la abrazó y ella rompió en llanto. Le acarició el cabello y luego la mejilla para que se calmara. Nunca la había visto así de ida y no tenía idea de cómo tratarla.

-¿Estás bien?-susurró en oído.

Ella asintió. Estaba bien, solo que no le hacía bien recordar porque, por ende, recordaba el amor que tenía por Draco.

-Perdón-se disculpó la castaña.

-No, Herms, no tienes de que disculparte, tan solo me he preocupado.

Entonces se acercó y la besó. Y la ojimiel se inquietó, porque aquel beso le supo a poco. Pero un carraspeo los interrumpió. Un carraspeó que no provino de su garganta ni de la de Peter. Un carraspeo que produjo la garganta de Draco Malfoy.

Primero miró al rubio y luego a ella, dirigiéndole una mirada que le partió el alma en mil pedazos.

Peter parecía no reconocerlo. Ella parecía sorprendida cometiendo la más grande de las faltas. Él parecía profundamente decepcionado.

-Draco-susurró débilmente mientras su rubio novio giraba violentamente la cabeza hacia el hombre parado a metros de ellos.

-Creí haberte dicho que vendría-dijo despectivamente.

Parecía furioso, muy furioso.

-Creí esperarte para las siete.

-Creí que me conocías-rebatió él.

Y ella entendió lo que, estaba segura, Peter no había llagado a entender. Aquellas palabras iban mucho más allá que el horario en el que vendría. Aquellas palabras pretendían echarle en cara la acción llevada a cabo minutos antes, echarle en cara haberlo abandonado con un hijo por nacer, echarle en cara haberlo reemplazado.

Observó a Peter y, todavía sentada en el piso le dijo:

-Necesitaría hablar con Draco a solas.

El asintió pero luego preguntó:

-¿Estás segura?

-¿Qué no la has escuchado, idiota?-interrumpió el alterado Slytherin.

Ahora sí, no solo estaba enojado Draco.

-¿A quién le dices idiota tú, infeliz?-rebatió Peter.

Malfoy miró a sus costados como si estuviera esperando encontrar a alguien, claramente burlándose de él y luego dijo:

-Ah… ¿Me estas hablando a mí?

-¿A quién más…

-Amor,-Peter dirigió la vista hacia su novia, la cual hablaba con voz dulce y tranquila-no lo escuches, tan solo quiere enredarte. Ve a tu casa, cuando termine con él iré a quedarme allí, contigo

Peter la besó, triunfante.

Pero el ojigris no pudo resistirse a decir:

-No nos esperes despierto-le guiño un ojo.

Peter cerró sus puños con furia y sin decir nada más desapareció.

Instantáneamente ante la cara de furia de la castaña Draco puso cara de santo, el más santo de todos.

-¡No tienes derecho a tratarlo así! ¡El no te ha hecho nada!-exclamó ella mientras enrojecía de furia.

-Está ocupando un lugar que me pertenece-admitió él.

-Sabes que no.

-Sabes que sí.

-Hoy me di cuenta que nada de esto es lindo, ya empecé a sufrir tan rápido, estoy doblada, no sirve de nada sentir amor si tan temprano sufrís. Tus cantos hieren mis oídos, tu voz penetra mi cuerpo y destruye mis venas. Mis sueños están en muletas con el ruido de tus gritos.

-No me mientas, sabes que no es verdad-se atrevió a contradecirla.

Una lágrima se asomó por su ojo derecho.

-Ven-le dijo.

Lo guió hacia el cuarto de Alex. Lo tomó de la cuna y, sin despertarlo, lo puso en los fuertes brazos del rubio.

Luego abrió el ropero y sacó de allí un pequeño bolsito celeste.

-Aquí tienes la mamadera, la leche, los pañales, el pijama y dos cambios de ropa. No creo que necesites nada más…-agarró un osito de la cuna y sonrió con nostalgia. Se le mostró al rubio y prosiguió:-Duerme con él y ni intentes sacárselo porque llorará. Si tienes algún problema que no puedas resolver en el bolsillo del frente tienes un papel con el número de la casa de Peter y el de aquí por lo que puedes llamar inmediatamente. En caso de que no te atendamos puedes llamar a Theo, él sabrá como…

-Tranquilízate, soy grande, se la responsabilidad que estoy tomando.

Ella sonrió, exhausta.

-No sabes lo que me cuesta…

-Me imagino, pero soy su padre Hermione, lo cuidaré.

-Ya lo creo.

-Bien-concluyó él.

Le dio un suave besó en la mejilla y desapareció.

Hermione corrió a su cuarto. Necesitaba un relajante baño antes de ver a su novio, había tenido un día bastante movido.