Mensaje
Capítulo II
(Razones para creer)
- Hemos detectado Digivices en Shibuya – informó un asistente – Una ola nueva de elegidos se acerca.
- Rastreen la ubicación de los digivices mediante las tramas de Red y GPS.
- Entendido, Dr. Izzy.
(N.A: Le llamo 'Dr. Izzy' no por ser médico, sino por tener un doctorado, que es uno de los máximos niveles académicos)
Izzy estaba muy dubitativo. ¿Quiénes serían esos nuevos elegidos? ¿Quién era esa misteriosa voz?
- Hemos rastreado la ubicación de los digivices. Provienen de una residencial. Las direcciones son…
Izzy deseó morir al oír las direcciones. Eran las casas de él y sus amigos. ¿Pero serían ellos los elegidos otra vez?
- No puede ser. Nosotros estamos aquí. ¿Porqué el digivice no viene hacia nosotros?
- Dr. Izzy, no creo que sea usted y sus amigos. Me temo que se trata de sus hijos…
¡Lo sabía! Izzy lo sabía. ¿Porqué los hijos de sus amigos tenían digimons si no era porque serían necesarios en el futuro? ¿Y qué pasó con aquellos demás chicos que en todo el mundo tenían digimons? Nadie podía responderle… excepto tal vez…
- … aquella voz.
Izzy se retiró rápidamente del laboratorio y volvió a donde estaba el BRI (Interfaz Cerebro-Computador) para volver a hablar con aquella voz.
Así que has vuelto.
- He vuelto. Necesito respuestas y tú solo puedes dármelas.
¿Qué te parece que sean los hijos de tus amigos y el tuyo propio quienes vayan esta vez a arruinarlo todo?
- Haré todo lo que pueda para que no dañes a mi pequeño Yoichi. ¡Ni a ninguno de los hijos de mis amigos?
Vaya… ahora muestras tu faceta de padre. El emblema no logra controlarlo todo, después de todo. ¿Te preocupas por tu hijo?
- ¡Deja de mencionar el emblema! ¡No tiene nada que ver! ¡Si ni siquiera lo tengo ya!
Eso crees. Desapareció el medallón… pero no dentro de tu alma.
- ¿Alma? No bromees. Tu eres de esos que no creen en nada que no sea explicable. No hablarías conmigo así…
Alma… bueno, así lo llaman los imbéciles. Realmente es toda la intrigante masa cerebral que tienen los humanos. Y eso que llamamos Inteligencia… es lo que determina sus destinos.
- ¿Qué dices?
Inteligencia. Podríamos decir que es la cantidad de conexiones sinápticas del cerebro, en función de su número de neuronas. No todas son beneficiosas, pero a mayor cantidad de ellas, más posibilidades que la información llegue por mejores caminos.
- Así que eso es Inteligencia…
Pero… realmente existen genes inteligentes. ¿El cuerpo saca una imagen de lo que es y lo traslada a los genes? ¿Acaso heredamos características en vida? No eres atisbo de lo que pudiste ser…
(N.A: La teoría de Lammarck de los caracteres adquiridos en vida y su herencia a la descendencia está en tela de juicio y se prefiere la teoría de la Selección Natural de Darwin, en su lugar)
- Mi padre era profesor de Matemáticas en la Universidad de Tokyo – dijo Izzy – Soy un Investigador de las Ciencias de la Computación. Pero somos inteligentes.
¡Ja ja! ¿Crees en la Teoría de Lammarck? Entonces estás en un grave error. Consideremos el caso del Emperador de los Digimons. Almacenó el odio en su corazón y ahora tiene hijos. ¿Acaso sus genes "malignos" por así decirlo, se deben pasar a sus hijos? ¿O acaso sus genes de arrepentimiento? Pero tiene una familia normal. ¿Acaso esa familia se arruinará?
- El venció a la influencia maligna de la semilla. Lo superó…
¡Mentiroso! El Experimento de Milgram demuestra que no pueden luchar contra el mal. La Banalidad del Mal también. No ganan nada luchando contra un supuesto mal.
(N.A: El Experimento de Milgram consistía en que sujetos de prueba "electrocutaban" a un actor siguiendo órdenes. En realidad las electrocuciones eran falsas, pero casi el 80% de los sujetos no tuvo piedad, aunque los actores les pedían que cesaran. Por otro lado, la Banalidad del Mal es una teoría que indica que los que causan los peores desastres y maldades de la historia no son sociópatas ni locos, sino tan sólo personas que siguen órdenes, lo que complementa el Experimento de Milgram.)
- No puedes decir eso de quienes recibimos el emblema. ¡Nosotros no seríamos como los de Milgram!
Todos los seres son malignos. Fíjate en el Experimento de la Prisión de Stanford. Un grupo de estudiantes se dividió en alguaciles y prisioneros. Eran iguales, pero los alguaciles se deleitaron maltratando y torturando a los prisioneros. ¡Todos somos malos! ¡Tenemos la malicia en nuestro interior, como instinto que nos llama! ¡Recuérdalo siempre Izzy!
