EL REGRESO DE LA RUBIA

Como era posible que luego de tanto tiempo no pudiese sacársela de la cabeza, suspiro perezosamente mientras metió sus manos a los bolsillos, hacia ya mucho que la vio por última vez pero su sonrisa no se apartaba de su cabeza.

Camino hasta la plaza principal de Konoha, en aquel lugar se encontraría con sus amigos, tal vez habría sido mejor declararse enfermo y simplemente no asistir a aquella reunión, de todas maneras no era algo oficial tan solo una simple reunión de amigos, un nuevo suspiro se apodero de sus labios.

Se paro en secó de verdad no tenia ni la menor gana de asistir a esa reunión. Giro sobre sus talones dispuesto a devolverse, pero era demasiado tarde, hay estaba Naruto interrumpiendo su retirada.

Arrastrado por el rubio se vio obligado a asistir a la problemática reunión de amigos, fueron al local de siempre, conversaron de lo mismo, hicieron las mismas bromas de siempre y se rieron como todas las ocasiones anterior.

El moreno, solo se llevo un trago de sake a la boca, y miro por la ventana, la gente pasaba por las calles, sus amigos reían, Shikamaru suspiro por décima vez en la tarde.

Muchas cosas habían pasado, mucho tiempo para el joven ninja, y no entendía por que razón su mente se empeñaba en traerla, una y otra vez hasta su cabeza.

Un nuevo bazo se vació en su garganta, no era que fueran grandes amigos, no era que hallan tenido una gran relación, fue solo una noche y no paso nada mas a parte de besos, caricias y eso ya ase mucho, no era que todos supieran de aquello, mas bien nadie sabia de eso, era un secreto de dos; tampoco era que tuvieron una apasionada despedida, mas bien fue un tímido hasta pronto.

Que idiota… si tan solo se hubiese reprimido como tantas otras veces, no estaría divagando en este momento, un nuevo suspiro una nueva copa a su garganta y el genio se levanto de la mesa.

"Nos vemos" fue toda la despedida.

Y tambaleante se apresto a ir hasta su casa.

La gente pasaba a su alrededor, algunos lo miraban, otros no prestaban atención, solo quería llegar a su casa y dormir, si tenia suerte esta noche volvería a soñar con ella.

Un tras pie, un desequilibrio y un ninja fue a dar al suelo… de bruces maldijo su suerte y golpeo con fuerza la tierra.

Una mano se extendió frente a el y una sonrisa burlona lo llevo hasta las nubes en un segundo, pero callo de ellas tan rápido como subió, si ella estuviera en konoha el lo sabría, no por nada era su guía cuando ella estaba en Konoha.

Se golpeo mentalmente, pero que idiota, ahora hasta alucinaba con ella, eso estaba mal… muy mal. Pero la alucinación era tan real que hasta podía sentí su aroma invadiendo su alrededor.

Levanto su rostro levemente, para ver unas sandalias que se erguían orgullosas, unas pierna muy bien contorneadas, esa elegante Jukata negra que cubría sus cuerpo, el inconfundible obi rojo que delineaba su cintura, y si… hay estaba… esa era la sonrisa que lo descoloco hace ya tantos años.

Tomo su mano casi con miedo a que aquella alucinación se esfumara, y lentamente se incorporo repasando en su mente cada centímetro de ella.

"Que ases aquí" dijo, y casi en acto de magia los grados de alcohol que había en su cuerpo se evaporaron.

Ella no respondió solo se rió sonoramente, acorto las distancias que los separaban y luego dijo en el oído del estratega:

"Vine a darme un baño, sabes quien puede prestarme uno para refrescarme" dijo la rubia, serrándole el ojo.

A la distancia, un grupo de ninjas miraban sin decir nada, veían como él hasta ase poco deprimido Shikamaru, ahora se encontraba devorando los labios de una chica rubia.

"Esa oposición no sale en el Icha Icha" dijo naruto inclinando levemente su cabeza, mientras Hinata asentía con su rostro sonrojado.

Una gran sorpresa se llevo el grupo cuando la pareja se separo para tomar aire.

"TEMARI" se sintió a coro.

"Me ciento observada, por que no nos vamos" dijo la rubia contra los labios moreno.

A desgano el estratega bajo a la rubia para luego tomarla de la mano y encaminarse, entre besos y caricias hasta la casa del genio.

La puerta se cerró bruscamente, los zapatos quedaron olvidados en algún lugar cercano a la puerta, el abanico tirado en medio del pasillo, al lado de la chaqueta del estratega,

Una pequeña mesita que estorbo el camino hizo que ambos llegaran al suelo, rieron sonoramente con sus labios aun unidos, menos mal que la rubia callo encina del moreno, si no…

Ella se sentó sobre el cuerpo de el, mientras comenzó a desatar el obi que sostenía su yukata, comenzó a levantar la malla de él, acariciando, besando y mordiendo cada centímetro, desde su abdomen, hasta su cuello, subió lentamente para terminar sacándole la ramera, se dirigí al costado de su cara, mordió su lóbulo y jalo delicadamente de la argolla que pendía de él.

Un escalofrío, recorrió su cuerpo y un calor que se genero desde sus entrañas amenazaba con quemar su piel, su visión se nublo por momentos, y su miembro tomo una posición erecta.

La rubia sonrió orgullosa, dejo resbalar la yukata para luego tirarla a un lado, quedando solo en ropa interior, movió su cuerpo dejando que sus sexos rozaran de manera exquisita.

Un gran placer, recorrió los cuerpos de ambos. Gotas de sudor los recorrían por completo, gemidos inundaban la habitación, una extraña humedad se apodero de sus sexos.

"Para mujer que no soy de hierro" salio casi en un suspiro y entre jadeos el moreno.

Una sonrisa, una distracción, un movimiento ágil y ahora era rubia la que reposaba en el suelo, el brasier no fue obstáculo, con un simple movimiento este abandono su cuerpo, quedando en algún rincón olvidado.

Un momento de paz se tomaron, mientras sus respiraciones se normalizaban, el vapor que desprendían sus cuerpos, habían inundado de lujuria la casa, aun cuando hubiesen querido detenerse, el afrodisíaco olor que los rodeaba no los habría dejado.

El genio se acerco lentamente, dándole un beso casto, que lentamente se que tornando mas apasionado, sus manos delineaban el torso de la rubia, deteniéndose en sus firmes pechos.

Mientras la besaba jugo con sus pezones jalándolos suavemente solo para que tomasen forma. Bajo lentamente saboreado cada centímetro de piel expuesta, la rubia tenía su rostro sonrojado y sus músculos amenazaban con tensarse en cualquier momento.

Cuando la lengua del estratega toco sus pezones sintió una corriente cruzar su cuerpo, una sensación indescriptible sintió al momento que sintió la boca succionar el uno de sus pezones, mientras suaves masajes se encargaban del seno expuesto.

Cosquillas recorrían su cuerpo… una sensación de indescriptible de calor que nacía en sus entrañas y junto con el su cuerpo se tenso por completo, dando paso a una exquisita sensación que nació en sus pies y termino en su cabeza.

No quería, nunca lo había hecho, pero se descubrí a si misma entre gemidos diciendo a voz en cuello el nombre de Shikamaru.

Este se sintió en el cielo al sentir su nombre entre los labios de aquella orgullosa mujer, pero la mujer mas fría que conocía, se había convertido en arcilla en sus manos, después de todo no era tan inalcanzable como creyó, después de todo para ella tampoco había sido una aventura de una sola noche.

El estratega se había sentado a los pies de la chica, mirándola desde esa posición, la majestuosidad de la mujer que estaba con el…

Su cuerpo sudoroso, sus senos que bailaban al son de su agitada respiración, su bronceada piel, todo a su disposición.

Sus divagaciones quedaron en el aire al sentir los labios de la rubia sobre lo suyos, era claro que ella no quería ese momento de paz, quería seguir.

Bajo los pantalones les moreno que aun tenia puestos, tomo su erecto miembro entre sus manos, lo lamió un par de beses antes de introducirlo por completo en su boca.

Su calido aliento, acariciaba energética cada parte de sus genitales, logrando que el genio temblara en su lugar, sus piernas fallaron y tubo que apoyarse en sus brazos para no caer de espaldas.

Su mirada se nublo, el placer que sentía era tal que no puedo controlase mas y se corrió en la boca de la rubia, la que trago hasta la ultima gota del liquido que desprendió aquel miembro.

Cuando recupero el control sobre su propio cuerpo, abrazo a la mujer, llevándola suavemente hasta la cama.

Entre besos y caricias, introdujo uno de sus dedos en la intimidad de la rubia, podía sentir la agitada respiración de ella en su cuello, a los momento introdujo un segundo dedo y un tercero, los movió suavemente, y aumento la velocidad del movimiento a medida que el cuerpo de ella los iba requiriendo.

La humedad de ella fue aumentando, sus paredes comenzaron a estrecharse, su respiración se agito mas, sus godeos eran mucho mas sonoros, el orgasmo se hizo presente, entre jadeos y caricias. Ella ya estaba lista.

Bajó lo suficiente para que su miembro quedara en la entrada de la rubia, acariciando sus senos y besando sus labios introdujo su erecto miembro en la intimidad de la chica.

La sensación fue muy distinta, la espalda de ella se arqueo violentamente, la gotas de sudor resbalaban por todo su cuerpo, escalofríos recorrían su cuerpo, solo jadeos salían de su boca.

El genio salía y entraba de ella lentamente, casi con pereza, la beso violentamente antes de aumentar su velocidad. Al son de las caderas de la rubia.

El cuerpo de la rubia se tenso por completo sintiendo un gran placer recorrer todo su cuerpo, sus paredes se contrajeron, apretando deliciosamente el miembro del moreno. Pero se negó a detenerse.

Aumentando la velocidad consiguió un segundo orgasmo, y luego un tercero.

Envistió dos beses mas de manera violenta antes de dejarse caer sobre y dentro del cuerpo de la rubia.

Tubo que esperar un par de minutos, que sus respiraciones se normalizaran antes de salir de ella.

Se acomodo agotado a su lado la atrajo hasta su cuerpo acunándola en su pecho, y abrazándola fuerte casi con miedo al momento en que Temari dijera que tenia que partir a su villa.

Pero aquello no ocurrió, no al menos esa noche, el moreno solo puedo sentir la pausada respiración de la rubia placidamente dormida su lado, con una hermosa sonrisa en sus labios.

La mañana llego demasiado rápido para el estratega, que no pego un solo ojo en toda la noche, grabando en su cerebro cada rincón da la rubia.

Cuando la sintió moverse en sus brazos, su corazón se estremeció, no quería dejarla ir, no la dejaría ir, no cuando sus vidas se habían unido de tal manera.

Se negó a soltarla, la rubia sonrió en el pecho del moreno, lo beso calidamente, sentía la prisión de sus brazos a su alrededor, pero tampoco quería salir de hay.

"Buenos días, bebe llorón" le dijo la rubia sin separar sus labios de los del moreno.

"Buenos días mujer problemática" le dijo el, sin soltarla.

La rubia tampoco hizo el menor esfuerzo por salir de los brazos del moreno, todo lo contrario, lo abraso con la misma intensidad con la que el lo hacia.

"Tengo que ir con la Hokage" dijo luego de un rato, suspiro lo miro a los ojos y luego le dijo "después tengo que…" esa ultima frase fue interrumpida por el moreno.

"Ni lo sueñes… no te dejare ir, no dejare que te vallas" le dijo muy serio

"¿Sabes?, luego de mucho convencía Gaara que después de tantas guerras e invasiones teníamos que tener una alianza mas estrecha con Konoha, y por eso abriremos una sede diplomática aquí, y adivina quien estará a cargo" le dijo con una gran sonrisa.

El genio la beso, luego la estrecho mas contra su pecho, "Señorita Embajadora, ¿quiere que la acompañe en su recorrido por Konoha?" le dijo

"Por supuesto caballero, pero luego que nos bañemos… ¿Me acompañas…?"

Si la vida para el estratega de Konoha se hizo menos rutinaria y aburrida luego que la sede diplomática de la Arena en Konoha, abrió sus puertas, esa tarde.