Ciertamente, era una hermosa noche. Miré a Signum que estaba algo sonrojada mientras paseábamos de la mano por aquella preciosa y solitaria playa. Era verano y la suave brisa del mar nos aliviaba un calor húmedo y pegajoso. Pero… a mí en ese momento, al mirar a mi acompañante, empezaron a subirme otro tipo de calores.


Historias cortas.

II

Por NaYmCo.



20 de agosto.

Definitivamente aquel paseo me estaba comenzando a gustar. Signum seguía más que ruborizada aunque no tenía ni idea del por qué.

"Hayate… podemos sentarnos aquí si quieres." me pareció sospechoso ese modo de mirarme. Mi guardiana me estaba… ¿seduciendo?

"Claro." sonreí pícaramente, a ver que hacía esta vez.

Y para mi sorpresa, ni tiempo a sentarme me dio. Se me tiró encima como una gata salvaje, cosa que no me disgustaba, todo hay que decirlo, y comenzó a comerme seriamente. Y sí, digo seriamente, porque se lo estaba tomando en serio.

Me mordía.

La arañaba.

Y luego, en un acto de desenfreno, fui yo la que se le tiró encima. No cabía duda, Signum últimamente estaba realmente buena. Sí, sí. ¿No os lo creéis? Esa mirada salvaje que entretenía mi visión. Y esos pechos respingones, bueno no es que yo lo diga, pero eran algo así como… cómo lo explicaría sin que suene mal. Vamos, que no tenía nada que envidiarle a Fate-chan, por ejemplo. Llegado al caso no sé por qué demonios en estos momentos tan increíbles me acuerdo de esa endemoniada rubia que a veces me saca de quicio con su densidad. Para aclararlo, sí, ella realmente no es que sea muy lista… bueno sí que lo es, pero no es de las que cogen las cosas al vuelo.

Así que es bastante interesante meterse con ella. Pero claro, estoy en una situación muy encantadora como para ponerme ahora a pesar en semejante persona. Además, y de seguro, se lo estará montando con su querida novia y mejor amiga mía, Nanoha-chan.

Y aquellos pensamientos se borraron. Por fin. Cuando cierta guardiana me dio la vuelta y me subió la camiseta. Explicaré como era cierta prenda mía. Con lo fina y maravillosa que soy, pues mi camiseta era tan fina y maravillosa como yo. Era muy ajustada, cosa que a Signum parecía encantarle porque no hacía sino susurrarme algo así como…

'Hayate qué rica estás con esta ropa'

Y claro, aquello era una buena ayuda a la hora de seguir en los menesteres, que al fin y al cabo quería que me trajeran hasta allí. Porque sinceramente, sí. Desde que salí de mi casa aquella noche, estaba deseando que todo aquello pasara. Eh, que no soy de piedra y la verdad, Signum valía bastante la pena. La situación se calentaba más según ella iba bajando.

Dios, que mujer.

Sus manos no podían quedarse quietas.

Parecía una pulga saltando.

Beso aquí.

Beso allí.

Y escalofríos.

Oh, pero eso no era todo.

Noté cómo se ponía realmente roja cuando susurré su nombre. Sí, aquello era muy efectivo. Vamos, que nos lo estábamos montando en medio de una playa, y por suerte no pasaba nadie por allí. Y eso que la noche valía la pena. De nuevo más que hacer el amor, parecía que peleábamos. Otra vez me subí sobre ella, y mis preciosos pechos eran el delirio de mi querida guardiana, que aprovechaba esa posición tan excitante para disfrutarlos.

Lentamente.

Morbosamente.

Pausadamente.

Y qué bien se sentía aquello, por dios.


No sabía por qué motivo había estornudado ya como 3 veces en lo que iba de noche. Nanoha me miraba pensando en si sería uno de esos estúpidos resfriados de verano. Y por suerte, aquel día sí lo teníamos comprobado. En su casa no había nadie. Y además, ya habíamos terminado, así que esta vez no sería pillada. Y eso que las reglas que me suelo poner, las pretendo cumplir. Pero es que Nanoha, a veces, no me daba opciones. Se ponía toda sexy y sensual y claro, no soy de piedra.

Demonios, Nanoha no me dejaba ir. Qué complicado es cuando se pone así de juguetona. Pero debía irme, sus padres estarían a punto de llegar y no me apetecía nada que me volvieran a ver pasear mis 'razones' (pechos, para el que no entienda) por toda la habitación. Ahora sí que no podría salir corriendo por la 'zona de huida de emergencias por si…''. Iba totalmente desnuda y no me apetecía nada acabar pillada por la policía.

Pero demonios, qué complicado.

Me besaba el cuello.

Erizaba mi piel.

Se me ponía retozona.

Pegaba sus pechos a mi espalda, al intentar levantarme.

Oh dios, me estaba matando.

Cómo escapar de algo tan sumamente morboso. ¿Alguna idea? No, yo tampoco la tengo.

Oh… y ahora le daba por pasar su lengua por... por mi espalda.

Inexplicable.

¡Pero sí! Lo logre. Di un salto en la cama, pero por desgracia caí al suelo de boca. Por culpa de la maldita sabana, que se me había enredado en el pie. Y ahora encima y para colmo me dolía la cara.


Descripción de la situación:

Yo, totalmente desnuda, con las piernas encima de la cama y la cabeza en el suelo. Horrible, como para que entrara alguien, se pensaría que aparte de estar metiéndole mano a Nanoha, lo hacía de un modo extraño. Oh, y no olvidemos a Nanoha muerta de la risa, mientras intentaba ponerme en pie. Todo por huir. No aprendes Fate. No. Ahora tenía la mandíbula rota o algo, porque dolía como mil demonios. Sí, lo sé, soy una exagerada, culpa de mi madre. Y unos lagrimones eran testigos, lo juro.


Pero no, mi novia en vez de consolarme… Ahora que lo pienso mejor, que no me consuele sino jamás me iré, por dios. A todo esto conseguí vestirme y ya hasta parecía una persona normal.

Y casi no me despido, mi novia me besó en la puerta de su casa, y me besó de un modo que más que despedirme parecía que me saludaba. Hasta creí en algún momento que me diría algo así como 'Fate-chan ¿adónde vas?'

Mou. Así que nada, por fin logré salir de allí. Y a ver que me explique. No es que yo quisiera irme, simplemente mi novia estaba demasiado buena. Espero no tener que hacer recordatorio de la maravillosa conversación que tuve anteriormente, donde me preguntaron por ella y yo dije directamente que estaba buena. No es que yo sea una persona ardiente… no os lo creéis, ya lo sé. Lo sé.

Vale, lo reconozco, soy un pelín fogosa. Está bien, está bien. Soy tremendamente fogosa y no lo puedo evitar. El caso es que esos calores aún y después de despedirme de mi novia seguían ahí.

Así que se me ocurrió la súper y genial idea de dar un paseo por la arena de la playa para despejar mis ardientes pensamientos. El caso es que todo iba genial. Llegué a aquel estupendo y solitario lugar, o eso creía yo, y comencé a caminar por allí. Me puse a mirar las estrellas como una boba.

No las contaba, era sólo que estaban bonitas.

Y paseando… ¿dije que me había quitado los zapatos? Oh no, no lo dije. Pues iba descalza, de acuerdo continuo. Iba caminando por aquel estupendo lugar. Cuando de repente, y sin venir a cuento, noté algo blando bajo uno de mis pies. Demasiado blando y suave. Además era algo así como una textura bastante apetecible. Me recordaba a… deja que piense, ¿una gelatina? Pero de esas que no se rompen. Era curioso también me recordaba a los protuberantes pechos de mi novia. Empecé a reír a carcajadas. Fate, eres tonta, cómo va a haber un pecho en medio de una playa.

Diré que el tacto de aquello lo palpaba con los dedos de mis pies, pues me atraía considerablemente. Y además, mi posición, oh, eso era lo mejor.


Posición:

Tenía mis manos a la espalda. Uno de mis pies, más levantado que el otro, notando y percibiendo aquella extraña 'cosa' que aún ni me había dado por mirar. Pero era algo así como que me quedé pensando. No lo repetiré más. No soy densa. Bueno… puede que un poco. Así que allí estaba yo en esa postura. Mirando aún las estrellas y sintiendo aquella 'cosa' entre los dedos de mis pies.


Y cuando me dio por mirar hacia abajo fue cuando me di cuenta de lo que era aquella 'cosa'

No. No era una cosa.

Era aquello que yo quería quitarme de la cabeza, porque creía que era una locura.

Sí. Era eso.

Si no lo sabes lee más arriba. Luego me llaman a mi densa.

Ciertamente, la cara de ambas personas que estaban en el suelo medio en bolas (vamos desnudas o medio desnudas, que para el caso es lo mismo. Que no, no deberían de estar allí, a ver si me entendéis) era todo un espectáculo.

Sí. Mis carcajadas se cortaron en segundos, que segundos, ni décimas.

Y no sabría cómo explicar mi cara. Pero sería algo así como…

Entre rojo fuego y blanco. Pero no un blanco cualquiera, no. Era ese blanco como cuando tienes unas horribles ganas de ir al baño, no explicaré de qué forma, todos deberíais entender, y no puedes porque… porque estás en otro sitio y no puedes, vamos. Y los nervios, era como si fueras a estornudar con una taza de té hirviendo y a rebosar en las manos.

Vamos, para explicarlo de un modo que lo entendáis bien. Repito nuevamente.

Inexplicable.

Y así fue, en un intento de huida… que no sabía por qué pero me recordaba a algo… Como dice mucho Hayate y su famosa frase… Me pregunto por qué será

Pues eso, en un intento de huida, Signum, que era a la persona que había pisado, no volveré a explicar el que, me sujetó del pie haciéndome caer de nuevo. Oh, pero qué bien, al menos esta vez era blandito. Claro que luego me pasaría horas sacudiendo la arena, por no describir toda la que entro en mi boca, y ya no os cuento el pelo.

Horrible.

Simplemente horrible.

Rayos, pasaría horas para volver a dejar mi pelo medianamente normal y visible.

Qué ganas de llorar.

El caso es que no sé cómo, ni cuándo, ni por qué… escapé de ese fuerte agarre.

Y ante los ojos de estas dos personas, comencé a correr sin parar.

Pero lo gracioso no era lo que yo corría, sino que me dio por mirar para atrás, y ciertas partes del cuerpo de Signum, que iba tras de mí, saltaban y botaban creando un precioso espectáculo. Sobre todo cuando ya iba por la acera y la gente la miraba aterrorizada.


La situación:

Yo.

Llena de arena por todas partes, un moflete hinchado y una cara de autentico terror, corriendo como una posesa.

Signum.

También llena de arena, con cara de pocos amigos. Con la camisa abierta. Su sujetador subido y con esas 'razones' saltando a compás. Por supuesto no sólo eso, sino el griterío y la excitación, creo que una mezcla de las dos, diciendo algo así como '¡¡TESTAROSSA VEN AQUI!!' agitando las manos como loca, y corriendo, más que como posesa, como poseída.


Nada, cosas que aprendí esa noche:

1ª.- No harás nuevamente el amor con tu novia en su casa.

No aprendo, esta vez no fui pillada en el acto, pero si me llevé un buen tortazo.

2º.- No se te ocurrirá ir a pasear a la playa.

Horrible, tanta estrella y tanta cosa, para acabar peor.

3º.- No comprobarás con tu pie ciertas partes extrañas que te encuentres.

Sobre todo se debe mirar siempre, siempre, lo que se pisa.

4º.- No pasar por encima de la persona que luego, no solo correrá como loca tras de ti y en bolas, sino que antes de todo eso, te agarrará el pie haciéndote morder el polvo, literalmente.

Más que nada, para no pasarte luego como 4 o 5 horas como mínimo, quitándote arena del cuerpo.

Conclusión.

No sé cuál es la conclusión, pero desde luego no volveré a ir a casa de mi novia jamás, y menos pisar una playa después. Nunca se sabe lo que una se puede encontrar allí.


N/A: Bueno, aquí llego con el capitulo 2. Sigo pidiendo paciencia con el capítulo 14 del fic '7 días de la semana' no es que no se me ocurra nada, es que me gusta haceros esperar… es broma. Ains, bueno, que mi retraso se debe a que tengo que estructurarlo como tiene que ser. Espero haberos hecho reír nuevamente. Al fin y al cabo es mi propósito con este capítulo. Y si puse alguna cosa loca, como las que suelo poner siempre, no me lo toméis en cuenta. Si hay alguna palabra que no comprendáis, no es porque no estuviera explicada, no. Sino porque, según Fate, todos somos densos menos ella claro… xddd Nada más, un saludo y a ver para cuándo puedo subir otro capítulo.