2. RESPONSABILIDADES

- ¿Qué tal todo? ¿Se arreglaron las cosas?- preguntó Bella.

- Si, todo está bien de nuevo.- dijo Jake.

- Gracias, mamá,- le dije,- si tu no me hubieras aconsejado que lo dejara hablar conmigo, tal vez nunca hubiera vuelto a hablarle.

- Me... me llamaste... mamá.- dijo con los ojos rojos

- Claro que si, eso es lo que eres. Mi madre.- miré a Jacob sorprendida.

- Nunca me habías dicho mamá. – Dijo tomando la mano de Edward,- siempre me llamas 'Bella'.

- Si bueno...- entorné los ojos y sonreí apenada.- no creo volver a llamarte así, no me puedo acostumbrar. Que tu y Edward se vean solo cuatro años mayores que yo no me facilita el llamarlos 'papás'.

-Está bien, Nessie. Yo soy feliz cuando tú lo eres. Ahora vuelvo, tengo que ir a ver a Rebicce.

- Claro, Bella.- dijo Jacob.- Bella…

- ¿Si?

- Sé que no me sale muy bien esto de ser padre pero… no he visto a Rebicce desde hace una semana. Además, no creo que sea justo que cargues tú con toda la responsabilidad de una hija que también es mía.- continuó después de vacilar.

Su comentario me dolió un poco pero no creo que me haya dolido más de lo que le dolió a Jacob cuando Edward contestó:

- El padre de Rebicce soy yo y te guste o no solo Bella y yo nos haremos responsables de ella.

- Es mi hija y no me puedes prohibir verla ni estar con ella. Tú no tienes ningún derecho sobre ella.

- Claro que lo tengo, porque su madre es mi esposa.

- Si pero es mi hija y es hija de mi…- entornó los ojos y suspiro.

Amante, pensé, pero probablemente era una manera incorrecta de llamarla, porque no se hacia su amante solo por una noche porque solo había sido una noche… ¿cierto?

- Si, Jacob, es una mala manera de emplear la palabra.- Me sorprendió escuchar que probablemente haya pensado lo mismo que yo, pero me sorprendió aun mas es comentario de Bella.

- ¿Saben? es algo incómodo que mi esposo y mi... eh, amante… compartan pensamiento enfrente de mi y yo no sepa que ocurre.- vaciló ante la palabra.

- ¿Amante?- preguntó Edward.

- Si, supongo que es una forma de llamarlo…

- ¿Lo vez, chupasangre?

- ¿De que me perdí?- dijo Bella

- De nada cariño, de nada.-dijo Edward.

- Como sea, iré con Rebicce. Edward….- le dijo Bella mirándolo amenazantemente. Edward solo entornó los ojos.

Traté de controlarme mientras estábamos en presencia de Edward pero era casi imposible borrar de mi cabeza ese momento… de alguna forma lo logré, pero al parecer Jacob no había sido tan exitoso como yo.

- Perro, ya te habíamos advertido cuales eran los limites en la convivencia entre Renesmee y tu.- le dijo Edward, no mejor dicho, le gruñó.

- ¿Qué?- preguntó distraído.

- Les ordenamos estrictamente tener cualquier tipo de contacto físico y desobedecieron esa orden, les pasamos esa falta una vez pero no dejare que se repita.- reclamó. Su tonó de padre mandón me enfureció y también a Jake.

- ¿Quién te crees, mi padre? Ni el puede decirme que hacer, sanguijuela.

- Tal vez no te puedo dar ordenes a ti, pero a Renesmee si y también le puedo prohibir salir contigo, incluso verte.

- ¡Edward! Eso no es justo, ¡No puedes hacerlo!- alegué enfurecida.

- Claro que puedo y lo voy a hacer. Tienes prohibido tener cualquier clase de contacto con este perro, Renesmee.- dijo con acritud.

- Bien, tal vez me lo puedes ordenar, pero nada te garantiza que te voy a obedecer. No hay manera de que me puedas detener.

- Claro que puedo, Renesmee Cullen…- comenzó Edward de nuevo.

- ¿Qué pasa, Edward?- Dijo Bella, quien llegó como si fuera un milagro.

- Bella, Edward me quiere prohibir ver a Jacob. No puede hacerlo, ¡no puede!- Grité desesperadamente.

- Edward, ¿Por qué tendría que dejar de verlo?- le preguntó en nuestra defensa.

- Ya le habíamos advertido una vez lo que pasaría si volvía a acercar a Renesmee en ese sentido.

- ¿Y?- dijo Bella levantando una sola ceja.

- Lo volvieron a hacer. No voy a permitirlo, Jacob tiene prohibido poner un pie dentro de esta casa y Renesmee no lo podrá ver, ni siquiera fuera de aquí.

- Edward, ¡No puedes prohibirle a Jacob venir!- exclamó Bella enojada,- no le puedes hacer eso a Nessie…- se corrigió a si misma por alguna razón.

- ¿De verdad esto es por Nessie, Bella? ¿No será que tú no puedes dejar de verlo? ¡¿No será que no puedes evitar desear tenerlo cerca?!- le gritó Edward, algo que nuca había hecho.- ¿¡No será que deseas con todas tu fuerzas hacer lo mismo que hicieron hace poco!? ¿¡Te molestaría tener otro hijo, Jacob?! No lo creo….

Su comentario me provoco varios estremecimientos, uno detrás de otro. Bella se quedo paralizada con la boca abierta, al igual que Jacob y yo. Los bordes de sus ojos se volvieron rojos y yo mire hacia abajo para evitar que notaran mis lágrimas.

Jacob reaccionó y se le hecho encima a Edward.

- Maldito chupasangre….-le gritó.

- No me toques, perro.

Jacob comenzó a golpearlo, y como nadie había esperado, Edward cayó al suelo y se acarició la barbilla con gesto de dolor. Lo siguiente que vi, fue que Jacob se golpeaba contra la pared. Cayó contra el suelo después de un crujido y dejo un rastro de sangre.

- ¡Jacob!- grité y corrí para acercarme a el, pero Edward se me acercó me quito del camino y cuando volteé, Edward estaba sobre Jacob.

- Edward, ¡déjalo!- gritó Bella.

Edward se levantó lentamente, volteo y sus labios tenían sangre. Jacob se convulsionaba des manejado en el piso

- ¡No!- gritamos Bella y yo.

- Edward, ¿Qué hiciste?- le dijo Bella.

- ¡Eres un monstruo!- le grité sin piedad y fui corriendo hacia Jacob otra vez, quien tenía los ojos cerrados y estaba gimiendo de dolor.

- Nessie…. –comenzó Edward pero no lo dejé hablar.

- ¿Cómo pudiste? ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? ¿¡Qué demonios te ocurre?!

- Escucha, Jake, ¿Confías en mí?- le dijo Bella.

- Claro que si.- dijo casi ininteligiblemente.

- De acuerdo.- se dijo a si misma, al parecer. Tomó el brazo de Jacob y puso sus colmillos exactamente en el mismo lugar donde Edward había clavado los suyos. Ella comenzó a succionar y después le levantó y entró al baño.

- ¿Estas bien, amor?- le pregunté

- Si, Ness, pero me arde mucho el antebrazo.

- Jacob, lo lamento, no me pude controlar.

- Si, claro…- dijo entornando los ojos.

- No puedo creer que hayas hecho eso, Edward. – le reclame furiosa.

- Ness…- comenzó.

- No te enojes con el, cielo.- me pidió Jacob, lo cual me sorprendió.

- De verdad te afecto el veneno…- le contesté sin pensarlo.

- He decidido que no voy a hacer nada contra el. Es mas, lo ignoraré por completo, así no tendré problemas con nadie.

- Muy inteligente.- le otorgué.