Debo decir que lo que voy a contar... no tiene precio.

Hola, y como siempre ya saben mi nombre... ¿no lo saben? oh... pues mi nombre es Fate T. Harlaown. Sí, Enforcer de la TSAB, aunque aún soy adolescente, tengo diecisiete años y mi novia es la hermosa y sexy Nanoha Takamachi. Bueno ya he contado algunas cosas que me han pasado con ella.

La vez que fuimos pilladas por su padre... dios aún recuerdo ese día y me dan escalofríos.

O la vez que pisé la zona, mas bien blandita, de cierta persona. Por cierto, recuerdo que pasé más de una hora corriendo como loca, perseguida por un ser de pelo rosa y mirada asesina. Pero que puedo decir, la culpa fue de ir mirando estrellas. Es evidente no pensé que hubiera alguien ahí. Luego y en los días siguientes, sentí el famoso y épico gesto de burla de una tal... Yagami. Qué bochorno. En serio, fue horrible.

Y luego, la increíble vez de mi estupenda cena romántica, que acabo quemada y pasada por agua. Aunque luego valiera la pena. Pero el final, fue de los mas aterrador. Ver a una madre con la cámara de fotos en la mano... mejor no digo lo que ocurrió. Fue algo... ¿cómo decirlo? ¿Vergonzoso? Sí, eso fue. No es que mi madre me prohibiera nada, al contrario, ella fue siempre muy liberal para estas cosas. Pero claro, ver a su hija en semejantes posiciones con otra chica... pues debe impactar.

En fin, a lo que voy...

Os contaré otra historia más... y ésta fue...


Historias Cortas.

IV

Por NaYmCo.



3 de Septiembre.

¡Oh...! la naturaleza...

Respiraba felizmente ese aire a bosque y vegetación, que se encontraba a mi alrededor. Era estupendo.

Otro fin de semana que pasaría con mi novia y mis amigas. Todas estábamos allí.

Habían venido Hayate, Signum, Arisa, Suzuka y por supuesto Nanoha y yo. Nos encontrábamos en Kyoto. Y compartíamos un bonito fin de semana en una de esas casas termales... rectifico, enormes casas termales. Por suerte, sólo estábamos nosotras y habíamos podido elegir habitación. Evidentemente y por fin, Nanoha y yo estaríamos tranquilas, dos noches enteras.

Así que debo decir, que me sentía realmente bien de poder estar con mi preciosa novia, y disfrutar de un ambiente tan relajante como aquel.

Nada más llegar, solté las maletas en lo que sería nuestra habitación. Bueno ya saben, allí no son famosos por camas cómodas, pero los futones son de lo mejor que inventaron los japoneses, debo mencionar.

El caso es que me sentía tan bien, que agarré a Nanoha de la mano y comenzamos a besarnos apasionadamente.

"Fa...Fate..."

Ni el chan le dejé formular, cuando ya le estaba quitando la camisa. Bueno esto es algo lógico.

Es mi novia...

Yo soy su novia...

¿Cuál es el problema?

"Nanoha... esta... ropa interior es..."

Sí, diría que demasiado sexy... no la puedo describir. Sólo sé que mis hormonas se alteraron al ver lo bien que le quedaba. Pero más aún cuando vi lo que había detrás de esa ropa de encaje rosa... sí, bueno al final lo dije. Amo la ropa de encaje de mi preciosa pareja.

Bueno pues, entre beso por aquí y por allá, fui retirando prenda a prenda toda la ropa que llevaba ella. Finalmente, nos dejamos caer al suelo y yo navegaba entre sus piernas.

Era maravilloso, nadie nos molestaría.

Sonreí pícaramente.

Pero era algo normal ya en nuestras vidas. Alguna de las chicas pensó que nosotras no teníamos nada mejor que hacer y decidió tocar las narices... bueno mas bien tocar la puerta.

Sentimos unos golpes suaves. La reacción de Nanoha fue levantarse en décimas de segundo. No es que nos pasara siempre... bueno sí, nos pasaba siempre así que ella estaba bien entrenada.

Corrió despavorida por la habitación y abrió uno de los armarios. Observó una de las yukatas, y a toda prisa se la colocó por encima.

"Fate-chan..." dijo alguien tras la puerta musicalmente.

¿Quién solía llamar normalmente así? Pues sí, esa persona.

"Hayate... ¿por qué no vienes en un par de horas?" dije mientras me levantaba y Nanoha me daba un beso rápido para abrir.

"Porque me encanta pillaros en la mejor parte." contestó ya adentrándose en el lugar.

Nanoha sonrió aún un poco alterada. Esta chica si que controla sus nervios, pensé.

Yo en cambio me había quedado con cara de 'otra vez no' sumado a un sonrojo que no pasó desapercibido, para cierta maga a la que le encanta molestarme siempre.

"Vaya... ¿os pille en mal momento?"

La miré con ojos asesinos de 'te cortaré el cuello' pero aquello se me pasó al ver quien más entraba.

"Hola Signum-san" saludó Nanoha.

Yo... sólo agache la cabeza. Nanoha aún no sabía por qué últimamente habían diferencias entre la guardiana de Hayate y yo. Pero no tendré que contaros otra vez el porqué ¿no?

El caso es que, y después de aquel nerviosismo de ser pilladas en el acto nuevamente, decidieron ir a dar un pequeño paseo por la zona. A mí personalmente no me apetecía, pero Nanoha parecía muy entusiasmada.

¿Cómo negarle algo así?

"Fate-chan... en serio no tienes que ir." me dijo al tiempo que se cambiaba de ropa otra vez.

"Es que no me apetece, Nanoha."

"¿Por qué no te quedas y te das un baño? En cuanto llegue me meteré contigo, lo prometo."

Y esa mirada... esa mirada de Nanoha me mataba y ella lo sabía. Me puso como un tomate y sólo pude afirmar con la cabeza.

Se acercó a mí y puso mi mano en sus labios.

Abrí los ojos de par en par, al ver como la acariciaba mis dedos con la boca.

"E...es....esta bi..bien" dije tartamudeando.

Todo hay que decirlo, una no es de piedra.

Otro beso que alimentó mis pensamientos antes de irse.

Y un suspiro que solté.

– –

Ya me encontraba cómodamente en uno de los baños termales. Me había envuelto bien en una toalla... pero en ese momento pensé que cuando Nanoha llegara querría ver algo más que a una Fate en toalla y total aquella ya se había mojado bastante.

Así que me la quité.

Y después de un largo rato, comencé a sentir que mi cuerpo se iba arrugando.

Maldita sea, menos mal que dijo que no tardaría. Creo que iré a sacar otra toalla y me secaré.

La esperaré fuera sino me voy a cocer aquí como una croqueta.

Y es increíble como todo a tu alrededor puede volverse de relajante a autentico pánico. Todo ocurrió del siguiente modo...

lo explico:

Salí muy contenta del agua, aunque arrugada, pero contenta.

Mi belleza no tiene precio, más si estoy totalmente desnuda. Pero no diré más que sino me llaman creída.

Caminé hasta la puerta. Caminar es algo muy bueno para el cuerpo, es relajante y además cuando no llevas nada encima es hasta... ¿cómo decirlo? ¿Excitante? Sí, esa podría ser la palabra.

Y posar mis manos en el pomo de la puerta, eso era genial, sí...

ver que la puerta no se abría... no tiene precio.

Mi cara cambió de relajada a histerismo en menos que canta un gallo.

Me quedé con la boca abierta literalmente. Forcejeé con aquel pomo durante un buen rato. Pensé en usar magia pero sin Bardiche podría ser peligroso. Podría ser mucho peor... y después de las cosas que me han pasado, como quemar una mesa e inundar una azotea, mejor no optar por esa solución.

¿Cómo demonios se había cerrado? No podía ser. Y las llaves seguramente se las llevó Nanoha sin querer.

Costumbre de esta muchacha de no dejar las llaves nunca cuando sale de casa. No la culpo. Una vez me... bueno, esa es otra historia.

Así que aquí empezó mi aventura. Podría esperar a que viniera Nanoha, pero la verdad comenzaba a darme frío y hasta empecé a estornudar.

Demonios...

Aunque pasara la mayor de mis vergüenzas tendría que buscar a mi pareja.

No tenía ropa... creo que lo mencioné mas arriba...

Pero era estupendo, si tenía una toalla... aunque mojada, pero una toalla es una toalla y era mejor que ir desnuda por la calle.

Y sin pensarlo más, hay que decir que no soy de mucho pensar, salté la verja que separaba la calle del lugar.

Gracias a dios seguía en forma, y no me costó mucho. Y también gracias al cielo por no quedarse la toalla enganchada... sólo me faltaba eso.

Como si fuera una ninja miré a ambos lados rápidamente para que nadie me viera y comencé a correr escondiéndome tras cada cosa que veía.

Cabe decir que un buzón no es que oculte mucho. Más mirando que soy bastante alta. Y que agachada abultaba más...

llegó mi primer problema, no sé en qué momento aparecí en medio de una calle que estaba curiosamente llena de puestos...

Demonios, ¿un mercado?

Mi cara palideció cuando al fondo pude contemplar a mi amada y preciosa, todo hay que decirlo, novia.

Ésta se la veía muy feliz comprando a diestro y siniestro. Y yo cada vez iba cambiando más de color, al ver como se iba alejando.

No tengo mucho tiempo, pensé. Pero, ¿cómo iba a pasearme por allí, en pelotas y con una toalla mojada envuelta, como si no pasara nada?

He ahí la cuestión.

Mi novia y mis amigas cada vez se las veía más y más lejos y yo tenía la mente nublada.

Así que sin pensar más, ya dije que no soy de mucho pensar en estas situaciones, empecé a correr como alma que llevaba el diablo.

Sin percatarme comencé a tropezar con todas las personas que se encontraban allí. Cuando ya tenía a Nanoha cerca me di cuenta que mi toalla, no sé en qué momento, había desaparecido.

Signum me miraba horrorizada y las demás estaban con la boca abierta. Acabé tropezando y cayendo al suelo.

Simplemente no podía ser peor.

Hasta que empecé a escuchar la famosa carcajada de una Hayate que no podía parar de reír.

Nanoha espantada, se quitó la chaqueta que llevaba para cubrirme y repentinamente, aparecieron de la nada no sé cuantas personas con cámaras en mano.

Definitivamente, no podía ser peor. Me levanté corriendo cogí la mano de Nanoha y sin parar llegamos a las puertas de las aguas termales. Ahora sí, totalmente desnuda.

Fue tan vergonzoso que no volví a salir en todo el fin de semana.

Lo más genial.

Una revista local, sacó mi hermoso cuerpo tirado en el suelo y con una pequeña chaqueta encima.

La cara de Nanoha aterrada y una Hayate de fondo muerta de risa.

Conclusión...

No las hay, sólo diré que en la vida, volveré a ir a unas aguas termales...


N/A: he aquí otro capítulo... pobre Fate... xddddddddddddddd pero no me diréis que la imagen de ella desnuda corriendo como loca no tiene precio, como digo siempre, para todo lo demás NanoFate.