Después de aquel desastroso verano en el que incluyo ese famoso viaje a Kioto, del cual no quiero acordarme, pues Hayate aún se está riendo… sí, así es. Se sigue riendo cada vez que me ve.

De ésta sin duda me vengaré algún día. Aunque para avergonzar a Hayate, hay que armarse bien de valor… mejor lo dejo como está. No tome ella la revancha luego con alguna de sus famosas situaciones incomodas.

Pues por fin comenzaron las clases de nuevo. Menos mal, creí que ese verano jamás acabaría. Y para comenzar con nuestro primer día de clase, al ver a Nanoha de nuevo con aquel uniforme, un inesperado calentón desde primeras horas de la mañana. Es por decirlo de un modo sonante, pero no malo… ¿o sí?

Bueno el caso es que mi novia, con esa ropa siempre estuvo preciosa, pero es que además ese verano había pegado otro nuevo estirón… y sinceramente, no me refiero a altura... ¿o puede que sí? Tal vez otro tipo de altura… no lo entendéis, ¿verdad?

Como siempre haré mis famosas explicaciones, pero antes ira el título… sería lo más normal para otra historia de las mías…


Historias Cortas.

V

Por NaYmCo.



10 de octubre.

Pues como os iba diciendo, explicaré que parte de estirón no entendéis.

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Explicación:

Es esa parte ni muy arriba ni muy abajo del cuerpo humano, concretamente, entre el estomago y el cuello. Si no lo habéis comprendido es que sois lerdos.

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Perdón por el insulto, pero es que hasta yo que soy densa sé que parte es.

Bueno, pues digamos que Nanoha, ahora estaba un poco más… ¿cómo lo diría para que no suene a chica salida pervertida que habla de su novia a cada rato, nombrando ciertas partes del cuerpo de ésta?

Me acabo de dar cuenta de que soy una chica salida y pervertida que no hace sino hablar de… bueno ya creo que lo pillasteis, no hará falta que también explique esto ¿no?

El caso es que claro, llegando a clases en compañía de mi preciosa pelirroja, fue cuando me di cuenta.

Y claro, mi mirada se volcaba a esa zona directamente. Ella lo percibió al instante, era también evidente.

"Fat… Fate-chan… de… deja de mirarme así." Me dijo con una media sonrisa, y algo ruborizada.

"¿Por qué, Nanoha?" Contesté firmemente.

"Porque es vergonzoso, Fate-chan. Además, no he cambiado nada desde ayer."

La volví a mirar de arriba abajo. No. Ciertamente no había cambiado, pero es que llevaba algunos meses que no la veía con el uniforme. Con él parecía que esa 'parte', nótese que utilizo comillas, no se marcaba tanto con otra vestimenta.

"Es que Nanoha hoy está… muy sexy."

Se paró en seco y me observó unos instantes.

"Definitivamente, mi novia es una pervertida." Dijo, frunciendo el ceño.

"¿Eh?"

Quedé de piedra. Eso sí que no lo esperaba.

"Na… Nanoha no es eso. Sólo es que hoy estas preciosa."

Agaché la cabeza avergonzada.

Sentí que me volvía a mirar y emprendía de nuevo la marcha.

"Na… Nanoha espera mujer, no te enfades."

Cogí su mano cariñosamente y ella me miró de nuevo.

"Fate-chan, está también muy bonita hoy. Hacía meses que no la veía en uniforme."

Y entonces fue cuando mi corazón casi sale del pecho, con la mirada salvaje que puso. Sólo le faltó gruñir como una verdadera tigresa… me niego a describir por qué la llamo así.

Quedé muy roja y paralizada. Ella rió suavemente, y me dio un beso en la mejilla. Luego echó a correr.

"¡Fate-chan, date prisa o llegaremos tarde!" exclamó, mientras se alejaba de mí.

"S…sí…" afirmé con esa sonrisa… esa… sonrisa… lo siento no la puedo expresar.

Precisamente porque no quiero que sigan pensando que soy una pervertida… ya lo sé… no hace falta que lo digan… mou.

Finalmente, llegamos a clases. No sin antes encontrarnos a una Hayate, bastante mimosa por el camino. Digo mimosa por… creo que esto si necesita que lo comente.

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Explicación:

Hayate agarradísima… y digo agarradísima, porque estaba muy, pero que muy aferrada al cuerpo de su guardiana de pelo rosa.

Tonteaban…

Bueno vale, se estaban metiendo mano hasta la muerte… no diré nada más.

Sólo que se estaban besando de un modo… ¿apasionado? Mejor lo digo así, aunque no sé por qué no lo digo como realmente era. Creo que sonaría demasiado hentai.

Pensé que Signum tenía vergüenza, pero se ve que no.

Bueno eso sí, estaba muy roja. Sobre todo cuando nos vio llegar a Nanoha y a mí.

Se separó en el acto, dejando a Hayate a mitad. Ésta la miró enfadada y Signum sólo se rascó la cabeza y sonrió como pudo.

Pobre. Debe ser horrible tener una novia tan maliciosa como lo es Hayate.

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Terminada la explicación, prosigo con mi estupendo primer día de clases después de las vacaciones.

Como decía.

Finalmente, llegamos al instituto.

¡Ah! Se me había olvidado. También nos encontramos a Suzuka y a Arisa, pero éstas eran más recatadas. Vamos sólo se miraban y se ponían rojas.

Arisa por supuesto y como de costumbre al verme, se me tiró encima y con su brazo me rodeó la cabeza. Luego comenzó a golpearme ésta con el puño. Algo bastante molesto, pero imagino que es un modo de demostrar cariño.

Esta Arisa, siempre igual.

Continuo, pues ya y por tercera vez… sí eso, que llegamos.

De nuevo a las taquillas a cambiarnos los zapatos.

De nuevo a esperar en la aula a los profesores. Y de nuevo nos decían lo de siempre.

'Hagan un resumen de sus vacaciones.'

¿Qué se supone que les iba a contar? ¿Cómo acababa medio desnuda corriendo por las calles perseguida por vete a saber quién? Sobre todo la parte esa de 'estaba haciéndole el amor a mi novia cuando…'

Sinceramente, era horrible.

Cuanto más lo pensaba peor era.

Suspire cansada de repasar en todo aquello, cuando sonó el timbre para el almuerzo.

Si que se me había pasado el tiempo rápido.

Miré a Nanoha. Ella estaba guardando los libros en su cartera.

Luego sacó su almuerzo.

Yo la observaba como boba, cuando me miró.

"Oh… Nanoha…" la llamé mientras me levantaba y me aproximaba a ella.

"Fate-chan, ¿qué pasa?" Me contestó confusa.

"Ah… emm, po… podríamos su… subir a la azotea y comer allí." Terminé la frase con una sonrisa.

Ella correspondió al arco de alegría en mis labios, y afirmó con la cabeza.

Veréis…

La azotea era un lugar que podría ser muy común, pero no. No lo era. Era el sitio perfecto para alejarse lo suficiente de todo el mundo, pues nunca subía nadie.

Así que estaríamos totalmente solas.

Y bueno me apetecía estar con ella, un rato sin que nadie nos molestara.

Normalmente las demás también solían venir, pero ese día fue algo raro porque todas estaban… ocupadas.

Arisa y Suzuka, desaparecieron misteriosamente. Y en cuanto a Hayate, estaba muy entretenida, metiéndose con los demás alumnos.

Ponía a los chicos como tomates. Si Signum lo supiera, arrasaría con todo.

Pero era evidente que Hayate, pese a lo perversa que era, siempre fue muy atractiva y los chicos se fijaban mucho en ella.

Vamos que llamaba la atención.

Así que por suerte aquel almuerzo, estaría sola con Nanoha.

Nos sentamos donde siempre, cerca de la pared para apoyar la espalda y comenzamos a comer.

Me comencé a sentir inquieta, cuando notaba la mirada de Nanoha encima de mí todo el tiempo.

"¿Ocurre algo, Nanoha?" Pregunté suavemente.

Ella se sonrojó y bajó la cabeza.

"Fate-chan está muy guapa hoy."

Y otra vez mi timidez al ataque.

Me puse roja como un tomate. Y ella me quitó la comida de encima.

Se subió sobre mí y empezó a besarme el cuello.

No es que yo no quisiera, al contrario, pero después de todas las vergüenzas que había pasado lo normal es que nos pillaran.

Pero por otro lado, una no es de piedra y sentir esa lengua juguetona me empezó a alterar demasiado. Lo digo así para no parecer una pervertida.

Sí, tengo que limpiar mi nombre un poco. O eso creo.

La situación se empezó a caldear bastante.

Sobre todo cuando Nanoha se levantó y me cogió de la mano.

Y ahora os contaré por qué ese lugar era tan… ¿especial? Sí, eso es.

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Descripción del lugar:

Era una azotea común y corriente. Lo único que podría diferenciarla de otras era un pequeño cuarto, que utilizaban normalmente para almacenar sillas y mesas que sobraban.

Sí, habitualmente esas cosas no las pondrían en una azotea, pero el verdadero lugar estaba lleno. Así que supongo, que comenzaron a usar ese sitio a falta de espacio.

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Os preguntaréis cómo es que conozco el lugar.

¿Os dije que no era la primera vez que subíamos allí?

Bueno no lo dije tan claro. De acuerdo, subíamos bastante a menudo allí. Más que nada por aquella habitación.

A falta de lugares en nuestras correspondientes casas, sólo nos quedaban sitios así.

Recuerdo que en años anteriores, faltábamos a demasiadas clases.

Sospechoso… no diré nada al respecto.

Bueno, que me enrollo.

El caso es que finalmente entramos en aquel lugar, y no, no teníamos la llave, ¿pero habiendo magia para que se necesitan llaves?

Bueno haré un pequeño comentario, respecto al comportamiento de Nanoha.

Resulta que desde que llegamos de Kioto, hará ya más de dos semanas, Nanoha y yo habíamos tenido poco tiempo para estar juntas… me refiero a ese sentido… bueno ya entendéis.

Total que desde hacía más de dos semanas, apenas si nos habíamos dado algún pequeño beso.

Más que beso lo llamaría roce de labios, porque últimamente siempre alguna de las dos tenía prisa por alguna misión. Así que no podíamos hacer mucho.

Todo esto para explicar el tremendo calentón que teníamos. Ya que… bueno la situación cambió de ser tierna y bonita a algo así como… ¿salvaje?

Bueno que terminando de entrar al lugar, y empezamos a besarnos con algo de… desesperación, por así llamarlo.

Pero es que sus labios eran tan apetecibles… y ese lazo rojo de su uniforme…

Lo desaté, y con él también la camisa.

Oh… la ropa interior de ese día sí que era sexy.

Blanca… y con encajes.

Me encantan los encajes.

Los encajes son preciosos.

¿Dije que me gustaban? Para aquellos densos, os lo diré.

Me encantan los encajes… son tan… tan… de acuerdo, suficiente.

Evidentemente su ropa comenzó a menguar en su cuerpo.

Violentamente la senté sobre un pupitre, y colé mis manos bajo su falda.

Alimentaba mis labios de la piel de sus pechos.

Y sus gemidos en mi oído.

Mi camisa también había sido desabrochada, y ella tenía las manos en mi espalda bajo ésta.

Sus uñas de nuevo en mi.

Simplemente maravilloso.

Quería hacer mía su boca y así fue.

Los gemidos de Nanoha comenzaron a alzarse, cuando rocé su entrepierna.

Bueno no me suele gustar hacerlo a toda prisa, pero la verdad, tampoco podíamos estar faltando desde el primer día.

Así que no tuve más remedio que ir al grano.

Total que mientras nuestros labios se derretían en los de la otra, y mis manos curiosas exploraban ciertas zonas…

Zonas como, la mencionada al principio, por ejemplo.

También la mencionada hace poco.

No diré nada más.

Adivínenlo.

Y si son densos, lo siento, pero no lo expondré.

Sin duda el calor de aquella habitación era… ¿caluroso?

Vamos que ni en el infierno había tanto.

La situación no tenía desperdicio. Ropa por el suelo. Nanoha medio desnuda. Mis manos en ciertas partes.

Mis labios en los suyos.

Era feliz.

A todo esto mi camisa y mi sujetador, también habían volado.

Y sus manos curiosas en mí, también me infringían placer.

¿Cómo decirlo sin que suene mal?

Total que ya casi que estábamos… llegando al éxtasis.

Mis labios seguían saboreando los suyos, y así de camino evitaba que Nanoha pegara algún que otro gritito. La conocía bien, y siempre soltaba alguno.

Atareadas en nuestra misión y sudorosas, estábamos a punto de subir a la cima.

Cuando me di cuenta de algo que jamás había visto.

Y de camino me fijé que Nanoha, tampoco se había percatado.

Aquel cuarto, tenía una ventana.

Sonreí irónicamente.

Eso no era lo malo. No, en absoluto.

Lo malo era lo que había tras ella.

Un profesor que no tenía ni idea de qué hacía allí, nos miraba con cara de no creerlo.

Mi primera reacción era apartarme, pero no quería que viera a Nanoha desnuda, así que empecé a buscar mi camisa nerviosamente y miré a mi novia que se había quedado de piedra.

Aquello fue un enorme bajón. Más cuando estábamos ya a punto de… bueno da igual.

Mi ropa había quedado enganchada, en la pata de una de las mesas que estaba volcada sobre otra.

Precisamente, no estaba muy a mano.

En ese momento me pregunté, por qué siempre era yo la que quedaba medio desnuda delante de los demás.

Y por qué siempre, nos pillaban en la mejor parte.

Nanoha por el contrario aún conservaba algo de ropa, y su camisa estaba al lado de ella.

Haciendo yo de barrera, mi preciosa novia logró terminar de vestirse.

El profesor menos mal, había apartado la mirada y estaba esperando a que saliéramos.

Menuda nos esperaba.

Todo aquel calor que emanaba la habitación, se consumió en segundos.

Y empecé a sentir el sudor frío por mi frente.

Sinceramente, fue horrible.

Nanoha salió antes que yo. Y desde dentro se podía escuchar los gritos de aquel profesor.

Cosa que me enfadó bastante.

Nadie tenía derecho a gritarle así a Nanoha.

Terminé de ponerme la ropa y salí apresurando el paso.

Ante el nerviosismo de aquel profesor, me paré delante de él.

Dejando a Nanoha tras de mí.

"Deje de gritar, no estamos sordas." Le dije en un tono calmado.

"¡Pero cómo se os ocurre hacer estas cosas aquí!" chilló.

"Le he dicho que no le grite a Nanoha." Levanté un poco más el tono de voz.

Sentí un apretón de ella, por mi espalda.

"Cálmate, Fate-chan." Susurró asustada.

Miré hacia atrás.

Finalmente, nos llevamos la buena bronca.

Aunque yo en todo momento no le permití a nadie, que le gritaran a mi pareja.

Mi madre se acercó al instituto, pues a los profesores les sentó bastante mal que hiciéramos algo así.

La persona de pelo verdoso y ojos del mismo color, me miró con picardía.

Lo de siempre.

Les tomó el pelo a los profesores, y por supuesto luego se fue.

Digo tomar el pelo porque todo lo que tenían en nuestra contra, acabó siendo nada.

No sé como lo hacía, pero de mayor quiero ser como ella.

Y antes de irse me dijo algo así.

"Fate-chan… cuando llegues a casa yo no estaré. Tengo que salir a una pequeña misión."

Luego me guiñó un ojo, y se marchó.

Madre del mal.

Pero por otro lado, mi sonrisa se engrandeció.

Al final, no tuve que salir corriendo medio desnuda.

Y después de todo aquel mal rato, Nanoha y yo, pudimos estar a solas y tranquilas en mi casa.

Era lo justo…

Lo peor fue cuando se enteraron sus padres… mejor no digo que pasó.

Sólo diré que fue horrible.

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Conclusión:

Creo que lo de las conclusiones ya no me sirve. No me da la gana de dejar de hacer el amor con mi novia donde me plazca. Ya sea en mi casa, en la de ella o en la azotea del instituto. Así que no diré eso de, no hagas el amor con tu novia en el instituto… ¿o sí…?


N/A: y otro capi más, no sé si acabó siendo muy gracioso, pero bueno se intento. Espero que aunque no os haya sacado la risa, al menos os haya gustado.

Saludos y hasta otro capi ^^