Y más días se sucedieron después de aquel en el instituto.
Desde luego aunque después valiera la pena, ya que mi madre nos dejó la casa para nosotras solas, no fue un momento agradable.
Finalmente descubrí, que los profesores también son unos pervertidos.
Y eso que mi novia piensa que lo soy yo.
Así que después de aquello, decidimos dejar de hacer esas cosas en el instituto. Sobre todo, cuando vimos la ventada.
Era horrible, porque hacia mucho que íbamos allí. Sin embargo, jamás nos habíamos fijado.
Y eso si que era lo peor.
Lo curioso era que Nanoha, tampoco se había dado cuenta. Luego, cuando todo se calmó y lo hablamos, me decía que nunca la había visto y que hasta pareciera que la habían puesto allí aquel día.
Recuerdo que pasado el tiempo, Nanoha y yo coincidíamos bastante poco. Últimamente tanto ella, como yo, teníamos muchas misiones.
Sobre todo yo.
El caso es que por fin, después de varias semanas sin poder apenas estar juntas, tuvimos un increíble fin de semana libre.
Digo increíble porque… bueno lo contaré.
Historias Cortas.
VI
Por NaYmCo.
5 de noviembre.
Un estupendo sábado.
Salía el sol desde por la mañana.
Los pájaros cantaban.
Y ya al despertar, el aroma del desayuno llenaba la casa.
Lo primero que hice, fue desperezarme entre las sábanas. Era estupendo, después de casi un mes sin descansar, entre instituto y misiones, por fin un día totalmente libre.
Me levanté rascándome la cabeza, y me encaminé a la cocina.
Mi madre tarareaba alguna canción, que yo jamás había escuchado.
Claro que, siempre tarareaba cosas que nadie sabía de donde procedían.
Debe de ser uno de esos misterios del universo.
Me senté en la butaca tras la barra.
Y observaba a la mujer que se atrevió a adoptarme, preparando unos huevos.
Digo esto porque cuando crecí, creo que no imaginó nunca que yo llegara a ser así.
No diré como soy. Lo dejo a vuestra imaginación. Pensad lo que queráis, pero no era lo de pervertida… bueno está bien, algo de eso hay.
Las conversaciones con mi madre después de lo sucedido en el instituto, no sabía por qué motivo, eran casi siempre sobre sexo.
Era embarazoso, aún recuerdo cuando le pregunté la primera vez sobre el tema.
Sí, claro, como siempre lo explicaré…
-- --
Explicación:
Ahora que lo pienso fue bastante vergonzoso. Mi madre parecía que siempre tuvo un don, para más especificación, un 'don' como Hayate.
Así que definiéndolo así, diría que podríamos llamarlo síndrome de Hayate crónico.
Os podría decir más sobre este 'don' pero creo que con el nombre sobran las palabras.
El caso es que, para decirle a mi madre como funcionaba eso del sexo, me pegué cuatro días pensando en cómo preguntar.
Primero: Nanoha y yo hacía poco que estábamos saliendo. Así que tanto para ella, como para mí, era la primera vez.
Segundo: Hasta ese entonces, yo sólo conocía el método… consolarse una misma.
Ya fuera con ducha fría; que hay que ver, cuántas me tuve que dar en aquella época.
Como tocar ciertas partes; que eso lo descubrí más bien, de un modo casual en la biblioteca.
Es que preguntar sobre esas cosas nunca fue mi fuerte. Así que, opté en esos momentos por los libros. Cosa que no me vino mal, pero al pasar a un nivel superior la cosa se complicaba.
Tanto fue así, que me tuve que ver en la obligación de preguntarle a mi madre sobre el tema.
Expresado esto, contaré cómo fue:
Ocurrió hace dos años. Yo en ese entonces tenía quince, y ya se sabe, acababa de empezar con Nanoha. Así que lo más que habíamos hecho, era besarnos y tocarnos un poco.
El caso es que yo quería sorprender a mi chica, pareciendo que sabía lo que hacía.
Gran error.
En el momento de la verdad, no tenía ni idea. Además que, de lo nerviosa que estaba ni sabía donde se encontraban mis manos.
Fue sencillamente horrible.
Nanoha por su lado parecía más calmada, pero aún así con mis nervios fue imposible.
Volvamos a la parte en la que le pregunté a mi estupenda y genial madre, cómo se debía tener sexo.
Y ahora pensando, ¿qué demonios iba a saber mi madre, sobre sexo con una chica?
Estamos hablando de una persona que sí, era experimentada en eso, pero que jamás lo había hecho con otra mujer.
Así que ese día, recuerdo que era invierno porque hacía un frío de mil demonios, llegué a mi casa algo preocupada.
Nanoha me había hecho esa pregunta que, muchas personas quieren evitar a toda costa.
'Fate-chan, ¿has pensado en lo que pasa después de los besos?'
Claro, ante semejante duda, mi sonrojo fue inevitable. Sin contar, con el temblor del cuerpo y el sudor de mis manos. Por ese motivo dije que era invierno.
¿Cómo pueden sudar las manos con tanto frío?
¿Había que sumarle que llevábamos un rato besándonos? Era sólo un pequeño dato más. Algo así como una pequeña información de que era evidente, que aunque estuviera en pleno polo norte, iba a ponerme a sudar como un demonio.
Vamos, el infierno era una preciosa isla cálida al lado de mi cuerpo en esos momentos.
Total que me quité los zapatos al entrar, y miré a mi madre que como siempre estaba con su famosa taza de té.
Esa que pone 'mi hija es Enforcer'.
No me preguntéis. Pero sólo os diré que en Mid-childa también hay mercadillos.
Finalmente, me senté con cara de agobio.
Las palabras de Nanoha me retumbaban en la cabeza.
Era horrible, parecía un eco infinito.
O más bien un disco rayado.
Lo que sea…
Bueno pues, tragué saliva y cerré los ojos ante esa mujer que tenía frente a mí.
Ella me miraba con curiosidad. No diré nada sobre el síndrome Hayate.
No.
No lo diré.
Me niego.
Así que al final, las palabras me salieron como un Alien.
"Mamá… ¿co…cómo s…s… s… s… se tiene…" cogí aire de nuevo y apreté los puños. " se… se… se… seeeeexo co…con una mu… mu… mujer?"
Mis oídos empezaron a doler, con la tremenda carcajada que soltó mi madre al escucharlo.
Yo aún seguía con los ojos cerrados, y el ceño fruncido. Totalmente concentrada en mi pregunta.
Mis pupilas enfocaron a mi madre al abrir lo parpados.
Ésta se encontraba totalmente doblada hacia delante.
¿Dije que se reía? Pues sí, se reía.
De nuevo el sudor frío por mi frente.
Después de por lo menos media hora, de chillonas carcajadas, se calmó.
"Fate-chan, ¿me repites la pregunta?"
La miré con odio.
Otra vez no.
Por dios, no podría repetirlo dos veces. No era justo.
Pero ella siguió con másrisas.
Después de casi dos horas me contestó.
"Fate-chan, eso es algo que nace del corazón. Simplemente se sabe."
Genial.
Vivan las respuestas filosóficas de mi madre.
Al final, estaba peor de cómo empecé.
Aún seguía roja por lo que se rió de mí.
Horrible.
-- --
Pues con esa escueta información me atreví a tener sexo con mi novia, una semana después.
Gracias a dios, la cosa fue mejorando.
Tanto que luego no parábamos.
Era algo lógico.
Era normal ¿no?
Una no es de piedra.
Hasta que llegamos al famoso momento, 'profesor pervertido' que por cierto, era la última vez que toqué a mi novia.
-- --
Después del desayuno, y del estupendo recordatorio de cómo le pregunté a mi madre sobre sexo, recibí una llamada de la nombrada.
"Buenos días, Nanoha" dije pesadamente.
"Bueno días, Fate-chan."
Sentí que sonreía a través del auricular.
"¿Qué tal tu guardia de anoche?" pregunté curiosa.
Últimamente hacía demasiadas diría yo.
"Pues, normal como siempre. Pero por fin hoy tenemos el día libre. Se me ocurrió, que a podríamos ir al parque de atracciones. Es que Hayate, me llamó hace un rato y me preguntó."
Parque de atracciones, hace tiempo que no íbamos a uno. Me hizo mucha ilusión y afirmé rotundamente.
Ella pareció entusiasmarse más que yo.
Así que quedamos para después del almuerzo.
-- --
Ya en la parada del bus, llegó Hayate y Signum.
Ésta última me miró aún con cara de enfado.
Todavía estaba molesta por lo que pasó en el verano.
Menuda mujer más rencorosa.
Después de unos minutos esperando y soportando las carcajadas de Hayate, por fin, llegó nuestro transporte.
Y nos acomodamos en los asientos. Para que comprendáis como empezó nuestra aventura, os explicaré como nos situamos.
-- --
Explicación.
En el autobús, habían dos filas de asientos por cada lado. Un pasillo en el medio. Vamos, como casi todos los autobuses.
Nosotras nos pusimos en unos que se encontraban frente a otros.
Nanoha se sentó frente Hayate y yo, por desgracia, frente a Signum.
Quedábamos ambas con nuestra pareja al lado.
-- --
El caso es que todo iba a la perfección. Nanoha me había pasado el itinerario del parque de atracciones.
Pero el problema era que a aquellas horas, había mucho tráfico y el vehículo no paraba de frenar. Muchas de las veces, lo hacía bruscamente.
Total que en uno de esos frenazos, sin querer, me fui para delante. Aquel librillo que llevaba, cayó al suelo y por desgracia, cuando fui a recogerlo el autobús volvió a frenar.
Imaginaros mi cara. Pero peor… imaginaros la cara de Signum, cuando a causa de aquel frenazo me 'incrusté' literalmente entre sus piernas.
La cara de ésta no tenía precio. Comenzó a balbucear cosas sin sentido. Y cuando logré incorporarme me puse totalmente roja.
Claro que en ese momento, no sé quién estaría más ruborizada. Si yo o ella.
¿Y cómo no? Las carcajadas de Hayate retumbaron por todo el lugar.
La mirada de 'te voy a matar' que me echó aquella guardiana, me hizo reaccionar.
Cogí la mano de Nanoha y nos fuimos a otros lugares más atrás.
Ella también reía suavemente, y yo me sentía indignada.
¿Por qué demonios me pasaban siempre estas cosas?
"Fate-chan, pero no te enfades… nyahaha." Me decía entre pequeñas risas, que ahogaba para disimular con la mano en la boca.
Yo sólo me crucé de brazos y fruncí el ceño.
"Vamos… Fate-chan… no te pongas así. No ha sigo tu culpa." Desvié la mirada.
Observé los asientos más adelante donde se encontraban Signum y Hayate. Ésta última aún reía y Signum seguía con cara molesta. La castaña acarició su rostro y aquella mujer, de pelo rosa, pareció calmarse.
Yo por mi parte, no lo soportaba. Y Nanoha pensó en un método de 'cura' para mi enojo.
Pasó una mano suavemente por mi nuca, y me dio un pequeño beso en el cuello.
"Fate-chan…" Susurró en mi oído. "Llevamos tiempo que no…" musitó poniendo mis pelos de punta.
"Na… Nanoha, aquí no es buena idea." Dije exaltada.
"No pasa nada, no nos ve nadie. Todos miran para delante. Y apenas si hay gente." Comentó en un tono suave.
Sinceramente, no parecía mala idea y tampoco es que nos lo fuéramos a montar allí… unos besos no harían daño a nadie. Pensé.
Error…
Nanoha se empezó a poner más juguetona de lo que creí y claro, como yo no soy de piedra pues comencé a alterarme.
Tanto que… pronto colé mis manos bajo su camisa y rozaba ligeramente sus pechos.
Ella me rodeaba con los brazos por el cuello, y me susurraba palabras al oído.
No diré que palabras, no quiero que piensen que soy pervertida.
Más que nada, porque yo no las dije.
Pero con esto no quiero decir, que mi novia lo sea.
Aunque ahora que lo pienso… bueno mejor sigo por donde iba.
Total que, el ambiente comenzó a caldearse.
Y mi otra mano, disimuladamente, se había ido por debajo de su falda y acariciaba cierta parte de mi pareja.
Aquello tan suave y excitante, consiguió que mi calentón aumentada.
¿Debo recordar que llevaba más de un mes que, nada de nada?
Hay que comprenderlo, mis hormonas se aceleraban como locas cuando a Nanoha se le ocurría hacer esas cosas.
Además, la situación excitaba más. Pensar en eso de ser pilladas.
Pero no sé cómo se me ocurrió seguir.
Por lógica, siempre nos pasaba algo que nos dejaba blancas.
Pero parecía que esta vez, y pese al lugar donde lo estábamos haciendo, nadie se enteraría.
Es el momento en el que debería aclarar, algo respecto a mi preciosa novia.
-- --
Aclaración:
Resulta que, Nanoha normalmente cuando se pone así, ¿cómo lo digo? ¿Juguetona? Sí, esa palabra le pega bastante.
El caso es que cuando ella se pone de ese modo, llegado a un punto, empieza a gemir. Ese no es el problema, me encanta además. Lo malo es que cuando comienzo a… bueno ya sabéis, a tocar ciertas partes y a darle placer, esos gemidos comienzan a variar.
Y hasta que llega a la culminación pasa por varias fases.
1ª fase: gemidos, eso ya lo expliqué, pero pensé que estaría bien aclararlo completamente.
2ª fase: aparte de los gemidos comienza a decir palabras, del tipo 'si' o 'sigue' o 'Fate-chan me vuelves loca' y cosas por el estilo.
3ª fase: Esta es con la respiración bastante acelerada. Y es cuando le da por arañar o incluso morder… si ella es toda una tigresa. Bueno pues ahí sus palabras empiezan a variar también. Éstas, creo que no las explicaré. Y qué decir de los gemidos, cada vez el tono sube más y más.
4ª Fase: Es la última de ellas y es cuando Nanoha, ya comienza a pegar pequeños gritos. Es evidente que a mi preciosa novia, le encanta lo que le hago y se altera muchísimo. De ahí al punto más alto del momento sólo quedaría un pequeñísimo paso.
-- --
Terminada la aclaración sigo.
Así que digamos que en aquel autobús, en aquellos asientos de la parte de atrás de éste, Nanoha pasó de fase en fase en menos de lo que canta un gallo.
El gran, grandísimo problema, llegó cuando entró en plena 4ª fase. Pero sabiendo que era un lugar público, empezó a controlarse.
Sin embargo, en algún pequeño instante de nuestro calentamiento, a ella se le escapó un grito con nombre.
Sí, sí. Un grito con nombre. Más específicamente, con 'mi' nombre.
Cómo ya había comentado, el vehículo en cuestión no iba muy lleno. Lo cual no quiere decir que todos los que allí se encontraban, no se enteraran y se hicieran los sordos.
La primera en reaccionar y aparecer de la nada fue, Signum. La valiente e intrépida guardiana de Hayate, siempre fue de rápidos reflejos.
Seguida lógicamente de Hayate. Y por supuesto, de más personas que allí habían.
¿Sabéis esos momentos en los que pasa algo y deseáis que os trague la tierra?
Pues eso es poco, para lo que yo deseé en esos momentos.
Mi novia medio desnuda. Y yo pillada con las manos en la masa.
Describo la vestimenta.
-- --
Descripción:
Nanoha, iba con una preciosa camiseta blanca de esas ajustadas. En esos momentos estaba por encima de su pecho. También la parte de arriba de su ropa interior, blanca, abierta y enseñando esos preciosos senos.
Una falda marrón claro medio levantada.
-- --
Y ahora describiré, lo de 'Y yo pillada con las manos en la masa'.
-- --
Descripción:
Mi mano derecha, en uno de sus pechos.
Mi mano izquierda, en su entrepierna.
Mi boca, en su cuello.
-- --
La cara de Signum parecía de asesina. Y Hayate ya ni os cuento.
Y entre aquellas personas, algún gracioso soltó la famosa frase que no debe faltar en situaciones así; 'vaya par de pervertidas'.
Horrible.
Si hubiera podido salir corriendo lo hubiera hecho. El problema era que tuvimos que aguantar el tipo, como pudimos. O sea, agachar la cabeza y rezar porque el autobús llegara.
Otro estupendo sábado como dije al principio.
-- --
Conclusión:
Recomiendo encarecidamente, que por mucho calentón que tengáis no se os ocurra hacer ese tipo de barbaridades.
Menos en un lugar público.
Nunca.
Jamás.
Y por supuesto, menos delante de una amiga que se ríe de ti cada vez que puede y más. O sea, siempre.
N/A: ver a Fate, entre las piernas de Signum, y la cara de ambas, no tiene precio. Para todo lo demás NanoFate.
Saludos~
