Capítulo tres

Usagi POV

se estaba haciendo tarde y no quería separarme de ella. Todo lo que me había contado de su prometido era horrendo. ¡Jamás la tenía en cuenta y sólo la quería por el sexo! Ella sabía que tenía amantes pero sus padres lo veían como el chico que jamás se iría con otra estando prometido, siendo Serenity la que recibía la humillación de decirle mentirosa e infinidades de cosas más.

-No me lo puedo creer. Todo eso es horroroso.- Le dije asombrada.

-Y lo peor de todo es que no puedo hacer nada por evitarlo.- Volvió a llorar.

No me gustaba verla triste, lo poco que la he conocido -de hecho, solo han sido dos veces- me ha servido para darme cuenta de cuánto me necesitaba.

-Tranquila, ahora ya no estás sola.- Le cogí suavemente el rostro y la besé, al instante, le sequé las lágrimas. -Estás mas hermosa cuando sonríes, mi cara de Luna.-

-Tienes razón mi coneja. Lo intentaré.-

¿Coneja? Eso me gustaba más que el mote de antes. Le abracé para darle todo mi apoyo y que contaba conmigo incondicionalmente. Me lo agradeció y la vi sonreír de nuevo. Ese gesto me llenó de felicidad, la abracé y respiré su aroma. Exquisito.

-Fresas... Igual que el mío. ¿Será coincidencia?-

-No creo en las coincidencias pero bueno, podría decirse que sí.- Sonrió mirando al cielo estrellado.

Ahora estaba pensando en la manera de quitarse a ese chico que a su Serenity le molestaba. Se me ocurrió una idea: Mañana iré a hablar con Rei y las demás a ver qué me dicen y depende de lo que digan, haré una cosa u otra, pero algo haría. No soportaba verla triste e infeliz y con ese tipejo al lado, estaba segura de que no lo sería. Miré mi reloj: ¡Las once de la noche! Mi padre me mataría si no llegaba antes de medianoche.

-No, quédate conmigo hoy, me sentiré muy sola sin ti.- Esa carita de pena me derritió y suspiré.

-Está bien, solamente hoy.-

Ella asintió con la cabeza. Cogí mi teléfono y marqué el número de mi casa. Un timbre, dos, tres, cuatro timbres... Ocho.

-¿Diga?-

-¿Mamá? Soy Usagi, esta noche me quedaré en casa de una amiga porque tengo que ayudarla a hacer unos deberes, bueno, mejor dicho, ella a mí.- Reí nerviosamente para hacerlo más real.

-Ay niña, qué voy a hacer contigo... Está bien pero mañana a la hora de comer en casa.- Asentí y colgué. La miré triunfante.

-Me dejan hasta mañana al mediodía, no puedo negarte nada.- La abracé impulsivamente.

Se estaba tan bien en sus brazos que no sabía si me podría separar de ellos algún día. Caminamos cogidas de la mano por las solitarias calles de Tokio hacia su casa. El viaje fue corto pero valió la pena por estar más tiempo con ella, con mi cara de Luna.

Serenity POV

Se alojaría en mi casa esta noche... ¡No sé si seré capaz de aguantar! Cada fibra de su piel me reclamaba que la tocara y acariciara, que no la dejara ir nunca. ¡Cuánta fe tenía en pensar que eso era posible! Mientras estuviera con aquel hombre las palabras "felicidad completa" no estaban en mi diccionario. Lo sería cunado ningún estorbo me dejara estar junto a mi conejita libremente. Cunado llegamos a mi cas casi se desmaya al ver lo grande que era.

-¿Es tuya? ¡Increíble!- Me alegré al ver lo emocionada que estaba.

-Claro que es mía, la compré yo hace dos años cunado tuve dinero suficiente.- Estaba alucinada con la casa y conmigo.

-¿De dónde sacas tanto dinero, lo robas?- Me reí por su comentario.

-Claro que no, trabajo en la empresa Sony en Tokio, mi padre es el jefe del departamento de programación y diseño de hardware para ordenadores y quieras o no eso da mucho dinero, no puedo quejarme.-

-Yo que tan solo tengo mil yenes de paga al mes para sobrevivir... Qué triste.- Volví a reírme.

De verdad que esta chica era única e inigualable. Jamás había conocido a alguien tan divertida e inocente como ella. Me resultaba gracioso pensar que esa chica a la cual amo con locura tan solo tenga dieciocho años mientras que yo voy camino a los veintidós. Los dos patitos como los llamaba mi madre. Cuestión de horas y horas en el bingo supongo. Había veces que volvía con cien mil yenes de la gente que había apostado y otras veces venía con las manos vacías. Tengo una vida de lujos pero me faltaba el amor para estar feliz y, ahora que lo he encontrado, éste es imposible.

-¿Te pasa algo? Te has callado de repente.-

-No, nada, vamos a dentro.- cuando abrí y empezamos a caminar se quedó a cuadros y me reí muy bajo.

-Parece un palacio...- Dijo maravillada.

Mientras subíamos las grandes escaleras que estaban en medio del recibidor, giramos a la derecha y allí estaba su habitación junto con otras tres puertas. En la habitación había una cama tamaño king con sábanas azules y blancas, a cada lado de la cama había una mesita de noche con un teléfono en cada y una lámpara en forma de flor. El suelo era de moqueta roja y tenía un gran escritorio, al lado una televisión de 40 pulgadas, un home cinema de los buenos y un equipo de música muy caro también además de que las paredes estaban insonorizadas, así podía escuchar música a todo volumen sin que nadie se enterara. A mi izquierda había una gran ventana que daba al enorme jardín de mi casa.

-Me parece que estoy soñando. ¡Parece el palacio de una princesa en miniatura!- No dejaba de sorprenderse por todo y se me ocurrió una idea.

-¿Por qué no te pones ropa más cómoda y vamos a pasear por el jardín? Lo digo para que no se te ensucie la ropa. Yo te la presto, tengo mucha.-

Abrí el armario y otra vez se quedó sin palabra.

-Mucha... ¡Es enorme!- Gritó feliz.

La verdad es que verla así, mirandolo todo curiosamente me hizo sentir felicidad. Me gustaba ver la cara de sorpresa que ponía cuando lo veía todo. La ayudé a vestirse porque tenía mucha ropa y no se decidía, como hacía vernao le propuse unos pantalones cortos y un jersei de tirantes, los pantalones eran negros y el jersey blanco con un poco de escote y le quedaba perfecto. Tal como le prometí, salimos al inmenso jardín y nos paramos en un banco al lado de una fuente con un dragón.

-todoe sto es de ensueño, no sabía que existiera una casa así en Tokio...-

-Manías de mi padre, por fuera parece casi normal y por el otro lado es una mansión.-

-Palacio diría yo. ¿Todo esto es hermoso y sabes por que? Porque tú estás a mi lado.- Eso me hizo sonrojar y más cuando me miró inocentemente.

-Venga ya, será mejor que volvamos, empezará a hacer frío dentro de poco.-

Me levanté y me di cuenta unos pasos más adelante que no me seguía, quise girarme pero ella vino corriendo a mí y noté como era abrazada por la cintura, al mismo tiempo que apoyaba su cabeza en mi espalda pero no era un abrazo normal, transmitía tristeza. Me giré y le obligé a mirarme a la cara porque me evitaba.

-¿Qué ocurre?-

-No lo sé, de repente he sentido tristeza cuando te has alejado.-

Ah, solo era eso. Me extrañaba igual o incluso más que yo a ella, de eso no me cabía duda. La abracé y juntas nos dirigimos a dentro y nos pusimos a ver la programación de la tele. A esas horas todos los programas del corazón empezaban y tan solo decían porquerías. No me gustaba para nada y a ella creo que tampoco.

Me enteré de que le gusta todo lo relacionado con los dulces y la música pop. También supe que quería estudiar ciencias políticas. ¿quería ser presidenta del gobierno? Eso síq ue sería digno de ver aunque se debatía entre esa y la de informática. Ene so sí que no tenía ni idea de qué aconsejarle. Yo hice la humanística y actualmente trabajo en el ayuntamiento. No era lo que quería pero algo es algo, está bien pagado y eso es lo que me interesaba.

No es que me faltara dinero pero eso de depender todo el tiempo del de mis padres no me gsutaba nada. Siempre he sido muy independista y por eso siempre mis padres se peleaban conmigo: "que tienes que ser más responsable" y bla, bla, bla... Por ser responsable me he comprometido con ese hombre. ¿Qué puedo hacer para librarme de él sin que el contrato se incumpliera? ¿El destino estará en contra mío? No lo sé pero sea lo que fuere, lucharé por ser feliz.

________----

Olé xD. Nooo, todavía no hay lemon, será más adelante xD.