Usagi POV.

Hay veces que envido a mi Serenity. Siempre tan responsable, correcta y formal, todo lo contrario a mí. ¿Por qué estaba conmigo? Hasta ahora no me lo había preguntado. ¿Sería acaso que tan solo quería compañía femenina? No, ella no era de esas, estoy segura. Me concentré en acabarme el helado aunque lo hacía torpemente: Su mirada penetrante y a la vez cálida me ponían nerviosa y, por lo tanto, me volvía más torpe hasta tal punto que tiré el helado en mi camisa.

-Desastre, anda ven que te lo limpio.-

Estaba a punto de decirle que lo podía hacer sola pero su simple contacto con mi piel me dejaba muda. Vi cómo se ponía colorada y sonreí.

-Listo, a la lavadora y punto.- Me reí porque imitó una frase de un eslógan publicitario de detergentes. -Será mejor que nos vayamos, ya es muy tarde.- en eso sí tenía razón.

Tiramos las botellas y todo lo demás en la papelera y nos metimos otra vez en el coche. Era muy cómodo. ¿Desde cuándo los Mercedes no son cómodos? No presumái de dinero pero sí lo hacía luciéndose.

-Un pequeño capricho.-

Ah, pequeño dice... ¡Yo no me lo podría comprar ni trabajando 24 horas al día y 365 días al año! ¡Qué suerte tiene la gente con dinero!

-¿En qué piensas ahora? ¿Otra vez en mí?- Sonrió pícaramente.

-Nop, en los pasteles que me quedan por comer...-

-Ah vaya, entonces mañana te compraré uno.-

¿Lo decía en serio? ¡Qué guay! Sin duda soy una consentida pero si lo hace es porque quiere. ¿No? Somos tan diferentes pero nos atraemos mutuamente. Será cierta la frase "Los polos opuestos se atraen" porque con nosotras eso se cumple. Estaba manejando lento, como si quisiera disfrutar más de los momentos a solas. Aunque no lo dijera, se moría de ganas de estar conmigo, cuando estaba tan seria tenía su encanto y estaba concentrada en la carretera. Llegamos al fin, quería descansar un rato de tantas emociones. Aparcó y me abrió la puerta para que pudiera salir. Era tan romántica cuando quería...

Se estaba fresquito en la casa cuando entramos, fuimos otra vez a su habitación y recogimos un poco el desorden que yo había dejado, me supo mal por ella pero se ofreció a ayudarme y cómo negarme a su mirada... Aproveché para ducharme y ella se metió silenciosamente conmigo, no la noté hasta que me abrazó.

-¡Hayy!- ¡Me has asustado!- Ella rió, su risa era música para mis oídos.

-Lo siento, no era mi intención, así ahorramos tiempo.- La miré y me sonrojé. ¡Su cuerpo estaba de infarto!

Serenity POV

¡Jesús! Voy a morirme de un infarto como siga así. No sé cómo he aguantado sin tocarla todo este rato. ¡Era hermosa! Su dorado cabello cayendo hasta el suelo tapándole lo que estaba prohibido mirar.

-Hmm, no llego a la espalda. ¿Me la frotas?- Empecé a ponerme nerviosa e intenté controlarme lograndolo exitosamente.

Cogí la esponja y eché el jabón, le aparté el cabello y se la froté suavemente.

-Gracias, ahora te toca a ti.- Suspiré resignada.

En vez de notar la esponja, noté sus cálidas manos recorrer mi espalda, provocando que se me erizara el vello de la nuca con cada contacto con su piel y la detuve otra vez.

-No otra vez...-

-¿Por qué siempre hablas antes de que los demás acaben?- Me giré y al besé con deseo de nuevo.

Esta vez no reaccionó como la otra y me lo devolvió con la misma pasión. Su cuerpo estaba subiendo de temperatura y el mío también, si no paraba ahora mismo no sé lo que sería capaz de hacer pero a estas alturas ya no era dueña de mi cuerpo ni de mis acciones. Sus besos apasionados y llenos de deseo me hacían estremecerme al mismo tiempo que sus manos recorrían cada centímetro de mi cuerpo y yo hacía lo mismo.

-Usako, aquí no, podemos hacernos daño.-

-Es cierto, mejor nos secamos antes.- Asentí y apagué el grifo y ella salió primero, se estaba secando el cabello mientras la miraba.

-¿Tú no te secas?-

-Prefiero mirarte y luego lo haré.-

-Burra.- Vi como se sonrojaba y continuaba torpemente así que me acerqué y se lo sequé yo.

Le dije que era un poco torpe y de nuevo me atacó con esa actitud infantil que tiene y que a mí me encanta, al final me sacó la lengua y cuando salió le dije que se pusiera una toalla porque no quería que me lo dejara todo perdido y al final me sequé el pelo con la toalla, una vez seco me lo recogí en una cola alta porque no me gustaba dormir con el cabello suelto y cuando salí me la encontré tumbada en la cama, vestida con una camiseta muy ancha que había dejado antes encima de la cama viendo por la gran ventana.

Me acerqué sigilosamente y ella no notó cuando la abracé hasta que le susurré que ya había salido de la ducha y de nuevo se asustó. Vaya que era asustadiza.

-¿Quieres bailar?- Me preguntó de repente.

-¿Qué? ¿Ahora?-

-Así es, no hay nadie en la casa y no tienes vecinos que se quejen. ¿Por qué no? Te voy a volver rebelde y para ello tienes que salir más.-

Ah no. ¿Yo de fiesta? ¡Si ni siquiera cuando estaba en la universidad iba! Supongo que tendré que sacrificarme pero por ella lo haría y si tenía que salir de fiesta, lo haría sin ninguna duda. Suspiré y ella entendió que así era mi deseo, se levantó y puso el equipo de música. Como siguiera tocando los botones me lo desconfiguraría todo así que le pregunté que quería buscar y me dijo que la radio. ¿Radio? Qué ponen de interesante ahí? A no ser que quieras escuchar radio teletaxi, la COPE o la cadena SER no valía para nada. A veces escuchaba los 40 principales pero de ahí... La estruendosa música que salía por los altavoces resonó en mis tímpanos.

-¿Que es eso?-

-Flaix FM, una radio que ponen música de discoteca.- Genial, me enseñaría a comportarme como una adolescente... ¿Qué más puedo pedir? -Te enseño, ponte detrás mío y agarrame de la cintura.- Esto era como una clase de baile pero con música de otro estilo.- Ahora mueve las caderas lentamente.-

¿Baile? !Parecía un acto de erotismo! Me dejaba llevar por ella y empecé a pillarle el truco y me estaba gustando bailar así con ella. Sus movimientos incitaban a lo prohibido, sabía que me estaba provocando y se aprovechaba de mi autocontrol porque me veía con ganas de besarla cuando se me acercó peligrosamente y me susurró al oído:

-Esto con dos o tres copas de más es lo mejor que hay, los chicos se te acercan como moscas.-

Eso no me gustó para nada. Ahora me tenía a mí y nadie más que yo podía tocarla, aunque tuviera que espantar a esas moscas que decía. Usagi era mía y sólo mía aunque ya hubiera estado con chicos antes.

-Entonces tendré que espantarlos porque eres mía, tan solo mía a partir de ahora.-

-Hmmm, mi caballera protectora, me encanta.- Y dicho esto me besó.

Después de lo que ocurrió en la ducha y después de verla bailar así ya no tenía más autocontrol. Me lamió el lóbulo de la oreja y dejé escapar un suspiro para continuar hacia mi cuello, donde depositaba suaves besos y volvía a mi boca. Sin duda se veía que ella tenía más experiencia que yo. Sus manos se toparon con mis pechos y empezó a masajearlos suavemente mientras yo me retorcía de placer. Mordisqueó y lamió mis pezones erectos y ya no podía evitar gritar, me sentía en el cielo.

-¿Te gusta?-

-Mentiría si dijera que no...-

Abandonó mis pechos y una mano se posó en una zona muy peligrosa pero no llegó a ella, quería hacerme sufrir un poco, al menos es lo que ella me decía. ¿Se puede sufrir más de placer? Yo creo que no. Sentí cómo su mano recorría el interior de mis piernas y acariciaba mi intimidad pero como si fuera un susurro y eso me gustaba. Ahora su mano se posó en mi barriga y lentamente la bajó, acariciando mi clítoris, excitándome más y más. Me aferraba a su espalda dejando pequeños arañazos. Ni con mi prometido sentía algo parecido. Esto para mí era el cielo y el infierno, el cielo porque me gustaba y el infierno porque sufría por ello pero de golpe paró.

-Usako...- Dije en voz baja.

-¿Qué?-

-Hazme... Tuya...- Sonrió pícaramente y se acercó a mi oído.

-Estaba esperando a que me lo dijeras.-

No me dio tiempo a contestar porque su dedo entró en mi intimidad. Entraba y salía haciéndome gozar de placer mientras me besaba y me acariciaba los pezones con la otra mano que le quedaba libre. Lentamente bajó y retiró sus dedos para substituírlos por su lengua. Yo tan solo podía gemir y agarrarme a su cabello, indicándole que iba por buen camino.

-Eres perfecta.- Me dijo mientras se sentaba y me llevaba con ella.

-Tú también.- Ahora estaba sentada a horcajadas y con sus dedos dentro, empezó a moverlos y de nuevo volví a gemir.

Esa chica sí que sabía como dar placer. Como siguiera así iba a culminar pronto, alternaba entre mi clítoris y mi vagina, no sabía qué me daba más placer de las dos cosas porque ya no sentía nada, tan solo ese calor placer que me envolvía, aumentó la velocidad al ver que mis jadeos aumentaban y me agarré a su espalda cuando toqué el cielo, mientras gritaba su nombre. Apoyé mi cabeza en su hombro y la besé en el cuello. Si ella podía yo también.

-¿Qué haces?-

-¿A ti que te parece?-

Ahora era yo quien llevaba el mando. Le lamí el cuello para acabar en su lóbulo y soltó un sonoro gemido, la besaba cada vez que gemía. Sé la frustración que se siente al hacerlo porque el desgraciado de mi prometido me tapaba la boca con sus labios así que yo también la haría sufrir un poco. Le lamí los pezones erectos y soltaba gemidos cosa que me incitaba ir a más.

Con la otra mano introduje dos dedos en su interior y cuando los moví empezó a gemir más sonoramente, ahora era mi oportunidad de callarla así que la besé y notaba como se retorcía de placer y de rabia al no poder gritar, intentaba apartarme pero no podía así que se resignó. Lamí su clítoris a la vez que metía mis dedos, notaba como sus jadeos aumentaba y me dio a entender que el orgasmo estaba cerca. Abandoné su intimidad y le besé el cuello mientras ella me arañaba la espalda y cuando llegó enterró sus uñas en mi carne al mismo tiempo que intentaba gritar y gimió en mi boca, esto esta lo más hermoso que había hecho en mi vida.

Recuperó el aliento y se dejó caer en mi pecho, las dos respirábamos agitadas y la tumbé a mi lado, instantes después abría sus hermosos ojos azules.

-¿Te he dicho ya que te amo?- Se recostó en mi pecho y me rodeó la cintura con un brazo.

-Todavía no.- Y la abracé para momentos después caer en los brazos de Morfeo. ¿Se puede ser más feliz en estos momentos?

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*Las radios mencionadas unas líneas más arriba son de España, de Japón no tengo ni idea de qué emisoras hay así que...).

¡Ueee! Al fin se liaron jejejje. Tenía que crear la situación adecuada ^^.