Usagi POV
Llegamos al restaurante y antes de entrar se puso nerviosa aunque yo también lo estaba y no sabíamos por qué. Al entrar mi amada se quedó en shock mirando a una pareja la cual estaba besándose.
-Es mi prometido... Será mejor que nos vayamos de aquí.- Pero a mí se me ocurrió la idea.
-¿Has pensado alguna vez en el chantaje?-
-Usako... ¿Qué vas a hacer?-
-Calla y observa.-
Saqué la cámara de fotos que siempre llevaba en mi bolso y discretamente lancé fotos comprometedoras mientras ella me miraba incrédula. No iba a permitir que mi Serenity sufriera más por ese hombre, decidí aunque ya tenía bastante y me miró enojada.
-No te enfades, piénsalo bien cariño.- Me acerqué y la pillé con la guardia baja.
-Usako, no sabes en el lío que te meterías si él se enterara de que has sido tú. Si el te hace daño no lo soportaría. Vayámonos de aquí, llamaré desde el coche para cancelar la reserva.-
Sabía que esa escena la había impactado y no es para menos: Según sé él le decía que ninguno de los dos podía tener amante pero ambos lo tenían. Ese cerdo tenía esa cerda -porque los de la misma calaña se atraen- y Serenity a mí así que no podía reclamarle nada, creo.
-¿Por qué dices que me haría daño?- Pregunté como quien no quiere la cosa.
-Porque él sabe de ti Usagi. Me siguió un día y me hizo fotos contigo cogidas de la mano y besándonos.- Sonreí.
-Entonces las fotografías que saqué hace unos momentos servirán. Confía en mí.- Le dije sonriendo y suspiró resignada.
-Está bien, confiaré en que no lo publicarás en el periódico u en algún sitio similar.- ¡Ouch! Me había leído el pensamiento. -Al menos hasta que hable con mis padres, de ellos depende mi decisión.-
¿Hablar con sus padres de qué? Ah ya, de la situación que estaban viviendo. Qué tonta soy, estábamos en el coche y no sabíamos a dónde ir así que arrancó el coche y recordé vagamente hacia donde nos dirigíamos. Los grandes árboles al lado de la carretera y luego al entrar por aquel camino que lo reconocería enseguida lo supe: Íbamos a su escondite. ¿Para qué me querría llevar allí? Bueno, en unos momentos lo sabría.
Bajamos del coche y caminamos lentamente por el poco iluminado pasillo y la noche en ese pequeño rincón del castillo era hermosa: Se veía la Luna llena en todo su esplendor y las miles de estrellas a su alrededor, no había ninguna nube y el cielo se veía de maravilla. La miré a los ojos y las estrellas se le reflejaban en los ojos pero me di cuenta de que estaba llorando. Al verla así la abracé y sin contenerlo más lloró. ¿Por qué lloraba? Decía que no podía más y que se lo tenía que contar a alguien. ¿Contar qué? Me estaba asustando con tanto misterio.
-Sery cariño. ¿Qué pasa?-
-Hay algo que no sabes de mí, algo que es muy hermoso, pero a la vez duele recordar y hablar de ello me pone muy mal.-
-¿De qué se trata?-
Serenity POV
Esta vez no había marcha atrás: Estaba a punto de confesarle mi mayor secreto a la mujer que amo y estoy dudando de hacerlo pero no tengo alternativa: Era eso o morir de pena y dolor así que lo solté de una vez por todas.
-Verás, cuando yo tenía dieciséis años, me enamoré locamente del chico más guapo del colegio y mi alegría fue mayor cuando después de medio año insistiendo aceptó salir conmigo. Éramos la pareja perfecta y él se llevó mi primera vez. Cuando tuve diecisiete años, celebramos nuestro aniversario de novio y me volvía entregar a él como tantas noches, bebimos un poco más de la cuenta y se nos olvidó la protección.-
No podía seguir porque se me estaba empezando a poner un nudo en la garganta. Ella me miraba confusa como pensando: ¿A dónde quiere llegar? No podía con ello pero ahora ya estaba empezado y ahora sí que no había marcha atrás.
-Unas semanas más tarde, fui al médico porque me sentía mal y no me encontraron nada, el médico sospechaba algo y me mandó al ginecólogo y allí me enteré de que iba a ser mamá.-
Un grito de sorpresa salió de sus labios y empezó a preguntarme muchas cosas, por primera vez en todo el rato sonreí. No sabía si lo hacía a propósito o qué pero me alegraba que lo hiciera, me sentía tranquila a su lado.
-Ambos estábamos felices pero mis padres no, cuando se enteraron casi me obligan a abortar pero yo me negué, me engañaron de mala manera. Decían que me ayudarían pero al nacer mi bebé me desmayé y cuando desperté me dijeron que lo habían... Mandado a un orfanato...-
Ahora mis lágrimas rodaban libremente por mi rostro y por el suyo también. Estaba claro que ella también sufría por esta revelación. Me maldije al verla llorar de esa manera y la abracé, buscando consuelo en ella y creo que hizo lo mismo conmigo y yo ya más calmada proseguí con mi relato.
-Mi novio estaba siempre a mi lado y me mantenía alejada de mis padres, no quería que me hicieran daño hasta que un día tuvo un accidente de tráfico. Según él antes de colisionar con otro vehículo los frenos no le funcionaban, minutos más tarde murió dejándome a mí sola y sin nadie en quien apoyarme. Dos años después me enteré de que eso fue provocado por ellos y me enfurecí de tal modo que me fui de casa y aquí me tienes: Sin saber dónde está mi hijo al cual no conozco y a dos semanas de casarme con un hombre al cual no amo.-
-¿Dos semanas? ¿Tan solo tendremos dos semanas para estar juntas?-
-Esto es lo que más me duele: Que al conocerte te hago sufrir con esto y tú no te lo mereces, no soy digna de ti. No puedo corresponderte como me gustaría. Perdóname mi niña.-
-Sery... Siempre contarás conmigo pase lo que pase. Te ayudaré a deshacerte de él y a recuperar a tu hijo, te lo prometo aunque tenga que remover cielo y tierra para hacerlo pero necesitaré contárselo a mi padre porque él tendrá que ver mucho en esto. Conoce a mucha gente y si sabes a qué orfanato lo llevaron será mucho más fácil además, tengo a una amiga en el gobierno que puede ayudarme... Rei Hino. ¿Has escuchado hablar de ella?- Asentí. -No te preocupes, todo saldrá bien. Te lo prometo.
Me sonrió de aquella manera que siempre me hacía olvidar todos mis problemas y volví a sonreír. Me dijo que así estaba más guapa y me besó, transmitiéndome esa paz que mi corazón tanto anhelaba. Lentamente los besos subían de intensidad y nuestros labios jugaban entre ellos. La atraje hacia mí agarrándola por la cintura y le hice saber que estaba dispuesta a todo para luchar por esta relación, volvimos a besarnos y lentamente le subí la corta falda para llegar a su intimidad la cual estaba ligeramente empapada. Ella tenía los ojos cerrados y se veía que disfrutaba todas y cada una de mis caricias.
-Hoy quiero disfrutar de ti, Usagi. No quiero separarme jamás de ti.-
-Y no lo haremos, te lo prom....- No pudo continuar porque soltó un gemido al acariciarle su clítoris.
No paraba de temblar y de pegar pequeños gritos de placer y eso me excitaba más y más. Se aferraba a mi espalda ahora desnuda con fuerza, enterrando sus uñas en ella mientras notaba su aliento cerca de mi oído, donde soltaba pequeños gemidos que me hacían sentir en el cielo, pocos minutos después introduje dos de mis dedos en su interior haciendo que gimiera más fuerte, los moví lenta y delicadamente hacia dentro y hacia fuera y abandonó mi espalda para masajearme los pechos. Más que un acto carnal parecía una danza, llamada la "danza del amor" y ahora sé porque la llaman así. Es rítmica, sigue un ritmo pausado el cual ahora mismo estoy marcando. Gemíamos sin parar en medio de ese inmenso cielo estrellado.
Sentí como algo suave y delicado recorría mi muslo. Era su mano que llegaba a una zona muy peligrosa pero no podía aguantar más y me acarició mi intimidad, ahora ambas gemíamos de placer. Ninguna de las dos estaba cansada y queríamos más así que aumenté la velocidad mientras le susurraba al oído que la quería y que la amaba. Susurraba el mote con la que la nombro: Usako, haciendo que se estremeciera ante tal contacto. Ella al ver que estaba en mis manos también aumentó el ritmo de las entradas y salidas de sus dedos para así, juntas tocar el cielo, gritando nuestros nombres bajo ese cielo estrellado el cual ahora era testigo de nuestro amor.
Se recostó en mi pecho y la abracé mientras intentábamos recuperar un poco de aliento para decir alguna frase coherente y aunque podíamos hablar no nos dijimos nada, estábamos disfrutando de la compañía mutua ya que en esos momentos no se necesitaban palabras, tan sólo se escuchaban los grillos y el susurrar del viento, algunas hojas del roble caían grácilmente encima nuestro debido al viento que se había levantado.
-Tengo frío...-
-Lo sé, vístete, no quiero que te resfríes y te pongas mala.-
-Hmmm, quiero quedarme un rato más así, semi-desnuda contigo por favor.- Suspiré, siempre tenía un plan para estas situaciones.
-Espera aquí, siempre llevo una manta en el coche. No mejor vamos dentro, hay una habitación que siempre utilizo.- Me agarró del brazo.
-No entiendes? Quiero estar contigo a la luz de la Luna, eres hermosa bajo la luz plateada, tu cabello brilla de forma espectacular con ello y te ves muy hermosa pero si insistes, entraré.-
Oh, me había conmovido, acepté quedarme con ella pero primero debía ir a por una manta. Recorrí el tan ya conocido recorrido para mí y llegué a la que era mi antigua habitación. Suerte que ésta se conservaba tal y como la dejé. Quizá con un poco más de polvo pero igual, los libros que no me pude llevar, porta retratos, álbumes de fotos, música... Todos mis recuerdos estaban ahí. Agarré la manta y le expulsé un poco el polvo y cuando volví junto a mi amada estaba mirando la Luna, con una serenidad que me enamoró más de ella si es que se podía.
Su cabello dorado contrastaba con la luz de la Luna, su pálido y fino rostro se veía más hermoso así, volteó su cara hacia mí y me sonrió dulcemente,recordé que estaba semi-desnuda y me acerqué lentamente a ella, la abracé y pasé la manta sobre nuestros cuerpos y la senté mientras apoyaba mi espalda en el tronco. Estaba temblando de frío y yo también pero al rato los temblores se fueron para dejar paso a la cálida aura del amor que emanaba de nuestros cuerpos.
-Serenity, te amo y te amaré siempre, siempre.-
-Usagi, te amo más que a mi vida y siempre estaré a tu lado pase lo que pase.-
La estreché más a mi cuerpo para que escuchara los latidos de mi corazón el cual latía por y para ella, para mi ángel, mi dulce y hermoso ángel y así nos quedamos dormidas, con una sonrisa de felicidad en nuestros rostros.
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Joer, parece que la vena romántica me vino casi al final, bueno mejor, me ha quedado mejor de lo que me esperaba. Espero que lo hayáis disfrutado leyendolo tanto como lo he hecho yo escribiéndolo.
Joooo, qué bonito, casi lloro de lo bonito que me ha salido sniff.
¡Matta Ne!
(Hacía tiempo que no lo decía xD)
