Ya vuelvo a estar aquí, siento el retraso pero simplemente se me pasó que tenía que actualizar mis historias, ha sido un fallo técnico xD
Usagi POV.
Intenté llamarla a la oficina y no se encontraba. Qué raro, si siempre estaba encerrada ahí y probé con su teléfono móvil y a los diez intentos lo cogió.
-¿Diga?-
-¿Rei? Soy Usagi.-
-Usagi... ¿Qué Usagi?-
-La tonta.-
-¡Ah! Hola cabeza de chorlito.-
-No me llames así.-
Siempre era lo mismo, le gustaba hacerme rabiar y yo me devolvía, sigue como siempre por lo que paree pero noté un poco de tristeza en su voz. Le pregunté y me dijo si podía verme ya que necesitaba hablar con alguien y -como buena amiga que soy- acepté. Ella era un año más grande que yo y gracias a su padre ahora era su mano derecha y ya se estaba haciendo famosa por todo japón. Hay que ver, tengo amigas en todos sitios, no todo el mundo puede decir lo mismo y soy feliz por ello aunque hace tres años que no nos vemos siempre nos uniría esa amistad de hace años. Rei era una chica alta, de cabellos oscuros y esbelta y tiene muy mal carácter.
Cuando la encontré en aquel parque al borde de las lágrimas me asusté: ella jamás lloraba en público y si lo hacía era rara vez, debía de ser algo muy importante lo que la tenía mal. No sé por qué pero no ella sentía más afinidad, quizá porque somos como el día y la noche, igual que yo con mi Sery. ¿Me estaría obedeciendo? Por su bien esperaba que sí. Ya quería acabar con esto y volver a sus brazos y que me dijera lo mucho que me amaba. Me acerqué a mi amiga y la abracé, cuando lo hice se soltó a llorar.
-Ya amiga. ¿Qué te pasa? Debe de ser algo muy grave...-
-Lo es Usagi, lo es.-
-¿Y qué es?-
-Mi esposo... En realidad no es un problema de él, bueno, no del todo...-
No estaba entendiendo nada y así no podía ayudarla. La calmé y cuando lo hizo me empezó a contar su problema, suerte que por esta zona no había mucha gente...
-Voy a tener otro bebé pero... Él no quiere tener otro y quiere que aborte... ¡No puedo hacerlo!- Dijo llorando. Vaya que era cruel el destino.
-Rei... Entonces no te merece...-
-Ese no es el problema, desde que tuve a Yuuki ha cambiado muchísimo: Ya no es lo mismo que antes, se comportaba cariñosamente, me mimaba, me consentía y tu lo sabes mejor que nadie, ahora es frío, cortante y distante, pensé que esto lo alegraría pero se puso furioso...-
-Rei... No sé qué decirte... Yo... Quería pedirte algo pero será mejor que no lo haga...-
-¿Decirme algo? Hazlo.-
-No creo que sea el momento para decírtelo...-
-¿Estás enamorada, vas a tener un bebé y te vas a casar?-
-Las tres cosas.- Abrió los ojos como platos.
-¡Eso tienes que contármelo y ya estás tardando!-
Me alegro de que al menos se haya olvidado de su problema. Le expliqué el mío y no se lo creía, se quedó en shock cuando acabé, probé de menearla, golpearle la cara e incluso de gritarla pero nada, es como si su alma y su corazón se hubieran ido a alguna parte hasta que, maliciosamente, le tapé la nariz y la boa y empezó a toser.
-¿¡Estás loca!? ¡Podrías haberme matado!- Gritó recuperando el aliento y yo me reí.
-Es que te habías ido a no sé donde, Rei y te he traído de vuelta.-
-Lo siento pero es que... Eres muy rara, siempre te lo he dicho pero no me esperaba que me dijeras que te has enamorado de una mujer y que iba a tener un bebé de su prometido, esto es... ¡Extraño e increíble!-
-¿Me ayudarás?- Pregunté temerosa, sabía que ella con estas cosas era muy de mente cerrada pero ella tan solo me sonreía.
¿Tanto había cambiado estos años? Tan solo me dijo que si yo era feliz que no se interpondría en mi camino y que me ayudaría y creo que a ella le toca la parte más difícil... Investigar sobre la vida de mi amada ya que ella tenía ese permiso y aunque era confidencial tan solo para el gobierno haría todo lo posible por descubrir algo. Me dijo que así la mantenía alejada de su problema el cual ya solucionaría después de mi encargo. No hablamos de mucho porque en las noticias y en los periódicos siempre había un artículo dedicado a ella o a su padre, e incluso de los dos y parecía que habían resuelto sus diferencias.
Tanto Rei como Keitaro Hino eran temperamentales y nunca se habían llevado bien. Ella lo odiaba porque cuando su madre estaba enferma él se entró en su trabajo, dejándola a ella sola y hace tres años vivía con su abuelo, el cual falleció hace dos años dejando a su nieta destrozada. Había vivido con él desde prácticamente los cinco años. La acompañé hasta su casa y parecía más tranquila. Le dije que siempre contaría conmigo y con mi casa por si el desgraciado de su esposo se divorciaba de ella y la abandonaba cosa que creo que no sería muy difícil tal y como estaban las cosas entre ellos...
Me despedí de ella y ahora mi casa quedaba en la otra punta del inmenso parque, el cual se tardaba media hora en recorrerlo por el camino más orto pero reo que llegaré antes porque mi ansia de volver es mayor ahora y en veinte minutos -he superado mi propio récord- llegué a la otra punta del lugar y tan solo me quedaba avanza dos calles y girar una esquina. Cuando llegué saludé pero no había nadie así que supuse que Serenity estaba durmiendo y así me la encontré. En mi cama, con sus ojos gris-verde cerrados y sonriendo. Me acerqué a ella y le di un beso.
Serenity POV.
Ese beso... Tan solo me lo podía dar ella... ¿Había regresado ya? Lentamente abrí mis ojos y la luz me molestaba, pero logré verla, sonriéndome.
-Ya está todo listo, ahora tan solo toca esperar...- ¿Que ya estaba todo hecho? ¿Esperar? ¿A qué?
-Qué has hecho...-
-Nada, tan solo mover algunos hilos y no me ha costado nada. Por cierto, algún día te tengo que presentar a mis amigas, les he hablado de ti y desean conocer a la mujer que me robó el corazón y la razón.-
-No soy buena cuando hay más de tres personas en un lugar...-
-¡Bah! ¡Eso cambiará conmigo! Te caerán bien. Te lo prometo y no tienes nada que temer ya que si no te aceptan sabré que nunca fueron mis verdaderas amigas.-
Eso me conmovió, al menos haría el esfuerzo por ella y si tenía que aguantar a la gente pues lo haría, todo por mi cara de luna. Asentí y se lanzó a mis brazos, luego me preguntó por su familia y le dije que estaban cenando fuera y que yo como buena niña que soy la había obedecido y eso la llenó de orgullo.
-Me encanta que alguien me hagas caso.-
-¿Y quién no lo haría ante tal belleza de mujer?-
La atraje hacia mí y entrelacé los dedos de mis manos con los suyos mientras sonreíamos y nos fundimos en un beso lleno de amor y cariño. Nos separamos porque nuestros pulmones reclamaban aire y me preguntó si había cenado, asentí y cuando me lo preguntó me eché a reír. Intenté hacer una tortilla pero casi quemo la sartén así que su madre me hizo una y le sonreí apenada. Cuando se lo conté se echó a reír a carcajadas.
-No te burles, no sé que me pasa últimamente...-
-Las hormonas del embarazo...- Dijo silbando.
-Sí, claro, será eso.- Dije en tono molesto, genial, ahora empezaban mis cambios de humor.
-Uyy, calma fierecilla mía. Era tan solo un comentario...-
-Nah, son los cambios de humor, cosas del embarazo supongo.- Inconscientemente llevé mi mano a mi vientre y ella sonreía, colocó la suya encima de la mía y me besó.
-Quiero estar contigo el resto de mi vida. ¿Por qué no nos casamos ahora?-
-¿Ahora? No mujer, quiero celebrarlo por todo lo alto, como una diosa como tú lo merece.-
-A mí con que un cura nos case me da igual donde, como y con quién mirando, cualquier boda estará bien para mí, como si quieres que vayamos a Las Vegas y nos casemos vestidos de Elvis Presley y Marilyn Monroe.-
Eso me hizo reír, sería curioso verlo pero no, cuando todo esté bien me casaré con ella y nadie me lo podrá impedir. La acerqué más a mí si es que era posible y la abracé con cariño y amor, saber que estaría conmigo pasara lo que pasara me hacía ser la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. Quiero que se sienta una diosa aunque para mí lo era y ella me lo negaba, ante todo era humilde y no se sentía superior a los demás y eso hacía que la amara cada vez más.
-Ya lo haremos, bien lejos de aquí y no te preocupes por tu familia, la invitaremos, no te preocupes. O lo celebramos por el juzgado y ya está, algo rápido y sencillo.-
-Esa idea me gusta más y cuanto antes mejor.-
-En cuanto ya no esté atada a él.-
-Para eso queda muy poco tiempo, amor mío.-
Todavía no sé que es lo que haría pero estaba expectante por saber las ideas macabras que se le habían ocurrido a mi amada, es como una telenovela: Te dejan enganchada y no paras de verla hasta que acaba y eso me desesperaba, no saber lo que iba a ocurrir a mis espaldas me gustaba. De tanto hablar, se nos hicieron las ocho de la tarde y ya empezábamos a tener hambre. Su familia llegó y su madre hizo una rica cena que consistía en ramen casero. El mejor que he probado en mi vida y me dijo, más bien me ordenó que me quedara todos los días ahí.
-Al menos tendré que ir por mi ropa...-
-No, Shingo irá a por ella.-
-¿Yo? ¿Por qué yo?-
-Porque si va ella puede pillarla y hacerle cualquier cosa hijo.- Dijo su padre sabiamente, el hermano pequeño me miró y asentí.
-Está bien, ahora voy. Dame tus llaves y lo recojo todo.-
-No creo que puedas con todo...- Medio preocupada, medio en broma.
-Eso ya lo veremos...-
Pobre muchacho... Causarle tantas molestias no me gustaba pero él había aceptado de buena gana así que yo no podía hacer nada. Le recomendé que fuera discreto ya que no quería que tuviera problemas y tan solo me dijo que él siempre lo era. Me alegré por ello y mientras Shingo regresaba mi Usagi se abrazaba a mi. Estaba temblando. ¿Por qué? La abracé más a mí y ella hizo lo mismo.
-No quiero que os pase nada...-
-No va a pasarnos nada, te lo prometo.- La sujeté por la barbilla y la besé tiernamente en los labios. -Estoy bien y lo estaré, de verdad.-
Eso es lo que yo quería creer y que los demás también lo hicieran pero al realidad era otra. Temía por mí y por mi bebé, así como por ellos también. ¿Hasta cuando durará todo esto?
Ohhh, hasta aquí el capítulo de hoy. ¿Os ha gustado? Espero que sí porque me he esforzado por hacerlo bien xD.
