Coso: Huuh, hare revision de TODOS los capitulos, les agregare guion largo y signos de puntuacion faltantes.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, Amy es solo una colada que no interferira en la historia de amor de Edward y Bella. (Por aquello de las Mary Sues)

Amy in The Wonderbook

Capitulo 5: "Tragedia"

─ ¡¿Escaparnos?! ─gritó Edward.

─ Si. Es decir, ¿Por qué no? ─le dije encogiéndome de hombros.

Hace dos días, Edward me había propuesto salir, yo no sabía a donde iba a decir que saliéramos. Realmente no importaba, cualquier día era mágico con el.

─ ¿Y tu madre? ─preguntó con el ceño fruncido.

─ No importa ─contesté. Sinceramente quería más a mi perro que a mi madre.

─ Estas loca, Eli.

─ ¡Ah vaya!, yo no rapte a alguien y la lleve a un libro, creo que soy un poco mas civilizada que eso ─el lo pensó por un momento.

─ Bien, tú ganas ─sonreí triunfante.

─ Entonces, iré haciendo mis maletas.

─ Me encantaría descifrar lo que piensas.

─ Algún día, pensaré en forma clara solo para ti ─reí.

El sonrío y abrió un cajón.

─ ¿Podrías hacerlo ahora? Necesito saber que ropa te quieres llevar ─fui hacia el y torcie el gesto.

¿Invierno? Estábamos en otoño, la ropa de invierno que tenía sería adecuada para esta época del año... al menos que fuera demasiado abrigada.

─ Me estas confundiendo mas.

─ Lo siento, solo... hecha todo lo que proteja del frío.

El asintió y tomó varias prendas de lana y seda.

Caminé un poco hacia la ventana y la abrí, para ver como estaba el viento.

Afuera el clima estaba un poco frío, pero nada fuera de lo normal en Seattle. Había hojas cayendo de los árboles y pajarillos cantando.

Volví la mirada al interior de mi cuarto y Edward ya estaba sentado al lado de la maleta, la cual ya estaba cerrada.

"Eres imposible" le dije mentalmente y reí. Caminé hacia la otra maleta y metí cosas como pijamas, zapatos, cepillo de dientes, cepillo de cabello, pasta dental y alguno que otro accesorio.

Después de poco mas de veinte minutos termine y me senté al lado de el.

─ Estas fría ─dijo en un susurro y lo mire con cara de obviedad─. ¿Qué?

─ Mira quien lo dice.

─ Pero en mí es normal ─hice una mueca, pero preferí no discutir─. ¿Nos vamos? ─asentí y me pare, escribí una nota

"Sophie, sabes que te re-quiero hermanita. No me extrañes, volveré para Navidad, dile a mama que... es una verdadera avara.
-Canela."

─ Huh, ya esta ─caminé decidida hacia la puerta─. Vamos, vamos ─lo apuré─ antes que mama y Sophie lleguen.

Me subió en su espalda, tan rápido que no lo vi venir.

Llegamos al Volvo en cuestión de segundos.

─ Con rápido, me refería a un poco mas de prisa, no a que me mataras chocando contra un árbol. Pero igual, esto es más divertido ─reí.

Sonrió mirándome.

─ ¿Qué? ─pregunté con una sonrisa.

─ Eres muy risueña, me gusta tu risa... y tu sonrisa ─sonreí y me sonroje un poco.

─ Vamos, que estas delirando ─entre al Volvo.

Voltee y el ya estaba ahí.

─ Debes dejar de hacer eso, me asustas ─reí.

─ Tu también podrías colaborar conmigo ─lo mire confundida─ podrías dejar de tentarme tanto.

─ Oh... bueno, pensé que mi sangre no...

─ No hablaba de eso... bueno, algo si, hueles demasiado bien, pero hablaba de como eres. Me dan ganas de...

─ ¿De qué? ─pregunte mirándolo. El se acerco mas hasta el punto de casi...

─ ¡El auto Edward! ─mire para enfrente viendo como casi chocábamos.

─ Oh, si. Vas a... volverme loco ─rio y yo solo sonreí.

El camino en si, fue para mi, ansioso. ¿A dónde íbamos? ¿Por qué el no decía nada? ¿Qué lo mantenía tan callado? ¿Era acaso el acercamiento? ¿Le gusto?... ¿Me gusta?

─ ¿Qué piensas? ─pregunto por fin. No pensaba contarle que creía que yo le gustaba, ni mucho menos que el me gustaba.

─ Huh, en... tortas.

─ ¿Tortas? ─me miro extrañado.

─ Sí, de pollo.

─ Eres muy extraña ─asentí nerviosa.

Todo el camino siguió como si nada hubiera pasado, por curvas y los dos cantábamos "Tres" de Britney Spears riendo.

─ Parece que me llevaras a México ─el se quedo callado─. ¿Vamos a México? ─pregunté asombrada.

─ Adivinaste mas rápido de lo que creí ─rio.

─ Es fantástico. ¿A qué parte de México vamos? ─pregunte curiosa.

─ A una playa, se llama Huatulco ─sonreí.

─ Pero hay demasiado sol ─exclamé preocupada.

─ Descuida, llegaremos a una hermosa Isla.

─ ¿Cómo Isla Esme? ─quise saber.

─ Parecida, decidí ponerle Isla Estrella.

Luego me dormí. Sin previo aviso por parte de mi conciencia, cerré mis ojos y me deje llevar por el sueño.

Desperté mas tarde en una habitación blanca, con un ventilador, el clima estaba caluroso.

─ Estas aquí ─sonreí cuando lo vi.

─ No podría separarme.

Me pare de la cama y mire por la ventana.

En la pequeña isla, la arena era blanca como la sal y el agua de un color azul hermoso. Hacia mucho calor, por supuesto, comparado con Seattle.

La flora era abundante aquí, había muchas plantas y también demasiadas avecillas.

─ No podías haberme dado mejor regalo de cumpleaños, Edward ─sonrei deslumbrantemente.

─ ¿Tu cumpleaños es el trece de Septiembre? ─pregunto con el ceño fruncido.

─ Si. Debí de decirte antes, es solo que no me gustan... las fiestas y los regalos. Bueno, las fiestas me gustan si yo las hago y los regalos solo si son... cosas pequeñas... yo... no me gusta que la gente gaste en mi.

─ Me recuerdas tanto a Bella.

─ Supongo que en algo nos parecemos. Edward, acabo de cumplir diecisiete años.

─ Felicidades, solo te falta un siglo para alcanzarme ─rio.

Esperaba que el descubriera en mi mirada lo que quería decir con eso. Más aun así, siguió sin comprender. Pasaron varios minutos de un incomodo silencio hasta que descubrí que tenía que hacer: pensar claro.

"Yo... no quiero envejecer mas"

Arrugo la frente y luego pareció comprender.

— No lo hare —pronuncio las palabras fuertes y claras—. No puedes hacerlo, Amy.

— Es lo que quiero Edward.

— Pero yo no quiero esto para ti. Amy, tu puedes ser libre, ser quien eres, sin embargo elijes este futuro, como si fuera el de un cuento de hadas, no lo es Eli, no lo es.

— ¿No lo entiendes, cierto?

— ¿Qué cosa?

— Tú eres mi cuento de hadas.

— No Eli, yo soy tu historia de terror, la que jamás quisiste leer.

— Pero abrí el libro —le dije con una sonrisa y lagrimas en los ojos—. Y es lo mas hermoso que me ha pasado en la vida.

— Eli...

— Lo leí, ¿Sabes? No es muy difícil, piensa casi lo mismo que yo —me acerque a el con las lagrimas corriendo por mis mejillas— cuando dije que esto era lo que quería, me refería... a que te quiero. Nunca me apartaría de ti, ni siquiera porque me lo pidieras —iba a hablar pero lo interrumpí—. Jamás creí que el personaje de mi libro favorito existiera de verdad, aunque fuera en un sentido complicado.

— Eli... Tu eres mi vida ahora —lo mire con ojos vidriosos y lo abrase, pegándome a el con fuerza.

— Y eso es suficiente para mi.

— Solo eso quería oír —se inclino para besarme. Un beso largo y tierno, sin tiempo. El pasado no importaba, el futuro podía esperar, mas el presente era de esos cuentos, que nunca deseas acabar.

Sentí que algo me apartaba de Edward...

— ¡¿Qué esta pasando?! —le dije buscando sus manos.

— ¡AMY! —grito a través de una gruesa hoja de papel, solo notaba sus manos desesperadas que se veían negras en el contraste con el papel.

Las hojas pasaron rápido, casi imperceptibles. Me atravesaban como si yo fuera invisible, después mi cuerpo, mareado y confundido, se golpeo contra una dura pasta.

La portada.

Del revés, solo alcance a leer el nombre "Twilight" y mi propia historia, que ahora dejaba.

Me rendí y deje de luchar. No puedo describir lo que sentía en ese momento, ya que parecía haber perdido cualquier contacto con lo que pasaba, todo era muy rápido, las manos ansiosas que sentía golpeando contra la pasta y mi llanto que no cesaba.

— Te amo —dijimos al unisonó dos voces y luego, caí.


¡Termiine! Tadaaa! ¿Que tal? ¿Les gusto? ¡Dejen Reviews! ¡Comenten y perdon por hacerlas esperar tanto!

Aqui es donde la historia comienza, la accion se desata y el drama te pega, la tragedia te duele y la risa te pesa.

¿Que pasara?

Lean.

¡REVIEWS!

-Bibis.