La noche se entregaba al sol ascendiendo en el horizonte. Era la hora del día en la cual los pájaros empezaban su rutina matinal de cazar bichos. Era la hora en la cual los gallos cantaban la mañana. Era la hora en la cual los graciosos corderitos se despertaban para ir al campo a pastar. Pero ningún pájaro se oía ni se veía, ningún gallo cantaba si kikiriki, y los graciosos corderitos no salían de sus corales. Toda era un silencio inquietante. Ni los grillos contaban.
Alto en el cielo una manada grande de pájaros sobre volaban por encima del Castillo Pacto de Sangre. Tenían unos cuellos largos, cabezas grandes y redondas, los cuerpos alongados, y unas inmensas alas. Contaban su canción alegre sobre el castillo, -MAL PRESAGIO, MAL PRESAGIO...MAAAAAL PREEEESAAAGIIIIOOO.-
El sol empezó hacer su presencia matinal por las cornisas de las cortinas del dormitorio real. En la cama real dormía una figura esbelta. La figura se movió mientras emitía un ronquido fuerte. Entre ronquidos la figura hablo, -¡Pelele!-, mas ronquidos, -Maldito INFIEL-, susurros, -¡Mamón! ¡Vas a pagar por esto!- mas susurros y ronquidos. -¡INFIIIIIIIEEEEEEEEL!- Y con eso Wólfram se despertó jadeando y un bola de fuego lista en la palma de su mano. –Ya veras cuando ponga mis manos alrededor de tu cuello tu... tu... tu que para nada sirves, maldito pelele infiel de prometido.-
Wólfram con el paso firme ando hacia el armario y saco un uniforme limpio, fresco, y bien almidonado. Se quito su camisón de color melocotón y se miro en el espejo. Yuuri tenía razón. El definitivamente tenía un cuerpo bellísimo y también Yuuri. Se sacudió la cabeza. No debería pensar cosas buenas de lo que había escrito es insensitivo bobo. ¿De cualquier manera no estaba Yuuri enamorado de un tal Ángel? ¿Y si es tipo llamado Ángel había puesto un hechizo sobre Yuuri? Eso si haría algún tipo de sentido. ¿Y si un hechizo había sido puesto sobre el pelele idiota, para que propósito? Jo, Günter tenia razón. ¡Yuuri estaba en peligro mortal! Tenia que ver a Günter en cuanto antes.
Wólfram termino de vestirse a toda prisa. Se miro en el espejo, pañuelo de cuello en su sitio, cadena sobre el panuela sujetada bien y bien colocada, chaqueta lisa y sin arrugas, cinturón colocada en su sitio, pantalones metidos dentro de las botas, parte trasera de pantalones ajustados (pero no demasiado) sobre el monisimo culito, y las botas bien abrillantadas. Todo bien y en su lugar. Siguiente se cepillo el pelo asegurándose de que sus mechones de ora acentuaban su cara perfecta. Estaba listo para enfrentar el día.
Wólfram deprisa hizo camino a las habitaciones de Günter. Iba a tocar en la puerta cuando se abrió. Günter se sorprendió a ver a Wólfram tan temprano. –Mira por donde. Si no es el Lord von Bielefeld tan temprano en frente de mi puerta. ¿No te has levantado demasiado temprano de tu descanso de belleza?
-Yo no lo necesito. Te recordare que soy perfecto come soy. Pero tu en cambio necesitas por lo menos diez años de descanso de belleza. ¿Si es que eso te ayudaría?- dijo Wólfram entre sonrisitas.
Günter miro con rabia a Wólfram. Dagas salían de sus ojos lavanda.
-Buenos días Günter, Wólfram,- dijo Conrart al aproximarse a los dos hombres. "Vaya Wólfram, si que te has levantado temprano, y por tu aspecto parece que no hayas dormido mucho.
-La verdad es que no dormí mucho,- dijo Wólfram, -es que tenía muchas cosas que pensar.
-¿No me digas que te estuviste toda la noche leyendo ese libro de 'Como podar y desbrotear un arbusto'?
-No creo que desbrotear sea una palabra,- ofreció Günter.
Con una mirada cruda Wólfram mando callar a Günter. –Voy a desayunar. ¿Conrart, Günter venís?
-Si,- dejeron los dos en unisonio.
-¿Conrart, sabes si Gwendal va a bajar a desayunar?- pregunto Günter.
-Pues no lo se. No lo he visto esta mañana.
El trío se dirigió hacia el comedor real sin más conversación.
Wólfram entro primero seguido por Conrart y Günter. Gwendal ya estaba desayunando. Wólfram tomo su sitio habitual a lado del asiento vació de Yuuri. Conrart y Günter se sentaron en sus lugares usuales. Las criadas, Doria y Sangría, les trajeron el desayuno. La muy observantes 'Fangirls' notaron algo peculiar entre Wólfram y Günter. Se codearon y esperaron fuera de banda para ver que pasaba. Sangría y Doria tenían el presentimiento de que algo iba a pasar con la 'Loteria del Amor'.
Günter miro de reojo a las criadas y noto la actitud entre ellas. -Gwendal me gustaría hablar contigo después del desayuno en tu despacho.
-¿Puede esperar? Estoy muy ocupado como Su Majestad no esta aquí.
-O, no creo que pueda esperar. Es una cosa muy importante de que hace poco descubrí.- dijo Günter alegremente.
-¿Bueno me lo puedes decir ahora?- gruño Gwendal.
-Prefiero que no. Es una cosa simple pero muy delicada.
-Vale, pero hace lo deprisa. No tengo todo el día para oír te despotricar.
-¿Conrart, Wólfram podéis venir con nosotros?
-Si claro,- dijo Conrart en su manera usual comparada a pito de Wólfram –Claro-. Gwendal noto la manera en la cual contesto Wólfram. Luego noto las miradas y pequeñas gesticulaciones entre Günter y Wólfram. 'Esta reunión no va ser nada simple ni delicada. Si Günter y Wólfram están involucrados entonces tiene que ser sobre el chiquillo,' pensó Gwendal para si mismo. Noto como una arruga se planteaba en su frente.
Cuando terminaron el desayuno, los cuatro caballeros se dirigieron hacia el despacho de Gwendal. Por el camino se cruzaron con nadie más ni nadie menos que el Gran Sabio Ken Murata y el espía Yozak Gurrier como acompañante.
-Buenos días a todos- dijo el alegre Sabio.
Günter rápidamente contesto, -Buenos días Su Alteza y Yozak. ¿Podíais por favor venir con nosotros al despacho de Gwendal?- Murata y Yozak respondieron que por supuesto. Estarían muy contentos de asistir los.
'¡Magnifico!' pensó Wólfram, 'Lo que faltaba. Las ultimas dos personas en el mundo, que yo hubiese querido que supieran sobre el diario, se tenían que presentarse hoy. Nunca voy a oír el final de esto.'
Murata tuvo un presagio que algo iba a pasar cuando se despertó. Iba a ser un día muy interesante en el Castillo Pacto de Sangre. Cuando llego al castillo se encontró con Yozak en la entrada. Le dijo a Yozak que habia tenido un presagio de que iba a ser un día muy interesante, y invito a Yozak a la diversión. Yozak dijo que si. No se quería perder nada. Cuando Günter les pedío que fuesen con ellos al despacho de Gwendal, Murata y Yozak se miraron de reojo concientes de que algo pasaba.
Dacauscas, como instruido, estaba esperando afuera del despacho de Gwendal. Se puso ah atención mientras sujetaba la bolsa de lavandería delante de si. El grupo de seis hombres le aproximaron, -¡Señores, buenos días, señores!- voceo, -He traído la bolsa de lavandería como me dijo usted Lord von Crist.-
-Gracias Dacauscas. Ya puedes irte y descansar,- dijo Günter mientras tomaba la bolsa.
Los seis hombres entraron al despacho siendo Günter fue ultimo para entrar queriéndose asesorase de que nadie estuviese hurgando por el pasillo.
-¿Günter a que bien viene esto?- gruño Gwendal mientras se sentaba en su asiento.
Desnudando la bolso y sacando el diario de ella dijo, -Bueno, ayer cierta persona encontró el diario personal de su Majestad.
-¡WÓLFRAM!- dijeron Conrart y Gwendal juntos mientras cinco pares de ojos se volvieron a mira a rojizo Wólfram. En es mismo momento Murata y Yozak supieron que iba a ser un día muy interesante.
-¡¿Wólfram como pudiste llevarte unacosa tan personal?!- voceo Gwendal y dio un puñetazo a su escritorio. Wólfram dio un chillito y salto para atrás.
Wólfram cerro sus ojos, busco en si su orgullo y fuerza interna, y contesto en su manera mocosa habitual, -Yo soy el prometido de Yuuri, y tengo todo el derecho de saber todo sobre mi prometido.
-¡Eso, aun, no te da ningún derecho!- dijo Gwendal mientras le empezaba el tic en ojo izquierdo.
-No creo que Wólfram quería hacer daño a nadie,- dijo Conrart enmendando suavizar las cosas.
-¿Cuanto leísteis?- pregunto Gwendal.
-Solo 'LEÍMOS' tres paginas,- estresando 'LEÍMOS'
-¿Leímos?
-Günter fue muy cordial en leer la tercera página en voz alta,- ofreció Wólfram.
-¡Günter!
-Verán. Hay una explicación buenísima.- Günter jugo con el borde de su capa. –Oí a Wólfram gritar sus blasfemias usuales sobre nuestro amado Majestad mientras pasaba por el dormitorio real. Entre y encontré a Wólfram todo nervioso. Yo vi el libro en el suelo, lo cogí, y es cuando me di cuenta de que era el tesoro más personal de su Majestad, su diario.
-Entonces tú también decidiste leerlo.
En la parte de atrás de el despacho, Murata y Yozak se susurraban entre si.
-Yo no lo iba a leerlo, pero Wólfram me enseño la última entrada en la primera página. Su Majestad menciona a una persona llamada Ángel.
-¿Y quien es Ángel?- gruño Gwendal un poco curioso.
-No lo sabemos, pero Wólfram y yo creemos que debíamos de averiguar quien Ángel es. Aparentemente nuestro amado Rey esta enamorado de Ángel,- dijo un serio Günter mientras cuatro pares de ojos se fijaron en Wólfram.
Conrart hablo, -¿Que os hace pensar que su Majestad esta enamorado?
-Bueno la única cosa escrita en la segunda página,- respondió Günter mientras abrió el diario a la segunda pagina y les mostró a todos el corazón que llenaba toda la pagina.
La sonrisa de Conrart desapareció. El ojo izquierdo de Gwendal parpadeaba aun más deprisa. Yozak salto un silbido. Y el demonio Murata sonrió maliciosamente mientras sus gafas reflejaban la luz soleada que entraba por la ventana.
Günter continuo hablando, -Yo creo que su Majestad puede estar en peligro.
-¡¿QUÉ?!- resonó por el despacho.
-Lo ultimo que el escribió en la tercera página parece contradecir lo de la segunda,- dijo un orgulloso Wolfram. Todos notaron el tono de voz de Wólfram.
Con la curiosidad a cien por cien Gwendal pregunto, -¿Y como es eso?
-Bueno…es que… Yuuri dice unas cosas bonitas…- unos rasgos rosados brillaron sobre las pálidas mejillas de Wólfram.
Günter interrumpió, -Yo creo que su Majestad puede estar bajo la influencia de alguien. A lo mejor le han dado una poción.
Wólfram añadió, -O puede que este bajo un hechizo.
Murata, que se había quedado calladito en segundo plano, por fin habló en su tuno de Gran Sabio. –Entiendo vuestra preocupación Lord von Crist y Lord von Bielefeld. Ustedes dicen que solo han leído tres páginas de diario, y han concluido de que Shibuya esta en peligro de una persona llamada Ángel con las iniciales A. D. C.- Murata levantó la mano rápidamente demandando silencio cuando Wólfram lo iba a interrumpir. –Yo, siendo la persona quien conoce a Shibuya por mas tiempo, no sé de nadie que se llame Ángel aquí o en la Tierra.- Murata no les iba a decir que en la Tierra un ángel era un ser celestial. Esa pequeña información se la iba a guardar. –Y por lo que veo nadie en esta habitación tampoco sabe quien es Ángel. ¿Lord von Crist me puedas dar el diario por favor? Murata extendió la mano hacia Günter. Günter miro al Sabio y con mala gana le dio el diario. –Yo leeré el diario y os diré lo que yo pienso.
-¡ALTO! ¿Y tu que derecho tienes en leerlo?- pregunto Wolfram.
-Como he dicho. Soy el amigo más antiguo y el Sabio de Shibuya.- Murata miro fríamente a Wólfram.
-No teniendo falta de respecto hacia su Alteza, pero creo que en verdad esta siendo un narizotas.- Wolfram miro a Murata con desdén.
-¡WÓLFRAM!- resonó por el despacho.
Volviendo la cara hacia Yozak, Murata le sonrío. Yozak entendió esa sonrisa; era la hora para el actuar. –Su Alteza, yo creo que Lord…- Yozak fue interrumpido cuando la puerta del despacho se abrió repentinamente. Como si alguien le hubiese dijo que era el segundo perfecto para hacer su apariencia, pensó Yozak, Anissina entro en el despacho sin anunciarse. Murata no pudio parar de sonreír como el demonio que era.
-¡Maravilloso! Gwendal, Günter me alegro de que estéis los dos aquí. ¡Os necesito en mi laboratorio ahora!- dijo Anissina mientras agarraba al pobre Günter.
-¡Ahora no!- dijo Gwendal. –¡No tenemos tiempo para tus tonterías, y suelta a Günter!
-¿Mis tonterías? Mis invenciones son muchísimo mas importantes de lo que vosotros los hombres estéis hablando. ¡Ahora vamonos!
-Lady Anissina- interrumpió Murata, -¿Usted no tendrá algún invento que rastree o busque a personas?
-Pues no. ¿Su Alteza necesita uno? Podría inventar uno fácilmente,- dijo Anissina con orgullo. El Gran Sabio sabia de verdad apreciar sus inventos.
-Necesitamos uno para buscar a una persona llamada Ángel con las iniciales A. D. C.
-Mmmmm, yo no conozco a nadie llamado Ángel. ¿Ha hecho algo esa persona Ángel?
Quejas y gruñidos se oyeron por el despacho. Con la excepción de Yozak, el pensamiento general era "¿Cómo puede su Alteza involucrar al peligro numero uno más grande del castillo?
Murata sintiendo la atmósfera general dijo, -Bueno, parece ser que nuestro Rey sé a enamorado de alguien llamado Ángel.
-¿He oído bien? ¿Su Majestad esta ENAMORADO?- dijo Lady Celi mientras asomaba la cabeza en el despacho por la puerta.
-¡MADRE!- gritaron Wólfram y Gwendal. Conrart se sacudió la cabeza.
Los tres hijos de la ex-Maou pesaron al mismo tiempo que si el día podía empeorarse. Murata y Yozak pensaron si el día podía aun mejorarse. La exclamación de Lady Celi fue oida por dos de las 'fangirls'. Ajustes tendrían que ser hechos a la 'Lotería del Amor'.
Lady Celi entro en el despacho dejando la puerta abierta. –Yozak haz el favor de cerrar la puerta, y asegúrate que nadie este hurgando por el pasillo,- dijo Gwendal. Yozak le obedeció y miro hacia el pasillo. Vio dos criadas andando por el. Les sonrío y les guiño. –No hay nadie afuera,- y cerro la puerta. Las criadas entendieron la indirecta y se acercaron a la puerta. Lo siguiente fue lo que oyeron.
Lady Celi: ¿De quien esta enamorado su Majestad?
Gran Sabio: Al parecer de alguien llamado Ángel con las iniciales A. D. C. ¿Usted conoce a alguien con esas iniciales?
Lady Celi: Déjame pensar… mmmm… no conozco a nadie. Pero, estoy segura que será alguien tan adorable como su Majestad. ¿Cómo lo habéis descubierto?
Gran Sabio: Lord von Bielefeld encontró el diario personal de Shibuya, y el decido leerlo.
Lady Celi: ¿Wolfy cariño, como pudiste?
Lord von Bielefeld: Madre, yo soy su prometido.
Lady Celi: ¿Por qué no le preguntéis a su Majestad cuando vuelva?
Lord von Bielefeld: La vida de Yuuri puede estar en peligro a causa de esa persona.
Lord von Crist: El puede que este bajo el control de una poción mágica o un hechizo.
El Gran Sabio: Justo antes que Usted y Lady Anissina entrasen, estaba a punto de leer el diario
Lady Celi: Su Alteza no debería de hacer eso. Déjeme que lo lea y os daré un punto de vista femenino.
Voces masculinas: ¡MADRE!
Lady Anissina: En verdad, yo debería de ser quien lo leyese. Yo descubriría todo usando uno de mis inventos y mi inteligencia superior.
Voces masculinas: ¡NOOOO!
Lady Celi: Sois todos unos aguafiestas. No vale que solo una persona tenga la ventaja de saber que piensa su Majestad sobre nosotros.
Lord von Crist: Usted esta en lo cierto Lady Celi.
Lord von Bielefeld: Estoy de acuerdo con Madre y Günter.
Yozak el Espía: Yo también.
Lady Anissina: Igualmente
Gran Sabio: Muy bien. Como todos estamos preocupados por Shibuya, propongo lo siguiente: Nos reunimos en triente minutos en la Mesa Redonda. Yo leeré el diario en voz alta. ¿Estamos de acuerdo?
Voces: Si, Si, NO, Si, Si, Si, NOOOO.
Gran Sabia: Lo siento Lord von Voltaire y Lord Weller pero el voto ha sido por el Sí. Nos reuniremos en treinta minutes. ¿Lord Weller como usted es el padrino de Shibuya, le importaría cuidar de diario hasta entonces?
Lord Weller: Muy bien lo cuidare.
Las criadas oyeron pasos dirigiéndose hacia la puerta y el manillar moverse. Ellas silenciosamente salieron corriendo. Yozak salió del despachó y vio las criadas. –La costa esta libre,- dijo el espía. El otra vez les guiño. –Voy a preguntar por si alguien conoce a Ángel.- A eso Murata contesto, -Voy contigo.
Yozak y Murata se marcharon y fueron hacia las caballerizas. Anissina fue a buscar un invento para resolver el misterio, Celi se fue a la cocina.
Adentro del despachó Gwendal se frotaba la frente. –No puedo creer que esto se nos haya ido de las manos. ¡Wólfram tu das cuenta que todo esto es tu culpa!
-Si Lord von Plumita no le hubiese mencionado lo del diario a su Alteza, podíamos haberlo resuelto entre nosotros,- gruño Wólfram.
-¿Si Lord von Mocoso no hubiese metido sus narices en la vida de otros?- se burlo Günter.
-¡YA BASTA!
-Gwendal, lo que esta hecho esta hecho. Ahora tenemos que pensar como vamos hacer para que Yuuri no se entere,- dijo Conrart con tristeza en su voz. Los tres hombres miraron a Conrart dándose cuenta que nadie había pensado en Yuuri. –Si se entera, se va a sentir traicionado.
Murata y Yozak vaguearon por el jardín del castillo sin ninguna intención de preguntar por Ángel. –¿Bueno Alteza, me vas a decir quien es Ángel?- Murata miro al espía. –La verdad es que yo no conozco a ningún Ángel.- Yozak sorprendido miro a Murata. Murata continuo, -Pero, se te voy a decir lo que UN ángel es en la Tierra.-
-O, por favor, infórmame su Alteza.
Murata con toda la cautela del mundo le informo al espía lo que ere un ángel. Un silbido se oyó por el jardín.
Treinta minutos mas tarde todos los miembros preocupados por Yuuri se reunieron en la habitación de la Mesa Redonda. Los caballeros vieron que en la mesa había una caja muy extraña. Tenia palancas, luces de coloridas, cuatro piernas cual cada una tenia una pinza en él para pie, y una trompa saliendo de un lado. Tenia que ser unos de los inventos de Anissina. También en la mesa había, libretas de papel, lapiceros, y un vaso enfrente de cada silla. Alternando sobre la mesa había varios tipos de chucherías, agua, y zumos.
Contra una pared había una mesa larga con tetera grande de agua caliente, tazas, platitos, cucharillas, cuchillos, tenedores, platos, servilletas, bollos, y varios tipos de té. Esto había sido hecho por la gentileza de Lady Celi.
-Yozak,- llamo Murata, -por favor asegúrate de que nadie este hurgando afuera, y cierra la puerta con cerrojo.
Yozak entendió la intención de Murata. Ya no era hora de que alguna escuchase lo que pasaba. Las criadas se sintieron decepcionadas cuando la reunión se mudó a la Mesa Redonda. La habitación de la Mesa Redonda tenia una barrera mágica. La barrera impedía que el sonido dentro de la habitación no se oyese por fuera. Los ocupantes de la habitación no necesitaban que el resto de castillo, y al mismo tiempo el resto de Shin Makuko, supiese de la vida amorosa de Yuuri.
Todos se sentaron en la mesa, y como solo eran ocho en vez de diez, dejando dos sillas vacantes. También se quedó vacante la silla del Maou en el centro de la mesa. Murata se sentó mirando al ventanal. A su izquierda se sentaron Gwendal, seguido por Wólfram y Conrart. A la derecha de Murata, se sentaron Günter, Celi y Anissina. Yozak sé sentó opuesto a Murata. Gwendal estratégicamente puso a Wólfram entre el y Conrart.
-Antes de empezar, creo que deberíamos de considerar los sentimientos del Rey cuando descubra lo que hemos hecho.- Conrart dijo esto mientras devolvía el diario a Murata.
-No se preocupen. Yo le explicare a Shibuya la situación si descubre lo del diario,- dijo Murata sin decir que claro que Yuuri lo iba a saber todo. Se lo iba a decir. –Y, estoy seguro, de que todos reconocemos como es Shibuya. Nos perdonara sin mas ni menos. ¿Hay alguna otra cosa?- Todos se quedaron callados.
-Bien, entonces empezare con... La Lectura del Diario.
¡Pero que gente más cotilla! ¡JeJeJe!
