02. Sombrero Seleccionador
- Dumbledore es un maestro - murmuró Dafne mientras el director daba su discurso.
- Tiene mucha elegancia - corroboró Christian.
- Ahora, demos paso a la selección de los alumnos de primer año.
McGonagall se levantó de su asiento y sacó del bolsillo de su túnica una interminable lista. Poco a poco, los alumnos iban avanzando, mostrándose nerviosos por su selección.
- Yo voy directo a Slytherin - comentó un rubio engominado con orgullo -. Toda mi familia ha pertenecido a esa casa...
- A mí no me gustaría pertenecer a Slytherin - murmuró Dafne en el oído de su amigo.
- ¿Qué dices tú?
Draco clavó sus ojos grises en Dafne y, por un momento, ésta se sintió aturdida. Pero aquella sensación finalizó cuando Draco la analizó de arriba abajo, como asegurándose de a quién se estaba dirigiendo.
- Nada que te importe.
- ¿Quién te crees que eres para hablarme así? - preguntó con el orgullo herido, Chris reía junto a su amiga, cubriéndose la boca con la túnica para disimular.
- Soy Dafne McLaren, y tú eres...
- ¿McLaren? Debes de ser mestiza, porque, de lo contrario, conocería tu familia...
- Él es Draco Malfoy - susurró Susan Bones, una muchacha peliroja de ojos marrones, bajita, que se encontraba delante de los dos amigos -. Pertenece a una de laspocas familias puras que aún se conservan.
Christian y Dafne la observaron y ella apartó la mirada rápidamente, entre tímida y avergonzada. Dafne miró a Bou y se encogió de hombros.
- Soy hija de muggles - contestó con indiferencia.
El rostro de Draco se convirtió en una mueca de odio y desagrado, rápidamente se apartó de ellos cuales portadores de una enfermedad contagiosa.
- ¡Eres una sangre sucia! - exclamó Draco con horror.
- ¡Eh! - gritó Christian, apretando los puños con fuerza - ¿Quién...?
- Bousted, Christian - repitió por tercera vez McGonagall.
- ¡Bou, venga! - empujó Dafne.
Christian se acercó a McGonagall, disculpándose con una pequeña reverencia. Se sentó en la silla y esperó a que el Sombrero Seleccionador le recomendara una casa. Miles de ideas cruzaron su mente, miles de momentos, miles de cualidades y debilidades.
- ¡Ravenclaw!
Christian respiró aliviado y se dirigió a su respectiva mesa entre aplausos, incluidos los de Dafne, que lo aplaudía desde la fila. Christian la sonrío y ella respondió a su sonrisa con otra, feliz de que su amigo se encontrara en la casa de los inteligentes.
Dafne fue testigo del nombramiento de las casas de sus compañeros, incluso de antiguos amigos, como podía serlo Hermione Granger, a la cual conocía desde pequeña, ya que fue con ella al colegio de muggles. Quería ser Gryffindor, porque en aquella casa se encontraban la mayoría de personas a las que conocía: Hermione, Oliver y Lee.
Recordó vagamente que la familia Wood y McLaren se conocieron en un concierto, y desde entonces, se hicieron inseparables. Oliver siempre había sido para ella como un primo, aquel hermano que nunca tuvo, el que le enseñó a montar en escoba...
Y Lee, Lee era amigo de toda la vida. De pequeña él era el encargado de hacerla rabiar y quitarle los juguetes de las manos. Lo adoraba.
De no ir a Gryffindor, le hubiera gustado ir a Ravenclaw, para que Christian no estuviera sólo, para poder pasar tan buenos ratos juntos como lo hacían en Londres, en sus respectivos hogares. Aunque ambos amigos tenían algo claro, no importaba si eran destinados a casas distintas, su amistad continuaría fuerte e invencible fueran donde fueran.
- McLaren, Dafne.
Dafne respiró y se sentó en la silla ante la mirada expectante de los alumnos. El Sombrero Seleccionador no dudó tanto como lo había hecho con Christian, su respuesta fue clara y sencilla:
- ¡Hufflepuff!
Ciertamente sentía pena por no poder estar con Christian o en Gryffindor, pero en cuanto se sentó en su respectiva mesa y se encontró con decenas de brazos abrazándola y dándole la bienvenida, simplemente se le pasó el disgusto.
- Bienvenida a Hufflepuff, Dafne - la saludó un hermoso muchacho de ojos grises y pelo castaño -. Mi nombre es Cedric Diggory, soy el prefecto, si me necesitas para cualquier cosa, sólo buscame.
- Gracias.
Echó un rápido vistazo a la mesa en la que se encontraba y descubrió caras que no había visto nunca antes. Entre ellas reconoció a la muchacha que le había dicho quién era Draco Malfoy, y a un tipo que habían conocido ella y Bousted en el Expresso Hogwarts, Ernie McMillan.
Observó la mesa de Ravenclaw y se encontró con los ojos de Christian clavados en ella. Dafne sonrió y él le guiñó un ojo.
'Nada va a cambiar' supo Christian que pensaba Dafne.
