03. Ravenclaw

Fue el Sombrero Seleccionador el que me dio mi primer disgusto. Me había separado de Harry y me habían enviado a Ravenclaw. ¿Por qué no me habían enviado a Griffindor con él o a Hufflepuff con Dafne?

Aunque desde la mesa de Hufflepuff podía ver la mirada cómplice de Dafne, no podía evitar pensar… "Por Merlín, qué sólo me siento". Rodeado de gente desconocida y sin que nadie se acercara a mí. Lástima que Merlín no me diera el don de la extroversión (bueno, en realidad sí que lo hizo pero no así, de buenas a primeras, y sin haber hablado con nadie).

Por fin, tras un siempre excelente discurso de bienvenida de Dumbledore, nos levantamos del Gran Comedor hacia nuestras respectivas salas comunes donde podría distraerme deshaciendo mi maleta. Durante el trayecto estaba totalmente ensimismado, hipnotizado por los cuadros que aparecían en cada una de las paredes de aquel colegio y pensando en las maravillas que podrían esconderse tras las puertas que íbamos dejando atrás…

- Tú no eres muy extrovertido. ¿No? – una dulce y pausada vocecilla me sacó de mi ensimismamiento – Soy Luna Lovegood.

- Yo soy Christian Bousted y no, no me abro mucho a la gente, pero tranquila, es tan sólo al principio. Tú, sin embargo, pareces muy dada a hablar con la gente, llevo oyendo tu vocecilla un buen rato pululando de un lado a otro.

- Si, bueno, en realidad nadie me ha hecho mucho caso, por eso he andado pululando, como tú dices. La gente me mira con cara rara – dijo con su voz algo entristecida.

- No deberías hacer mucho caso. Aparte de que no me pareces rara, siempre he sido de la opinión de que lo raro es más interesante que lo común, supongo que por eso me hicieron mago a pesar de ser hijo de muggles.

- Tienes razón. En todo. No me extraña que te pusieran en Ravenclaw.

- Gracias – enrojecí.

- Mira, ya hemos llegado.

- Vamos chicos, echaros todos a un lado – dijo una voz desde el fondo de la sala – Lo primordial es daros la bienvenida a Hogwarts y enhorabuena por haber sido seleccionados para Ravenclaw. Yo soy Anthony Goldstein y soy vuestro prefecto, para cualquier cosa que necesitéis es a mí a quien debéis acudir. Os preguntaréis donde está nuestra sala común, pues bueno, para entrar tan sólo necesitáis tocar este pomo con forma de águila y responder a la pregunta que os sea formulada. Cada día la pregunta será diferente así que tendréis que demostrar la sabiduría por la que se os ha asignado esta casa a diario. Así que inmediatamente procederéis a instalaros, vuestras pertenencias están al lado de la cama que se os ha asignado.

Tras estas aclaraciones para principiantes pudimos acceder a nuestras habitaciones. Me separé de mi compañera con la promesa de encontrarnos al terminar en la Sala Común. Le prometí presentarle a Dafne en cuanto bajáramos de nuevo al Gran Comedor al día siguiente, seguro que se caerían muy bien pues ambas estaban igual de locas.

Me tocó compartir habitación con unos chicos que se presentaron como Terry Boot, Anthony Goldstein, Eddie Carmichael y Stewart Ackerley. Como ya me esperaba, era el último en llegar, lo que hizo que mi bienvenida fuera probablemente demasiado efusiva. Fueron Terry y Anthony los primeros en presentarse.

- Hey, ¡hola! ¡Ya tenemos nuestro último compañero! Yo soy Terry Boot – dijo el primero.

- El pesado de Terry Boot – dijo el otro entre carcajadas –, yo soy Anthony Goldstein, pero puedes llamarme Gold.

- Yo soy Christian Bousted y supongo que puedes llamarle como quieras, pero mis amigos suelen llamarme Chris o Bou.

- ¿Por qué tienes esa cara de tristeza? – inquirió Boot con sorprendente interés teniendo en cuenta que me acababa de conocer.

- Es que yo quería estar en la misma casa que mi amigo Harry, pero…

- ¡HARRY! – una voz surgió del final de la sala - ¿Potter?

- Si, ¿le conocéis?

- Claro, todo el mundo le conoce, es el niño que sobrevivió, aunque estoy seguro de que puedo ser tan bueno como él – añadió con un alto tono de arrogancia que no me gustó demasiado –. Por cierto, yo soy Eddie Carmichael.

"Eddstúpido diría yo" pensé.

- Christian…

- Si, Bousted. Ya te he oído – me cortó, ¿Pero quién se creía?

- Y yo soy Stewart Ackerley – dijo el último de ellos desde su cama –, pero no me gusta mi nombre así que te agradecería que me llamaras Stewie.

- Encantado de conoceros a todos, pero me gustaría recoger mi ropa rápido, he quedado mañana temprano con una amiga en el Gran Comedor y me gustaría irme a dormir cuanto antes– dije.

- Anda, ¿tienes novia? – inquirió Edds.

- Serás ignorante – mascullé.

- ¿Cómo dices? – refunfuñó.

- Nada, que sería interesante, pero no, no es mi novia – debía aprender a controlar mi lengua, así que para parecerle agradable me dirigí hacia mi cama sonriéndole.

La verdad es que resultaron bastante amables y simpáticos, a excepción de Eddstúpido "¿Quién se cree para desmerecer a Harry? Definitivamente ha cometido un error metiéndose con mi Harry". Aunque su presencia contribuía a mi pequeña costumbre de ruborizarme ante la sola compañía de chicos. Estaba demasiado acostumbrado a moverme entre chicas. Pero al fin y al cabo, puede que compartir cuarto con tantos chicos no fuera a resultar tan violento después de todo, excepto por mi querido Eddie Carmichael, claro.


Estos son los inicios de Christian, presiento que este chico va a dar mucha guerra al pobre Edds. =)