04. Hufflepuff

Dafne's POV

El trayecto hasta la sala común de Hufflepuff no fue largo, aunque sí algo solitario. A pesar de la maravillosa bienvenida que había recibido, no podía evitar sentirme algo intimidada. Pero, al parecer, no era la única, la mayoría de los alumnos de primer año se encontraban en mi misma situación. Armándome de un valor que sigo sin saber de dónde salió, me acerqué a la pelirroja con la que había hablado en la cola hasta el Sombrero Seleccionador mientras recorríamos los mágicos pasillos de Hogwarts.

- Hola.

- Hola - saludó más intimidada que yo.

- No he tenido oportunidad de presentarme antes, me llamo Dafne McLaren, puedes llamarme Daf. ¿Tú eres?

- Susan Bones - murmuró -. Encantada.

- Igualmente. Esto... - vacilé, no sabía de qué hablar para entablar conversación - ¿Qué te parece haber sido seleccionada para Hufflepuff?

- Genial - repuso aquella vez con entusiasmo, mirándome directamente a los ojos -. La mayoría de mi familia ha estado en Hufflepuff y me han dicho que en ninguna otra casa te tratan mejor...

- Sí, bueno, ya hemos visto las bienvenidas que dan - comenté sonriente.

Un respetuoso silencio se formó en cuanto el prefecto de la casa se colocó al frente del grupo. Increíble, la complicidad y el respeto de aquella casa.

- Buenas noches - comenzó el tipo de ojos grises -. Antes que nada, me gustaría daros la bienvenida a Hufflepuff, la casa de los tejones, donde la responsabilidad, el compañerismo y la lealtad son lo primordial. Yo soy Cedric Diggory, prefecto de esta casa, si cualquiera de vosotros necesita algo, cualquier cosa, acudid a mí. Para los nuevos, éste es el cuadro que nos dará paso a la Sala Común de Hufflepuff - señaló el cuadro de un paisaje, en el que los integrantes saludaban alegres dándonos la bienvenida -, para que estos amables señores os dejen pasad, sólo tendréis que decir las palabras lágrimas de unicornio, que será nuestra contraseña hasta nuevo aviso...

- Qué sí, Dig, déjanos pasar ya - comentó un tipo rubio que avanzaba a trompicones entre la multitud.

Cedric rodó los ojos, divertido.

- Y este es Zacharias Smith, mi mano derecha, más bien izquierda - murmuró guiñando un ojo -, si necesitáis algo y yo no estoy, acudid a donde él...

- ¡Y que viva Hufflepuff, coño! - exclamó, seguido de los aplausos y vitoreos de los alumnos de la casa, incluídos los míos - Lágrimas de unicornio.

Tal y como esperaba, la Sala Común no me decepcionó. Cada parte de ella estaba relacionada con la tierra, el elemento del tejón, de Hufflepuff.

Los colores amarillo y negro reinaban por toda la estancia.

- ¡Joder, vaya choza! - exclamó una muchacha acercándose a Susan y a mí - ¿Habéis visto esos túneles?

Susan y yo nos volvimos y observamos que, efectivamente, tres túneles se encontraban frente a las mesas de estudio.

- ¿A dónde conducirán? - inquirí.

- Uno va al dormitorio de chicas, otro al de chicos y otro a los baños - informó una morena situándose cerca de nosotras -. Por cierto, soy Hannah Abbott.

- Encantada, yo soy Susan Bones, ella es Dafne McLaren y ella...

- Heidi Macaboy, un placer.

- Igualmente. ¿Qué me decís? ¿Vamos a ver los dormitorios?

Y así, me introduje en el tunel izquierdo, seguida de mis nuevas compañeras.

- ¿Sabíais que estos túneles se construyeron para simular los túneles que caban los tejones? - comentó Hannah.

- No me digas - murmuró Heidi entre irónica y aburrida, sacándome una sonrisa.

- ¿Cómo sabremos en qué dormitorio nos ha tocado? - inquirió Susan al llegar a una difurcación.

- Pues a la derecha, donde se encuentran los dormitorios de primero, claro - repuso Hannah.

Heidi y yo compartimos una mirada de asombro ante el comportamiento de nuestra nueva compañera. Susan se encogió de hombros y siguió a Hannah hasta los dormitorios de primer año.

- ¡Qué suerte! ¡Nos ha tocado a todas juntas! - exclamó lanzándose a su cama, la más cercana a la puerta.

- ¡Sí! - volvió a ironizar Heidi - Qué tía tan petarda - nos murmuró a Susan y a mí.

- Un poco - corroboré divertida.

Me dirigí a la cama del fondo, junto a la ventana, donde se encontraba Zuraah, mi lechuza, y el baúl. No tardé demasiado en recoger mis cosas, por lo que pude acostarme relativamente pronto. Tenía ganas de que llegara el día siguiente, no tener clase era una ventaja para conocer el castillo y maravillarme detalladamente de su grandeza. Estaba deseando encontrarme con Hermione, Lee o Oliver; contarle a Bou todo lo que había ocurrido, lo hermosa que era mi Sala Común y lo bien que me caían mis compañeras de habitación; y, por supuesto, conocer gente.