05. Viejas y nuevas amistades
Dafne desayunaba junto a Susan y sus nuevas amigas cuando lo vio, Christian reía junto a los que supuso que serían sus compañeros de habitación dirigiéndose a su mesa en el Gran Comedor. Sus miradas se encontraron y se sonrieron, felices de que la separación de casas no hubiera resultado demasiado duras para ambos.
- Entrar en el equipo de quidditch sería un sueño – comentó Heidi mordiendo ferozmente una tostada.
- Los de primer año no pueden entrar en el equipo – apuntó Hannah mientras se hacía la manicura.
El rostro de frustración de Heidi la hizo sonreír. Susan leía tranquilamente un libro de Herbología mientras Dafne acariciaba a Zuraah, su lechuza negra, la cual acababa de traerle "El Profeta". De pronto se sintió observaba, levantó la mirada y se encontró con la de Zacharias Smith, el muchacho que había hecho aquella peculiar presentación junto a Cedric. Dafne sonrió y el rubio desvió la mirada, malhumorado.
Heidi, a su lado, se encogió de hombros y continuó comiendo.
Dafne volvió a sentirse observada y, aquella vez, dirigió su vista a la mesa de Ravenclaw, allí Christian torció el rostro, indicándole que ya estaba listo para marcharse, la Hufflepuff asintió.
- Bueno chicos, tengo que irme – anunció Christian.
- Con tu "no-novia", ¿no? – bromeó Eddie.
- No es mi novia – repitió Bousted cansado -. Es más bien una… hermana.
- Oye, ¿y quién es? – inquirió Anthony intrigado.
- ¿Veis aquella morena de la mesa de Hufflepuff? – señaló - ¿La que se acaba de levantar…?
Los tres amigos observaron a Dafne con los ojos como platos.
- Woho – se atrevió a exclamar Terry.
- Yo también quiero tener amigas así – silbó Anthony.
- Tienes que presentármela – sugirió Eddie.
- Sobre todo a ti… - murmuró Christian por lo bajo antes de dirigirse a la puerta del Gran Comedor.
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- Bueno chicas, me voy – anunció Dafne levantándose.
- ¿A dónde vas? – inquirió Hannah algo decepcionada – Creía que hoy pasearíamos por el castillo las cuatro…
Heidi abrió mucho los ojos y envió a Susan una mirada de socorro.
- La verdad es que Heidi y yo habíamos pensado ir a…
- ¡Me apunto! – exclamó Hannah.
Heidi rodó los ojos.
- ¿Es que no se da cuenta de que no queremos que venga? – murmuró por lo bajo.
Dafne rió y apoyó una mano en su hombro, proporcionándole ánimos.
- Me voy, me están esperando – dijo observando a Bou junto a la puerta del Gran Comedor.
Las tres amigas miraron en su dirección y Hannah poco tardó en silbar de impresión.
- ¿Es tu novio?
- No – rió Dafne, divertida con la situación -. Es mi… hermano.
- ¿No me dijiste ayer que eras hija única? – inquirió Susan frunciendo el ceño.
- Sí, Bou es… adoptado, digamos.
- Ya me gustaría tener un hermanastro así, si señor – comentó Heidi sin apartar la mirada de Christian.
- ¡Tienes que presentármelo! – exclamó Hannah emocionada.
- Sería divertido – murmuró misteriosamente mientras se marchaba.
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El castillo resultaba toda una maravilla a la luz del sol, Christian y Dafne caminaron de un lado a otro, comentando todo lo que veían a su paso, descubriendo nuevos lugares, observando a la gente pasear.
- Me alegro de que hayas hecho amigos – comentó Dafne mientras caminaban.
- Lástima que no sean nada del otro mundo – se lamentó Chris -. El único que se salva un poco es Anthony, y aún así…
- No es nada comparado a Harry, ¿no? – completó ella.
- Exacto. Todos le conocen, es una pasada…
- ¿Tan guapo es?
Christian miró a Dafne con los ojos entrecerrados, como regañándola. Ella rió y se asió a su brazo para continuar paseando.
- Mis compañeras están interesadísimas por ti, quieren que te presente.
- Iba a ser divertido.
- Eso mismo he pensado yo.
- Mis compañeros también se han interesado por ti – apuntó Christian -. Te permito que ligues con quien quieras, pero por favor, con Eddstúpido no, te lo digo en serio.
- ¡Eddstúpido! – río Dafne ante el ingenioso mote de su amigo – Tú siempre tan original para eso de los motes…
Ambos rieron y charlaron durante horas sentados en el césped, camino al campo de quidditch. De pronto, tres amigos pasaron por su lado, absortos en sus propias conversaciones.
- ¿Harry? – inquirió Bousted levantándose del césped.
El aludido se dio media vuelta y dirigió sus verdes ojos hacia Christian, tan pronto como lo hizo, ambos se fundieron en un gran abrazo.
- ¿Daf? – preguntó una vocecilla totalmente reconocible unos metros más atrás.
Dafne dirigió sus marrones ojos al lugar donde provenía la voz y descubrió a Hermione Granger, una amiga de la infancia, con la que había compartido sus años en la escuela muggle.
- ¡Hermione!
Ambas se fundieron en un fuerte abrazo también, alegres de haberse encontrado por fin.
- ¿Daf? Te presento a Harry – dijo Christian con aquel brillo de emoción en sus ojos -. Harry, ella es Dafne, mi hermana.
- Encantado – murmuró tímido mientras le daba dos besos.
- Igualmente, he oído hablar mucho de ti.
El rostro de Harry se descompuso levemente, aún no estaba acostumbrado a que la gente le conociera tanto, hacía poquísimo que estaba al tanto de todo lo que había hecho sin querer, el tema de Voldemort, etc.
- Bou me ha hablado mucho de ti – aseguró Dafne pasando por alto la reacción de Harry -. Le tienes lo…
Christian propinó un codazo mal disimulado a su amiga, provocando que ésta callara de golpe. Dios, Daf. Supo que decía su mirada. Tú siempre tan despistada…
- Emm… Bou, ella es Hermione Granger, Herms, él es Bousted…
- ¡Ah! – recordó Harry – Él es Ron. Ron, él es Bou, el amigo del que te hablé y ella Dafne, su hermana.
El rostro de Christian se descompuso una milésima de segundo al ver a Ron, el nuevo amigo de su amado Harry, pero pronto supo recomponerse.
- Eh, te pareces a unos chicos que hemos visto antes – apuntó Dafne cuando Ron se hubo acercado, tratando de distraer a Christian -. ¿Te acuerdas, Bou?
- ¿Esos dos pelirrojos que se parecían tanto?
- Son mis hermanos, gemelos – añadió Ron -. A saber qué estarían liando esos dos…
Dafne y Christian compartieron una mirada cómplice. Habían pillado a los gemelos escabulléndose tras una estatua.
- Seguro que se van a darse el lote – había aventurado Bou.
- ¡No seas estúpido! – recriminó Dafne – Seguro que están haciendo trastadas, nada más.
Los dos amigos optaron por permanecer en silencio, ahora que sabían que eran hermanos, quedaba descartada la opción ofrecida por Christian, Dafne sonrió con superioridad y murmuró un te lo dije por lo bajo.
Los cinco compartieron horas y horas de charlas, en las que Harry contó sus experiencias, cómo se había enterado de su condición como mago y toda la historia de Voldemort, la cual Christian y Dafne desconocían, pues ellos eran hijos de muggles, y aunque Dafne hubiera conocido a Oliver hacía un par de años, aún por aquel tiempo no conocía la existencia de Hogwarts ni nada relacionado con el mundo mágico alternativo.
- ¿Te lo puedes creer, Bou? –inquirió Harry tras contar sus descubrimientos – Yo, Harry Potter, salvando al mundo de un mago oscuro… Yo, que era el marginado de los Dursley, el que siempre se mantuvo al margen. Si no llega a ser por ti, no hubiera salido de aquella casa en estos catorce años.
Christian se sonrojó ante semejantes palabras, recordaba bien cómo había conocido a su amigo, ya que él había asistido a la escuela de muggles con Dudley, el primo de Harry. Aún recordaba cómo había tenido que ir a darle unos deberes a Dudley y había sido Harry quien había abierto la puerta. A partir de aquel momento, se habían convertido en inseparables, al menos hasta que Christian fue a vivir a la casa de los McLaren.
Así pues, los cinco amigos compartieron charlas, emociones, recuerdos, experiencias y risas, afianzando su amistad, alegrándose de haberse conocido, de crear lazos amistosos tan fuertes, aunque resultara evidente la constante tensión que flotaba entre Hermione y Ron.
Aquel sería el comienzo de una gran amistad. Plagada de amores, desamores, confianza, secretos, sinceridad, mentiras… Básicamente, lo que viene siendo una buena amistad.
