III

(I bet you didn't expect that,
but she made me change my ways)

Llegó la Navidad, el consumismo y todas esas cosas a las que Sheldon no estaba lo que se dice muy acostumbrado. Y Penny estaba ahí, con su gorro de Santa Claus, su preciosa sonrisa y sus regalos.

Le dio una servilleta autografiada por Leonard Nimoy, ¡y con su ADN! ¡Poseía el ADN de Leonard Nimoy! Tenía unas ganas intensas de saltar y ¿abrazar a Penny?

El sentido común lo dictaba, ella se merecía todos los regalos. Fue a buscarlos, cargándolos como pudo, para dárselos.

—¡Sheldon, ¿qué haces?! —dijo ella. Sheldon hizo una mueca.
—¡Lo sé! ¡No es suficiente! ¿Cierto? Espera —dijo, y luego se dispuso a abrazarla, torpe y lentamente.

Y, como siempre le sucedía con Penny, no estaba preparado para ese contacto tan electrizante.

—¡Leonard, mira! ¡Sheldon me está abrazando! —chilló Penny. Leonard suspiró.
—Es un milagro de Saturnalia —respondió.

Sí, claro, un milagro de Saturnalia, nada más. Se dijo Sheldon a sí mismo.