Diclaimer: los personajes de esta historia no me pertenecen sino a Stephenie Meyer. Tampoco la historia es mia.


Capítulo 3: Justicia divina.

Creo que exageré un poquitín en mi reacción. Digo a todo el mundo se le da por romper cosas, además son "mis cosas", ¡yo trabajé y pagué por ellas! pero a mi mamá y a Alice no les pareció así y por eso me dieron tres calmantes y ahora me siento como Lucy en el cielo con diamantes. Y lo peor es que en este estado de semiinconsciencia sigo oyendo la radio "¿será que se nos casa Edward Cullen?".

Él es un tremendo hijo de puta, Oh dios, como lo odio, lo odio tanto que podría pasarle con un camión por encima y dar reversa solo para asegurarme de que este bien muerto. ¡Estúpido canalla!

Si yo fuera otro tipo de mujer, una más bondadosa y tranquila, aceptaría la situación con algo similar a la resignación y con la paciencia de un buda. Pero ¡no! gracias a dios yo no era de esas, lo que Edward alias "Edward" me había hecho era la porquería mas grande y tenía que pagar por eso. ¡ERA SU PINCHÉ OBLIGACIÓN SUFRIR TANTO COMO YO ESTABA SUFRIENDO EN ESE PRECISO MOMENTO!

Y mientras veía esos hermosos y psicodélicos colores me juré algo...no pararía hasta ver a Edward arrodillado a mis pies suplicando perdón.

¿Y entonces que?... entonces alargaría mi hermoso pie y pisaría su sucia mano y luego me reiría en su estupida cara.

El asunto ahora era ¿como? digo no me tengo en tan mal concepto pero estaba prácticamente drogada, tirada en mi cama, con todo el mundo preocupada en mantenerme tranquila y lejos de Edward, y el muy cerdo a punto de pedirle a esa zorra que fuera su esposa, si no es que lo había hecho ya, además no podía olvidar que, visto y considerando que él terminó conmigo, no había mucho interés de su parte hacia mi... así que algo había hecho mal.

Y mientras viajaba por algún lugar desconocido mi mente de iluminó.

Por un lado Bella, por el otro esa zorra… Bella, zorra, Bella, zorra... ¿que había diferente? pues que ella era una golfa regalada y ofrecida, una tipa que de seguro se la pasaba de fiesta en fiesta con caros y minúsculos vestidos, híper mega recontra producida, tomando alguna bebida cara mientras yo vestía jeans y sudaderas en mi casa y ponía la cena en el horno... ¡por dios que imagen mas patética! pero no era mi culpa. Alguna vez yo había sido una súper estrella consagrada a las alfombras rojas con cientos de chicos tras de mi ¿y que pasó?

Pasó que me enamoré de un patán despreciable llamado Edward Cullen y acepté de inmediato dejar todo para que él me encerrara en una casa y me convirtiera en...esto...

¡OTRA COSA QUE DEBÍA AGRADECERLE AL MUY HIJO DE PUTA!

Bien de acuerdo, cálmate Bella, cálmate... no esta muerto quién pelea... aun tenia mi dinero, mi vieja ropa, y todas estas ganas de hacer pedazos al infeliz. Con mi dinero, mi odio, mis ganas de salir adelante y los contactos indicados harían lo impensable...revivir a la antigua Bella.

Es raro hablar en términos de "la antigua yo" cuando una no tiene mas de 24 años, sin embargo, me enfocaba en recordar como había sido hasta que el huracán Edward hiciera pedazos mi autoestima, por que, no sé si lo aclaré antes, esta es pura y sencillamente una cuestión de orgullo herido. Oh si, yo amaba muchísimo a Cullen, lo amaba con cada respiración hasta que él se convirtió en una rata y me arrancó el corazón con la frialdad de un témpano de hielo.

Entonces como estaban desprovistos de corazón mis actuales sentimientos no tenían nada que ver con un amor perdido. No. Yo odiaba a Edward por muchas causas, todas justas:

Primero, por despreciarme cuando le di todo.

Segundo, por transformarme en algo que me horrorizaba.

Tercero, por robarme dos años de mi vida.

Cuarto, por cambiarme por una mala versión de Barbie.

Quinto, por ser feliz.

No me sentía particularmente mala por despreciarlo por ser feliz porque, su felicidad era a costa de mi sufrimiento. Yo solo quería revertir las cosas. Y como dije no tenía nada que ver con amarlo, el amor no servía de nada y una vez que me deshiciera de Robert no iba a correr tras ningún otro, por lo menos no del modo sentimental, físicamente... bueno eso era ya otra cosa.

Pero el peor error de una mujer es poner el corazón en manos de un hombre, es como darle una navaja a un chimpancé. Por lo tanto sentía que lo mío era casi una misión divina, algo así como "yo lo arruino, yo lo arreglo". Si yo le había dado la navaja al chimpancé en cuestión, yo se la iba a sacar, metafóricamente hablando. Lo que le iba a quitar era su capacidad de hacer daño a mujeres inocentes y confiadas como yo.

Bien, al carajo con eso, la verdad no tenia ninguna misión divina ni nada por el estilo, solo iba a vengar mi orgullo, no me importaban las otras mujeres, solamente yo, yo, y yo. Pero lo otro sonaba mejor, así que adoptaría ese discurso.

A la mañana siguiente amanecí fresca como una lechuga y mi primer pensamiento fue "tengo mucho que hacer".

—¿Bella? ¿Eres tú? ¿Estas bien? –pregunto mi madre con preocupación.

—Perfectamente mami, buenos días ¿que me cuentas? –conteste con tranquilidad.

—Bien un poco de esto, otro poco de aquello... este... ¿quieres desayunar? –mi mama parecia asustada. ¿Por qué sera?

—Por supuesto mami, es mas, vístete y te invito a un lugar nice, así no cocinas –sugerí con mas de esa tranquilidad, que seriamente no sabia de donde demonios la estaba sacando.

Me miró como si yo fuera E.T el extraterrestre.

—¿Tu estas bien?

—Supongo que te refieras a todo ese asunto de Eddie -cuando lo nombré mi mamá se encogió como si estuviera nombrando al diablo- Oh no te preocupes, yo lo pensé, lo pensé realmente bien y no puedo quedarme sufriendo por alguien que no vale la pena, no es mi estilo, por lo menos no mi nuevo y recién adquirido estilo, hay demasiadas cosas que valen la pena y no pienso perdérmelas, ya tuve suficiente tiempo para lamentarme.

—¿Segura que estas bien?

—Segura mami –asegure con una sonrisa.

Estoy bien segura de querer arrancarle la cabeza a Edward pero eso no es algo que ella tuviera que saber.

—Bien, llamó Emmett para ver como estabas.

—Que lindo detalle de su parte, recuérdame que le regrese el llamado. –mi sonrisa se volvió una forzada, pero estaba segura de que la vena que latía en mi frente me delataba un poquito.

Si claro, ¡cuando las vacas vuelen! Emmett era el amigo de Edward, es mas apostaría lo que fuera a que él le había contado sobre nuestro rompimiento y hasta lo había mandado a averiguar como estaba, seguro el muy asqueroso quería regodearse con mi ruina. Llamaría a Emmett, claro que lo haría y le contaría la verdad. MI HERMOSA Y PERSONAL VERSIÓN DE LA VERDAD.


Holaaaa! ya va comenzando la locuraa xD creanme que la cosa se pondra buena.

Sigo esperando mi review :( Graxx zully :D espero q si lleguen ;P

Vamoss que te cuesta dejarme un precioso review? No es tan dificil ;P

Mafer!*