Diclaimer: los personajes de esta historia no me pertenecen sino a Stephenie Meyer. Tampoco la historia es mia.


Capítulo 5: Planeando venganza.

La fiesta de la revista Vogue es un hipermega evento. Siempre acudimos. Bueno lo hacíamos cuando estábamos juntos el engendro y yo. Y de seguro él lo haría con su tipa esa especie de zorra. Y yo no iba a ser menos.

Como la fiesta iba a ser el viernes y estábamos a miércoles tenia que darme prisa en conseguir algunas cosas...lo usual, un vestido, unos zapatos, un hombre...

Si yo fuera una de esas locas, estúpidas y descerebradas (soy las dos primeros pero definitivamente no descerebrada), intentaría conocer a un hombre esta misma noche. Bien, por suerte no lo soy, no es como si quisiera enredarme con alguien mas y no pienso jugar con una persona, ya me lo hicieron a mi después de todo. Así que decidí ser práctica, necesitaba a un hombre que estuviera disponible, fuera guapo, y se mostrase interesado en mi, no que realmente lo estuviese. Después de todo el amor era una complicación y apestaba. No quería un compromiso, solo un hombre que llevara unos jeans con la suficientemente gracia como para reducir a Edward a un boy scout.

¿Por que no recurrir a una de esas agencias de modelos, actores, y gente multirubro?

Ya lo sé, pagar por un hombre es bajo y patético, pero no es como si realmente lo estuviera pagando "para mi". Más bien era para "Edward". O sea que el patético en todo caso era él. Además esto no seria como si yo llamara un stripper o algo así, mas bien seria una puesta en escena para que yo demostrara mis dotes histriónicas.

¡Al carajo! quiero un hombre pero no voy a tener un rollo sentimental, así que, agarré mi chequera, mis gafas oscuras (para que nadie me reconociera) y salí.

-Déjeme ver si entendí, -repitió la encargada- quiere un modelo, actor, que haga una teatralizacion fingiendo que es su novio para...

La mujer alzó las cejas con impaciencia.

-Es simplemente para actuar, -explique- mire, yo soy actriz profesional, quiero conseguir un papel en una obra y la trama va mas o menos así, la chica engaña a su novio y él también a ella, pero ninguno de los dos lo saben hasta que se encuentran en una fiesta con sus respectivos acompañantes, por supuesto se trata de un video amateur pero necesito que el chico que elija me siga la corriente y no haga preguntas, siempre es mejor si sale lo mas natural posible.

-Bien de acuerdo con su solicitud parece estar todo en regla, señorita... ¿Kattalakki?

-Es griego- asentí.

Oh bien, una mentirilla no le hacia daño a nadie. Yo era una celebridad, una con dos años fuera de circulación pero celebridad al fin. Imaginarme que mi nombre salía a la luz como "la Cirujana que tuvo que comprar los servicios de un hombre" no era muy tranquilizante.

-De acuerdo -prosiguió- ¿es muy importante que sea rubio?

-Si lo es ¿ha visto usted a esos hombres de cabello castaño? no me gustan, es como si escondieran algo -por ejemplo una mujercita llamada Gracia.

Ella me miró como si fuera la persona más excéntrica del mundo y así me sentía, pero afortunadamente para ambas también era considerablemente rica lo que definitivamente le quitaba peso a mi locura.

-Y específicamente, no tiene que tener ojos verdes, ¿verdad?

-No, los ojos verdes son traicioneros...

-Señorita Katta...

-Kattalaki -sonreí- ¿le doy ya el cheque?

Saqué mi chequera y coloqué cuatro ceros y se lo tendí. Automáticamente la señora se volvió toda afabilidad y me pidió que la siguiera si "era tan amable".

Amo el dinero, tengo una teoría, un modelo de alquiler cuesta alrededor de cinco mil dólares, unos zapatos alrededor de trescientos, que sean setecientos por un vestido...poner en ridículo a Edward no tiene precio.

Me dejó esperando una media hora y luego me presentó a cuatro tipos. ¡Oh dios! ¿Mencioné que estaban buenísimos? porque si lo estaban. Todos rubios perfectos al estilo de Leo en Titanic o Brad en Troya. Hice unas rápidas preguntas sobre sus carreras y así descarté dos. El primero, un hombre altísimo y con cuerpazo, resultó tener de actor lo que yo de violinista. El segundo resulto, valga la redundancia, ser un violinista... oh, no me malinterpreten, no tengo nada en contra de los músicos y este hombre era definitivamente mi tipo, altura media, pero con la espalda lo suficientemente ancha como para abrazarme y las manos lo suficientemente grandes como para abarcar mi cintura con las dos. Y una sonrisa que, uff… necesité tomar aire antes de comunicarle la desagradable noticia. Él se lo tomó con mucha diplomacia y se despidió de mí dejando rápidamente un papelito en mi mano. Sorpresa, sorpresa, resultó ser su número telefónico. Así que, después de todo, yo no estaba tan mal. De acuerdo cuando todo esto terminara yo llamaría aunque sea para agradecerle el elevar mi autoestima. Además él era de esos que te quitan el aliento... mmm... bueno, volviendo a los dos restantes hice la última prueba...

Con muy poca discreción miré ambos traseros y al final decidí que el de Jacob era el mejor. Él se quedó muy contento y rápidamente le expliqué lo que iba a hacer y decir, no es como si le hubiera quedado algo realmente porque Jacob tenía la inteligencia de una patata. Después de dos segundos en su compañía estuve pensando seriamente en ir corriendo tras el otro pero ya era tarde. Además hasta mi pequeño aprendiz de papa podía hacer algo tan básico como decir "si hace mucho salgo con ella", "oh si es la mejor en la cama" y ese tipo de cosas. Lo demás corría por mi cuenta y lo sabía. Jacob quedó tan conforme como si le hubiese ofrecido un papel en "Los Miserables" y cuando le expliqué con delicadeza de que cabía la posibilidad de que me tuviera que besar me dedicó una mirada lasciva y risueña que lejos de excitarme me produjo arcadas. Yo puedo apreciar la belleza masculina pero no soy un par de tetas y un culo caminando, no respondo a instintos básicos sino a cariño, y aunque Eddie se había pasado mi cariño por quien sabe donde en ese preciso momento me sentí... bien no hay palabras, solo sé que no se sintió bien. O sea viva el siglo 21 y living la vida loca y el sexo y lo que sea pero yo soy de las que piensan que para que me hagan sentir caliente tienen que poner en movimiento mi corazón.

Bueno después de toda una mañana en la agencia fui por mi vestido y mis zapatos. Y no es por presumir pero estaban... WAO. El vestido era azul con un súper escote, y súper corto y tenía un estilo así como de hada, se unía en un pico que terminaba a la altura de las rodillas y era de una tela estampada y bordado con unas piedras hermosas. Y los zapatos eran plateados y se ataban casi hasta las rodillas también.


Gracias por sus reviews ;)

Sera q pueden con mas? yo creo q si :P