Este capítulo viene un poco lacrimogeno, debo decirlo... pero es como me imagin que deberia ser daba esta situacion...
Ojala les guste.... disfrutenla.
Capítulo 2: Llanto
Se encontraban aparcados fuera de la tienda donde el efluvio de Bella se sentía con mayor fuerza. Ahí Edward podía verla en la mente de los dueños y de los clientes del local y es que claro, su Bella no pasaba inadvertida para nadie, aunque ella no era consciente de ello.
- ¿Entraremos ahora? –Pregunto Jasper mirando a través de la ventana trasera.
- Creo que deberíamos esperar un poco –dijo Alice desde el asiento del copiloto.
- ¿Ves algo desfavorable? –Pregunto Carlisle desde el asiento trasero, donde estaba junto con Esme y Jasper.
- No veo nada en concreto, ella no sabe que estamos aquí por lo que no ha tomado una decisión, no veo nada que pueda decirme que vendrá con nosotros cuando nos vea –dijo Alice mirando a Bella a través de la ventana.
- No entiendo porque habría de negarse ha venir con nosotros –dijo Esme sin entender del todo.
- Tengo un presentimiento respecto a eso, no es algo que haya visto por lo que ya les explique, pero creo que su reacción hacia nosotros no será del todo favorable, ella debe de haberse sentido traicionada, abandonada por todos nosotros –dijo Alice con cierta culpa –y la entendería completamente si así fuera.
- Por lo que sé, los dueños del local no están enterados del embarazo de Bella –dijo Alice sin quitar los ojos del local, mientras veía a su Bella a través de los ojos de Kevin, lo cual lo ponía de mal humor.
- ¿Qué te molesta tanto Edward? –Pregunto Jasper sintiendo desde hace un rato el mal humor de su hermano.
- Ese chico, Kevin… esta interesado en Bella –dijo Edward con un siseo que causo gracia al resto de los vampiros que le acompañaban.
- Los celos no ayudan en este momento Edward –dijo Carlisle con una sonrisa ante la reacción de su hijo.
- Bien, así están las cosas… la anciana dueña del local se estaba pensando seriamente darle el trabajo a Bella, por lo que su futuro aquí podría ser bueno –dijo Alice sin quitar la vista del local.
- ¡Olvida esa idea! –dijo Edward mirando severamente a su hermana.
- Perdona que te diga pero fuiste tu el que quería que ella fuera humana –dijo Alice ácidamente.
- Expliquen –dijo Esme con voz autoritaria.
- He visto que Kevin se transforma en algo más que el amigo de Bella, por lo menos hasta que se entera del embarazo de Bella, como no ha tomado una decisión al respecto, no se que sucede más allá –dijo Alice –de todos modos, si no actuamos rápido, ella comenzara a echar mas raíces aquí y será más complejo convencerla de que vuelva con nosotros… esperen…
Todos miraron a Alice expectantes, a excepción de Edward, quien sin quitar la vista del negocio, podía ver las visiones de Alice.
- Mañana… mañana es la oportunidad que estamos esperando, otra chica vendrá por la solicitud de empleo –dijo Alice mirando el negocio –veo como la anciana la rechaza porque ha decidido contratar a Bella, pero si…
- Si Bella lo rechaza, probablemente la anciana acepte a la chica –dijo Edward mirando a su hermana.
- Entonces debemos convencer a Bella de aquí a mañana –dijo Carlisle mirando a Edward.
- Yo hablare con ella –dijo Edward suspirando pesadamente –Carlisle, necesito que vuelvas a hablar con Rosalie, cuando llegue con Bella no quiero problemas.
- Llévate a Jasper, te hará falta –dijo Alice mirando a su esposo –Rosalie estará un poco reacia.
- Nosotras nos quedaremos con Alice aquí por si surge algún inconveniente con Bella, volveremos juntos –dijo Esme mirándoles a todos.
- Bien, entonces nos veremos en casa –dijo Carlisle despidiéndose de su esposa y sus hijos –vamos Jasper.
- Sí –dijo Jasper apareciendo del lado del copiloto para besar a Alice y desaparecer a paso humano por la acera hacia la avenida principal.
- Esa idea que tienes es buena, puede funcionar, pero no te puedo asegurar que Bella no se enoje contigo luego –dijo Alice sonriéndole a su hermano para darle ánimos.
- No seas brusco con ella, esta embarazada y asustada, necesita tranquilidad -dijo Esme mirando con seriedad a su hijo por el retrovisor.
ooOOoo
Eran cerca de las 7 de la tarde y ella estaba francamente agotada. Había estado el día completo trabajando junto a Kevin, recolectando cosas, atendiendo clientes y justo a esa hora estaba en la caja contraria junto a la dueña del local, atendiendo a la gente que entraba y salía del lugar, para hacer más expedita su compra.
- Lo haces bien, Bella –dijo la mujer complacida de la labor de Bella.
Tras y hora de trabajo, los dependientes del local consideraron que era una hora prudente como para cerrar y que los dos chicos se fueran a descansar.
- Señora Coleman, comprare estas cosas, necesito abastecerme, no tengo nada de mercadería –dijo Bella sacando unas cuantas cosas del canasto.
- Claro –dijo la mujer cobrándole los productor –bueno chicos, buenas noches, nos vemos mañana, que duerman bien.
- Gracias –dijeron los dos chicos mientras salían del local hacia el lugar donde vivía Kevin.
- Por lo menor ahora tienes donde dormir –dijo Kevin intentando encontrar un tema de conversación mientras caminaban hacia la casa donde ambos se quedaban.
- Sí, la señora Parker fue muy amable –dijo Bella recordando el momento al medio día en el que ambos fueron a solicitarle una pieza a la dueña de la casa donde vivía Kevin –aunque no debiste mentirle y decir que me conocías.
- Ah, eso no importa, lo bueno es que ahora tienes donde dormir –dijo Kevin como si nada mientras ambos seguían caminando –en todo caso no le mentí, te conocía… solo de unas horas, pero te conocía y es lo importante.
Tras unos segundos de silencio, ambos escucharon un fuerte sonido de ruedas al frenar, unas cuantas bocinas protestando y un sonido de automóvil acelerando.
- ¡Idiota, donde aprendiste a manejar! –Grito un hombre dentro de un auto gris, al auto negro con vidrios polarizados que aparentaba ser bastante costoso, desaparecía en la esquina.
- Apuesto que en Forks no hay gente tan loca manejando –dijo Kevin girándose a ver el alboroto junto a Bella.
- Lo había… antes –dijo Bella más para sí que para el chico.
- ¿Decías? –Pregunto el chico sin hacer entendido bien.
- Digo que no, que es un pueblo tranquilo –dijo Bella volviendo a caminar –vamos, estoy algo cansada.
- Claro –dijo Kevin alcanzándola antes que Bella doblara la esquina.
ooOOoo
- ¿Por qué hiciste eso? –Pregunto Alice mirando a su hermano con una ceja alzada.
- Ya sé donde queda el lugar donde se quedara Bella, conversare con ella, pero preferiría que descansara –dijo Edward aparcando en una plaza cercana –no quiero que se note que la seguimos, es mejor que se queden aquí, mañana nos encontramos fuera del local.
- Cuídate hijo y tranquilo, debes darle su espacio –dijo Esme antes que Edward se bajara.
- Trátala bien o te las veras conmigo –dijo Alice con una sonrisa antes de tomar el puesto de Edward.
- Sí –dijo Edward cansinamente, sabía que ellas lo conocían, él jamás le haría daño a Bella o por lo menor ya no podría hacerle más daño del que le había hecho.
ooOOoo
- Ya llegamos –dijo Kevin abriendo la puerta que daba al pasillo por el cual debían cruzar para llegar a sus habitaciones, en el fondo de la casona.
- Por fin, estoy cansadísima –dijo Bella llegando a la entrada que daba a su habitación –No hay problemas en que mi camioneta quede fuera ¿verdad?
- No, no sucederá nada… ¿Te tomarías un café conmigo? –Pregunto Kevin de pronto desde la puerta de su habitación, la que estaba al lado del baño que compartía con Bella.
- ¿Café? –Pregunto Bella arrugando la nariz.
- Una cerveza o lo que quieras, es para poder conversar –dijo Kevin encogiéndose de hombros.
- Bien, déjame dejar mis cosas en mi habitación –dijo Bella metiendo la llave en la cerradura para entrar a su habitación. Al abrir la puerta, vio sus cosas sobre la cama, donde las había dejado al media día cuando habían halado con la mujer, dueña del lugar.
La habitación tenía una cama, un closet y una mesa de noche, pero era lo suficientemente amplia para colocar otra cama más en ella. Compartiría la cocina con Kevin, al igual que el baño. No había más inquilinos en la casa más que la dueña, quien vivía en el segundo piso con cocina, baño y todo lo que necesitase para no entorpecer a sus arrendatarios.
Dejo caer su bolso sobre la cama y suspiro, no tenia demasiadas ganas de conversar, no porque el muchacho no le agradara, por el contraria era muy graciosos, era solo que estaba francamente agotada y ya había realizado suficiente ejercicio ese día y debía cuidarse por el embarazo.
- ¿Bella? –Pregunto Kevin desde la puerta de su habitación.
- Voy –dijo Bella girándose para aparecer en la habitación del muchacho. Al entrar noto como él si había hecho de su habitación un espacio para él. La habitación tenia una televisión pequeña, había una guitarra acústica en su funda apoyada en una esquina, una alfombra de tonos grises como el cobertor de la cama y lo un frigo bar de color rojo desde donde sacaba unas cervezas.
- Yo no bebo Kevin –dijo Bella sin entrar aun.
- Oh… entonces una coca-cola –dijo Kevin sacando el envase rojo.
- ¿No seria mejor estar en la cocina? –Pregunto Bella sin entrar aun, sabia que el chico no tenia malas intenciones o eso pensaba, por lo que tampoco quería propiciar una oportunidad para que pensara cosas que no eran, en ese momento su cabeza no estaba para nuevos líos amorosos.
- No quería incomodarte Bella –dijo el chico con franco arrepentimiento.
- No te preocupes, creo que seria mejor, estaremos mas cómodos sentados ahí, por si me da hambre –dijo Bella recordando la bolsa de comestibles que tenia en la mano.
- Ah es cierto –dijo el chico sonriendo para seguir a Bella hasta la cocina.
La cocina era grande, tenía todos los electrodomésticos necesarios y una mesa para seis personas en medio, además de una puerta al costado que daba al pequeño patio trasero que la dueña del lugar adornaba con diferentes plantas. Aquel pequeño patio no tenia luces, por lo que la oscuridad de la noche impedía una buena visión, elemento que Edward utilizo para poder estar más cerca de cómo se encontraba Bella.
- Y bien, cuéntame… ¿Cuál fue el problema con tu padre que te trajo hasta aquí? –dijo Kevin bebiendo de su cerveza.
- … -Bella simplemente guardo silencio sin atreverse a contestarle, no estaba segura de si debía confiar en él aun, era algo prematuro.
- Si no quieres contarme, no hay drama… solo quería poder, no se, conocerte un poco más –dijo Kevin sonriendo un poco contrariado.
- Lo lamento, no es que no quiera contarte, es solo que… aun es complicado para mi… -dijo Bella mirándolo con cierta vergüenza en sus mejillas –en poco tiempo me han sucedido muchas cosas de las que ni siquiera estoy del todo segura.
- Eso si lo entiendo –dijo Kevin dando otro sorbo a su cerveza –antes de llegar aquí, fueron los meses más enredados de mi vida… la verdad arrancaba de eso cuando llegue aquí.
- Podría decirse que yo también arranque… de mucho dolor –dijo Bella en un susurro que solo fue perceptible para Edward, quien sintió su silencioso corazón apretarse de culpabilidad –arranque de todo aquello… quiero empezar de nuevo.
- Sin que el pasado te alcance… lo entiendo –dijo Kevin sonriendo nostálgico –Te propongo algo, brindemos…
- ¿Brindar? ¿Por qué? –Pregunto Bella sonriendo divertida – ¿Por qué nuestras vidas son una mierda?
- Sí… porque nuestras vidas son una mierda, pero porque desde ahora en adelante todo nos ira mejor –dijo Kevin chocando las latas –salud por eso…
- Salud –dijo Bella bebiendo de su lata.
- ¿Sabes? Creo que podríamos llegar a ser buenos amigos –dijo Kevin sonriendo tontamente –deje todos mis amigos atrás cuando llegue aquí, solo converso con ese par de vejetes.
- Son buenas personas –dijo Bella de pronto, sintiendo la tristeza del chico -¿Cómo llegaste a trabajar para ellos?
- Ah, pues es una historia muy interesante, mira yo estaba… -comenzó a relatar Kevin mientras los minutos comenzaron a pasar. Luego de una charla de hora y media en la que comieron, se rieron de tonterías y ordenaron un poco aquella cocina, ambos se fueron a sus habitaciones a descansar.
Bella había sacado su pijama y su neceser antes de meterse al baño, para luego acostarse en la cama a descansar de ese día tan largo y agotador.
- Creo que aquí podremos estar bien, pequeño –dijo Bella mirando la luna a través de su ventana –saldremos adelante, de alguna forma u otra, pero lo haremos.
Se arropo con la ropa de cama y se acomodó. No había desempacado nada porque estaba francamente cansada, por lo que sus cosas seguían en su bolso.
Cando el sueño la tomo en sus brazos, Edward abrió la ventana cuidadosamente para no hacer ruido, cosa que no le costaba demasiado. Entro en la habitación y dejo que el dulce olor de su Bella lo llenara por completo. Habían sido meses muy largos, imaginando ese tibio cuerpo entre sus brazos, como la última vez, como cuando había mandado al carajo todas esas inseguridades y había tomado ese tibio cuerpo como suyo. Lo había amado y deseado tanto que no fue capaz de contenerse cuando se presento la oportunidad perfecta para estar junto a ella en intimidad. Al tomar ese cuerpo por primera vez, había sentido un frenesí sin igual. Nada comparable a su primer tacto, ni a su primer beso. Ahora sentía todo el cuerpo de Bella pegado al de él, tibio y palpitante. Lo recorrió como un terrateniente recorriendo las tierras que recientemente había adquirido, recorriéndolo todo, descubriendo, maravillándose.
Esa noche Bella se retorció de placer en sus brazos, solo gemidos y suplicas escaparon de sus labios, estaba totalmente enloquecida de placer, le suplico que la tomara de una vez, que ya no aguantaba más y como no, en su recorrido hacia la gloria su pequeño ángel había llegado al orgasmo tres veces. En ese momento no había otro rincón que sus manos y sus labios no conocieran de ese frágil cuerpo por lo que la tomo, con cuidado, no solo por hacerle daño al ser su primer encuentro de ese tipo, sino porque un descuido podía terminar con su amada partida en dos. No podía negar que su cuerpo le suplicara que embistiera con fuerza, que llegara hasta lo más hondo de esas tibias cavidades, pero sabía que debía serlo lento, pero ella no lo deseaba así, por lo que le suplico, le imploro que aumentara la fuerza, que la hiciera gritar, que la iniciara enloquecer, por lo que el autocontrol se fue al carajo. La tomo, con fuerza, pero sin lastimarla, lo hiso con profundidad, con maestría como si la conexión de sus cuerpos fuera perfecta, hasta que ella grito, la sintió apretarse contra su imponente miembro, lo que lo llevó a él al frenesí total, ahí el logro derramarse en ella, sintió que el liquido resbalo entre los suaves muslos de su amada, pero no era capaz de separase de ella y ella así lo había querido, por lo que esa noche ella durmió unida a él, mientras él gozaba y disfrutaba del que seria el momento más hermoso de su vida.
- Edward –dijo Bella en un susurro agónico, sacándolo de sus recuerdos –no… no te vayas…
- Mi Bella –susurró Edward pasando con cuidado su gélida mano por la frente sudada de ella.
- ¡Edward! –gritó Bella al despertarse con el contacto de Edward aun latente en su frente. Miró a su alrededor pero solo vio su habitación, vacía. La luz de la luna entraba por la ventana entreabierta.
Cosa que para ella no paso desapercibido. "La ventana no estaba abierta" pensó Bella levantándose con cautela para cerrarla. Miró hacia el exterior pero no lograba distinguir nada en el caso que él estuviera fuera.
"Deja de pensar tonterías, él se fue, no va a volver… te dejo… te dejo para siempre porque no te amaba" pensó Bella apretando los ojo para no llorar.
"Pero y si… y si volvió solo para saber de mi" pensó con esperanza abriendo los ojos de golpe.
"¿Saber de ti? No seas ilusa, él te dijo que no te quería… Se aburrió de ti, entiéndelo de una vez" dijo aquella enfada voz, haciéndola estremecer mientras que el agujero de su pecho comenzaba abrirse, causando más dolor.
- Déjame soñar –susurro Bella a esa desconocida voz que la torturaba. De apretó fuertemente a su misma intentando no caerse a pedazos, debía intentarlo, aunque doliera, debía intentarlo.
- … Edward… -susurro tan bajo que no estaba segura de si realmente lo había dicho o solo lo había pensado.
- Bella –dijo Edward desde la oscuridad de la habitación, haciendo que el latido del corazón de Bella se disparara.
Bella abrió los ojos de golpe, no estaba del todo segura si realmente lo había escuchado o su nublada mente le había jugado una pasa pasada. Se giró lentamente sin estar del todo segura para lo que iba a encontrar o lo que no iba a encontrar. Su vista estaba pegada al piso cundo giro por completo, levantó la vista lentamente para encontrarse en medio de la oscuridad de su habitación, al ser más hermoso que sus ojos hubieran visto jamás, su amor, su todo, su Edward.
"El que te abandono" dijo aquella desagradable voz, la cual la dejo plantada en el piso, sin siquiera ser capaz de moverse o responder algo.
- Bella –volvió a decir Edward dando un paso hacia ella –mi vida…
- ¿Eres tu? –Pregunto Bella con un claro escepticismo en la voz -¿No estoy soñando otra vez?
- No Bella, no es un sueño… estoy aquí, volví –dijo Edward dando otra paso hacia delante, acercándolo a la inmóvil Bella.
- ¿Por qué volviste? –Pregunto Bella de pronto, dejando que aquella voz de enfado se abriera paso entre sus sentimientos y pensamientos -¿Cómo supiste que estaba aquí?
Edward la escucho acongojado, había rabia en su voz y como no si él la había abandonado a su suerte, él le había roto el corazón antes de marcharse, eso no se olvida.
- Alice… ella te vio –dijo Edward dando otro paso hacia ella, dejando menos de un metro de distancia.
- Claro –dijo Bella sin dejar entrever un sentimiento claro ¿Rabia? ¿Escepticismo? ¿Decepción?
- Ella vio como Charlie te echaba de la casa porque… -dijo Edward no del todo seguro de rebelar aquello tan pronto –porque estabas embarazada.
"¿Lo vez? El embarazo, eso lo trajo de vuelta… la culpa, la incertidumbre de que no vayas a ser buena madre para su hijo" dijo esa voz como un grito en su mente que la hizo despertar de pronto.
"El no volvió por mi, volvió por el bebe" pensó Bella dejando que el dolor volviera a ceñirse sobre ella y como no iba a ser así, Edward siempre fue un caballero, no iba a darle la espalda a una responsabilidad como esa.
- Dijiste que no podías tener hijos ¿Mentiste? –Pregunto Bella andando hasta la cama, pasando por el lado de un sorprendido Edward.
- ¡No! –Dijo Edward rápidamente girándose hacia ella –no tenia idea de que aquello… fuera posible, todos estamos sorprendidos por aquello.
- ¿Todos? –Pregunto sorprendida "Claro que volvieron todos, ellos están sorprendidos que una humana haya engendrado al hijo de un vampiro".
- Sí, todos están aquí… todos han vuelto –dijo Edward arrodillándose frente a Bella quien se había introducido a la cama.
- ¿Qué buscas aquí Edward? ¿Qué buscan todos? ¿Por qué volvieron? –Pregunto Bella dejando a un anonadado Edward.
"¿Cuanto daño le hice? ¿Por qué esta tan escéptica?" pensó Edward viendo el rostro confundido de Bella.
- ¿Cómo que "por qué"? Volvimos porque estas embarazada, no puedes enfrentar esto sola, vinimos a buscarte, vinimos a ayudarte –dijo Edward como si fuera lo más obvio del mundo.
"Por supuesto, no pueden dejar que una humana se haga cargo de lo que les pertenece" pensó aquella voz con malicia.
"¡No, este bebe es mi… MIO!" pensó Bella con congoja.
- Yo no me iré con ustedes, aquí he encontrado un trabajo, tengo un lugar donde quedarme, eso me basta –dijo Bella metiéndose más en la cama.
- Bella, no seas inconsciente, no puedes hacer trabajo pesado, debes cuidarte –dijo Edward viendo como ella le daba la espalda.
- Yo puedo cuidar perfectamente bien a mi bebe –dijo Bella haciendo una marcada exclamación al "mi"
"Ya me ha expulsado de su vida" pensó Edward bajando la mirada antes de colocarse de pie "¡Lucha, debes luchar por ella y por tu hija!" pensó la voz proveniente del fondo de su congelado corazón.
- Bella, debes venir con nosotros –dijo Edward sabiendo perfectamente que ella ya no daría su brazo a torcer tan fácilmente –No quiero tener que hacerlo a la fuerza.
- ¡¿Lo harías?! –dijo Bella sentando como una fuera, lo que ha ella misma sorprendió. "¿Esa fui yo?" pensó con sorprendida. "Protege a tu hijo" pensó con voz decidida.
- Sí es necesario sí –dijo Edward intentando parecer firme, pero lo cierto era que no tenia intenciones de obligarla a la fuerza, aunque esa fuera la única opción – ¿Qué crees que pensaría la señora Coleman cuando se entere de que estas embarazada? No creo que se sienta feliz de que le hayas mentido.
Ese fue un golpe bajo, pensó Bella mirándolo con rencor, pero sabedora de que en el fondo tenía razón, no podía pensar que trabajaría ahí con una panza tan grande, ellos necesitaban a alguien que pudiera ayudar a Kevin y con su embarazo no estaba en condiciones de cumplir esa misión. Definitivamente Edward ganaba esa partida. "Pero no la guerra" dijo aquella voz con rencor, "Ya lograste burlarlos una vez, puedes hacerlo de nuevo".
- Vete, quiero dormir –dijo Bella tapándose con toda las mantas. Edward simplemente la miró, dolido unos segundos para luego desaparecer por la ventana de la habitación.
ooOOoo
Decir que había logrado dormir era decir una mentira de las grandes, pero por lo menos lo había intentado. Despertaba cada dos por tres para cerciorarse que Edward no estuviera en el lugar. Es más, no estaba del todo segura de que todo lo que hubiera vivido la noche anterior, hasta que en la puerta se escucharon tres toques constantes y fuertes, mientras ella estaba vistiéndose en su habitación. Kevin, que se encontraba en la cocina fue a abrir la puerta.
- Hola ¿Puedo ayudarle en algo? –Pregunto Kevin con amabilidad.
- Estoy buscando a Bella –dijo la inconfundible voz de Edward.
- Bien, definitivamente no fue un sueño –dijo Bella calzándose las zapatillas con rapidez para abrir la puerta y toparse con un sorprendido Kevin y un malhumorado Edward.
- Bella –dijeron tanto Kevin como Edward a la vez, haciendo que la muchacha se sonrojara ante tanta atención. Dio unos cuantos pasos hasta quedar frente a los dos chicos quienes la miraban en especial Kevin, quien alternaba la mirada de Edward a Bella.
- ¿Estas lista? –Pregunto Edward mirando a Bella con intensidad.
- No, necesito hablar con los señores Coleman y explicarles todo –dijo Bella bajando la mirada mientras le metía las manos a los bolsillos traseros de sus jeans grises.
- ¿Dónde vas Bella? –Pregunto Kevin sorprendido.
- Ella se viene conmigo –dijo Edward bastante malhumorado.
- Ella puede responder sola, no te necesita –dijo Kevin dándole la espalda para posarse en frente de Bella para mirarla con sorpresa –Bella.
- Ella no necesita… -dijo Edward pero Kevin se dio media vuelta y le cerró la puerta en las narices, dejando a Bella sorprendida.
- El tipo es un pedante –dijo Kevin entre dientes para volverse a mirar a Bella -¿Qué sucede Bella?
- Tengo… tengo que irme Kevin, surgió un imprevisto –dijo Bella suspirando mientras miraba sus zapatillas.
- Pero… ¿Debes irte con él? Parece un tipo raro ¿Estas segura que no te esta acosando ni nada de eso? Porque podemos llamar a la policía y el problema queda resulto, no creo que se acerque a molestarte más –dijo Kevin con tono protector.
- No, no me esta obligando es solo… que debo irme con él –dijo Bella mirándolo apenada –pero antes necesito hablar con el señor y la señora Coleman para que puedan buscar a alguien más para el trabajo.
- ¿Quién es él Bella? ¿Por qué aparece de la nada llevándote con él? –Pregunto Kevin sorprendido.
- Él es… un conocido, pero no te preocupes, no me hará nada –dijo Bella viendo como Kevin la miraba renuente –se que no lo entiendes, pero te aseguro que todo esta bien, no hay de que preocuparte… bueno, sí tenemos que preocuparnos por la hora porque es tarde y pueden regañarse.
Kevin la miro unos segundos antes de suspirar. Camino hasta su habitación, tomo su billetera, su móvil y su chaqueta para volver junto a la puerta donde Bella ya le esperaba. Abrieron la puerta y encontraron a un irritado Edward que fulminada a Kevin con los ojos.
Los tres caminaron en completo silencio por las pocas cuadras que separaban la casona con el negoció de los Coleman. Al llegar, Kevin fue el primero en entrar, dejando a Bella y a Edward fuera.
- Yo hablaré con ellos, no quiero que te metas en la conversación, ya suficiente tengo con que me hayas chantajeado para irme contigo –dijo Bella con bastante mal humor, el cual era bastante común desde que los meses de su embarazo aumentaban, cosa que debía a las hormonas.
Edward simplemente asintió para luego agachar la cabeza y seguir a Bella que acababa de entrar a la tienda.
- Bella, querida ¿Cómo amaneciste? –Pregunto la señora Coleman desde el detrás del mostrador.
- Bien, muchas gracias –dijo Bella con nerviosismo. Kevin se había quedado al lado del mostrador, esperando la explicación de Bella hacia la Señora Coleman para dejar nuevamente vacante el puesto de vendedora –Señora Coleman, yo realmente agradezco mucho que me haya dado una oportunidad sin siquiera conocerme, créame que me amena mucho tener que decirle esto, pero… no podre quedarme más tiempo.
- ¿Por qué cariño? –Pregunto la señora Coleman con tono de preocupación maternal.
- Porque este tipo apareció diciendo que se la tenia que llevar –dijo Kevin sin, siquiera pensar.
- ¿Como? –Pregunto la anciana mujer mirando tanto a Bella como a Kevin para finalizar en Edward, quien fulminaba a Kevin con la mirada -¿Quién es usted joven?
- Soy Edward Cullen, un gusto conocerla señora Coleman –dijo Edward con los mejores modales, mientras estiraba la mano a la mujer, quien se la sostuvo encantada.
- Pero que chico tan guapo ¿Es acaso tu novio? –Pregunto la señora Coleman a Bella.
- No – Sí –Bella fulmino a Edward con la mirada, pero este no se inmuto y continúo hablando.
- Soy su novio y debo llevármela conmigo –dio Edward mostrando su encantadora sonrisa.
- Oh, pero… pensé que… -dijo la señora Coleman sorprendida por la falta de concordancia entre las versiones de Edward y Bella -¿Qué esta sucediendo Bella?
Bella suspiro con cansancio antes de atreverse a contestar a la pregunta de la anciana mujer.
- Edward es mi ex-novio y vino a buscarme porque… -dijo Bella tomando aire nuevamente –porque se entero que mi padre me corrió de la casa al enterarse que estaba embarazada.
Los ojos de la señora Coleman se abrieron desmesuradamente, mientras el ceño de Kevin se fruncía levemente.
- Lamento mucho haberle mentido, créame que no era mi intención pero necesitaba el trabajo, estaba aquí sola y… -dijo Bella pero no fue capaz de continuar.
- Hija, debiste decírmelo –dijo la señora Coleman con el ceño levemente fruncido –se que tienes necesidad, pero este trabajo podría haber puesto en peligro tu embarazo, debes cargar cosas y eso no es bueno.
- Lo sé, pero… lo lamento, por favor… lo que menos quiero es que usted se sienta defraudada –dijo Bella con total congoja.
- No te preocupes hija, no hay problema –dijo la mujer con tono amable mientras le tomaba las manos a Bella por sobre el mostrador, pare luego posarlas en Edward –Me imagino que usted viene a hacerse cargo de ella y del bebe ¿verdad?
- Por supuesto, por eso estoy aquí –dijo Edward con una sonrisa mientras Bella bajaba la mirada.
- ¿O será que quieres obligarla a abortar? –Pregunto Kevin sin más, sorprendiéndolos a todos, en especial a Edward, quien dio un paso hacia Kevin con los puños apretados.
- ¡Basta! –dijo Bella dando un paso hacia atrás interponiéndose entre los dos –Kevin, no es nada de eso, yo jamás abortaría a mi bebe, aunque para eso tenga que hacerme cargo sola de él.
Kevin quito la mirada de Edward para posarla sobre Bella quien le sonreía para infundirle confianza.
- Bueno, sabes que si necesita un lugar donde quedarte o alguien que te apoye, estaré aquí –dijo Kevin abrazando a Bella ante la mirada envenenada de Edward.
- De más esta decirte que si necesitas un empleo aunque sea el más ínfimo, puedes venir cariño –dijo la señora Coleman saliendo de detrás del mostrador para abrazar a Bella –cuide a esta muchacha joven, es un verdadero tesoro.
- Lo sé –dijo Edward sintiendo con la cabeza mientras se acercaba a la puerta para abrirla para dejar salir a Bella.
- ¡Espera! –Dijo Kevin lanzándose hacia el mostrador para tomar un papel y un lápiz, anotar algo la rápida y luego acercárselo a Bella –llámame cuando quieras.
- Gracias Kevin –dijo Bella recibiendo el papel para guardarlo en su bolsillo antes de girar y salir del lugar seguida de Edward.
Cuando ambos estuvieron afuera, pudieron ver a una chica bajándose de un taxi. Cuando el auto volvió a ponerse en marcha, la chica cruzo corriendo la calle pasando por el lado de ellos, que habían comenzado a caminar en silencio hacia la esquina, para luego entrar en el negocio de la señora Coleman.
- Creo que ya tienen a una nueva vendedora –dijo Edward mirando hacia delante fijamente mientras caminaba.
- Pero eso tú ya lo sabían desde antes ¿verdad? –Pregunto Bella con simpleza mientras seguía caminando en silencio -¿Qué hacemos ahora?
- Alice y Esme nos están esperando en el auto estacionado en la esquina –dijo Edward apuntando al auto negro y de vidrios polarizados que se encontraba en la esquina. Bella lo miro unos segundos y le pareció haberlo visto antes, pero era imposible asegurarla, posiblemente lo habría confundido con otro.
- Debo ir a buscar mis cosas –dijo Bella suspirando con cansancio. Apenas eran las primeras horas del día y ella ya sentía que había pasado un largo y tedioso día.
- No hace falta, Alice y Esme ya las guardaron –dijo Edward cuando solo faltaban unos metros para llegar hasta el auto.
- Claro ¿Cómo no se me ocurrió? –susurro Bella, susurro que Edward fue totalmente capaz de oír.
- Bella, necesitamos hablar –dijo Edward como una suplica, deteniendo su marcha y la de Bella.
- No tengo deseos de hablar ahora Edward, estoy cansada… anoche dormí muy poco –dijo Bella volviendo a acercarse al auto. Cuando estuvo a solo centímetros de tomar la manilla, la blanca mano de Edward se le adelantó para abrirla.
- ¡Bella! –dijo Esme desde el asiento del copiloto –que bueno es verte bien.
- Lo cierto es que he estado mejor, pero gracias por mencionarlo –dijo Bella volviendo su vista hacia la ventana contraía hacia donde se había deslizado para darle espacio a Edward.
- Te extrañamos Bella –dijo Alice mirándola por el retrovisor.
- Yo también los extrañe –dijo Bella sonriendo levemente, sin que la sonrisa lograra llegar a sus ojos.
Los tres vampiros se miraron con preocupación al percibir el extraño comportamiento de Bella.
- Adivina donde te llegaremos ahora –dijo Alice mientras ponía en marcha el automóvil.
- Sorpréndeme –dijo Bella sin quitar los ojos de la ventana.
- Alaska –dijo Alice sonriendo con felicidad.
- Frío… genial –dijo Bella en un susurro mientras dejaba que sus ojos se cerraran y dejaba que la desazón, el sueño y el cansancio se apoderaran de ella.
Tras unos minutos de sueño, la delicada mano de Esme la despertó para avisarle que habían llegado al aeropuerto. Habían comprado boletos para partir en una hora y media, por lo que le dio tiempo de tomar algo de desayuno. Mientras lo hacía, Bella intento parecer un poco más animada de lo que realmente estaba, preguntando por el resto de la familia. Al llegar la hora de abordar el avión, Alice y Esme se fueron hacia los asientos delanteros de primera clase, dejándola al lado de Edward.
Él le dejo permitió sentarse del lado de la ventana, por la cual miró hasta volver a quedarse dormida. Para cuando la despertador, estaban a punto de aterrizar en el aeropuerto de Alaska, por lo que debía abrocharse los cinturones.
- Jasper nos estará esperando en la entrada –dijo Alice, haciendo que Bella se paralizara de pronto, recordando todo lo sucedido el día de su cumpleaños.
- No sucederé nada Bella, lo prometo –dijo Edward muy cerca de su oído mientras posaba su mano en su espalda con delicadeza, haciéndola estremecer.
- Aja –susurro Bella respirando agitada no solo por los recuerdos, sino también por la sensación que producía Edward incluso sobre la ropa.
Al subir al auto donde Jasper los esperaba, se formo un silencio un tanto incomodo. Ni Bella ni Jasper sabían muy bien como comportarse luego del "incidente" por lo que penas se saludaron.
Bella iba entre Esme y Edward, por lo que podría mirar por la ventana sin establecer contacto visual con alguno de los dos, por lo cual opto mirar por el parabrisas hacia delante el resto del camino, mientras todos conversaban de banalidades, con la clara intención de relajar un poco el ambiente.
"Esta asustada" pensó Jasper "y no estoy del todo seguro que sea por mi presencia… siento algo más, algo como…decepción, precaución… desconfianza"
"¿En que estará pensando?" se pregunto Edward mirando de reojo como Bella, viendo sus facciones. Su rostro estaba mucho más huesudo que antes, tenia profundas ojeras, sus ojos estaban marchitos. Ella estaba más delgada y eso no le agrado, definitivamente no se estaba alimentando bien. "Tendré que pedirle a Carlisle que la revise".
Con la velocidad con la que Jasper manejaba, solo tardaron unos minutos en llegar desde Fairbanks a Cantwell, carretera desde donde aparecía un pequeño camino que llevaba a una imponente casa muy parecida a la residencia de los Cullen en Forks.
Al llegar todos descendieron del auto a una velocidad muy poco humana.
- Déjame ayudarte –dijo Edward ofreciéndole la mano a Bella para que la sostuviera, ayuda que ella recibió pero sin mirarle a los ojos.
- Gracias –dijo Bella en un susurro para luego seguir a Esme, Alice y Jasper –¿Tu decoraste esta casa Esme?
- Sí ¿Te gusta? –Pregunto Esme encantada por el alago.
- Claro, es realmente hermosa –dijo Bella sonriendo a la mujer.
- Vamos dentro, están todos esperándote –dijo Alice tomándola de la mano para arrastrarla dentro de la casa. Antes de entrar, Bella miró de reojo a Edward, quien no le había quitado los ojos de encima.
- Bella –dijo Carlisle recibiendo a Bella dentro de la casa.
- Carlisle –dijo Bella con una media sonrisa dibujada en el rostro. Miro el estilo de la casa, todo parecía tan luminoso, siempre decorado con colores blancos, que le daban un aire mucho más acogedor al lugar, era grato estar en ahí, aunque no le agradaban tanto las circunstancias.
- Bella, que gusto que te hayas mantenido con vida sin nosotros –dijo Emmett acercándose para abrazar a Bella, levantándola por los hombros, en el momento en el que un gruñido se escuchaba desde la entrada donde Edward apretaba los puños con enojo.
- Hola –dijo Rosalie desde un rincón, con los brazos cruzados al pecho y una mirada para nada amistosa.
- Hola –dijo Bella mientras sus mejillas se ruborizaban.
De pronto un incomodo silencio se hizo presente en la habitación, nadie sabia exactamente que decir en aquellos momentos.
- ¿Hay posibilidad de que pueda dormir? Estoy bastante cansada –dijo Bella mirando a Carlisle.
- Claro, debes de estar agotada con todo el viaje, Alice llévala arriba por favor, ya tenemos todo listo –dijo Carlisle al pequeño duende, mientras Bella contenía el aliento ante aquella frase.
"¿Todo listo para que?" pensó de pronto.
- Ven, te llevare a tu habitación para que descanses –dijo Alice tomándola de la mano para llevarla a paso humano por las escaleras hasta el segundo piso con un silencioso Edward pisándole los talones.
"Edward ¿Hablaste con ella?" pensó Jasper mientras subía las escaleras.
- Aun no pudo explicarle todo –dijo Edward en un susurro que fue perfectamente audible para todos los vampiros de la casa.
"Tiene mucha desconfianza… como si temiera que fuéramos a hacerle algo malo" pensó Jasper mientras Edward desaparecía por las escaleras del segundo piso, siguiendo de cerca de Bella y a Alice.
- Bien, aquí dormirás –dijo Alice abriendo la puerta para toparse con una hermosa cama de fierro forjado con hermosas formas, en la cual cabrían perfectamente dos personas. A un costado de ella se encontraba la repisa con todos los discos de Edward.
- ¿Es la habitación de Edward? –Pregunto reconociendo al instante las pertenencias de Edward.
- Sí te molesta dormir aquí puedes… -intento decir Edward, con pesar al ver su reacción.
- No, no me molesta… es solo que no quiero que te sientas incomodo conmigo aquí –dijo Bella intentando ser amable.
Edward se le quedo viendo totalmente sorprendido "¿Molestarle ella? ¿En que pensaba?" pensó Edward mirándola atentamente.
- Yo estaré abajo –dijo Alice desapareciendo rápidamente por la puerta, la cual cerró al salir.
- Bella, creo que debemos hablar –dijo Edward acercándose a Bella, quien inmediatamente le dio la espalda.
- Quiero dormir, estoy cansada… anoche no dormí muy bien –dijo Bella apretando las manos sobre su vientre mientras cerraba los ojos ocon fuerza.
- Lo sé, te removiste inquieta toda la noche –dijo Edward colocando las manos sobre sus hombros, haciendo que Bella contuviera la respiración.
- Por favor –susurro suplicante.
- Bien, pero tendremos que conversar en algún momento –dijo Edward girándose para salir de la habitación y dejarla sola. Al cerrar la puerta, se quedo estático contra ella, apesadumbrado y agobiado por la reacción de Bella.
"Edward" susurro la voz de Carlisle en su mente. Tomando aire, el cual no necesitaba, bajo a toda prisa hasta su familia, dándole a Bella la mayor intimidad que podía, estando en una casa llena de vampiros con un oído ultra potente.
- Debes darle tiempo –dijo Esme acercándose presurosa ante él "Se que te quiere, pero esta dolida"
- Esta más que dolida, me tiene miedo –dijo Edward bajando la cabeza con dolor –en todo este tiempo jamás me ha temido, jamás.
- Ella nos teme a todos –dijo Jasper acercándose a Edward para reconfortarlo con su don –pero tengo la impresión que es por algo que va más allá de nuestra partida.
Edward levantó el rostro y le sostuvo la mirada con intensidad, Jasper no sabia que podría haberle ocurrido, pero si podía sentir sus emociones.
- Me hace recordar a todos esos vampiros que sobrevivieron a esas cruenta guerras, esos sentimientos de temor, de incertidumbre, de desconfianza –dijo Jasper mirando a las musarañas –como si la vida la hubiera golpeado con fuerza una y otra vez.
- Oh, por Dios… solo esta haciendo un berrinche –dijo Rosalie con rencor desde el rincón de la habitación –quiere que nosotros nos arrastremos a pedirle perdón.
- Rosalie –dijo Esme con tono reprobatorio –basta de esto, Bella ya es parte de la familia y más vale que empieces a entenderlo.
La vampira solo suspiro antes de apretar los labios y girarse para mirar al rincón notoriamente enojada.
- Ya se durmió –dijo Alice escuchando la acompasada respiración y latidos de Bella –antes de hablar con ella, necesitamos que descanse, el viaje debe de haberla agotado de verdad.
- Sí –dijo Edward en un susurro, recordando súbitamente algunos de sus pensamientos anteriores –Carlisle, quería saber si podías revisarla, esta mucho más delgada desde la última vez y no creo que eso sea favorable para ella o para el bebe.
- Sí, tienes razón, además deseo poder hacerle un ultrasonido que nos permita establecer como se encuentra el bebe y lo… humano que es –dijo Carlisle sin la intención de molestar a nadie, pero lo cierto era que no todos se sintieron cómodos con ese pensamiento.
ooOOoo
Estaba rodeada de una absoluta oscuridad, intento mirarse las manos pero no lo logró, se tocó el cuerpo, su vientre estaba abultado, su pequeño se movía inquiero dentro de ella.
- Es lo mejor para ti –dijo Charlie apareciendo de la nada junto a una anciana mujer de ojos feroces –esto no te pertenece.
Bella intento moverse, girarse para ponerse en pie, pero sus piernas no le funcionaban, nada de su cuerpo le funcionaba.
La mujer se acercó a ella en medio de esa densa oscuridad, amenazante, con decisión, ella le quitaría a su pequeño.
- ¡No! –gritó Bella con el terror recorriéndole el cuerpo. De pronto dos lobos se enormes se posaron al lado de la mujer, que ya se arrodillaba frente a ella.
- ¡No, mi bebe no… por favor! –gritó Bella desesperada, esas manos la traspasaron y le arrancaron de sus entrañas lo que ella más anhelaba.
- Es lo mejor Bella –volvió a decir Charlie antes de desaparecer. La mujer avanzo con entre la oscuridad, hasta que de entre la oscuridad, apareció la familia Cullen al completo, con Edward a la cabeza.
- Es lo mejor Bella –dijo Edward tomando al pequeño de entre los brazos de la mujer para luego girarse hacia su familia –este es mi hijo.
- Un nuevo miembro –dijo una alegre Esme al recibir al pequeño y comenzar a alejarse de Bella.
- ¡No Edward! ¡Mi bebe! –Gritaba una desesperada Bella que notaba su vientre nuevamente plano, su pequeño ya no estaba, se lo llevaban -¡NO EDWARD! ¡DEVUELVEME MI BEBE! ¡POR FAVOR! ¡EDWARD!
- Bella –dijo una voz ansiosa a lo lejos.
- ¡Bella! –repitieron otras, mientras su cuerpo se sacudía por el llanto.
- ¡BELLA! –gritó fuerte la voz de Edward.
- ¡NO! –gritó Bella apartándose desesperada de las manos de Edward. Gateó sobre la cama y se arrincono al otro lado de ella, alejada de Edward, sollozando, desesperada, aterrada, ante la mirada espantada de todos los Cullen.
- Bella –dijo Edward susurrando al intentar acercarse, cosa que aumento el llanto de Bella. Veía como ella casi no podía respirara a causa del incesante llanto, estaba desesperada.
- ¡No te acerques! ¡No se acerquen! –Dijo Bella mirando aterrada a todo el clan Cullen que la miraba desde el fondo de la habitación – ¡No me lo quiten! ¡No me lo quiten! ¡Por favor!
- Bella –dijo Esme dando un paso hacia delante, mientras Bella se aferraba las piernas dobladas hacia en tronco, con los brazos, meciéndose y mirando de reojo entre los cabellos que se pegaban a su cara por las incesantes lágrimas y el sudor que cubría su rostro.
- Bella, mírame –dijo Edward suplicante desde el otro lado de la cama, acercándole una temblorosa mano, que solo aumento el llanto de Bella –Jasper.
- No puedo, la supera –dijo Jasper mirando a Bella fijamente, intentando tranquilizarla.
- Amor, te lo suplico… mírame, soy yo, no voy a hacerte daño, nadie va a hacerte daño –dijo Edward bajando la mano mientras los desgarradores sollozos de Bella se colaban por los oídos de todos.
- ¡Mi bebe! ¡Se lo llevaron! –dijo Bella con desesperación.
- Nadie se a llevado al bebe Bella, esta bien, esta contigo… en ti –dijo Alice arrodillándose a los pies de la cama, escuchando las desesperadas suplicas de su amiga.
- Bella te amo, por dios… mírame –dijo Edward suplicante, estirando los brazos sobre la cama.
Bella giró el rostro y miró a Edward, tan devastado como ella, no podía llorar, pero no hacia falta, sus desenfocados ojos demostraban el dolor que estaba sintiendo en aquellos momentos.
- Te fuiste… me dejaste –susurro Bella sintiendo como aquel agujero en un pecho se ebria de golpe, desgarrándole el pecho –te lo quieres llevar, se lo quieren llevar… por eso volvieron.
Todos quedaron completamente estupefactos al escucharla suplicar, rogar que ellos no le quitaran a su preciado bebe.
"Cree que hemos vuelto solo para quitarle al bebe, por eso desconfiaba, por eso temía" dijo Alice con dolor en su mente.
- Bella, no... volvimos para estar contigo, volvimos para cuidarte a ti y a nuestra sobrina –dijo Alice acercándose sigilosa ante Bella –créenos por favor… nadie aquí desea hacerte daño, volvimos por ti.
Aquellas palabras parecieron despertar a Bella de esa horrenda pesadilla y situarla en el presente. Los miró a todos, intentando corroborar si todo era verdad o mentira, sopesando la certeza de todo aquello en su rostro.
- ¿Sobrina? –pregunto Bella en un susurro soltando sus piernas para pasar sus manos por su rostro húmedo.
- Sí, será una niña, una hermosa niña con rozos del color del cabello de Edward –dijo Alice con una sonrisa de emoción, de autentica y genuina emoción.
- Todos volvimos por ustedes dos, por esa pequeña y por ti –dijo Edward volviendo a captar la mirada de Bella.
- Te fuiste… -dijo Bella girándose hacia Edward mientras apoyaba su cabeza en la cabecera de fierro y cruzaba sus brazos por su torso para intentar cerrar ese doloroso agujero.
- Tenia que irme, debía darte la oportunidad de vivir sin la constante amenaza de mi existencia a tu lado, debía darte la oportunidad de ser una humana normal –dijo Edward bajando la cabeza –te juro que cada día que estuve sin tu presencia fue la agonía más espantoso que existe, nunca pensé que el amarte tanto podría también causarme tanto dolor.
Bella lo miró desde el rincón, quizás aun soñaba, quizás su mente aun le estaba jugando una mala pasada, que Edward había vuelto, que la amaba, que cuidaría de ella y su bebe, pero no importaba, necesitaba aferrarse a algo, la agonía era mayor y no era capaz de soportarlo.
Sin penarlo dos veces se arrastro hasta Edward para colgarse de su cuello como si su vida dependiera de ello.
- Te extrañe… te extrañe tanto que pensé que me volvería loca –dijo Bella aferrándose con fuerza al cuello de Edward, quien la había aferrado a su marmoleo cuerpo atrapándola entre sus fuertes brazos –tenía un agujero enorme en el pecho, que se dolía, mucho…
- Perdóname mi Bella, perdóname –dijo Edward colocándose de pie para luego sentase en el borde de la cama y sentar a Bella en su regazó mientras esta sollozaba sobre su pecho.
El resto de los Cullen salió en completo silencio como las criaturas de la noche que eran, silenciosas y espectrales. Volvieron a la sala a esperar, abatidos por la demostración de sufrimiento de un ser tan frágil como Bella, tan delicado pero que había logrado albergar en su interior tanto dolor como podría haberlo hecho cualquier inmortal en cientos de amos, un dolor que aplasta y que mata, un dolor que la tenia sollozando el pecho de su amado intentando encontrar consuelo.
Contínuará.
Yo avise, seria algo lacrimogena... ¿Que les pareció? Ojala les haya gustado, muchas gracias por sus rr, se los agradezco mucho.
Bueno, es un poco tardo y la verdad tengo sueño.
Cuidense y nos estamos leyendo.
Bye
._granger.::.
