Graacias por sus reviews. Ok, estoy haciendo esto un poco aburrido me parece :S pero es que desde un principio quise mantener la forma de ser de Brennan y además es mi primer fic y aún no me adapto a la seriedad del personaje, ya que estoy acostumbrada a lo meloso de Twilight xD, pero comenzaré a mejorar, ESPERO SUS REVIEWS always porque son mi fuente de ánimo :3
Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Fox, el guionista y director de la serie, pero está claro que entre Brennan y Booth se pertenecen el uno para el otro.
Chapter Two: Like old times (Part 2)
-Wow, no esperaba este tipo de recibimiento –bromeó Sully rodeando aún más a Brennan entre sus brazos
Temperance limpió las lágrimas de sus ojos y se apartó de él sonriendo levemente.
-Nunca pensé en volver a verte, es… ¿qué haces acá? –miles de preguntas se le venían a la mente en ese momento, pero debía comenzar a preguntar por el principio
-Creo que me aburrí de los viajes en altamar –rió-, decidí volver por un momento y oye… supe que ya no trabajas con el FBI, que extraño, ¿verdad? Igual que Seeley ya no…
-Sí, lo sé –lo interrumpió Brennan-, extrañaba mi antiguo trabajo –meses atrás aquello hubiese sido mitad verdad, ahora, era una completa y vana mentira
-Y ¿ahora estás cooperando con esta para volver a los viejos tiempos?
-No… sólo dejé que llevaran los restos al Jeffersonian para más análisis, pero no participaré en el caso…
Por alguna razón el vuelo de Brennan se había cancelado ese día, obligándola a quedarse en Arizona hasta que hubiera otro vuelo a Washington. Aquella noche Sully llegó hasta su habitación de hotel con los informes del caso en su mano y los dejó con ella para que les echara un vistazo si lo deseaba. Aunque no quería, los abrió.
Ya sabía que la mujer era caucásica, con entre cuarenta y cuarentaicinco años de edad, fractura de cráneo y algunas fracturas de las costillas.
Su nombre era Alexandra Brown, había desaparecido de un barrio marginal hacía una semana, el árido desierto había hecho un rápido trabajo con su cuerpo. Nadie había avisado de su desaparición hasta que una vecina del edificio llegó a su casa y encontró rastros de sangre en la cocina.
Había decidido cooperar, al día siguiente volvió a dejar a Maia en la guardería cercana al hotel y esperó a Sully fuera de un restaurant de la esquina. Visitaron el barrio más marginal que podía haber en Arizona, escucharon un par de disparos al menos cinco veces mientras interrogaban a los vecinos y a la mujer que había dejado constancia. El hombre y la niña con los que la mujer muerta vivía habían desaparecido también. Descubrieron que la niña no se veía mucho por ahí y que el hombre era reconocido por beber, portar armas, traficar drogas y ser violento, como la mayoría de los que vivían ahí.
Al día siguiente recibió una llamada con la causa de muerte y la posible arma homicida. El golpe en la cabeza había sido crítico, ya había fallecido cuando la apuñalaron en el pulmón, tenía heridas de defensa y una fractura en la pierna.
-Debieron haberla arrastrado por la escalera –decía Brennan al cortar la llamada recibida del Jeffersonian
-Entonces las manchas de sangre aún deben estar ahí –asintió Sully
Brennan asintió. –Tú deberías ir a la estación de policías a interrogar al esposo, puedes ir a dejarme a su casa, así no perderemos tiempo
Sully frunció la frente y la observó. -¿Crees que voy a dejarte sola en ese lugar? No, ni lo sueñes, Tempe, podrían matarte, ya viste el comportamiento de la gente ante nuestra presencia ayer, oíste esos balazos, si te ven sola podrían aprovecharse
Brennan suspiró ante la sobreprotección, definitivamente le recordaba a Booth, todo esto le recordaba a él, y aunque quisiese terminar lo antes posible con el caso para no volver a pensar en él otra parte de ella se aferraba al asesinato…
-Si me dieras un arma tanta preocupación no sería necesaria –observó a Sully, se obligó a darse cuenta que el hombre que estaba a su lado ya no era su ex compañero, que el nuevo hombre que estaba ahí, llevándola al lugar de los hechos era quien la hizo feliz por un largo período de tiempo, quien le demostró verdadero amor después de tantos años, que le enseñó cómo un hombre ama a una mujer y cómo una mujer debía sentirse al ser amada
Sully dudó, era una buena idea, era un barrio peligroso y Brennan podía controlar armas, pero no iba a dejarla sola, se preocuparía del esposo después de acompañarla a ver las evidencias.
Temperance se sorprendió cuando Sully le entregó una pistola y no discutió cuando él le pidió que se mantuviera detrás de él, sólo por seguridad.
Habían indicios de sangre en las paredes de la cocina, en el piso muy pocas, pero había visto aquello muchas veces, habían tratado de limpiar la sangre con químicos corrosivos y una vez más aplicó fuego para quitarlos de encima. Ella tenía razón, habían arrastrado a la víctima escaleras abajo.
Observó a Sully hacer las preguntas, discutieron sobre los posibles motivos, almorzaron en algún restaurant que encontraron mientras viajaban en el SUV, el día terminaba cuando Brennan se despedía de su compañero e iba por su hija y volvía empezar todo de nuevo a la mañana siguiente al despedirse de la niña.
No sabía por cuánto duraría aquella rutina, pero cada día le gustaba más, excepto por los momentos incómodos en donde Sully le volvía a preguntar una vez más por qué debía volver a su hotel tan temprano y ella debía repetir su excusa. Por alguna razón no quería que él supiera que había sido madre, según Brennan se debía a que era muy pronto para decirle, pero ¿por qué muy pronto? Cualquier persona hubiese confesado su maternidad con una sonrisa en el rostro, pero esto era imposible para Temperance, ella no podía sonreír sin sentir remordimientos porque cada vez que confirmaba la existencia de su hija.
Pero Brennan tenía un secreto y más que secreto, era una mentira, mentira que todos los días trataba de hacérsela creer a su cerebro que era verdad.
-Sí, fui yo –confesó Alexa, la niña que vivía con la mujer asesinada y el esposo, con lágrimas surcándole sus azules ojos-, estaba enojada… ella no me dejaba de gritar, caminaba hacia mí con su mano en alto para tomarme del cabello como siempre que lo hacía cuando me golpeaba y en ese momento no quise que lo hiciera… vi el cuchillo que estaba cerca de mí y… y… -comenzó a llorar. La culpabilidad y el miedo la hacían presa, ella no era una asesina y sabía que lo que había hecho estaba mal y temía a las consecuencias que su error iba a traer consigo
Brennan tomó la mano de la niña en un gesto cariñoso y le dio un suave apretón. Alexa se lanzó a sus brazos sin dejar de llorar.
-Me asusté –volvió a decir-, no sabía qué hacer, era tarde y ese hombre iba a volver, asique arrastré su cuerpo por las escaleras y... lo llevé al desierto
Alexa había sido abandonada cuando pequeña y vivió en la calle con otra gente inmigrante de por ahí, Manuel la había encontrado luego de salir de un mugriento bar y se la llevó a su casa, prometiéndole que nada iba a pasarle, pero él abusaba sexualmente de la niña cada vez que su mujer no estaba en la casa. Ella creció en un ambiente de violencia y por ponerle fin a aquello, asesinó a la mujer.
-Tenía sólo catorce años –comentó Brennan cuando Sully estacionó fuera del hotel. Se sentía identificada de algún modo con la niña, también había sido abandonada y también habría querido que algunas personas no existieran en su mundo-… no debería haber gente que trate así a los niños
-Para eso estamos nosotros –contestó Sully tocando su brazo-, para poner a esos bastardos tras las rejas y hacer justicia, es por eso que deberías volver a cooperar con el FBI, para que niñas como Alexa no lleven la carga de un asesinato en su joven vida
Brennan sonrió y observó el atardecer por el parabrisas del SUV.
-Debo irme –dijo y aquello desdibujó la sonrisa del rostro de Sully, sentía que todos los días a esa hora ella se transformaba en la cenicienta sólo que a la puesta del sol
-Ok –suspiró-, supongo que nos veremos en Washington
-Eso creo, mi pasaje de avión es para mañana… nos vemos –bajó del vehículo, caminó hacia la entrada y esperó a que él se alejara y cruzó la calle para ir por Maia.
Recostó a la dormida niña en su cuna y luego de observarla por un instante salió de la habitación y sacó una cerveza del mini cooler y se puso a hojear el expediente del caso una vez más.
Quizá la llegada de Sully le ayudaría, podría volver a los asesinatos, al fin y al cabo Sully y Seeley no eran la misma persona y había descubierto que su vida había dado un giro, estaba muy enlazada con cuerpos casi imposibles de reconocer y ya no podía cambiar. Sully tenía razón, debía volver a trabajar con el FBI, no quería que personas como Alexa y ella misma sufrieran los mismos abusos.
Sonaron dos golpes en la puerta.
Dejó la carpeta y la cerveza sobre la mesa de centro y abrió la puerta.
-Sully…
-Hola, Tempe, olvidaste esto en el auto –le entregó su celular
-Gracias –tomó el aparato y dubitativa agregó:- ¿Quieres pasar?
-Claro –asintió con una sonrisa
En ese momento los llantos de Maia invadieron el lugar y Brennan se petrificó en la entrada.
-¿Es eso un bebé? –preguntó Sully indicando con su dedo el lugar de donde provenían los llantos
