Titulo del capítulo: Capítulo 3

Notas del autor: El lado oscuro de un hombre puede estar camuflado en los minimos detalles

Historia:

UNA OBRA DE TEATRO

Use la vestimenta apropiada y el papel se representa soloLey de Murphy

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El primer cumpleaños de Harry no es la gran cosa, es la enorme cosa más importante del milenio para James Potter y quiere celebrarlo a lo grande, que salga en la primera plana de el profeta y que suene "Happy Birthay to Harry" por la radio todo el día, pero no es un buen año para cumplir, no es un buen año para vivir, la guerra arruina hasta la primera fiesta de su hijo.

Están escondidos los tres, su Lily, Harry y él en una casona en medio del Londres muggle en el día más espectacular de todos, aburridos como nunca sin poder hacer más que un pastel con una velita esperando ser apagada por su niño, cuanto desearía poder celebrarlo con sus amigos y estar rodeados de los niños de estos, haber contratado a un payaso y celebrarlo en el parqué o en un buque, en el bus noctambulo dando tumbos por toda Inglaterra incluso en un claro del bosque prohibido, cualquier sitio seria mejor que esa casa anciana que cruje con el viento de la noche.

En la sala están los tres cuando la chimenea se enciende con un fogonazo enorme que tuesta un poco la madera del techo, de ella cae lo que él supone es un monstruo de tres cabezas con seis brazos y seis piernas que resultan ser Sirius, Remus y Peter luchando para ponerse de pie.

—Peter me castras, para, ¡PARA!— grita Sirius con angustia.

—Sirius no me dejas respirar, quita la pierna— pide con voz estrangulada Remus.

Peter es el primero en desenredarse del lio de brazos y piernas, resoplando con trabajo intenta componer el regalo que tiene entre las manos, Sirius y Remus tardan un poco más en levantarse, James solo intenta evitar mirar a donde se van las manos indiscretas de Sirius, prefiere vivir sin saber mas de lo estrictamente necesario.

— ¡Oh Jimmy! El viejo no quería decirnos donde estaban, pero el es cumpleaños de mi ahijado y no puedo dejarlo pasar, ¿puedes creer que nos hizo hacer el juramento inquebrantable para decirnos que estaban aquí? —

—Creo que se esta poniendo un poco paranoico, con ustedes no hay tanto problema son mis amigos— dice James.

—Claro que hay que tomar precauciones James, nunca están de más— le recuerda la siempre precavida Lily al atolondrado de su marido.

Ahora las cosas son mejores, el hijo de un merodeador se merece que celebren su cumpleaños y que mejor compañía que todo el cuarteto más su miembro honorario para ello. Los regalos extras son bien recibidos y un regordete niño de enormes ojos verdes no puede estar más emocionado, con su pañal como única prenda posa desvergonzado para la cámara de Remus, abre los regalos rasgando el papel sin mayor consideración.

Una escoba voladora para niños de parte de sus padres, un caballito de madera de Sirius, un oso de Remus, forman el botín del pequeño Harry que esta emocionado e ignora a todos los presentes sin mayor consideración mientras intenta mantenerse estable en la escoba, que por supuesto tiene todas las medidas de seguridad posibles y por haber.

—Ven Harry, yo aún no te he dado mi regalo— le llama el regordete de pequeño camina con pasos inseguros hasta el hombre y extiende sus manitas con ojos brillantes, cuando es alzado en brazos recibe con desilusión la pequeña cajita de parte del tío "colano" y al abrirla encuentra el mejor regalo de todos.

— ¡Oh Peter! No debiste molestarte tanto— exclama emocionada Lily.

Los ojos de todos están en la pequeña esfera que descansa en las regordetas manos del niño, una snitch dorada.

—Es solo la primera snitch que atrapo James, digamos que la guarde desde entonces y me pareció que no era yo quien debería tenerla— explica sin mayores complicaciones Peter.

Todos están impresionados y conmovidos por el detalle, es un recuerdo de mejores tiempos, de la despreocupación que quedo atrás y el gesto le ha quitado de un zarpazo el ambiente relajado a la fiesta, la melancolía ocupa su lugar y no se va con los invitados, James no puede evitar pensar en lo que significa esa pelotita, la libertad del enorme abismo que se abría a sus pies cada vez que volaba y que se ha reducido a sus incontables escondites, hasta que el hechizo fidelius este listo.

Lily sabe que Peter esta extraño en los últimos tiempos, todos han obviado su comportamiento porque el chico siempre ha sido un tanto cerrado con respecto a su familia y cuando todo este bien es seguro que lo contara, pero ese regalo ha sido revelador, les hizo recordar los años de amistad y los momentos compartidos.

Los invitados regresan a sus casas, a esperar las misiones de la orden o las decisiones de Dumbledore, prometen volver a verse pronto y besan al dormido niño, la noche extiende sus garras y el sueño los aguarda en sus cómodas camas.

Pero a miles de millas de allí otra reunión es convocada y no hay quien se niegue a asistir, la serpiente tatuada quema en la piel como acido, el único alivio es la presencia del amo. Los sirvientes sumisos ocupan su lugar, aquellos grandes por su magia, su poder, su influencia están a la diestra mientras los demás aguardan a la izquierda.

—Un año y no me han traído mayores noticias de los Potter, sus mediocres intentos solo traen rumores, que se han ido del país o los han visto en Hosmeage, yo quiero certezas— dijo con voz fría el mago oscuro.

—Amo, Dumbledore los oculta bien, los mueve constantemente y nadie parece saber— dice un mortigado especialmente delgado y de voz aristocrática.

—El anciano es listo, no revela con facilidad el lugar y son pocos los que siquiera tienen idea de adonde pueden estar— concuerda otro mortifago de voz gruesa.

—Si, son pocos, pero contamos con métodos para atraer a aquellos que saben. Quiero que vayan al callejón Diagon, la entrada al colegio es una buena excusa para ir de compras— ordena con escalofriante voz.

Todos los magos se movilizan presurosos, se escuchan numerosas desapariciones pero cuando solo queda un solo mago el amo le llama especialmente a él.

—De ti espero grandes cosas y lo sabes, no me vayas a defraudar colagusano—

—Por supu-puesto que no mi amo, soy su más humilde sirviente— le dice el mortifago con temor.

Y este último mago también se desaparece para cumplir su misión, a la entrada del mundo mágico londinense se desata una masacre a pesar de las altas horas, el fuego se extiende por varias tiendas que sin sus propietarios se consumen rápido por la llamas y los pocos magos inocentes que deambulaban caen victimas, los ojos estáticos en el infinito y sus almas atrapadas en el limbo.

La mascara de colagusano oculta su rostro, sudoroso y con una mueca de locura que espantaría a sus amigos y su familia, el mismo lanza sin dudar hechizo tras hechizo, incendia vitrinas y hasta hace estallar a un asqueroso gato, lo revienta desde adentro y sus tripas quedan regadas en los adoquines, el corazón del animal todavía palpita cuando su bota lo aplasta sin consideración. No puede evitar sentir aquel visceral odio hacia aquellas criaturas, consecuencia de ser un animago que se transforma en rata.

En medio de aquella destrucción se siente poderoso e importante, nunca han pedido gran cosa de él y ahora el mago más grande del mundo confía en su poder, en su capacidad. Ahora es su momento de brillar, de quedar su nombre grabado en los registro de la historia y solo debe entregar a sus amigos de toda la vida, un pequeño precio a pagar para la grandeza.

Notas finales:

Hola!

Por fin salí de vacaciones y ahora espero poder adelantar un poco este proyecto. todavía no lo edito como se debe, además de que no tengo beta, si alguien se postula yo feliz de la vida *0*

recuerden.

DEJEN SU TOMATAZO, SU COMENTARIO PARA MI ES LA MOTIVACION PARA SEGUIR.