Después de muchísimo tiempo, la musa volvió para inspirar esta historia que tengo tan atrasada. Deberían de ser veinte capítulos y apenas llevo cinco en seis meses, ni que fueran de 200 páginas cada uno, miserables tres paginitas cada seis meses me cuestan un motón. Pero haré el esfuerzo, advierto que esto no está beteado y son las dos de la mañana, por ahí debe haber metidas de tecla, lo corregiré si me dicen. Ahora ya llevo Argus, james, sirius y remus, me faltan tantas gentes por mencionar y tantas personalidades que descifrar TT_TT.

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LA RELATIVIDAD DE EINSTEN

Nada es tan temporal como lo que se llama permanente

Ley de Murphy

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En su momento Einsten menciono la relatividad del tiempo, claro que lo explico con un montón de números que solo él y los superdotados podrían comprender, para los demás mortales solo queda aquello medible por los sentidos y Remus puede dar fe de esto, aunque como mago en la vida haya escuchado hablar de Einsten.

Las noches de luna llena, esas que mueven las mareas de furia que corren por su cuerpo son interminables y cada segundo de la transformación puede ser por merito propio un siglo, aunque desde afuera solo sea un pestañeo. Muchas cosas pasan en cada instante de aquella tortura que ha soportado toda la vida, a pesar de cada vez duele como la primera.

Cuando Remus lo siente, que sabe que el lobo ha llegado es como un bombeo repentino de sangre que golpea contra todas sus venas y luego es ese crack en cada hueso a medida que todo su ser crece para poder dar cabida a la bestia.

Primero es su pecho y su cansado corazón, que en sus años ha tenido que latir al ritmo de dos seres tan distintos, el musculo debe crecer para que el licántropo pueda correr y aullarle a su reina. Luego son sus costillas que se expanden a cada latido, con cada inspiración y su columna que se alarga hasta darle esos centímetros que le faltan para los dos metros.

Aunque puede ver crecer a sus manos para convertirse en garras, Remus sabe que son sus pies quienes les ganan en transformarse en patas enormes y sus tobillos dejan el piso para darle las zancadas necesarias para cazar.

Lo que más duele y lo que siempre desearía que nunca pasara, llega cuando es el turno de su cabeza y comienza con sus mandíbulas estirándose, los colmillos creciendo hasta sobresalir de sus labios ahora negros, el lobo esta completo y Remus se esconde en la oscuridad de la ignorancia.

Remus comprueba lo relativo del tiempo, cuando compara la eternidad de cada transformación con lo efímero que han sido los doce años después de la traición, la muerte y la soledad.

A los veinte años y la vida que se extiende ante ti, con todas las posibilidades junto a los sueños que desfilan ante los ojos, es comprensible que se quiera cambiar al mundo, cuando una guerra amenaza con matar a quienes quieres.

Es entendible querer mitigar el dolor tras ver a tus amigos caer uno tras otro, querer olvidar esa mirada fría y ausente que trae la muerte. El amor, tan alabado sentimiento que enceguece la razón y la cordura, incluso los instintos del lobo es sin duda la mejor anestesia.

Noches de locura y placer, de besos y caricias, sudor y orgasmos explosivos. Ver estrellas y encontrar a Sirius brillando entre ellas, aún después de tantos años Remus se pregunta cómo puede guardar con cariño esos recuerdos de traición. Cada "te amo" que pronuncio y recibió no eran más que mentiras y engaños para la cuartada perfecta, para su corazón no ha pasado un día y la herida de la felonía aún sangra profusamente.

Sirius jamás dejo de ser un Black, renegó y pataleo pero al final solo la ambición guio sus pasos, y los peor de todo es que en cada recuerdo de James no puede faltar Sirius, en cada conversación con Lily siempre aparecía Sirus, cada vez que estudiaba con Peter interrumpía Sirius. Un disco rayado parecen sus recuerdos: siriusiriusiriusirius.

Pero es momento de avanzar y que mejor lugar para ello que el inicio de todo, Hogwarts lo espera con su magia latiendo y sus recuerdos corriendo por el pasillo. Harry es una copia de James fusionada con Lily, Neville rechonchito y traste con su aire a Peter; Sirius, el verdadero debe estar corriendo a cuatro patas por el bosque prohibido.

Tonto de Remus que no se atreve a hablar, porque todo sería más rápido y Harry estaría seguro si el abriera la bocata de una vez. Solo tendría que pronunciar una simple frase para meter de regreso a Azkaban a Black: "Es un animago con forma de perro negro".

Lo único que lo detiene es esa foto, los cuatro tras la primera transformación en su quinto año, los tres animagos con la sonrisa más grande tras el gran triunfo. Ese día hizo una promesa por el mapa, por los amigos por siempre y es que nunca jamás aunque le torturaran o "te arranquen las pelotas" como sugirió Sirius, debería decir a nadie ni en su lecho de muerte el gran secreto.

Pero el juramento no vale para Black, el no es un amigo y nunca lo fue pero si dice la gran verdad sabrán que hay mas, él no puede traicionar a James o al buen Peter. Un jamás es para siempre, por suerte para Black su secreto está a salvo.

El curso corre y hace muchos años no fue tan feliz, al mismo tiempo que miserable. Black se ha acercado dos veces a Harry y aún su conciencia no le permite hablar, decir porque pudo entrar y que deben buscar.

Las lunas van, vienen y el lobo agachado en el rincón de su despacho huele ese aroma familiar teñido de sangre, sudor y suciedad impregnando todo el castillo. Remus debe luchar con fuerza el impulso de correr para buscarle, menos mal la poción matalobos adormece a la bestia.

Cuando por error de Harry el mapa vuelve a sus manos, todo cae en su sitio como un puzzle que siempre estuvo ahí y nunca vio. Peter Petregrew y Sirius Black juntos, el guardián secreto que traicionó y el amigo que busco venganza. El impulsivo y cabezota que nunca pensaba solo actuaba por instinto de perro, un guardián escurridizo y traicionero que se escabulle de los problemas.

Siempre el tonto de Remus último en enterarse de la broma de turno en el pasado, el ultimo en comprender el presente. Menos mal que siempre hay tiempo para enmendar los errores y ayudar a los amigos.

La foto que guardo el instante eterno en que fueron amigos por siempre, cuando tenían flacuchentos quinces años muestra al cuarteto mientras saludan y ríen desde la pared del despacho, mientras Remus corre hacia los terrenos de Hogwrtas y la luna se esconde entre las nubes.

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No estaría de más un comentario, ya saben la moral se sube y la musa se queda