Disclaimer: Sí les había quedado alguna duda de si Hetalia era mío, lamento informarles que, desgraciadamente, no me pertenece, es propiedad de Himaruya Hidekaz. No intento ganar nada con su creación, esto es sólo con fines de entretenimiento.

Cómo que ya se me hace costumbre actualizar en la noche -_- pero bueno, hoy sí no ando desvelada, es sólo que me salí al cine. Fui a ver la de Karate Kid y, ahora le tengo un nuevo respeto a China xD. Pero para que los aburro con mi vida, mejor lean este capítulo que, creo, fue el más divertido para escribir jaja (hasta ahora).

Por cierto, este capitulo va dedicado a mi lindo wine bastard. ¡Feliz Cumpleaños Francis! Que aunque se que muchos te quieren dar de palos, yo sí te quiero.

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Cambio de Cuerpo

Capítulo 5: Algo escrito como efecto inmediato

Todos los países abandonaron la sala sin muchas esperanzas, no querían hacer lo que el alemán había dicho, o más bien ordenado, pero no tenían muchas opciones, y despertar la confusión y el temor en sus habitantes no era, probablemente, lo más recomendable para hacer. Ahora toda la esperanza de regresar a la normalidad recaía en los hombros de tres preocupadas naciones.

Francia, Inglaterra y Estados Unidos, fueron los últimos en irse de la sala de reuniones. Todos los demás pasaron al lado suyo, deseándoles suerte o, simplemente, amenazándolos para que le echaran prisa.

Italia fue el primero en salir, que se fue directamente detrás de Alemania.

Suiza y Austria se retiraron, mirándose de forma seca, y murmurándose que pasara lo que pasara no debían arruinar ninguno la imagen del otro.

Varios pasos detrás de ellos iba Hungría, que le advertía a Liechtenstein que hiciera lo que hiciera, no tocara las revistas, videos y cintas de audio que ella guardaba debajo de su cama.

Polonia sacó a rastras a Lituania, y los demás países bálticos los siguieron.

Ucrania se puso a buscar a su hermana Belarús para irse juntas, pero ella no estaba por ningún lado, al final se rindió y decidió irse sola.

Suecia y Finlandia les siguieron, Su aún miraba fijamente al pobre finlandés que avanzaba a trompicones por la constante vigilancia del otro.

En cambio España había salido corriendo con una cara de felicidad diciendo algo sobre pequeños niños italianos, y Romano, en cuanto lo escuchó, salió corriendo detrás de él lanzándole improperios.

China también había salido precipitadamente ya que, según él, el trabajo más importante había recaído sobre sus hombros, y no se daría por vencido hasta lograr ubicar a su pequeño Japón. El hecho que la islita asiática hubiera caído en su cuerpo era sólo un extra que lo impulsaba a buscar todavía más.

Los buscadores condenados se quedaron viendo los unos a los otros. Para Estados Unidos la cosa no le hacía mucha gracia, después de todo lo habían emparejado con Inglaterra, sí no hubiera sido por este pequeño detalle, tal vez ni le habría importado, después de todo, si encontraba la causa podría convertirse en el héroe al sacarlos a todos de la situación. Para Francia la cosa estaba igual, pero el que se sentía el verdadero perdedor era el inglés, ya que a él lo habían emparejado con las dos únicas personas a las que no soportaba.

"Simplemente perfecto, tal vez es mi castigo por haber causado todo eso" Pensó la nación abatida.

-Y bien ¿ahora qué hacemos? –Preguntó Francia al ver que los otros dos países sólo se limitaban a pensar en lo suyo.

-Eh… pues no sé –Empezó a decir el inglés, pero fue interrumpido por Estados Unidos.

-Yo debo ir a convertirme en héroe y a sacar a Rusia de mi casa –Dijo mientras se ponía de pie- Y ustedes vendrán como mi respaldo.

Los dos europeos se miraron y dijeron al mismo tiempo.

-¡Paso!

Estados Unidos salió de la sala, si no lo querían acompañar, mejor para él. Así él podría ser el único héroe, además le podrían entorpecer la operación completa. El americano sacó del uniforme del soviético una hoja de papel, en ella en grandes letras rojas decía: "Plan de invadir mi casa y traer a Rusia aún con la fuerza, aunque el general alemán dijo que no llamáramos la atención". Luego volvió a meter la mano en el abrigo del soviético y sacó otra hoja, ahora sí el plan. La otra hoja se le había acabado escribiendo el título.

Las otras dos naciones europeas se quedaron viendo cómo el estadounidense desaparecía con una risa maniática muy parecida a la del verdadero Rusia.

-Eso fue raro –Dijo Inglaterra.

De pronto de algún lugar debajo de la mesa, se escuchó un "bum… bum" y apareció Belarús, arrastrándose en el piso como si de una misión encubierto se tratase, y se alejó por el lugar por el que acababa de salir Estados Unidos con ese "bum… bum" proveniente de los prominentes pechos del cuerpo de su hermana, y susurrando "unión… unión… unión".

-Creo que eso fue más raro –Apuntó Francia.

Mientras tanto.

-Ahora, lo que debes de hacer… –Alemania estaba sermoneando, como siempre, a Italia. Se encontraban cerca de la casa del italiano, y el alemán no había querido dejarlo ir sin antes darle algunas instrucciones- Recuerda, intenta imitar mi conducta lo más que puedas, no hables de más, no hables de pasta, no coquetees con las mujeres de mi casa, no le lleves la contraria a mi jefe, no cantes, no llores, ni supliques piedad, no te metas en problemas, no seas… bueno tú.

Italia lo miraba con cara de consternación ante todos lo que el alemán le decía.

-También recuerda alimentar y sacar a pasear a mis perros, tienen una estricta rutina de ejercicios y quiero que te apegues a ella lo más que puedas –Alemania continuó con su larga lista de reglas- Y por favor, no les des de comer pasta.

-¡Muy bien! –Aceptó Italia dedicándole a su amigo un saludo militar.

-¡Ah! Se me olvidaba lo más importante, no quiero que te acobardes sí alguna otra nación aparece, pero siempre quiero que recuerdes que si esa persona llega a mi casa, olvides todo lo que te dije, te metas debajo de alguna mesa y me hables lo más pronto posible ¿entendido?

-Sí –Volvió a aceptar Italia.

-Bien, creo que eso es todo –Alemania se acercó a Italia y le tomó por los hombros, se tuvo que poner ligeramente de puntitas para poder mirar a los ojos del italiano- No importa lo que pase, quiero que regreses vivo, si tienes alguna dificultad llámame.

Italia tragó saliva pesadamente y asintió, luego Alemania lo soltó.

Justo cuando este empezaba a irse, Veneciano lo detuvo.

-Alemania, sonríe ¿sí? –Y le dedicó una gran sonrisa a su amigo, este se la devolvió y cada quien se marchó por su lado.

El alemán no tardó en llegar a la casa italiana, su mente estaba llena de preocupaciones, no podía evitarlo, confiaba en su amigo, pero se sentía nervioso. Había tantas cosas que Italia podía llegar a arruinar en su casa, que hasta el simple pensamiento hizo que Alemania se estremeciera. Aún así intentó seguir el consejo de su amigo y respiró profundo contando hasta diez. Tenía que ver la situación por el lado bueno, al menos iba a tener tiempo de relajarse y tomarse esas merecidas vacaciones que había estado planeando desde hacía años.

Ya con una mejor mentalidad, Alemania pensó que tal vez lo mejor era darse una vuelta por la hermosa casa de su amigo Italia y disfrutar de la magia de la despreocupada nación.

Lamentablemente la paz no le duró mucho, ya que de la nada aparecieron España y Romano corriendo por uno de los pasillos.

-¡Ven acá maldito tonto pervertido! –Gritaba Romano en pos del español.

-¿Por qué? ¿Acaso no quieres que conozca a los lindos niños italianos? –Una risita lujuriosa escapó de sus labios- ¿O es acaso que no quieres que mire a ningún otro italiano más que a ti?

-¿¡Qué! ¡Diablos! ¡No digas tonterías!

-¡Oh vamos! ¡No seas así conmigo! –Reclamó juguetonamente España- ¿Por qué no vienes y jugueteamos un poco? Te dejaré tocar mi rulito.

Las dos naciones se detuvieron en su persecución, Romano estaba rojo de ira y España había adoptado una posición sexy mientras acariciaba el rulito que le salía de la parte posterior de la cabeza.

-¡No lo toques! –Gritó Romano consternado y rojo.

-¿Por qué no? –Preguntó España de nuevo con esa picara carita- ¡Vamos, ven acá!

Y de pronto el perseguido se convirtió en el perseguidor, los dos países reanudaron su carrera pero regresando por donde había venido, sólo que esta vez España era el que iba persiguiendo al pobre Romano que corría como si lo estuviera persiguiendo el diablo.

-Y pensar que voy a tener que vivir con ese sujeto –Dijo Alemania en voz baja viendo como los dos desaparecían en un esquina.

Aún así, no debía dejar que esos dos le arruinaran su tiempo de paz, sólo se relajaría y la pasaría bien. Intentó mantenerse positivo pese a su naturaleza y se encaminó hacia la habitación de Italia, que era la puerta del final.

La habitación era amplia y espaciosa, con altos ventanales y las paredes llenas de fotografías y pinturas hechas por él mismo.

Alemania se quedó parado en el umbral de la puerta, observando todo a su alrededor. Había un pequeño escritorio cerca de la ventana, y en el otro lado estaba su amplia cama totalmente desordenada, había un espejo de cuerpo completo enfrente de ésta y pequeños montones de ropa alrededor de la habitación. Italia normalmente era ordenado, excepto cuando se le olvidaba que la ropa no iba en el piso.

Era casi un TOC1 y no lo podía evitar, si iba a estar durmiendo ahí, no lo iba a poder hacer con tanto desorden, Alemania empezó a recoger la ropa del piso y empezó a colgarla en el ropero mientras observaba los cuadros que el italiano había pintado. Su amigo era sumamente talentoso, y también era fanático de las fotografías. Había bastantes dónde salían él, Italia y Japón, y muchas de ellas eran fotos para las que el alemán no recordaba haber posado. También había otras un poco más antiguas, se podía ver al pequeño Italia al lado de Austria y Hungría, y algunas parecían que tampoco habían sido del conocimiento del austriaco.

A Alemania se le dibujó una sonrisa en el rostro, Italia se veía muy lindo de pequeño, casi parecía niña.

Recogió un par de pantalones que parecía que no se habían usado y los acomodó en una percha para llevarlos al ropero. Fue entonces cuando una foto le llamó la atención. No era tan grande como los otros y el cuadro era más sencillo. En la imagen se veía al pequeño Italia junto a otro chico que el alemán no reconoció, vestía de negro y era sólo un poco más alto que el pequeño italiano a su lado. Le parecía misteriosamente familiar y se parecía mucho a él, sólo que con los ojos un poco más oscuros. Parecía ser un país, aunque Alemania no recordaba haberlo visto en las reuniones, y tampoco haberlo oído mencionar a Italia.

Alemania no le prestó demasiada atención, fuera quien fuere, si no había sido nombrado por su amigo, no era nadie que le incumbiera a él.

No le tomó mucho tiempo acabar con el desorden de la habitación y cuando por fin estuvo todo limpio, se dejó caer en la cama. Había sido un largo día y ahora sólo quería dormir. Mientras yacía recostado, se preguntó cómo le habría ido a Italia en su cuerpo, si lo conocía tan bien como lo hacía de seguro que ahora se encontraría comiendo pasta.

Se puso de pie, repentinamente le había agarrado el hambre al pensar en pasta. Parecía que pese al cambio de conciencia, su cuerpo seguía siendo el mismo. Al pasar rumbo a la salida de la habitación, su vista periférica captó su reflejo en el espejo de cuerpo completo frente a él y lo hizo regresar sobre sus pasos.

Alemania se miró detenidamente en el espejo, viendo esa imagen que tan bien conocía. Repasó cada uno de los detalles del cuerpo de Italia como nunca había tenido la oportunidad de hacer.

"De verdad que es un debilucho" Pensó mientras posaba frente al espejo.

Un sentimiento de pesar lo recorrió. Nunca le había gustado ser débil y ahora se encontraba en el país que se ganaba ese puesto por excelencia.

Intentó ver la situación por el lado amable, ahora podría poner a entrenar a Italia de verdad. Intentaría sacarle un poco de musculo a esa débil existencia mientras tuviera la oportunidad.

Se rió de su propia idea, de verdad que ahora estaba mucho más optimista y de mejor humor de lo que había estado en mucho tiempo. Y con un suspiro de felicidad, se pasó la mano por entre el pelo, tal vez también debería de hacerle un pequeño recorte, de todos modos, llevaba tiempo diciéndole a Italia que se lo cortara. Sus dedos atraparon el rulito que salía por detrás de su oreja y lo sostuvo mientras lo miraba fijamente en el espejo.

Finalmente podría saber para qué era que servía ese mechoncito de pelo. Italia nunca se lo había dicho, pero Alemania había notado que se calmaba y se quedaba inusitadamente callado cada que alguien lo sostenía o le daba un leve tirón.

Lo sostuvo con delicadeza y mirando atentamente al espejo para que ninguna reacción escapara de sus ojos, le dio un tironcito.

-¡Oh! Mein Gott2 –Y el rubor se extendió por sus mejillas.

Mientras tanto, Japón aún seguí sin creer la mala suerte que le tocaba. ¿Cómo era posible que una persona tuviera tantos problemas en sólo una hora y media?

Luego de no haber podido usar ningún teléfono debido a que no traía ni un solo centavo, se había ido a sentar a un parque cercano, lo único que necesitaba era pensar un poco, encontrar la manera de salir de aquel lugar que ahora le parecía salido del mismo infierno y encontrar ayuda a su misterioso problema. Pero ¿cómo? No tenía dinero, ni manera de comunicarse con los demás países, además de que le daba miedo volver a las calles principales a preguntarle a alguna persona, había tanta gente que la última vez que había intentado eso casi le habían pasado por encima.

Pero alguna forma había de haber. Sólo era cuestión de pensar y de encontrarla.

Pero claro, quedarse sentado no le iba a solucionar el problema, tenía que ponerse en acción. Pero cuando intentó ponerse de pie, descubrió que no podía. A un lado de él había un letrero que el asiático no había visto cuando se había sentado totalmente deprimido, "Pintura fresca".

-¡Oh Perfecto! –Hizo un gran esfuerzo hasta que logró zafarse, aunque terminó con una gran mancha blanca en el trasero. Que para colmo de males era perfectamente visible en el traje rojo que el chino se había puesto- ¿Qué más? –Preguntó alzando la vista al cielo.

Casi como si fuera una respuesta a la pregunta del japonés, una carro a gran velocidad pasó cerca de ahí y lo empapó con el agua del charco que estaba frente a él.

-Gracias –Respondió sarcásticamente mientras varios niños que había alrededor se reían.

Japón se salió del parque lo más rápido que pudo, y se alejó en dirección de las calles menos concurridas. Estaba empezando a tiritar debido al indeseado baño que se acababa de dar y a las frías corrientes de aire.

Estaba pasando por una de las calles pobres del barrio chino cuando de la nada un balón le dio directo en la cabeza. Y sí, era un balón de básquet.

El balón se alejó rebotando y Japón lo alcanzó antes de que se alejara más. Unos niños se acercaron.

-¡Disculpe! No lo vimos –Respondió el que estaba más cerca de él.

-No se preocupen –Respondió Japón tranquilamente. No debía descargar su enojo con los pequeños, después de todo, no había sido su culpa- Tengan.

Japón les cedió el balón a los niños.

-Shie shie3 –Respondieron los niños mientras se alejaban ya con el balón en las manos. Sólo uno se quedó detrás, viendo detenidamente a Japón.

-¿Se encuentra bien señor? ¿Por qué está tan mojado?

-Ah… pues, digamos que no ha sido mi día –Respondió abatidamente.

-Lo lamento ¿Puedo hacer algo para ayudarlo? –Pese a que el pequeño sabía bien que no debía de hablar con gente extraña, la tristeza de Japón lo enterneció, además no parecía un mal sujeto.

-A menos que tengas un teléfono que puedo usar, creo que nada.

-Sólo tengo mi celular –Dijo el pequeño sacando el pequeño aparato de su bolsillo. Casi enseguida los ojos del japonés se encendieron de felicidad.

-¡Perfecto! ¿Me permitirías hacer una llamada? –Preguntó Japón esperanzado.

-Pues… supongo pero ¿a dónde? –Respondió el pequeño cediéndole el celular.

-A Alemania.

-¡Alemania! –Los ojos del niño se abrieron de par en par, eso iba a ser una llamada de larga distancia- No creo que mi saldo alcance.

-No te preocupes, tengo una clave especial –Respondió Japón sonriendo.

Y era verdad. Los países tenían entre ellos claves especiales para llamarse, debido a que normalmente siempre estaban en contacto gastaban mucho dinero, y de esta forma les salía más barato. Además de que les era más fácil encontrarse en caso de emergencia dado que algunas claves entraban al teléfono de la nación que estuviera más cerca.

Japón marcó rápidamente, pero antes de oprimir el botón de conectar llamada, se quedó pensativo un momento. Aunque le hablara a Alemania para informarle de su situación, no tenía ni la menor idea de donde se encontraba, sería mejor averiguar cerca de dónde estaba.

Borró los números que estaban en la pantalla y rápidamente marcó otro número.

Tres timbrazos y luego…

-¿Bueno?

-Estados Unidos-san, que bueno que contesta.

Mientras...

-Así que ¿eso es lo último que recuerdas? –Preguntó Francia.

Francia e Inglaterra se encontraban en la casa de Suiza, hablando con Austria y Hungría.

-Así es –Respondió Austria- Simplemente el sonido de un relámpago y luego creo que me desmaye.

-Igual yo –Apuntó Hungría.

-Umm… parece que todos concuerdan con eso –Dijo Inglaterra para sí mismo- ¿Habría tenido algo que ver?

-Pero dices que no estaba lloviendo –Siguió Francia.

-No, ni siquiera estaba nublado –Respondió Hungría.

-Tal vez ahí haya una pista –Dijo Francia para sí mismo- Un trueno pero sin señales de tormenta.

-Probablemente Hungría tenía razón y tal vez sí sea un castigo de Dios –Apuntó Austria, también pensando para sí mismo.

Al lado suyo Hungría se movió nerviosamente.

-Eh… tengo que ir al baño, ya vuelvo –Se excusó mientras se levantaba y desaparecía por una puerta.

Las demás naciones siguieron hablando, pero Hungría no se fue al baño, dobló en otra esquina y despareció en la cocina.

-No puedo dejar que esto siga así, ya sé que es mi culpa. Lo siento –Se recriminó para sí misma mientras sacaba una sartén de una de las gavetas de la cocina- pero lo arreglaré.

Y empuñó la sartén como si fuera un arma mortal con una risita maniaca. Salió por la puerta y fue de regresó a la sala donde los demás estaban reunidos.

Se quedó quieta en la sala, contemplando a los países, y entonces se dio cuenta de algo. ¿A quién debía pegarle? ¿Al cuerpo o al espíritu?

Un minuto de duda y llegó a la conclusión ¡A ambos!

Hungría salió desde su escondite y se acercó lentamente. Avanzó por detrás de las dos naciones, quedando frente a Austria que rápidamente se dio cuenta de la actitud extraña de la mujer.

-¿Qué haces? –Preguntó este, alertando a Francia y a Inglaterra, pero la húngara era mucho más rápida que ellos.

¡PAFF! ¡PAFF!

Dos golpes rápidos y certeros, y Francia yacía sobre Inglaterra, los dos inconscientes, los dos sobre el sillón de Suiza a punto de caerse.

-¡¿Qué… por qué hiciste eso? –Preguntó alarmado Austria viendo a las dos naciones tiradas cómicamente una sobre otra.

-Tenía que ser hecho –Respondió la húngara levantando las manos como si le consagrara el acto a Dios- ¡Oh! Pero mira de qué forma quedaron… ¡diablos! ¿Dónde deje la cámara?

Al parecer la santidad no le duraba mucho a Hungría, que buscaba desesperadamente una cámara de fotos para tomar la escena y probablemente subirla a internet, en su página no apta para menores de edad. Austria sólo se sostenía el tabique nasal con los ojos cerrados y respirando lentamente para intentar calmarse.

-Ahora ¿qué vamos a hacer con ellos? –Preguntó mirando iracundamente a la húngara que había logrado encontrar una cámara y ahora tomaba fotos como loca.

Hungría se detuvo por unos momentos y se colocó la mano bajo la barbilla para pensar mejor, luego una sonrisa apareció en su cara.

-Ayúdame a colocarle un traje de mucama a Inglaterra y otro de conejita playboy a Francia.

-¿¡Estás loca! ¡No te voy a ayudar a hacer eso! –Exclamó alterado Austria.

-Está bien, está bien, pero no te me esponjes –Respondió Hungría, luego una idea mejor llegó a su mentecita yaoi- Ponte el traje de enfermera y lo hacemos parecer un trío.

-¿¡QUÉ!

Hungría salió corriendo detrás de Austria, no iba a desperdiciar una oportunidad tan buena como ésta, y el pobre austriaco, bueno, de seguro que corrió más rápido que en una retirada italiana.

Mientras, en un barco que cruzaba el atlántico.

Estados Unidos estaba de pie en la cubierta, observando como el barco avanzaba tranquilamente por el agua, deseando que avanzara más rápido. Ya estaba tan cerca de su hogar y de ese ruso, que había usurpado su cuerpo y quién sabe qué maldades estaba haciendo en su casa.

Se acercó a la proa del barco, y se detuvo en la barandilla, un pensamiento cruzó por su cabeza, sabía que no era el momento apropiado para hacer eso pero, nah ¿a quién le importaba?

-¡I´m the King of the World!4 –Gritó mientras se paraba en la barandilla y abría los brazos.

-¡Entonces yo seré tú Rose! –Estados Unidos apenas tuvo tiempo de voltearse antes de que Belarús le saltara encima y por poco y hace que los dos se caigan del barco.

¡Tsuzuku!

1 El Trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.)es un síndrome psiquiátrico perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad.En las personas que sufren este tipo de desorden, el pensamiento aparece dominado por una idea intrusiva o secuencia de ideas, que buscan apagar con comportamientos rituales, casi siempre muy caprichosos. Dentro de los T.O.C más comunes está el de los Limpiadores, que sienten una imperiosa necesidad de que todo a su alrededor este limpio.

2 Mein Gott significa dios mío en alemán. (Y esta vez sí investigue n_nU)

3Shie shie significa gracias en chino, no estoy bien segura de cómo sea la escritura correcta, porque en otros lados veo que la ponen xie xie.

4 "¡Soy el rey del mundo!" Frase famosísima de la también famosa película "Titanic". Jack (el personaje masculino principal, interpretado por Leonardo DiCaprio) lo grita mientras está encima de la barandilla en la proa del barco con Rose (interpretada por Kate Winslet) abrazándolo por detrás.

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Bien, espero que les haya gustado, y quiero agradecer a todos los que comentaron. ¡Gracias! ¡Thanks! ¡Grazzie! ¡Merci! ¡Danke! ¡Spaisíva! ¡Arigatou! ¡Tack! ¡Shie shie! ¡Dziakuju! ¡Dyakooyu! ¡Dekoju! ¡Paldies! ¡Köszönom!

Bueno, ahora voy a contestar algunos comentarios.

Izumi-chan: Jaja, créeme fue una de las primeras cosas en que pensé cuando se me ocurrió la idea para el fic.

PopcornD123: ¡Galleta! (Salta por la galleta y se estampa contra la pantalla de la computadora) Auch… ¡Diablos! Ya es la 34 vez que me pasa T_T Pero bueno, aquí está la continuación.

Mangetsu Miru-Chan: Jaja, sí, tengo un trabajo macabro preparado para Rusia que no va a hacer del agrado de Estados Unidos... bueno más bien del mundo en general.

Mikaelaamaarhcp: Tranqui, tranqui, en este capi no sale Rusia, pero en el siguiente sí, y va hacer cositas malas kolkolkol.

gore hetare: "Turquía quedó en cuerpo turco"? Como que no entendí eso, ni siquiera sale Turquía. (Pero haré que salga, probablemente en algunos capis más, junto con Grecia).

Maestro jedi: Probablemente si haya algo de FrUk pero un poco más adelante, también de todas las demás parejas.

Bueno, eso es todo por hoy. Hasta el siguiente miércoles (o Jueves ya no sé xD).

TsChÜs!